right|thumb|Novelas gráficas dispuestas para su venta en una librería especializada. Novela gráfica es un formato de historieta que contiene una narración unitaria, donde se presentan temas generalmente profundos e historias extensas. Además, en un sentido diacrónico, es un movimiento vanguardista del heredero de la historieta alternativa, de la que Chris Ware fue su figura central, y con difusión internacional, con presencia en el cómic estadounidense, francófono, español, israelí y japonés, entre otros. Implica una revolución de las historias abordadas más allá de la revolución gráfica producida desde la década de 1970y puede considerarse «como el último (hasta ahora) de los varios intentos hechos por el cómic de asaltar la fortaleza de la respetabilidad cultural».
La polisemia del término ha llevado a confusiones y contradicciones entre autores, expertos y lectores. Se reconoce como la primera novela gráfica a la obra El Eternauta (1957) del argentino Héctor Germán Oesterheld, aunque la primera obra autoproclamada como novela gráfica fue Contrato con Dios (1978) de Will Eisner.
La novela gráfica en diferentes lugares del mundo España En España, la revista Monos (1904-1908) subtitulaba como «la primera novela gráfica española» a la serie Travesuras de Bebé.Barrero, Manuel (2010). Monos, "Tebeosfera". En 1948, se inició la colección La novela gráfica, de Ediciones Reguera,cuya publicidad indicaba:La novela gráfica os dará a conocer las mejores novelas de la literatura mundial por medio de dibujos explicados. Cada número contendrá el argumento completo de una novela de amor, aventuras, pasión o intriga, siempre dedicado a las personas mayores. Aparecerán dos números al mes.No sólo los tebeos románticos llevaron esta denominación, sino también las ediciones de superhéroes y demás personajes estadounidenses por parte de Editorial Dólar a partir de 1958. La expresión «Novelas» (o «Historias») «ráficas para adultos» se usaba de subtítulo para seriales de formato verticalCuadrado, Jesús. (octubre de 1998). «Década tras década, hasta el desplome final», presentación en el catálogo Certamen de Cómic Injuve 1998. Madrid. y mediana extensión que teóricamente se dirigían a lectores «adultos».
Estas publicaciones dominaron el mercado español desde mediados de la década de 1960, con la crisis del cuaderno de aventuras apaisado, hasta el inicio del boom de las revistas de cómic adulto en la década de 1970.Muchas editoriales frecuentaron entonces el formato, tales como Ferma, Bruguera,Toray, Semic, Rollán, Ediciones Vértice e Ibero Mundial.
Los cómics de románticos entraron en decadencia ante la competencia de la fotonovela, que no estaba tan limitada por la censura,Ramírez (1975), pp. 103 a 105. pero pronto se sumaron al formato editoriales tendentes al denominado «mercado de la pobreza» como Boixher, Galaor, Petronio, Vilmar Ediciones y Buru Lan. México En 1940, la revista Pepín se anunciaba como un «diario de novelas gráficas».
En el 2020, la novela gráfica mexicana atravesaba un periodo de auge en gran medida apoyado por los premios estatales Jóvenes Creadores y Tierra Adentro. Entre los autores clave de esa generación se encuentran Pau Márquez, Perro Prieto, Augusto Mora, Edgar Camacho, Verde Agua y Camilo Cadena.
Estados Unidos En Estados Unidos, el término en inglés «graphic-novel» surge en la década de 1960 junto con otros términos como «comic novel», «graphic album», «novel-in-pictures» o «visual novel». Las primeras apariciones conocidas del término fueron en noviembre de 1964, cuando Richard Kyle lo utiliza en CAPA-ALPHA #2, un boletín publicado por la Comic Amateur Press Alliance, y lo usa de nuevo en Fantasy Illustrated #5 de 1966. En 1976 es usado en la portada de Bloodstar, de Richard Corben, que adaptaba una historia de Robert E. Howard.
El término es empleado en la contracubierta de la recopilación de Beyond Time and Again de George Metzger, publicada originalmente de forma serializada entre 1967 y 1972. También aparece en el prólogo de Chandler: Red Tide de Jim Steranko, aunque es más bien prosa ilustrada.
Es usado en 1978 en la portada de la versión en tapa blanda, pero no en la de tapa dura, de Contrato con Dios, de Will Eisner. Según Eisner, se inspiró para crear el término en las novelas en imágenes publicadas en la década de 1930 por Lynd Ward. El éxito de ventas y crítica de la obra popularizó el término y se le atribuye a Eisner su invención, lo cual después creó cierta polémica.
En 1982, el término era tan popular que la editorial Marvel Comics lanzaró la línea Marvel Graphic Novel, cuyo primer número fue La muerte del Capitán Marvel de Jim Starlin.
Puerto Rico Editorial El Antillano es un colectivo compuesto de escritores, investigadores, dibujantes y diseñadores gráficos que se especializan en la novela gráfica en Puerto Rico. Entre los exponentes de la novela gráfica de este país se encuentran Edgardo Miranda-Rodríguez, el creador de la superheroína La Borinqueña,la obra Estados Unidos de Banana escrita por Giannina Braschi con Joakim Lindengren, que trata sobre el capitalismo estadounidense y en ella se vislumbra la crisis fiscal y de deuda pública de Puerto Rico como el principio de la desintegración del «Imperio Americano».
Francia Alrededor de la década de 1980, tres editoriales francesas tenían colecciones en las que se aplicaba al cómic la palabra «roman» (novela, en francés). Los «Romans BD», de Flammarion, se distinguían de los álbumes clásicos por su menor tamaño, los «Roman graphique» de los Humanoides Asociados agrupaba todos los títulos que no eran parte de una serie, mientras que los «Romans (À Suivre)» de Casterman, colección inspirada en La balada del mar salado de Hugo Pratt, se caracterizaban por historias de longitud inusual.
Este término, junto con otros como «Nouvelle Bande Dessinée», designa buena parte de las obras producidas por las editoriales independientes que surgieron a partir de los noventa como L'Association o Éditions Cornélius, así como las obras publicadas por editoriales comerciales a imitación de las primeras.
En la década del 2000, ninguna colección se volvió a colocar directamente bajo la bandera de «novela», el término «novela gráfica» se impuso como categoría genérica.
Trayecto y reconocimiento
Primer boom Alrededor de 1983, el especialista español Javier Coma estudiaba en uno de sus artículos la evolución de la cómic-novela a través de obras como His Name is... Savage (Adventure House Press, 1968) y Blackmark (Bantam Books, 1971), ambas de Gil Kane, entre muchas otras publicadas en desde la década de 1960 hasta inicios de la década de 1980.
Las obras que iniciaron el primer boom de la novela gráfica se editaron en la década de 1980 de forma serializada, como es el caso de Maus (1980), una biografía de un superviviente del Holocausto realizada por Art Spiegelman que ganó el Premio Pulitzer en 1992; y los cómics de superhéroes Batman: The Dark Knight Returns de Frank Miller y Watchmen de Alan Moore con Dave Gibbons, ambas editadas por DC Comics en 1986.
Segundo boom A principios del siglo se produce un segundo auge de la novela gráfica, avalado por editoriales no convencionales y que incluye fundamentalmente obras de autores norteamericanos como Chris Ware, Daniel Clowes, Seth y Craig Thompson, así como de autores francófonos como Guy Delisle, David B., Marjane Satrapi y Frederik Peeters, generalmente de temática costumbrista.
Entre los factores que propiciaron este segundo boom se encuentran la extensión de las librerías especializadas, y la entrada del cómic en librerías generalistas y grandes superficies, en detrimento del quiosco; la imposibilidad de los historietistas de ser considerados como grandes artistas visuales dada su inadecuación a los mecanismos económicos y de promoción de la «institución arte», lo que les habría impulsado a buscar el reconocimiento en el ámbito literario; la influencia del manga, que ha ayudado a los autores occidentales a perder el miedo a los relatos de largo aliento; la mejora tecnológica, que permite romper el monopolio que en Europa ostentaban los álbumes de 48 a 64 páginas, como consecuencia de las restricciones de papel derivadas de la II Guerra Mundial.En palabras del historietista español Paco Roca, el formato de libro permite «muchas más páginas, una narrativa diferente y una mayor cabida de diferentes temáticas y enfoques gráficos». Crítica El término de novela gráfica se usa mucho por editores y periodistas, pero ha encontrado resistencias entre autores y teóricos. Algunos representantes del movimiento han buscado términos alternativos para designar a sus obras, tales como «Comic strip-novel» (Daniel Clowes), «comic-strip biography» (Chester Brown), «picture novella» (Seth), «illustrated novel» (Craig Thompson) y «graphic memoir» (David Heatley).
Algunos teóricos consideran a la novela gráfica indistinguible del tradicional álbum, mientras que otros como el español Juan Antonio Ramírez, parten de la base de que «el cómic ha sido y es un "arte grande" que no necesita engancharse a otras modalidades creativas para alcanzar madurez expresiva, emoción y calidad». En Francia la historieta ha gozado tradicionalmente de mayor respeto y reconocimiento que en otros países occidentales, como lo declara Alejandro Jodorowsky.
Con frecuencia la consideración de una historieta como novela gráfica se debe a motivos comerciales o de prestigio, quedando tal atribución como algo muy subjetivo.
Véase también Álbum de historietas Tankōbon Gekiga
Bibliografía
Referencias
Enlaces externos El Manifiesto de la Novela Gráfica de Eddie Campbell. Archivado desde el original Del cómic a la novela gráfica. Archivado desde el original
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