El SEFOCUMA (Servicio para la formación de cuadros de mando) fue una de las modalidades para prestar el servicio militar obligatorio en España mientras este estuvo en vigor, hasta el año 2001. El objetivo del mismo era aprovechar el periodo de formación militar obligatoria para instruir futuros oficiales de los ejércitos de España (en concreto, alféreces), que prestaran los servicios propios de su empleo durante unos meses, para a continuación pasar a la reserva durante un periodo de tres años.

Características generales del SEFOCUMA

Si bien el servicio militar en España era obligatorio (con diversas razones para su exención, reguladas por ley, entre las cuales la objeción de conciencia era la más habitualmente esgrimida) la prestación del mismo en la modalidad de SEFOCUMA era de adscripción voluntaria, y solo después de superar una fase de concurso-oposición para aspirar a alguna de las plazas vacantes publicadas cada año por el Ministerio de Defensa.

El desarrollo del servicio militar en esta modalidad tenía pocas similitudes con el de un servicio militar obligatorio tradicional. La fase inicial de instrucción (de tres meses de duración) era muy dura y exigente, lo cual sumado al hecho de que se efectuara un escalafonamiento de los alumnos con el objeto de priorizar la elección de destino por parte de los mismos hacía de esa fase inicial un verdadero reto físico e intelectual, donde no solo era necesario superar las distintas pruebas, sino que obtener las mejores calificaciones facilitaba las opciones de elegir destino y fecha de incorporación a la segunda fase del servicio, que consistía en las prácticas como alférez de las Fuerzas Armadas (Ejército de Tierra, Armada y Ejército del Aire).

En esta segunda fase, ya como alférez en prácticas y de seis meses de duración en los últimos años de vigencia del SEFOCUMA, los jóvenes desempeñaban las tareas propias de su empleo en las unidades y centros que les hubieran sido concedidos tras un proceso de selección de destinos en función de su escalafonamiento. Según los destinos dichas tareas incluían desde la instrucción de unidades de tamaño sección o compañía, desempeño de las guardias de prevención y seguridad reglamentarios, realización de maniobras, etc. Incluso hubo miembros de SEFOCUMA que participaron en misiones internacionales de los ejércitos españoles en el extranjero, como las fuerzas de paz en Bosnia y Kosovo.

Al finalizar los periodos de formación y servicio (nueve meses en total durante los últimos años de vigencia del servicio, e igual en duración a un servicio militar obligatorio normal) el alférez en prácticas adquiría la condición definitiva de alférez, y pasaba a la reserva temporal (de tres años de duración). No existía la posibilidad de reenganche a la vida militar para quienes hubieran superado este servicio.

Condiciones de ingreso y procedimiento de concurso-oposición

Como modalidad de prestación del servicio militar obligatorio, este servicio solo era accesible para los españoles varones no exentos del mismo. Anualmente se publicaba en el Boletín Oficial del Estado (BOE) las condiciones de acceso y las pruebas selectivas para aspirar a una plaza de alumno. Entre estas condiciones se encontraban las de tipo personal y académico. Las primeras incluían un límite máximo de edad (25 años en el año que se publicara la convocatoria), no haberse declarado previamente objetor de conciencia y acreditar buena conducta ciudadana (con un certificado de antecedentes penales del Ministerio de Justicia).

Las condiciones académicas exigían haber completado como mínimo el primer ciclo de cualquier enseñanza universitaria oficial en España. Además, según el ejército y especialidad por la que optara el aspirante, que los estudios realizados o en curso fueran los solicitados específicamente para esa especialidad daba preferencia sobre cualquier otro candidato a la misma que no cursara esos estudios. Por ejemplo, para las plazas de ingenieros de transmisiones en el Ejército de Tierra tenían preferencia absoluta sobre cualquier otro candidato los aspirantes con las carreras de telecomunicación, tanto de ciclo largo como de ciclo corto.

La primera fase del proceso selectivo consistía en la remisión a las autoridades de la documentación acreditativa de satisfacer los requisitos previos. El resultado de esta fase era un listado con los admitidos a participar en las pruebas de selección. A continuación se daba comienzo a las pruebas de selección propiamente dichas, consistentes en una fase inicial de concurso y otra posterior de oposición. En la primera se realizaba la baremación de los méritos académicos documentados por el aspirante, mientras que en la segunda se debían superar pruebas psicológicas y psicotécnicas, un examen médico y una serie de pruebas físicas.

Estas pruebas psicológicas y psicoténicas tenían como objetivo determinar la capacidad del aspirante para superar los duros entrenamientos y formación intelectual correspondientes a la instrucción, así como garantizar su capacidad para asumir las grandes responsabilidades propias de los periodos de formación y prácticas (que incluyen el uso y manejo de armas de fuego en un entorno de elevada tensión física y psíquica). El examen médico se limitaba a determinar si el aspirante sufría algún tipo de dolencia de entre las consideradas como excluyentes por el Ministerio de Defensa, y ante la gran exigencia física que debería soportar el aspirante.

La segunda parte de la fase de oposición consistía en una serie de seis pruebas físicas que se desarrollaban en un centro distinto según el ejército al que deseaba incorporarse el aspirante como alumno. En el Ejército de Tierra, este centro era el acuartelamiento "Alférez Rojas Navarrete" (CEFIVE-1), ubicado en el Barrio de Rabasa, en Alicante. Estas seis pruebas eran las siguientes: Flexión y extensión de brazos suspendido en barra, desde posición de suspendido y con las palmas hacia adelante y a la altura de los hombros. Extensión de brazos desde tendido prono (boca abajo) con las manos bajo los hombros y los dedos dirigidos hacia adentro. Salto de longitud sin carrera previa. Salto de altura con escala graduada. Carrera de velocidad de 60 metros lisos, desde posición en pie. Carrera de 1000 metros lisos.

Cada prueba tenía una marca mínima que el aspirante debía realizar, y el no alcanzar dicha marca mínima en cualquiera de ellas suponía el suspenso en las pruebas y su rechazo como aspirante, rechazo que también tendría lugar en caso de no acumular entre todas las pruebas la puntuación mínima exigible, pues cada prueba disponía de una baremación y puntuación asociadas según el número de repeticiones realizadas o el tiempo invertido en completar la prueba. Sin embargo, la puntuación alcanzada en esta prueba no se tenía en cuenta a la hora de calcular la calificación general de cada aspirante.

Tras realizar todas las pruebas sin haber sido declarado no apto en ninguna de ellas, el aspirante debía esperar a que se publicaran las listas de admitidos como alumnos según su elección de preferencias y la puntuación global obtenida en el conjunto del proceso selectivo. La modalidad de servicio militar como SEFOCUMA contaba con un número limitado de plazas (exactamente 1406 en la convocatoria de 1998), distribuidas entre los tres ejércitos (900 en el Ejército de Tierra, 166 en la Armada y 340 en el Ejército del Aire) y dentro de cada uno de ellos entre las diferentes armas o especialidades ofertadas. A modo de ejemplo, solo se ofertaron 16 plazas para artillería de costa en el ejército de tierra. Por lo general el número de aspirantes era muy superior al de plazas ofertadas, de manera que aquellos no seleccionados finalmente deberían prestar el servicio militar obligatorio en la modalidad habitual.

Fase de formación militar general para los alumnos SEFOCUMA

Los aspirantes que hubieran superado la fase de concurso-oposición eran designados oficialmente (con publicación en el BOE) como alumnos de las escuelas militares correspondientes. La primera fase de la formación militar era de carácter militar generalista, esto es, común a todos los alumnos del mismo ejército independientemente del arma al que estuvieran asignados. Tenía lugar, por regla general, en los mismos acuartelamientos y bases donde se formaban las primeras promociones de militares profesionales de tropa y marinería (MPTM), a saber: Ejército de Tierra: Centro de Enseñanza, Formación e Instrucción del Voluntariado Especial 1 (CEFIVE-1), posteriormente denominado Acuartelamiento "Alférez Rojas Navarrete", situado en el barrio de Rabasa, Alicante Armada: Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra) Ejército del Aire: Ala 78 de la Base Aérea de Armilla (Granada)

Esta fase de formación militar general tenía una duración de ocho semanas, y se realizaba (en general) en los meses de septiembre y octubre del año a que correspondía la convocatoria. Junto con la formación militar específica del arma que tenía lugar inmediatamente a continuación, y con una duración de cuatro semanas, completaban la formación de los aspirantes a alféreces. Decir que este periodo de tres meses coincidía con el curso lectivo universitario de muchos aspirantes, que aún no habían acabado sus estudios, lo que suponía un gran esfuerzo para estos estudiantes a su regreso a la vida civil habitual.

La instrucción militar desarrollada durante estos dos meses era muy exigente y dura desde el primer día dadas las particularidades de los alumnos y de las responsabilidades que deberían asumir al final del periodo formativo. La disciplina era muy severa y la exigencia física e intelectual muy elevada. No solo por la propia formación, sino porque durante la misma cada alumno era continuamente evaluado por los instructores y al final del periodo cada uno obtenía una calificación, que promediada con la obtenida en la fase siguiente de formación específica del arma servían para escalafonar a los aspirantes de cada arma de cara a la elección del destino y periodo del año donde realizar las prácticas como alférez. Es decir, no solo era necesario hacer las cosas según los estándares exigidos por los instructores, sino que además era imprescindible hacerlas mejor que el resto de tus compañeros para tener la opción de elegir destino antes que la mayoría.

La jornada habitual durante esta fase de la formación comprendía desde las 07.00 de la mañana, donde los alumnos se despertaban al toque de diana, hasta las 23.00 horas donde tras el toque de silencio, se apagaban las luces y el servicio de imaginarias velaba por el descanso de la tropa. Durante la jornada se realizaban multitud de actividades, desde ejercicio físico de carrera y gimnásticos, a instrucción de orden cerrado, instrucción de combate, formación táctica y militar, de tiro, topografía, de conceptos militares, etc. El ritmo de trabajo resultaba extenuante, la presión sobre el alumno era constante y muy fuerte y el grado de estrés demasiado para algunos alumnos.

Fase de formación militar específica para los alumnos SEFOCUMA

Solo un par de días después de que los alumnos superaran la fase de formación militar general se incorporaban a los respectivos centros de formación correspondientes a su arma y especialidad. Tanto en la Armada como en el Ejército del Aire la segunda fase de la formación tenía lugar en el mismo centro que la primera, mientras que en el Ejército de Tierra los alumnos acudían a los centros correspondientes a su arma o especialidad: Arma de Infantería: Academia de Infantería (Toledo) Arma de Caballería: Academia de Caballería (Valladolid) Arma de Artillería: Academia de Artillería (Segovia) y Academia de Artillería de Costa (Cádiz) Arma de Ingenieros (Zapadores y Transmisiones): Academia de Ingenieros (Hoyo de Manzanares, Madrid) Cuerpo de Ingenieros Politécnicos: Escuela Politécnica Superior del Ejército (Madrid) Cuerpo Militar de Sanidad: Escuela Militar de Sanidad (Madrid)