La Poética Cognitiva (llamada también Teoría Literaria Cognitiva, Crítica Cognitiva, Estilística Cognitiva, o Historicismo Neural -Neural Historicism por su relación sonora con New Historicism, Neohistoricismo) es un movimiento de teoría literaria surgido a inicios del . Su principal planteamiento teórico es que los fenómenos de la literatura pueden y deben ser estudiados con las herramientas desarrolladas por las ciencias cognitivas a lo largo de los últimos cincuenta años, en especial las que provienen de la lingüística cognitiva, la psicología cognitiva, la antropología cognitiva, la neurociencia, la inteligencia artificial y la psicología evolucionaria. La diferencia principal entre la poética cognitiva y la mayoría de los movimientos o escuelas de teoría literaria (como el estructuralismo, el posestructuralismo, el poscolonialismo, etc.) es la definición de su objeto de estudio: para la poética cognitiva las obras literarias no son solamente los textos (textualismo), sino que los textos en conjunto con los procesos cognitivos de producción y comprensión de los mismos (cognitivismo).
Descripción general El desarrollo de la lingüística y de las ciencias cognitivas a lo largo de las últimas décadas ha significado profundos cambios con respecto a qué es lo que se entiende por un texto. Desde las gramáticas textuales de los años setenta (Rumelhart 1977, Mandler & Johnson 1977) hasta los modelos de situación corporeizados de la presente década (Zwaan 2004), pasando por los modelos de construcción e integración de los ochenta y noventa (Van Dijk & Kintsch 1983, Kintsch 1988, Kintsch 1998); la comunidad lingüística ha llegado al firme convencimiento de que los textos no son entidades que se puedan estudiar de manera aislada de quienes los utilizan, como hacían el estructuralismo y la lingüística generativa. Los textos se representan en la mente de los usuarios de acuerdo con principios que son antes que nada de orden cognitivo; y, además, la representación del texto en la mente no es igual al texto en el papel.
Este descubrimiento, al que han aportado también la pragmática, el análisis del discurso, la lingüística cognitiva y la psicolingüística, obliga a preguntarse de qué manera deberían ser entendidos todos los textos, incluidos los literarios.
La Poética Cognitiva surge como respuesta a esa pregunta. Presupone que las herramientas con las que se han estudiado los textos, desde la ciencia cognitiva, en las últimas décadas, deben ser también utilizadas para la investigación acerca de la literatura.
Historia
1970 Los primeros antecedentes de la poética cognitiva se encuentran en trabajos de investigadores de psicolingüística de los años setenta, como Kintgen (1978) y Van Dijk (1979). Estos autores proponían que los hallazgos de la psicolingüística, en especial los que decían relación con el discurso, podían aplicarse al estudio de la literatura. Van Dijk (1979), en particular, proponía que el método de comprensión textual de múltiples niveles que postulara un año antes en conjunto con Walter Kintsch, era fácilmente adaptable al análisis literario.
1980 Durante los años ochenta diversos autores trabajaron sobre supuestos similares al anterior, aunque sin mucha relación entre sí. Es de peculiar importancia la línea de investigación abierta por Reuven Tsur (Tsur 1992) en esa época, a partir de una idea bastante sencilla, pero, no por eso, menos penetrante. Basándose en el hallazgo de que la memoria de corto plazo no puede almacenar más que un número muy reducido de unidades (chunks, cf. Miller 1956), Tsur proponía que las estructuras fonológicas de los sistemas de producción poética en todo el mundo obedecían a las mismas restricciones en cuanto a la extensión de los versos y los hemistiquios. Otros dos volúmenes de relevancia se publican durante dicha década: el primero es Realidad mental y mundos posibles de Jerome Bruner (1986) que es el primer trabajo en postular que la narración es antes que un género literario una modalidad de pensamiento, el segundo es Metaphors We Live By de George Lakoff y Mark Johnson (1980) que propone que la metáfora es antes que una figura literaria, de la misma manera, un modo de pensamiento.
1990 La década de 1990 es el momento en que las diversas aproximaciones a una teoría literaria cognitiva comienzan a converger. De un lado, los teóricos de las metáforas (en la línea de Lakoff) y de las narraciones (en la línea de Bruner) se empiezan a articular; y de otro, los estudios sobre el tópico inician la adquisición de un estatuto en la discusión científica por medio de la difusión a través de revistas y la celebración de congresos. Por otra parte, Raymond Gibbs publica The poetics of mind (1994), donde, apoyado en la psicolingüística experimental, defiende la tesis de que fenómenos normalmente considerados puramente literarios, como las metáforas, las metonimias y las ironías son, en realidad, fenómenos del pensamiento, en consonancia con las ideas de la lingüística cognitiva.Un hito, siempre mencionado en las historias de la disciplina, es el número monográfico de la revista Stanford Humanities Review de la primavera de 1994, en la que el premio Nobel Herbert Simon plantea cruzar el puente entre humanidades y ciencias (Bridging the Gap: Where Cognitive Science Meets Literary Criticism), por medio del texto Literary Criticism: A Cognitive Approach; artículo que además motiva una treintena de respuestas en el mismo volumen. Un segundo hito es la publicación de otro de los textos fundacionales de la disciplina: The Literary Mind de Mark Turner en 1996, en que extremando las posturas de Bruner y Lakoff de la década anterior, plantea que no sólo los mecanismos narrativos y metafóricos de la mente van más allá de la literatura, sino que la mente es en sí misma literaria. El último hito de la década es el establecimiento del grupo Cognitive Approaches to Literature en la Asociación Moderna de Lenguaje (Modern Language Association, MLA) en 1998.
2000 La presente década significa la consolidación del movimiento, en especial por el progresivo incremento de publicaciones y libros sobre el tema. En 2002 la revista Poetics Today (volumen 23, N.º 1) lanza una edición monográfica titulada Literature and the Cognitive Revolution, donde los principales exponentes de la escuela publican artículos en que presentan sus investigaciones. Casi simultáneamente, aparece el primer texto introductorio al campo, Cognitive Poetics: an Introduction de Peter Stockwell, el que es seguido por un volumen complementario al año siguiente: Cognitive Poetics in Practice, cuyos editores son Joanna Gavins y Gerard Steen. En el mismo 2002, Elena Semino y Jonathan Culpeper compilan artículos en Cognitive Stylistics: Language and Cognition in Text Analysis. En 2003 se publican al menos dos libros más, la compilación de artículos Narrative Theory and the Cognitive Sciences de David Herman, y Cognitive Science, Literature, and the Arts: A Guide for Humanists de Patrick Colm Hogan. En 2004 aparece un nuevo volumen compilatorio, The Work of Fiction: Cognition, Culture, and Complexity, a cargo de Alan Richardson y Ellen Spolsky. Desde entonces, al menos existen dos números monográficos más de revistas: a) European Journal of English Studies (volumen 9, N.º 2, 2005) y b) College Literature (volumen 33, N.º 1, 2006; que trata de aproximaciones al estudio cognitivo de Shakespeare). En 2006 se están editando dos libros nuevos sobre el área: a) Why We Read Fiction: Theory of Mind And the Novel, de Lisa Zunshine y b) Text World Theory: An Introduction, de Joanna Gavins. La lista es incompleta, pues falta mencionar las publicaciones de Mary Thomas Crane, Margaret Freeman y David Miall entre otros.
Principales tópicos En general, los diferentes tópicos que aborda la Poética Cognitiva provienen de las más diversas disciplinas de las ciencias de la mente. Dependiendo de cuál de ellas provenga: el tópico, los objetos de estudio, el tipo de hipótesis y las metodologías de investigación, variarán enormemente.
Metáforas Conceptuales y Blending
Teoría proveniente de la lingüística cognitiva
Las teorías de las metáforas conceptuales y de blending (mezclaje conceptual) fueron desarrolladas desde inicios de los años ochenta por teóricos como George Lakoff, Mark Johnson, Mark Turner y Giles Fauconnier. La idea básica de esta teoría (Lakoff & Johnson 1980) es que la metáfora no es en principio una figura del lenguaje, ni una figura literaria, sino que una forma de pensamiento. En esta forma de pensamiento se relaciona un dominio fuente con un dominio meta por medio de la proyección (mapping) de las propiedades de uno en el otro. Por ejemplo, la metáfora el amor es un viaje es una metáfora conceptual (estas se escriben por convención con versalitas) que integra numerosas metáforas textuales como "hemos llegado a un callejón sin salida (en nuestra relación)", "nuestra relación no va para ningún lado", "no sé para dónde vamos (en nuestra relación)", etc.; en esta metáfora se proyectan desde el dominio fuente (el viaje) ciertas características al dominio meta (el amor), como que los viajes poseen un inicio, una dirección, un recorrido y un final, los que se equiparan con estadios en las relaciones amorosas. Las metáforas conceptuales cumplen con una serie de principios generales (cf. Lakoff 1987), como, por ejemplo, que el dominio fuente es más concreto y el dominio meta más abstracto. La importancia de esta primera versión la teoría de las metáforas para la poética cognitiva es que diluye la separación entre literatura y lenguaje cotidiano.
En una publicación de 1989, Lakoff y Turner se proponen estudiar las especificidades de las metáforas propiamente literarias, en el entendido de que ellas también se pueden interpretar por medio de la teoría de las metáforas conceptuales. En dicha propuesta, exponen que las metáforas literarias extienden los mecanismos del pensamiento ordinario por medio de cuatro proyecciones: extensión (una metáfora conceptual original asume interpretaciones agregadas), elaboración (una metáfora conceptual explora combinaciones inéditas), cuestionamiento (una metáfora conceptual expone sus límites) y composición (dos metáforas conceptuales diferentes se integran en una nueva combinación).
En parte, debido a esta última potencialidad de las metáforas en la literatura, es que Fauconnier & Turner (1994) plantean una nueva forma de entender el fenómeno. Ellos postulan que la teoría metafórica conceptual es una ejecución particular de un tipo de proceso mental más complejo, denominado blending o mezclaje conceptual. El ámbito de operación de las metáforas conceptuales son relaciones diádicas, de dos vías, entre dominios fuente y meta. El ámbito de operación del blending son múltiples espacios, los que se combinan (blend) entre sí para dar origen a un espacio nuevo. Por ejemplo, Súperman es el resultado, al menos, del blending entre el espacio hombre y el espacio pájaro (Súperman es un hombre -o superhombre- que puede volar). Este tipo de casos no los puede explicar la teoría estándar de las metáforas conceptuales.
En la aplicación al estudio de la literatura, las teorías de metáforas conceptuales y blending, trabajan con el modo como las representaciones mentales se activan y articulan a partir de la información presente en los textos.
Narratología Cognitiva
Teoría proveniente de la inteligencia artificial, la psicología cognitiva y la lingüística generativa