Un pueblo (latín populus) o poblado es una población o comunidad rural,"Pueblo - Del latín popŭlus." Particularmente la acepción 2: "Población de menor categoría." "Poblado - (Del participio de poblar) - Población, ciudad, villa o lugar." . "Poblar - Del latín popŭlus 'pueblo'" en sus dos primeras acepciones se define como "Fundar uno o más pueblos - Ocupar con gente un sitio para que habite o trabaje en él." . En cambio, entre las acepciones de "población" sólo recoge el DRAE: "Acción y efecto de poblar - Conjunto de personas que habitan en un determinado lugar - Conjunto de edificios y espacios de una ciudad - Conjunto de individuos de la misma especie que ocupan determinada área geográfica - Conjunto de los elementos sometidos a una evaluación estadística mediante muestreo." una localidad o entidad de población de menor tamaño que la ciudad y dedicada principalmente a actividades económicas propias del medio rural (el sector primario), ligadas a las características físicas y los recursos naturales de su entorno próximo (agrícola, ganadero, forestal, pesquero o a veces minero); aunque en la actualidad han aumentado mucho las actividades terciarias, y en algunos casos el turismo rural. miniaturadeimagen|Pueblo en Benín

Se distingue de asentamientos menores (aldeas, lugares, cortijadas, etc.)Los asentamientos o núcleos de población con una sola vivienda, o con edificaciones agrupadas que alojan a un solo grupo familiar ("hogar" -por el lugar donde se mantiene un fuego encendido, origen del impuesto denominado "fogaje" -también uso fiscal tiene el hórreo-, "casa" -"el casado casa quiere"-, aunque sea extenso -como el que se reunía en torno al megaron micénico, origen de la polis griega, o en torno al hall germánico-) se denominan, según las zonas, cortijo, caserío o masía; en otros idiomas cottage (Online Etimology Dictionary), hut (Online Etimology Dictionary), chalet (Online Etimology Dictionary), etc. Manor (Online Etimology Dictionary) o manor house -manor house- refiere una mansión aislada, de carácter nobliliario, como la casa solariega española, el chateau francés o la dacha rusa. También tienen uso términos de origen defensivo, como torre, castillo (incastellamento), castro o burgo, o el término alquería, de origen árabe (qasr, qalat, qarya). no solo por el tamaño, sino por tener jurisdicción propia;Se define "aldea" precisamente como "pueblo de escaso vecindario y, por lo común, sin jurisdicción propia" ; mientras que "lugar", más ambiguamente, como "ciudad, villa o aldea" y como "población pequeña, menor que villa y mayor que aldea" (acepciones 3 y 4) habitualmente, el municipio, aunque hay municipios con varios núcleos de población que se consideran pueblos diferenciados: (pedanías, parroquias, etc.). Condición intermedia entre pueblo y ciudad tiene el concepto de villa ("población que tiene algunos privilegios con que se distingue de las aldeas y lugares").Acepción 2

La rusticidad como condición de los pueblos y sus habitantes ("pueblerinos", "campesinos" o despectivamente, "paletos") frente a la "urbanidad" o condición de las ciudades y los suyos ("ciudadanos", "urbanos", "urbanitas"), ha sido un tópico cultural y literario desde antiguo, y la diferenciación de las características objetivas y subjetivas de pueblos y ciudades ha sido tratada por diferentes ciencias sociales.

El éxodo rural consiguiente a las revoluciones industrial y urbana despobló muchos pueblos, quedando algunos como pueblos abandonados. La recuperación de la vida rural con otros supuestos sociológicos es característica del movimiento neorruralista.

Geografía y antropología miniatura|Panelia, un pueblo en Eura, Finlandia. Los núcleos de población se clasifican en urbanos (ciudades) o rurales (pueblos) en función de rasgos objetivos o subjetivos.

Entre los rasgos objetivos que determinan la calificación de núcleo rural está en primer lugar la población. El número de habitantes que se considera límite entre los núcleos rurales y urbanos varía según cada país (entre 1000 y 20.000 habitantes)"Existe una gran disparidad de criterios y ... es imposible establecer un límite de carácter universal. Cloke y Park (1985) [Cloke, P. J. y Park, C. (1985): Rural resource management. Londres, Croom Helm.] realizan una minuciosa comparación de distintos países encontrando una gran disparidad que va desde los 1.000 a los 20.000 habitantes como umbral de lo urbano." (José Sancho Comíns y Daniel Reinoso Moreno, [La delimitación del ámbito rural: una cuestión clave en los programas de desarrollo rural], en Estudios Geográficos 273, julio-diciembre de 2012, pg. 603). El Instituto Nacional de Estadística español considera rurales las entidades singulares de población de menos de 2000 habitantes, urbanas las de más de 10 000 e intermedias las que se hallan entre una y otra cantidadComíns y Reinoso, 0p. cit., nota 3 pg. 605. Véase también Gracia, Azucena; Gil, José María; y Angulo, Ana María (1998) El consumo de alimentos en España: El consumidor rural vs urbano . Revista de estudios regionales, ISSN 0213-7585, Nº. 50, pags. 111-130 (en la mitad sur de la península ibérica -al igual que en el Mezzogiorno italiano- son habituales las agrociudades con decenas de miles de habitantes, y en la mitad norte localidades de importancia -incluso con el "título de ciudad", funciones administrativas como el partido judicial o la capitalidad de amplias comarcas- pero con muy escasa poblaciónEntre las poblaciones españolas de ese orden de importancia, pero con menos de cuatro mil habitantes se encuentran: Mondoñedo (3.876), Olmedo (3.744), Molina de Aragón (3.468), Cistierna (3.351), Lerma (2.703), Vitigudino (2.700), Morella (2.575), Cervera de Pisuerga (2.442), Carrión de los Condes (2.177), Cenicero (2.176), Daroca (2.113), Salas de los Infantes (2.091), Piedrahíta (1.884), Villalpando (1.523), Puebla de Sanabria (1.484), Albarracín (1.049), Boltaña (981). Viella en 1970 no llegaba a los 2.000 habitantes, aunque actualmente ha duplicado su población. Los casos más extremos son "ciudades" que tienen en la actualidad menos de quinientos habitantes: Atienza (458), Pedraza (416), Frías (265). Mucho menos numerosos son los casos equivalentes en la mitad sur de España: Niebla (3.999), Alcaraz (1.529).

La escasa población de los núcleos de naturaleza urbana en el centro-norte peninsular se evidencia en las provincias cuya "segunda ciudad" tiene menos habitantes: Soria, Ávila y Segovia (Almazán, 5.795, Arévalo, 7.446 y Cuéllar, 9.044 habitantes, respectivamente), añadiéndose aquellas cuya "tercera ciudad" tiene menos de diez mil habitantes (aunque su "segunda ciudad" supere esa cantidad): Zamora, Teruel y Guadalajara (Toro, 9.325, Andorra, 8.000 y Sigüenza, 4.594 habitantes respectivamente). Basilio Calderón, Pequeñas ciudades en grandes territorios marginales, en Encuentro sobre pequeñas ciudades.); en Alemania reciben la denominación de landstadt ("ciudad de campo") o zwergstadt ("ciudad enana") las ciudades de menos de 5000 habitantes.Heineberg, fuente citada en Landstat Las dos localidades con menos habitantes de las que tienen en el Reino Unido la condición de ciudad (city) son Saint David's (1.797 hb.) y Saint AsaphSt Asaph (3.491 hb.), ambas en Gales, mientras que la tercera, paradójicamente, es la City de Londres (7.185 hb.), el distrito financiero de Londres, que conserva su jurisdicción particular.List of smallest cities in the United Kingdom Adamstown (Islas Pitcairn), con 48 habitantes, sería la ciudad-capital menos poblada del mundo.Microcities.

Otro rasgo objetivo es la función principal, que, aparte de la residencial, debería teóricamente ser la ocupación en el sector primario, aunque este hecho ha dejado de ser común en buena parte de los núcleos rurales, que se han industrializado y terciarizado.

Entre los rasgos subjetivos están los referidos al modo de vida rural en contraposición al urbano, más difíciles de cuantificar y que tienen que ver más bien con pervivencias de la sociedad preindustrial que han quedado muy difuminados en la sociedad postindustrial, produciéndose incluso una inversión del tradicional éxodo rural para las actividades sujetas a la deslocalización y al teletrabajo. No obstante, aparte de cuestiones antropológicas, morales o incluso espirituales de difícil cuantificación (conservadurismo social, endogamia), otros rasgos sí son cuantificables: la altura de los edificios, la densidad de utilización la red de transporte, el tipo y rango de servicios ofrecidos a la población, etc.Concepción Muñoz Delgado Geografía. Anaya

Tratamiento literario

Idealización bucólica La valoración de la vida en los pueblos frente a la vida en las ciudades, desde un punto de vista elitista y puramente intelectual, sin efectos prácticos, es un tópico literario (vida sencilla) que puede remontarse a la literatura latina clásica (Anacreónticas, Beatus Ille, Bucólicas) y que se recupera en el Renacimiento (Arcadia de Sannazaro, que inicia la novela pastoril, Menosprecio de Corte y Alabanza de Aldea,Texto completo en pdf. Son significativos los títulos de los capítulos: de Antonio de Guevara, Oda a la vida retiradaIsabel Uría Maqua, La escondida senda y el huerto del poeta en la Oda I de Luis de León, en Criticón 105, 2009: de Fray Luis de León -ya en el , El villano en su rincón de Lope de Vega, o las referencias paródicas que hace Cervantes en El Quijote-). Desde el , el Romanticismo y el costumbrismoEn España, la novela regionalista, de muy distinta orientación ideológica, de José María de Pereda (Peñas arriba) o Vicente Blasco Ibáñez (La barraca, Cañas y barro). se interesaron de una manera más profunda por el folclore, o sea, por la parte de la cultura popular que se presenta de forma más pura o genuina en los pueblos, y más cuanto más atrasados económicamente o desconectados del entorno urbano. León Tolstói intentó convertir Yásnaia Poliana en una comunidad utópica, donde los valores rurales tradicionales rusos se conjugaran con la pedagogía progresista.

El realismo mágico de Gabriel García Márquez se desarrolla en una comunidad rural imaginaria (Macondo). Entornos similares crearon William Faulkner (Yoknapatawpha) o Juan Benet (Región).

Desprecio al rústico thumb|Motín de aldeanos ante la casa del doctor, de Thomas Rowlandson (finales del XVIII)

La valoración contraria tiene también lejanos ejemplos, como el desprecio con el que eran considerados los campesinos (y el temor a sus revueltas) en una adición a la liturgia eclesiástica medieval: A furia rusticorum libera nos, Domine.Citado por E. Pablo Molina El latido impetuoso de la letra. Violencia y Literatura en algunos textos hispanoamericanos Las sátiras contra el rústico eran manifestaciones de la mezcla de desprecio y desconfianza con que clérigos y nobles veían al siervo, reducido a un monstruo deforme, ignorante y violento, capaz de las mayores atrocidades, sobre todo cuando se agrupaba.Umberto Eco (2008) Historia de la Fealdad, Madrid: Nerea. La misma expresión rústico, que significa habitante del campo, o de un pueblo, era equivalente a persona inculta y brutal (como más modernamente la expresión paleto, que se utiliza como insulto), o incluso a las cosas bastas y menos valiosas (por ejemplo, la edición en rústica de un libro). La identificación del villano (habitante de una villa) con una persona sin honor, tiene el mismo sentido. De hecho, no se concibe en el sistema feudal que un no privilegiado pueda tener honor, como se debate en dos obras maestras del teatro clásico español, ambientadas en sendos pueblos que se rebelan ante una injusticia: El Alcalde de Zalamea (Calderón de la Barca) y Fuenteovejuna (Lope de Vega).

Denuncia del atraso rural