Margarita María Teresa de Austria y Habsburgo (Madrid, 12 de julio de 1651-Viena, 12 de marzo de 1673) fue infanta de España y posteriormente emperatriz consorte del Sacro Imperio Romano Germánico, al contraer matrimonio con Leopoldo I, su tío materno y primo segundo. Perteneciente a la Casa de Habsburgo, fue hija de Felipe IV y Mariana de Austria, así como hermana del rey Carlos II. Con los años, se convertiría en una de las figuras más representativas de la dinastía y en la inmortal protagonista de Las Meninas, de Velázquez.
Biografía miniaturadeimagen|La infanta Margarita Teresa con vestido azul por Velázquez, 1659 (Museo de Historia del Arte de Viena). La infanta Margarita Teresa nació del matrimonio consanguíneo entre Felipe IV de España y su sobrina, Mariana de Austria. Los abuelos paternos de Margarita Teresa, fueron Felipe III de España y Margarita de Austria-Estiria, ambos fruto de matrimonios entre tíos y sobrinas, además de ser primos entre sí en varios grados. Por línea materna, sus abuelos fueron el emperador Fernando III del Sacro Imperio Romano Germánico y María Ana de Austria. De este modo, Margarita Teresa descendía por ambas ramas familiares, de una cadena de enlaces consanguíneos. Esta acumulación de matrimonios endogámicos a lo largo de varias generaciones en la Casa de Austria, ha sido destacada por la investigación genética e historiográfica como un factor clave en la vulnerabilidad biológica de sus miembros y en la alarmante mortalidad de su descendencia.
El origen del matrimonio de sus padres, se remonta al repentino deceso del príncipe Baltasar Carlos en 1646, había dejado el trono sin heredero varón, empujando al monarca a contraer segundas nupcias tres años después. La elegida para garantizar la continuidad del linaje fue la archiduquesa Mariana, hija de su propia hermana, la emperatriz María Ana. El nacimiento de la infanta, en julio de 1651, fue motivo de gran celebración, al tratarse de la primera descendiente del matrimonio. Las graves secuelas del posparto en su madre, no solo afectaron profundamente la salud de la reina, sino que desataron la preocupación en la corte ante la posibilidad de que no pudiera volver a concebir.
En este contexto, debido a la preferencia del varón sobre la mujer y la prioridad del primer matrimonio en las leyes de sucesión hispánicas, Margarita Teresa ocupaba el segundo lugar en la línea sucesoria, situándose inmediatamente por detrás de su hermana mayor. Ante el continuado vacío de un sucesor masculino, las cortes llegaron a pedir formalmente que se reconociera oficialmente como heredera a su medio hermana, la infanta María Teresa, por ser la primogénita del rey.
Su posición dio un giro decisivo en noviembre de 1657, con el nacimiento de su hermano, el príncipe Felipe Próspero. El anhelado varón no solo reordenó la línea de sucesión, sino que facilitó las negociaciones de paz con Francia. Como fruto de este acuerdo, la infanta María Teresa se casó con Luis XIV, en 1660, tras renunciar a sus derechos al trono español. Con ello, Margarita Teresa se posicionó inmediatamente después del enfermizo recién nacido en la línea sucesoria, modificando de forma drástica su valor político y dinástico ante las potencias europeas.
La infanta Margarita transcurrió su infancia en los aposentos de la reina dentro del Real Alcázar de Madrid, asistida por un nutrido séquito de damas de honor y servidumbre. Criada conforme al riguroso ceremonial de la corte hispánica, se le impartió una cuidada educación.
El matrimonio de sus padres tuvo cinco hijos, pero la elevada mortalidad infantil que afectó a la descendencia de Felipe IV, hizo que únicamente Margarita Teresa y su hermano Carlos II, alcanzaran la edad adulta.
Sus hermanos de padre y madre fueron:
La infanta María Ambrosia de la Concepción (nacida y muerta en 1655). Una niña mortinata, sin nombre (1656). El príncipe Felipe Próspero, nacido en 1657 y muerto en 1661. El infante Fernando Tomás de España, nacido en 1658 y muerto en 1659. El rey Carlos II, nacido en 1661 y muerto en 1700. Se casó en primeras nupcias con la princesa María Luisa de Orleans y, en segundas nupcias, con la princesa Mariana de Neoburgo. Sin descendencia.
El valor estratégico en la sucesión española A partir de 1660, cuando tenía 8 años, Margarita Teresa comenzó a adquirir una importancia creciente en la diplomacia europea, al convertirse en una pieza fundamental de la política matrimonial de la Monarquía Hispánica.Álvarez-Ossorio Alvariño, Antonio: "La sacralización de la dinastía en el púlpito de la Capilla Real en tiempos de Carlos II" (pag.5)Con la existencia de un heredero varón y la salida de su hermana mayor del mapa político hispánico, la relevancia de Margarita Teresa dejó de residir únicamente en la posibilidad de heredar la corona de forma directa. Su verdadero valor estratégico, pasó a centrarse en su proyección matrimonial. Su futuro matrimonio con un miembro de la rama austríaca de los Habsburgo, debía contribuir a estrechar nuevamente los vínculos entre las cortes de Madrid y Viena, en un contexto marcado por las transformaciones políticas y diplomáticas posteriores a la Paz de Westfalia.
El candidato elegido, fue su tío materno, el emperador Leopoldo I. Con el propósito de negociar el enlace,Oliván Santaliestra, Laura: Mariana de Austria en la encrucijada política del siglo XVII (pag. 184) la corte imperial envió a Madrid al conde de Pötting, como embajador. Además de su embajador ordinario en Madrid, Leopoldo I envió al barón de Lisola, como embajador extraordinario para impulsar las negociaciones matrimoniales. A esta representación diplomática se sumó el conde de Harrach, quien actuó como agente temporal en Madrid, desde octubre de 1665. Las negociaciones culminaron con el anuncio de los esponsales, el 6 de abril de 1663 y, posteriormente, con la firma de las capitulaciones matrimoniales, el 18 de diciembre del mismo año, suscritas por el conde de Pötting en representación de la corte imperial y el duque de Medina de las Torres, en nombre de Felipe IV.Villa-Urrutia, W. R. de: Relaciones entre España y Austria durante el reinado de la Emperatriz Doña Margarita, Infanta de España, esposa del Emperador Leopoldo IEse mismo día, se procedió a la lectura capitular del contrato nupcial en presencia de toda la corte.Rudolf, Karl; Opll, Ferdinand: España y Austria (pags. 140-141).El rey Felipe IV, le escribió a la monja Sor María de Ágreda, expresando su felicidad por el compromiso oficial y público de su hija Margarita, con el emperador Leopoldo.Silvela, Francisco: Cartas de la venerable madre Sor María de Ágreda y del Señor Rey Don Felipe IV, (vol. 2, pag. 696).
Su hermano, Felipe Próspero de Austria, fue un niño de salud frágil. Su delicado estado hizo temer por su supervivencia desde temprana edad. Murió el 1 de noviembre de 1661, pocos días antes de cumplir cuatro años y apenas cinco días antes del nacimiento de su hermano Carlos, quien posteriormente reinaría como Carlos II de España. Su muerte volvió a dejar a la Monarquía Hispánica sin un heredero varón superviviente y reavivó la incertidumbre sobre la sucesión, circunstancia que otorgó nuevamente especial relevancia a los derechos dinásticos de Margarita Teresa.
Durante los últimos años del reinado de su padre, la salud del rey se había deteriorado considerablemente. Felipe IV murió el 17 de septiembre de 1665, en el Real Alcázar de Madrid, a los sesenta años. Su muerte dejó la Corona española en una situación sucesoria especialmente delicada, pues su único hijo varón superviviente, Carlos, contaba apenas cuatro años. De acuerdo con las disposiciones establecidas en su testamento, la reina Mariana de Austria asumió la regencia durante la minoría de edad de su hijo.
El testamento de Felipe IV Frente a los riesgos inherentes a una regencia durante la minoría de edad de Carlos II, el testamento de Felipe IV previó diversos escenarios: la muerte de la reina regente Mariana de Austria, la del joven heredero o el deceso de ambos. La hipótesis más crítica era la pérdida del heredero universal; de producirse, la corona recaería en la línea femenina de los Habsburgo, otorgando prioridad absoluta a los derechos de Margarita Teresa y a la rama austríaca.Como ha sido ya indicado con anterioridad, la infanta María Teresa, casada con LuisXIV, quedó excluida de una posible sucesión a través de la renuncia de sus derechos durante la firma de la Paz de los Pirineos, pues su padre FelipeIV no consideraba una opción posible la sucesión francesa en caso de muerte prematura de CarlosII. No obstante, este matrimonio no anuló totalmente las facultades de María Teresa para heredar la monarquía hispánica, ya que FelipeIV contempló la posibilidad de que su primogénita pudiera enviudar y concebir un nuevo vástago tras contraer un segundo matrimonio (Oliván Santaliestra, Laura: "Mariana de Austria en la encrucijada política del sigloXVII" (pag.303))En la cláusula 53 de su testamento, Felipe hace referencia a dicha eventualidad:
Su padre estableció en su testamento diversas disposiciones destinadas a regular la sucesión, en caso de que Carlos II muriera sin descendencia. Las cláusulas 15 y 16,"Testamento de Felipe IV" (1982) con prólogo de Antonio Domínguez Ortiz. contemplaban distintas posibilidades sucesorias y excluían expresamente a la rama francesa de los derechos a la Corona. Esta exclusión se fundamentaba en la renuncia efectuada por su medio hermana, María Teresa, hija de Felipe IV e Isabel de Borbón, con motivo de su matrimonio con Luis XIV de Francia, acordado en el marco de la Paz de los Pirineos. Felipe IV no contempló que el monarca francés ni sus descendientes pudieran suceder a Carlos II en caso de que este muriera sin herederos. En cambio, el testamento establecía una línea sucesoria vinculada a la rama austríaca de los Habsburgo. En caso de fallecimiento de Carlos II sin descendencia, los derechos sucesorios recaerían en los descendientes de Margarita Teresa, que en aquel momento se encontraba prometida al emperador Leopoldo I. Para más información sobre la fidelidad a la familia y la dinastía, véase entre otros: Sáenz de Miera, Jesús, "El archiduque Leopoldo Guillermo de Austria y el emperador Leopoldo I"De este modo, el eventual matrimonio de la infanta y su descendencia, adquirían una especial importancia dinástica. Por otro lado, el testamento también contemplaba que, a falta de descendencia de Margarita Teresa, la línea sucesoria pasaría a los descendientes de la archiduquesa María Ana de Austria, hermana de Felipe IV, viuda del emperador Fernando III, y madre de Mariana de Austria. De haber fallecido ya María Ana, los derechos corresponderían a sus descendientes, entre ellos, el propio Leopoldo I y los hijos que pudiera tener con Margarita Teresa. Esta disposición reflejaba la voluntad de Felipe IV de preservar la sucesión dentro de la dinastía de los Habsburgo y de evitar que la Corona española pasara a la rama francesa.