thumb|Cruz en subida a Monserrate. Colombia es un país cuya constitución establece, a partir de 1991, la separación Iglesia-Estado. Aunque la libertad religiosa existe en el país, desde el código de trabajo del indígena americano en tiempos de la colonia, la Iglesia católica mantiene privilegios de facto y de jure, ya que el Concordato entre el Estado colombiano y la Iglesia católica consagró al catolicismo como la religión oficial en el país desde 1886 hasta la promulgación de libertad de cultos en 1991. Sin embargo y como resultado de más de un siglo de dominación religiosa del catolicismo, la mayoría de sus habitantes aún se declaran pertenecientes a dicha iglesia.

Aunque el Estado no mantiene estadísticas oficiales sobre la identidad religiosa de los ciudadanos, el Pew Research Center publicó un estudio en el 2014 que situaba a los católicos en 90%, protestantes en 4%, irreligiosos en 6% y otras religiones en 2%. La encuesta llevada a cabo por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) entre octubre y diciembre del año 2021 dio como resultado que los católicos eran el 78,2%, los protestantes el 9,6%, los creyentes en un Ser Superior pero sin afiliación religiosa estaban en el 7,5%, los creyentes en religiones orientales alrededor de 0,8%, los testigos de Jehová con un 0,7%, y los agnósticos y ateos con el 0,4%.DANE, (30 de Marzo de 2022). "Encuesta de Cultura Política 2021", Realizada del 15 de octubre al 31 de diciembre de 2021. 71.986 encuestados mayores de 18 años.

Principales religiones Las principales religiones en Colombia son el catolicismo con un 59 % y el protestantismo con 10%, según cifras de la encuesta global de IPSOS 2023. Por su parte, la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, la Iglesia ortodoxa, la Iglesia Anglicana, la Iglesia Antigua Colombiana y pentecostales en general, contarían con un 7%, También hay miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia mormona), Iglesia Adventista del Séptimo Día, la Congregación de los Testigos de Jehová y la Iglesia Universal del Reino de Dios.

Historia de las religiones en Colombia thumb|200px|N.ª S.ª de los Milagros, patrona de Palos de la Frontera, conocida como la cuna del descubrimiento de América. left|thumb|200px|Imagen del Divino Ecce homo en Ricaurte (Valle del Cauca).

Indígenas Hubo varias expresiones religiosas en los pueblos amerindios de la actual Colombia antes de la llegada de los españoles, especialmente en la zona andina asociada a los pueblos de la familia chibchas o muisca. Los relatos de corte sagrado evidencian una cosmología variada. Se estima que alrededor del 3% de la población, o 1.519.562 personas en Colombia siguen una religión indígena.

Catolicismo La preponderancia del catolicismo tiene hondas raíces en los procesos de conquista y colonización por parte de España después de 1492. En dicho proceso, la imposición de una cultura europea de corte católico determinó la exclusión de cualquier otra manifestación religiosa en el suelo colombiano. El fue además un tiempo de profundas convulsiones sociopolíticas en Europa con el enfrentamiento entre los católicos fieles al romano pontífice y los seguidores de la Reforma Protestante iniciada por Lutero y Calvino. Aquello no sólo influyó en la actitud de los conquistadores españoles en sus nuevos dominios de ultramar, provocando además el establecimiento en Cartagena de Indias de la Inquisición española, con el fin de salvaguardar la ortodoxia religiosa - cultural. Por otra parte, las influencias tridentinas y barrocas dieron un sello particular al catolicismo establecido en el país, presente todavía en tiempos contemporáneos.

Durante el proceso de independencia iniciado a principios del , varios clérigos criollos simpatizaron con la causa patriota y participaron activamente como agitadores, capellanes y aún soldados. Varios de ellos incluso llegaron a ingresar a la masonería cuyas logias se establecieron por esos años con gran aceptación de parte de las élites locales. Luego de un proceso dubitativo, la Santa Sede reconoció en 1835 al nuevo estado independiente y estableció relaciones formales con este, iniciando además un proceso de romanización eclesiástica. Al tiempo, las élites liberales en el poder presionaron por el establecimiento de un estado cada vez más libre el influjo eclesiástico, lo que provocó choques de poder con la institución clerical que no estaba dispuesta a ceder su espacio en la sociedad.

Vale la pena aclarar que este hecho se presentaba en el contexto de la lucha entre federalistas y centralistas, aquellos de escuela liberal influenciados en la Revolución francesa, estos de corte conservador, fieles a la herencia española de honor militar y clericalismo; conflicto que más tarde desencadenaría en una de las guerras civiles del XIX que vivió la joven república, periodo conocido como la Patria Boba. En este conflicto se destacan episodios como la expropiación de bienes eclesiásticos, llevada a cabo por Tomás Cipriano de Mosquera en 1861-63, la declaratoria de tuición de cultos (1861) extrañamientos de obispos, supresión de comunidades religiosas (1861) o la expulsión de los Jesuitas (en dos oportunidades: 1851 y 1861). Finalmente, los intentos del gobierno radical por establecer un sistema educativo "neutro" en materia religiosa degeneró en una guerra civil (1877) donde participaron activamente varios obispos y clérigos. A partir de 1886 las relaciones entre ambas potestades se regularizaron de nuevo con el establecimiento de una nueva constitución centralista, que reconocía a la Iglesia católica como fundamento de unidad nacional.

En 1887 se firmó un concordato con la Santa Sede, en el cual se le otorgaba a la institución eclesiástica el control del sistema educativo colombiano, privilegio que mantuvo hasta la reforma concordataria de 1973, a la vez que le restituía las tierras y bienes que le fueron substraídos durante la desamortización impulsada por los radicales; el gobierno aristocrático de Rafael Núñez pagaría a la Iglesia católica una altísima indemnización, al tiempo que se acrecentaban los problemas sociales y la lucha intestina entre liberales y conservadores, evento conocido como la Guerra de los mil días.

Inquisición En América, la Inquisición fue impuesta por Felipe II, en 1570, y tuvo tres centros jurisdiccionales: México, Lima y Cartagena. Los casos que se juzgaron fueron bastantes, aunque se excluía a los indígenas de los castigos impuestos, debido a que, al ser nuevos en la fe, no tenían la madurez teológica para evitar errar. Contraria a la opinión de la mayoría de los historiadores, los acusados en sí fueron pocos, y todavía mucho menor el número de condenados a muerte o a castigos corporales. En la Nueva Granada, la Inquisición se encargó, además, de reprimir la propagación de las tradiciones paganas de los negros y de reprobar las obras literarias que atentaban contra los dogmas de la Iglesia católica.

Protestantismo El quiebre a la hegemonía total del catolicismo comenzó a darse tímidamente con la llegada -auspiciada por los liberales- a mediados del de la Iglesia Presbiteriana, que actuaba fundamentalmente entre sectores urbanos acomodados. A comienzos del llegan otras iglesias protestantes históricas, como los bautistas (Denominación Bautista Colombiana), los menonitas y los evangélicos. Entre 1932 y 1945 ingresaron las primeras denominaciones pentecostales al darse una gran confrontación entre la inmensa mayoría católica y los primeros evangélicos mientras se tejían muchos mitos en torno a estos últimos con el ánimo de desprestigiarlos tales como que eran culpables del comunismo y de la violencia en general, llegando incluso a ser atacados físicamente en sus lugares de culto, y fuera de ellos. Pero es a partir de los años 60, gracias a cambios sociales, económicos y culturales que se dan en el país -modernización, urbanización, alfabetización, entre otros-, que el panorama religioso comienza a cambiar visiblemente. De Estados Unidos proviene el pentecostalismo, de corte fundamentalista y evangelística, especialmente entre los grupos populares. También hacen su aparición otras iglesias y nuevos movimientos religiosos de origen cristiano como La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, los adventistas, testigos de Jehová, etc. Durante las últimas 3 décadas del surgen la gran mayoría de denominaciones y megaiglesias cristianas de corte evangélico que hoy en día existen en el país, este surgimiento fue propiciado por el cambio de normas que se dio desde la constitución de 1991, donde se garantiza la plena libertad de cultos.

Iglesias en Colombia Aunque la base de datos de acceso público del Ministerio del Interior se encuentra actualizada hasta el 2012, existe un informe de dicha entidad que a 2015 reportó la existencia de 5 375 iglesias con personería jurídica. Por otra parte, medios de comunicación han reportado que a 2019 se tiene información de la existencia de más de 6 000 iglesias cristianas registradas legalmente en todo el territorio nacional. A continuación se mencionarán las denominaciones de todo tipo, de mayor tamaño por asistencia en Colombia:

Iglesia católica en Colombia Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional Iglesia Pentecostal Unida de Colombia Misión Carismática Internacional Centro Mundial de Avivamiento Iglesia El Lugar de Su Presencia Casa Sobre La Roca Iglesia Adventista del Séptimo Día Iglesia Universal del Reino de Dios Centro Misionero Bethesda Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días Testigos de Jehová Iglesia Ríos de Vida Iglesia Cruzada Cristiana Asambleas de Dios Iglesia Cuadrangular Iglesia Misión Paz a las naciones.

Participación política de los grupos religiosos Partido Conservador thumb|right|241x241px|Catedral Basílica Metropolitana de Bogotá y Primada de Colombia en Bogotá. La Constitución de Colombia de 1886 establecía la unión entre el estado y la Iglesia Católica. Hasta las primeras décadas del la jerarquía de la Iglesia Católica en Colombia ejercía una gran influencia en el Partido Conservador Colombiano, sin embargo dicha injerencia ha menguado grandemente al punto de ser ya prácticamente imperceptible. El proceso de secularización mundial permeó también la política colombiana.

Pluralidad confesional El artículo 19 de la Constitución de Colombia de 1991 garantiza la libertad de cultos y dice además que "Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva". El artículo 19 aclara también que "Todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley". De esta manera, el Estado Colombiano en lo que respecta a su credo político entra en pleno tono con el desarrollo democrático y da participación libre y activa a todos los credos religiosos presentes en Colombia de acuerdo con la ley civil y los deberes y derechos del ciudadano común. Por otra parte, los grupos religiosos pueden determinar la forma de participación política de acuerdo a la ley dentro de sus propios esquemas orgánicos.