La cultura de Rumanía es rica y variada. Como los propios rumanos, es fundamentalmente definida como el punto de encuentro de tres regiones: Europa Central, Europa del Este, y la Península Balcánica, sin poder ser incluida totalmente en ninguna de estas tres. La identidad rumana se formó sobre un sustrato de elementos romanos y dacios (el elemento dacio está sujeto a debates), al cual se unieron otras influencias. Durante el fin de la Antigüedad y la Edad Media, las influencias mayores vinieron de: pueblos eslavos que migraron y se asentaron en los actuales países vecinos con Rumanía: Bulgaria, Serbia, Ucrania, e incluso en Polonia y Rusia; griegos medievales y el Imperio bizantino; de los húngaros y sajones de Transilvania. La cultura rumana moderna evolucionó más o menos durante los últimos 250 años, con una fuerte influencia de la cultura occidental, particularmente francesa y alemana, si bien la más reciente es la influencia británica y americana.

Historia

Origen

El origen de los rumanos es un tema controvertido, debido a las pocas menciones escritas durante la Edad Media, y de los intereses territoriales y políticos. Hay dos aspectos seguros :

El idioma rumano es un idioma romance. Más aún, alguna herencia cultural de la Antigua Roma es evidente, gracias a las costumbres de los rumanos y a afinidades con otras naciones latinas. El pueblo rumano que aparece en fuentes del ya es cristiano, y el cristianismo parece haber sido adoptado en tierras rumanas desde siglos anteriores, con influencia latina. Los rumanos medievales adoptaron el cristianismo ortodoxo, bajo la influencia de Constantinopla.

Algunas costumbres, algunos nombres y un sustrato de palabras en el idioma rumano son consideradas herencia dacia, pero el tema es controvertido. La teoría de la continuidad dacio-rumana fue importante para el resurgimiento nacional rumano del , pero todavía hay que aclarar algunos aspectos. El trabajo es a veces dificultado por algunas formas de nacionalismo rumano o de los vecinos de Rumania, por ejemplo algunos historiadores húngaros prefieren considerar que el pueblo rumano se formó solamente al sur del Danubio, mientras que algunos historiadores búlgaros prefieren considerar que el pueblo rumano se formó solamente al norte del Danubio. En realidad, es posible que el pueblo rumano se formara como un grupo étnico grande, tanto al norte, como al sur del Danubio.

El nacimiento de una nación thumb|150px|La carta de Neacşu de Câmpulung. Entre los siglos y los principados medievales Transilvania, Valaquia y Moldavia aparecieron en el área de los montes Cárpatos. La mayoría de la cultura rumana se desarrolló en el territorio correspondiente más o menos al actual estado Rumania.

Transilvania quedó bajo influencia húngara hacia el final del , y por lo tanto la evolución de la cultura rumana ahí es algo distinta a la de los rumanos de Valaquia y Moldavia. Los húngaros trajeron el catolicismo como religión, así como colonos sajones en el sur, y székely en el este. Una de las personalidades culturales más importantes que nacieron en Transilvania fue Nicolaus Olahus ("Oláh" en húngaro significa "valaco"), histórico, político y obispo en el Reino de Hungría, y uno de los más importantes humanistas de Europa. Un documento importante del es la carta que escribió Neacşu de Câmpulung para el alcalde de Braşov, para anunciarle del inminente ataque de los turcos otomanos. La carta es el primer documento atestado en idioma rumano, escrito, según la costumbre de la época, en alfabeto cirílico.

Valaquia y Moldavia estaban situadas sobre importantes rutas comerciales, cruzadas a menudo por comerciantes polacos, sajones, griegos, armenios, genoveses o venecianos, rutas que les conectaban con la cultura de la Europa medieval. La crónica de Grigore Ureche, "Letopiseţul Ţării Moldovei" ("Las crónicas de la tierra de Moldavia"), tratando del período entre 1359 y 1594, es una importante fuente de información acerca de la vida, los eventos y las personalidades de Moldavia. Es también uno de los primeros textos rumanos de carácter laico; teniendo en cuenta la cantidad y la importancia de las informaciones que ofrece, es quizás el documento rumano más importante del .

Hacia el final del y el comienzo del , el humanismo europeo influenció a cronistas como Miron Costin o Ion Neculce, que continuaron el trabajo de Grigore Ureche. Constantin Brâncoveanu, príncipe de Valaquia, fue un gran patrono de los artes, y una figura local de tipo renacentista. Durante el reinado de Şerban Cantacuzino, los monjes del monasterio de Snagov (cerca de Bucarest) publicaron en 1688 la primera Biblia traducida al rumano - "Biblia de la Bucureşti". Los primeros intentos exitosos de escribir poesías en rumano pertenecen a Dosoftei, un mitropolita moldavo, quien publicó en 1673 un libro de salmos métricos.

Dimitrie Cantemir, príncipe de Moldavia, fue una gran figura del período medieval (si se puede llamar medieval) en Moldavia. Fue un hombre prolífico de letras, interesado en filosofía, historia, música, lingüística, etnografía y geografía. Sus obras más importantes acerca de las regiones rumanas son "Descriptio Moldaviae" de 1769, y "Hronicul vechimii a romano-moldo-valahilor" ("Crónica de la antigüedad de los rumano-moldo-valacos"), la primera historia crítica de Rumania.

La cultura clásica thumb|150px|Primera página de Supplex Libellus Valachorum, imprimido en Cluj. En Transilvania, a pesar de constituir la mayoría de la población, los rumanos eran considerados una "nación tolerada" por los gobernantes de la región, y no estaban representados proporcionalmente en la vida política y en la Dieta de Transilvania. Hacia el final del , tuvo lugar un movimiento de emancipación rumano, conocido como "Şcoala Ardeleană" ("La Escuela Transilvana"), movimiento que enfatizó el origen romano de los rumanos y creó el alfabeto latino moderno para el idioma rumano. Los representantes del movimiento también aceptaron el liderato del papa sobre la Iglesia rumana de Transilvania, formando así la Iglesia rumana Greco-Católica Unida. En 1791 mandaron una petición al emperador Leopoldo II de Austria, llamada "Supplex Libellus Valachorum", basada en la "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano", en la cual pidieron derechos políticos iguales para los rumanos de Transilvania, comenzando así el movimiento del resurgimiento nacional.

El final del y el comienzo del fue marcado en Valaquia y Moldavia por los reinados de los príncipes fanariotas; así, los dos principados fueron influenciados por el mundo griego. Escuelas griegas aparecieron en los principados, y en 1818 fue fondada en Bucarest la primera Escuela Rumana, por Gheorghe Lazăr e Ion Heliade Rădulescu. Anton Pann fue un novelista reconocido, Ienăchiţă Văcărescu escribió la primera gramática rumana, y su nieto Iancu Văcărescu es considerado el primer poeta rumano importante. thumb|left|150px|Cartel de la Revolución de 1848 en Valaquia. El año revolucionario 1848 tuvo su eco en los dos principados rumanos y en Transilvania, y una nueva élite surgió de la Revolución de 1848: Mihail Kogălniceanu (escritor, político, primer ministro de Rumania), Vasile Alecsandri (poeta, dramaturgo y político), Andrei Mureşanu (autor de la letra de "Deşteaptă-te, române!") y Nicolae Bălcescu (historiador, escritor y revolucionario).

La unión de Valaquia y Moldavia en 1859 trajo consigo la consolidación de la vida y cultura rumana. Fueron fundadas universidades en Iași y Bucarest por Alexandru Ioan Cuza, y el número de establecimientos culturales aumentó considerablemente. El nuevo príncipe, y después Rey de Rumania, Carol I, fue un líder devotado a su país, y, junto con su esposa Elisabeth, un importante patrono de los artes.

Un gran impacto sobre la literatura rumana tuvo el círculo literario "Junimea", fondado por hombres de cultura que se agruparon alrededor del crítico literario Titu Maiorescu en 1863. El círculo publicó su propio diario, "Convorbiri Literare", al cual contribuyeron, entre otros, Mihai Eminescu, importante poeta romántico, Ion Creangă, brillante narrador, Ion Luca Caragiale, importante dramaturgo rumano. Durante el mismo período Nicolae Grigorescu y Ştefan Luchian echaron las bases de la pintura rumana moderna; el compositor Ciprian Porumbescu es de la misma época.

En Transilvania, el movimiento de emancipación llegó a ser mejor organizado, y en 1861, una importante organización cultural, ASTRA ("Asociación Transilvania para la Literatura rumana y la Cultura del Pueblo Rumano) fue fondada en Sibiu, y supervisada por el Mitropolita Ortodoxo Andrei Şaguna. Gracias a ella fueron publicados un número importante de libros y periódicos rumanos, y entre 1898 y 1904 publicó una Enciclopedia Rumana. Entre las personalidades más destacadas del período están el novelista Ioan Slavici; el novelista Panait Istrati, comunista ferviente pero pronto desengañado con el estalinismo, del que fue uno de los primeros críticos; el poeta y escritor Barbu Ştefănescu Delavrancea, el poeta George Coşbuc, el poeta Ştefan Octavian Iosif, el historiador y fundador de la prensa rumana en Transilvania George Bariţiu y "Badea" Gheorghe Cârţan, un simple pastor rumano, que gracias a sus acciones llegó a ser un símbolo del movimiento de emancipación rumana.

La época de oro

La primera mitad del es considerada por muchos como una "época de oro" de la cultura rumana, y es el período donde ella llegó a un nivel de afirmación internacional y fuerte conexión con las principales tendencias culturales europeas. El artista importante que más influencia tuvo sobre la cultura mundial fue el escultor Constantin Brâncuşi, figura central del movimiento moderno y un pionero de la abstracción.

La relación entre las tendencias tradicionalistas y las oeste-europeas fue un tema que generó polémicas ardentes, y atrajo varias personalidades culturales remarcables. El filósofo, poeta expresionista y dramaturgo Lucian Blaga puede ser citado entre los tradicionalistas, mientras que el fundador del círculo literario y cultural "Sburătorul", Eugen Lovinescu, representa al así llamado grupo "occidentalizante", que tenía el propósito de acercar la cultura rumana a la cultura del Oeste de Europa. También, George Călinescu fue un escritor complejo, que entre otras creaciones literarias, realizó la monumental "Historia de la Literatura Rumana, desde sus orígenes hasta el día presente".

El comienzo del fue también un período prolífico para la prosa rumana, con personalidades como el novelista Liviu Rebreanu, quien describió las luchas en la sociedad tradicional y los horrores de la guerra, Mihail Sadoveanu, escritor de novelas inspiradas en la historia medieval de Moldavia, o Camil Petrescu, escritor que destaca por su prosa analítica. En la dramaturgia, Mihail Sebastian fue un autor influencial, y, con el aumento del número de teatros, aumentó el número de actores, con Lucia Sturdza Bulandra siendo la actriz más representativa de la época.

Junto al popular poeta George Topîrceanu, un poeta de gran importancia fue Tudor Arghezi, el primero en revolucionar la lírica rumana después de Eminescu. Hay que mencionar también los poemas de George Bacovia, considerado el más importante poeta simbolista rumano, cuyas obras se desarrollan en un espacio de la neurosis y desesperación, a veces mascadas por una atmósfera de esplín. Otro poeta importante fue Ion Barbu, en realidad un matemático, quien escribió una serie de poemas "herméticas". Tristan Tzara y Marcel Janco, iniciadores del movimiento dada, son de origen rumano ("tzara" viene de la palabra rumana para "país").