thumb|250px|La historia de la Provenza está ligada a su posición geográfica La historia de Provenza, región del sureste de Francia, cubre la totalidad de los periodos históricos. La situación geográfica de la Provenza con una gran parte abierta al mar Mediterráneo por el sur, flanqueada por el río Ródano en el oeste (vía fluvial esencial para comunicar el norte y el sur de Europa) y al este por pasos de montaña abiertos casi todo el año explican la importancia de su historia a través de los siglos y milenios.
Prehistoria La región provenzal fue habitada ya desde el Paleolítico inferior. La cueva de Vallonnet, en Roquebrune-Cap-Martin, estuvo habitada hace 950 000 años. La cueva de la Escala, en Saint-Estève-Janson, muestra restos de hogueras de principios de la glaciación de Mindel. Las casas de Terra Amata, en Niza, tienen una antigüedad de 400 000 años.
Desde el Achelense y el Paleolítico medio (Musteriense), el hombre ha ocupado los valles y las colinas, ya sea en cuevas (Lazaret en Niza) o al aire libre (Santa Ana d'Evenos). La cueva Cosquer está llena de pinturas murales de hace 20 000 años.
Provenza presenta una original característica durante el Paleolítico superior: el Solutrense no se llega a conocer al este del Ródano y el Magdaleniense no pasó del río Durance. Son reemplazados por industrias locales o regionales. Los yacimientos que aportan las pruebas más antiguas de la domesticación de la oveja se sitúan en la Provenza: en Châteauneuf-les-Martigues. Las sepulturas megalíticas y los primeros asentamientos fortificados, en Miouvin e Istres, aparecieron en el Neolítico y al principio de la Edad de los Metales. Los ligures autóctonos tuvieron relación con comerciantes etruscos y colonos griegos de Fócida.
Antigüedad thumb|250px|Mapa de las tribus galas de Provenza. El territorio de la región actual Provenza-Alpes-Costa Azul fue colonizado por los griegos en el , excepto la zona de Niza que, desde el siglo I y hasta 1860, se situó dentro de la geografía de la península italiana. Más tarde formó parte de la provincia romana transalpina denominada Galia Narbonense o Provincia Romana, de donde deriva su nombre actual de Provenza (del latín provincia).
Marsella y los celtoligures A partir del llegan a Provenza pueblos celtas. Estos nuevos pobladores no atacaron a una docena de tribus de los antiguos ocupantes. Tampoco tocaron a las tribus de los valles de la parte oriental de la costa, los oxibianos y los deceatas. Sin embargo, en la Baja Provenza, los celtas se mezclaron con los antiguos habitantes y terminaron por crear una nueva población de celtoligures. Los celtoligures reagruparon a todas las tribus en una confederación, los saluvios, cuya capital era sin duda Entremont.
Poco después de su fundación, Marsella tuvo que defenderse contra los ataques de las poblaciones ligures. La ciudad no poseía un territorio muy amplio. Sin embargo, su importancia en el sur de la Galia no debe ser subestimada. A través del Ródano y el río Saona, se abastecía de materias primas venidas del norte y exportaba productos griegos. Bajo la influencia griega, los nativos se pusieron a cultivar la tierra, a construir murallas, a cultivar la vid y a plantar olivos. Las cerámicas modeladas a mano dejaron paso a las cerámicas hechas al horno, fabricadas en Grecia, en Marsella o en villas nativas. Las villas se organizan de una manera regular y se rodean de fortificaciones de tipo griego como Saint-Blaise. En el siglo I, Glanum poseía un verdadero centro monumental griego con un ágora rodeado de pórticos.
La escultura es el arte donde mejor se manifiesta la síntesis entre las tradiciones nativas y las formas de arte helénico (pilares de Entremont, esculturas de Roquepertuse, capiteles esculpidos de Glanum). Gracias a Marsella, los galos de Provenza accedieron a la economía monetaria y elaboraron la escritura galogriega, adaptación del alfabeto griego a la escritura gala.
La instalación de Roma en la Galia Transalpina Fueron los propios marselleses quienes llamaron a los romanos para que les ayudaran a vencer a la coalición etrusco-cartaginesa. Después de la toma de Roma por los galos en el año 390 a. C., son los marselleses quienes ayudaron a los romanos a pagar el tributo impuesto por los vencedores. Un tratado aseguraba una perfecta igualdad entre las dos ciudades y la obligación de ayuda mutua en caso de guerra. Durante la segunda guerra púnica, Marsella brindó a Roma importantes servicios: participa en la victoria naval del Ebro en 217 a. C. y, contra Aníbal, ofreció a los romanos su puerto para hacer escala.
Marsella pidió ayuda a Roma cuando, en el , los oxibianos y los deceatas amenazaban sus colonias de Niza y Antibes. Los romanos intervinieron dos veces, en el 181 a. C. y en el 154 a. C., sin pedir ninguna compensación a cambio.Danièle Roman, « M. Fulvius Flaccus et la frontière transalpine », In Yves Roman (directeur de publication) La Frontière, Séminaire de recherche, Lyon : Maison de l'Orient et de la Méditerranée Jean Pouilloux, 1993.
En el 125 a. C., una coalición de ligures, saluvios, voconcios y alóbroges amenazaba Marsella. Los marselleses volvieron a pedir ayuda una vez más a los romanos pero, esta vez, éstos deciden actuar por su cuenta. Los romanos, que acababan de pacificar Hispania, querían asegurar las rutas entre los Alpes y los Pirineos. Roma venció a los ligures, saluvios, voconcios, alóbroges y arvernos. En el año 122 a. C., Cayo Sextio Calvino fundó al pie del oppidum de Entremont Aquae Sextiae y estableció una guarnición.
Más tarde, el cónsul Gneo Domicio Enobarbo empezó a construir cerca del Ródano la Via Domitia en dirección a los Pirineos. Una fracción de la aristocracia romana consiguió que se enviara a un grupo de ciudadanos para fundar la colonia Narbo Martius en el año 118 a. C.
La nueva colonia juega un papel estratégico importante. La provincia de la Galia Transalpina, de la cual Narbona es la plaza fuerte más importante, estuvo bajo la autoridad de Cayo Mario durante la guerra cimbria y servirá también como barrera contra los bárbaros, sobre todo los cimbros y los teutones. En el 102 a. C., Mario vence a los teutones y consigue salvar así tanto Roma como Marsella.
La Galia Transalpina, o Galia romana, pasará a llamarse a partir de ese momento Galia Narbonense o Narbonense. Esta provincia, de donde deriva el nombre de Provenza, englobaba la futura Provenza, que iba desde el norte del valle del Ródano hasta el río Vienne y se extendía al oeste del Ródano sobre un territorio que corresponde un poco al futuro Languedoc. Es de la Narbonense que Plinio el Viejo decía Italia uerius quam prouincia («se parece más a Italia que a una simple provincia»).Plinio el Viejo, Historia natural, III, 31 De cualquier manera, la parte de la Galia Transalpina que constituiría Provenza estaba más poblada por ligures y griegos que por galos. En pocos siglos, esta población ligur y griega adoptó el latín como lengua y la cultura latina en general.
La Galia Transalpina de Mario a Augusto El control romano no fue del todo aceptado en la primera mitad del Siglo I a. C. ya que el poder se ejercía a través de intermediarios de los dirigentes políticos existentes. Las comunidades de la Galia transalpina tenían diferentes estatus según las particularidades de cada una y su actitud en el pasado con respecto a Roma. Marsella tiene, por este motivo, un estatus privilegiado. Las tribus nativas conservaron sus instituciones y sus magistraturas. Pero este control romano de la Galia transalpina se ejercía, como es lógico, en provecho de Roma que cobraba los impuestos, recrutaba soldados para sus legiones e imponía sus leyes. Y en provecho, también, de estos intermediarios o negociatores y de una pujante aristocracia nativa.
Al principio de la década de los años 40 a. C., la única ciudad completamente romana conocida es la colonia de Narbona. Hasta principios del reinado de César Augusto, las provincias vivían sometidas al ritmo de las luchas intestinas de Roma. Las guerras entre Julio César y Pompeyo provocan la decadencia de Marsella y la fundación de nuevas colonias militares. Marsella se puso, de hecho, del lado de Pompeyo, por lo que César la asedia en el 49 a. C. y la ciudad se ve obligada a capitular. Se le permitió conservar su gobierno y su estatus de ciudad federada, pero perdió todas sus embarcaciones, sus murallas y los territorios circundantes, a excepción de Niza y de las Islas de Hyères.
En el Siglo I, los jefes políticos de las ciudades de la Provenza fueron convertidos oficialmente en ciudadanos romanos. Sus descendientes hicieron carrera en Roma, muchos se convirtieron en caballeros y algunos llegaron hasta senadores. Más tarde, esta romanización se extiende a la totalidad de élites políticas y se perfecciona con una romanización también cultural (adopción del modo de vida urbano).
Los magistrados municipales recibieron también, para ellos mismos y sus familias, el derecho a ser ciudadanos romanos. 37 colonias latinas fueron fundadas bajo el mandato de Augusto y los primeros emperadores.
Las ciudades se dotan de construcciones y monumentos romanos: murallas fortificadas, arcos del triunfo, foros, templos, teatros, anfiteatros, circos y acueductos.
La provincia Narbonense en el Alto Imperio Roma cambia su actitud respecto a las provincipas a partir del reinado de Augusto. En el 22 a. C., Augusto organiza definitivamente las provincias galas. la Provincia Narbonensis estaba gobernada por un Procónsul asistido por un Cuestor designados ambos por el Senado romano que tenían su residencia en Narbona.
La Narbonensis es entonces una provincia inermes: no hay tropas ni ejércitos. Sin embargo, la pacificación de los territorios de alrededor no terminará hasta el 6 a. C., como demuestra el trofeo de Augusto (Trofeo de los Alpes) en La Turbie, que conmemora su victoria contra los pueblos transalpinos. El nuevo territorio ocupado entre las Galias e Italia se dividió en tres pequeñas provincias confiadas al gobierno de procuradores que tenían bajo su control cohortes militares. Al este de la provincia, la región montañosa (Cimiez, Vence, Senez y Castellane) forma la provincia de los Alpes Marítimos.
La Edad Antigua tardía La Narbonense no se escapa a las invasiones que asolan la Galia en el Siglo III. El Siglo IV estuvo marcado por la conquista del poder de Constantino I, quien asedia Marsella en el año 309 donde se refugia el usurpador Maximiano. Marsella se rinde abriendo las puertas al emperador.Jean Guyon, « 309 ? 310 ? Quand Constantin mettait le siège devant Marseille », in Jean Guyon, Marc Heijmans (directeurs de publication), L’Antiquité tardive en Provence (IV-VI siècle) : naissance d’une chrétienté, coédition Arles : Actes Sud Éditions/Venelles : Aux sources chrétiennes de la Provence, 2013 ; 28 cm ; 223 p. (ISBN 978-2-330-01646-3), p. 59
El Siglo IV se caracterizó también por las profundas reformas administrativas llevadas a cabo por Diocleciano y Constantino I, como la división de la Galia en cinco provincias. A los Alpes marítimos se les unen los territorios de Digne-les-Bains y Embrun. Las provincias de Aquitania y de Narbona se dividieron. En esta última, todo el territorio al oeste del Ródano conservó su antiguo nombre y el territorio al otro lado del río pasó a llamarse Galia Vienense. Junto a Embrun, que reemplaza Cimiez como capital de los Alpes Marítimos, Vienne es la principal beneficiaria de esta reforma ya que añade a su categoría de capital de Provincia, la categoría de sede de la diócesis.Marc Heijmans, « Une nouvelle donne administrative », in Guyon, Heijmans, L’Antiquité tardive en Provence, opcit, p. 32