Las Mocedades de Rodrigo es el nombre con el que se conoce un tardío cantar de gesta castellano anónimo, compuesto alrededor de 1360, que relata los orígenes y las hazañas de juventud del héroe legendario Rodrigo Díaz de Vivar.
Se conservan 1164 versos,Stefano Arata, «Prólogo» (epígrafe "La fase medieval de la leyenda", págs. XXXVI-XXXIX) a Las mocedades del Cid (Comedia primera), ed., pról. y notas de Stefano Arata, estudio preliminar de Aurora Egido, Barcelona, Crítica, 1996 (Biblioteca Clásica, 59), pág. XXXVII. precedidos de un fragmento inicial en prosa. El único códice que transmite la obra es un manuscrito de 1400Juan Victorio, en la «Introducción» a su edición de las Mocedades de Rodrigo (Madrid, Espasa-Calpe, 1982, pág. LIV.), comenta: que se encuentra en la Biblioteca Nacional de París.ms. espagnol, nº 12 El texto que nos ha llegado carece de título, y la crítica ha suplido esta carencia titulando la obra como Mocedades de Rodrigo, Refundición de las Mocedades de Rodrigo (Armistead), Cantar de Rodrigo y el rey Fernando (Menéndez Pidal) y Crónica rimada del Cid (Bourland).Benjamin Parsons Bourland tituló las Mocedades de Rodrigo como Rimed Chronicle of the Cid (Crónica rimada del Cid) en su edición «The Rimed Chronicle of the Cid (El cantar de Rodrigo)», en Revue Hispanique, XXIV, 1911, págs. 310-357. Ramón Menéndez Pidal adoptó el de Cantar de Rodrigo y el rey Fernando en la que hizo en Reliquias de la poesía épica española, Madrid, Espasa-Calpe, 1951, págs. 257-289. Samuel G. Armistead, por su parte, propone titularlo Refundición de las Mocedades de Rodrigo en «The Mocedades de Rodrigo and neo-individualist theory», Hispanic Review, XLVI (1978), págs. 313-327. Véase la sección: Ediciones modernas
Argumento thumb|250px|right|Rodrigo Díaz venga las ofensas a su padre matando al de Jimena. Miniatura de la Crónica de 1344, Academia de las Ciencias de Lisboa. Tras un inicio de carácter genealógico, en el que se cuenta la ascendencia del héroe, el poema narra cómo el joven Rodrigo da muerte al enemigo de su padre, el conde don Gómez, padre a su vez de Jimena. Para reparar su culpa, el rey Fernando le obliga a contraer matrimonio con ella. Pero el héroe se niega, en un claro motivo folclórico de aplazamiento de la obligación mediante el cumplimiento de una difícil y duradera misión, hasta haber ganado en cinco batallas.
Aunque las cinco batallas de anteriores versiones han quedado difuminadas en las Mocedades de Rodrigo,Alberto Montaner Frutos, «La Gesta de las mocedades de Rodrigo* y la Crónica particular del Cid», en V. Beltrán (ed.), Actas del I Congreso de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval (Santiago de Compostela, 1985), Barcelona, PPU, 1988, págs. 431-444. ISBN 84-7665-251-8 en el texto que nos ocupa podríamos considerar la victoria sobre el moro Burgos de Ayllón, la victoria sobre el campeón de Aragón por la posesión de Calahorra, la defensa de Castilla de la conjura de los condes traidores, la batalla contra cinco adalides moros y la reposición a su sede del obispo de Palencia.Montaner Frutos (1988) habla de que la *Gesta y las Mocedades varían algunos episodios de la estructura, con lo que las cinco lides campales de la primitiva gesta quedarían desdibujadas en versiones posteriores. Llegado este punto, el rey de Francia, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y el Papa exigirán un pago humillante de tributos a Castilla, entre los que figura el pago de quince nobles doncellas vírgenes anualmente. Ante esta situación, Rodrigo incita al rey Fernando a conquistar Francia y ambos, finalmente, triunfarán sobre una coalición formada por el conde de Saboya, el rey de Francia, el Emperador y el Papa. Tras esta victoria desmedida y en medio de la negociación de las capitulaciones, el manuscrito se interrumpe.Alan Deyermond, Historia de la literatura española, vol. 1: La Edad Media, Barcelona, Ariel, 2001 (1ª ed. 1973), pág. 94 y Miguel Pérez Rosado, Historia de la literatura hispánica. Edad Media. La poesía medieval. La épica. Apdo. 5.
Fecha y autoría Alan Deyermond sitúa su redacción alrededor de 1360 en la región de Palencia, a cargo de un autor culto, probablemente clérigo, que, según Deyermond y Samuel G. Armistead, estaría reelaborando un texto hipotético de la segunda mitad del , hoy perdido, y que es conocido con el nombre de Gesta de las Mocedades de Rodrigo.Samuel G. Armistead, «The Mocedades de Rodrigo and neo-individualist theory», Hispanic Review, XLVI (1978), págs. 316-320; tomado de la versión al español: «Trayectoria de una gesta: las Mocedades de Rodrigo», en Francisco Rico (dir.) y Alan Deyermond, Historia y crítica de la literatura española, vol. 1. Edad Media, Barcelona, Crítica, 1980, págs. 123-126<small>
El hecho de que versiones anteriores de este poema no recojan alusión alguna a la diócesis de Palencia, ha llevado a pensar que la obra fue compuesta para publicitar esta demarcación eclesial en un momento en el que esta atravesaba una crisis económica y política. Asociar la figura ya muy legendaria del Cid a la historia de esta demarcación religiosa perseguía atraer feligreses y recursos para el obispado.Alan Deyermond, Epic Poetry and the Clergy: Studies on the «Mocedades de Rodrigo», Londres, Tamesis Books, 1969. Esta misma motivación ya había estado presente en la labor propagandística de la obra de Gonzalo de Berceo con respecto a San Millán de la Cogolla.
Por otra parte, Juan Victorio, postula un autor natural de Zamora (si bien podría estar relacionado profesionalmente con la diócesis de Palencia) y también culto, como muestran sus conocimientos diplomáticos y heráldicos. Su tesis está apoyada por la presencia en las Mocedades de algún leonesismo lingüístico («mayoralgo», v. 974; «cabdiella», v. 1135; «resollo», v. 596), el conocimiento de la microtoponimia zamorana que muestra el autor, la localización constante de la corte del rey en Zamora en el poema, el encuentro que tiene Rodrigo con el rey Fernando en Granja de Moreruela (Zamora), e imprecisiones que atañen a las tradiciones locales palentinas que recoge el cantar.Juan Victorio, «Introducción», op. cit., Madrid, Espasa-Calpe, 1982, págs. IX-LXIV.
Señala también Victorio que, aparte del evidente afán propagandístico de la diócesis de Palencia (donde pudo redactar el poema, no obstante lo dicho sobre el origen del autor), el autor muestra un convencido posicionamiento político a favor de Pedro I el Cruel o el Justiciero en la guerra que le enfrentó al candidato de la Casa de Trastámara, el futuro Enrique II, entre los años 1357 y 1369. Para ello aduce que en las Mocedades los enemigos del joven Rodrigo son los mismos que, en este conflicto contemporáneo al autor, tenía el rey Pedro: el reino de Aragón, el monarca francés y el Papa. Así pues, el autor no solo se sirve de este texto para propagar intereses eclesiásticos, sino también políticos.
Versiones anteriores Se han postulado indicios de la existencia del material de las Mocedades desde el en alusiones a elementos narrativos de la obra en crónicas. Aparecen en el Chronicon mundi, de Lucas de Tuy, en la Estoria de España (también llamada Primera Crónica General), compilada por Alfonso X el Sabio, y en la Crónica de veinte reyes.Montaner Frutos (1988, págs. 432-434) niega que las referencias del siglo XIII anteriores a la versión de la Crónica de Castilla o la Crónica Particular del Cid de la hipotética Gesta de las mocedades de Rodrigo (c. 1300) remitan a versiones anteriores de este cantar perdido y postula que aluden a un material informe legendario heterogéneo y folclórico. Sobre todo la temprana mención del Chronicon mundi (1236) de Lucas de Tuy, que ni siquiera alude al Cid y solo notifica que Fernando I el Magno poseía un territorio ultrapirenaico que llegaba usque ad Tolosam. Pero la referencia no dice que hubiera una expedición real, sino que, como nota Deyermond (1969), solo se habla de un territorio detentado por dicho rey. Esta mención, pues, ni siquiera permite atestiguar una leyenda cidiana organizada, y mucho menos un cantar completo sobre las mocedades del Cid. Más tarde, hacia 1300, se encuentra en la Crónica de los reyes de Castilla un relato más completo en prosa cuyo argumento es el de un antecedente perdido de las Mocedades. Posteriormente, esta versión da de nuevo lugar, con el añadido de otros materiales épicos, a la que aparece en la Crónica de 1344. Por fin, un clérigo o autor culto habría refundido todo este material alrededor de 1360 en la versión que conocemos hoy.
La narración de la Crónica de los reyes de Castilla, también llamada Crónica de Castilla, prosifica el material de un cantar predecesor de las Mocedades conocido como *Gesta de las Mocedades de Rodrigo (que según Victorio, se difundió en la segunda mitad del ),Juan Victorio, «Introducción», op. cit., pág. LIII. y esta da origen al ciclo de romances sobre la juventud de Rodrigo. La Gesta difiere del Cantar hoy conservado en su tono más moderado, con un héroe menos rebelde, y en que no aparecen menciones a la historia de la diócesis de Palencia. Esta divergencia constituye el motivo principal por el que Deyermond pensó que el texto conservado habría sido compuesto por un autor de esta zona.
Métrica Está compuesto este cantar por aproximadamente treinta tiradas de versos monorrimos anisosilábicos en las que predomina de modo absoluto la asonancia en á-o, que aparece en quince tiradas, esto es, un total de 972 versos.
El número de versos por tirada oscila entre los 264 de la número XVII y los dos versos de varias otras (II, IV, V, etc.). Es probable que en muchos de estos casos se trate de restos de tiradas incompletas, dado que el texto contiene abundantes lagunas.
Al igual que en otros cantares de gesta españoles, no hay un número fijo de sílabas por verso, aunque existe una tendencia a que midan entre 14 y 16 sílabas métricas con cesura muy pronunciada, que divide el verso en dos hemistiquios, de los cuales el primero tiende a ser octosílabo. Este rasgo podría evidenciar su cercanía a la métrica del romancero, pues el amanuense llega a copiar los dos hemistiquios de un mismo verso épico en sendos renglones separados.Carlos Alvar y Manuel Alvar, Épica medieval española, Madrid, Cátedra, 1997, pág. 99.
Estructura Al texto concurren varios episodios, y estos tienen un engarce bastante débil entre sí. El más tardío de los poemas épicos hispánicos parece haber sido la última refundición de materiales diversos, tanto cronísticos como épicos de tradición oral, quizá incluso de un protorromancero cidiano. Lo confirma la decena de lagunas existentes en el texto, algunas muy notables.Carlos Alvar y Manuel Alvar, op. cit., pág. 101. En particular, destaca la que supone la interrupción del manuscrito, lo que obliga a conjeturar el final basándose en las crónicas que transmiten versiones anteriores del poema.
De ese modo, hay varios núcleos argumentales: la introducción histórica y genealógica en prosa, el relato de los sucesos más destacados de la vida del héroe épico Fernán González, el episodio de la muerte del padre de Jimena y la concertación de bodas, los avatares en la península, hazañas bélicas contra moros (lid contra «el moro Burgos de Ayllón», v. 449) y cristianos (enfrentamiento contra el correo del rey de Aragón). Acumula además asuntos eclesiásticos de carácter local, como es el descubrimiento de la cripta de San Antolín o la reposición del obispo Bernaldo a su sede palentina, junto a campañas militares de alcance universal, como lo sería el enfrentamiento de Fernando y Rodrigo con todos los poderes fácticos de su época: rey de Francia, emperador y papa. La sensación concluyente es la de encontrarnos ante materiales de aluvión debidos a las distintas refundiciones de la gesta.