miniaturadeimagen|300px|Miniatura de las Cantigas de Santa María en la que aparecen un musulmán y un cristiano tocando la baldosa. El debate sobre la tolerancia en al-Ándalus se remonta en sus inicios al y perdura hasta nuestros días. El resurgir del mismo se remonta a las ideas expresadas por el filólogo español Américo Castro, quien acuñó el término académico «Convivencia» para hablar periodo de la historia de península ibérica que va desde la conquista musulmana omeya de Hispania a principios del hasta la conquista de Granada en 1492. Afirma que en los diferentes reinos ibéricos moros, los musulmanes, los cristianos y los judíos vivían en relativa paz. Según esta interpretación de la historia, este periodo de diversidad religiosa difiere de la historia posterior de España y Portugal, cuando -como resultado de las expulsiones y conversiones forzadas- el catolicismo se convirtió en la única religión de la península ibérica.
Sin embargo, algunas voces han cuestionado la historicidad de esta visión de la armonía intercultural, calificándola de mito y afirmando que es un anacronismo "políticamente correcto".Algunas reflexiones críticas sobre el califato de Córdoba y el mito de la convivencia Según The Oxford Dictionary of the Middle Ages, "los críticos denuncian que [el término "convivencia"] describe con demasiada frecuencia una visión idealizada de la armonía y la simbiosis multiconfesional, mientras que los partidarios replican que tal caracterización es una distorsión de las complejas interacciones que se pretenden comprender".
Recorrido historiográfico La relación entre tolerancia y Al-Ándalus fue planteada por primera vez por los philosophes de la Ilustración para denigrar a la Monarquía Católica española que había expulsado a su población de origen musulmán a principios del . Sin embargo los philosophes disponían de escasos conocimientos sobre Al-Ándalus y hubo que esperar a la publicación en 1765 de la Histoire de l’Afrique et de l’Espagne sous la domination des Arabes de Denis Dominique Cardonne y a la que seguirá Précis historique sur les Maures de Jean-Pierre Claris de Florian publicado en 1791, ya en plena Revolución francesa. En este último libro Claris de Florian escribe: «Hay que observar que esos Moros, que varios historiadores nos presentan como bárbaros sedientos de sangre, dejarán a los pueblos vencidos su culto, sus iglesias, sus jueces». Al final de la obra se contraponía la forma como habían sido tratados los musulmanes tras la conquista del reino de Granada en 1492 y la forma en que habían sido tratados los cristianos bajo dominio musulmán.
Sin embargo, la primera historia de Al-Ándalus la escribe el gran orientalista Reinhart Dozy, descendiente de hugonotes franceses emigrados a los Países Bajos en el . Fue publicada en francés en 1861 con el título Histoire des musulmans d’Espagne jusqu’à la conquête de l’Andalousie par les Almoravides, 711-1110. Aunque la tolerancia no es el tema central de la obra, el término aparece varias veces para calificar la actitud de los gobernantes árabes ―presentados como una especie de déspotas ilustrados― respecto de los cristianos y de los judíos. Casi al mismo tiempo aparece en alemán la monumental Geschichte der Juden (‘Historia de los judíos’) de Heinrich Graetz en la que se populariza el tema de la edad de oro de los judíos en Al-Ándalus y se presenta a la sociedad andalusí como un ejemplo de integración de los judíos, que pudieron mantener su cultura y su religión y que al mismo tiempo adoptaron algunos elementos de la sociedad de acogida, como la lengua. En esta obra Graetz escribe: «En esos tiempos, los califas de España eran en efecto soberanos libres de prejuicios, que protegían a todos los hombres de talento sin preguntar sobre su religión… Siguiendo el ejemplo de los árabes, [los judíos] se apasionaron por la poesía y las ciencias. Para ellos también, España se convierte en un jardín delicioso donde florecían una bella y feliz poesía, el país del estudio y las investigaciones». miniaturadeimagen|izquierda|350px|Miniatura del Libro de los juegos de Alfonso X el Sabio que representa a un judío (izquierda) y a un musulmán (derecha) jugando al ajedrez. A mediados del vuelve a aparecer la cuestión de la tolerancia en el debate que mantienen dos historiadores españoles exiliados, Américo Castro y Claudio Sánchez-Albornoz. El primero publica en 1948 en México España en su historia: cristianos, moros y judíos, reeditada en 1954 con el título La realidad histórica de España. En esta obra Castro defiende, contrariamente a quienes afirmaban que «España se forjó contra el Islam», que la «convivencia» entre cristianos, judíos y musulmanes en la época medieval formó el ser de España, «convivencia» que se forja en Al-Ándalus y que se mantendrá hasta mediados del en los reinos cristianos. Eduardo Manzano Moreno destaca el paralelismo entre la tesis de las «tres culturas» —o las «tres castas»— de Américo Castro ―que consiguió una gran resonancia en los medios académicos de Estados Unidos, especialmente entre los estudiosos de orígenes hispanos o hispanoamericanos― y su propia experiencia vital marcada por la guerra civil y el exilio. Así, Castro afirmaba que de haber perseverado por el camino de la tolerancia, «hubiésemos entrado en la época moderna con un gran espíritu, incompatible con aquella mentalidad de tribu que acabó haciendo de España culturalmente, una vasta aldea, aun antes de finalizar el siglo XVII». Por su parte Maribel Fierro ha señalado que Castro «quería capturar lo que hacía que los españoles lo fuesen, dentro de unas concepciones del ser nacional que tenían mucho de idealismo y de esencialismo».
Claudio Sánchez-Albornoz rebatió la tesis de Castro en su libro España: un enigma histórico, publicado en Argentina en 1956. En él defendía que España ya existía mucho antes de la Edad Media. Así, para Sánchez-Albornoz la presencia de musulmanes y judíos más bien dificultó la formación del «ser de España». La larga lucha contra los musulmanes, la Reconquista, consumió demasiadas energías que se podrían haber dedicado a otros fines como el desarrollo económico y en cuanto a los judíos, según Sánchez-Albornoz, su papel fue muy negativo (eran "usureros" que vivían de la "miseria" del pueblo) y, según él, deberían haber sido expulsados mucho antes de 1492, como así lo hicieron otros estados europeos como el reino de Inglaterra. Maribel Fierro ha destacado la aparente paradoja de que la obra de un republicano exiliado como Sánchez Albornoz «convergió a la perfección con los presupuestos nacionalcatólicos» de la dictadura franquista al mostrarse «firmemente defensor de la idea de que España se forjó contra el Islam».
La cuestión de la «tolerancia» andalusí reaparece durante la Transición, periodo en el que se ensalza la «España de las tres culturas». Su principal referencia es la profesora norteamericana de origen cubano María Rosa Menocal, de la Universidad Yale, que en 2002 compendia su punto de vista en el libro The Ornament of the World: How Muslims, Jews, and Christians Created a Culture of Tolerance in Medieval Spain, traducido al año siguiente al castellano (El ornamento del mundo: cómo los musulmanes, judíos y cristianos crearon una cultura de tolerancia en la España medieval) y al francés (L’Andalousie árabe. Une culture de la tolérance, VIIIe-XIIIe siècle). Según Emmanuelle Tixier de Mesnil, «es verdaderamente con esta autora que se puede hablar de un mito de la tolerancia andalusí». Sobre la comunidad judía en Al-Ándalus escribe Menocal: «Esta libertad [concedida a los judíos] ofrecía posibilidades casi ilimitadas en este contexto de auge comercial… Evidentemente, una arabización entusiasta contribuyó también mucho a la asimilación perfecta y a la prosperidad de la comunidad judía». Por su parte Maribel Fierro difiere de la valoración de Tixier de Mesnil al considerar que «Menocal ofrecía un contrpunto que muchos consideraron necesario e iluminador», «ya que apareció justo después del ataque terrorista contra las Torres Gemelas en septiembre de 2001, en un momento en que todo lo que tenía que ver con el islam y los musulmanes se volvió sospechoso, hostil y asociado a la violencia, a la intolerancia y a unos valores retrógrados». A Menocal le siguieron otros autores que defendieron la tesis de la tolerancia como Chris Lowney, un antiguo jesuita y exdirectivo de J.P. Morgan, que publicó poco después A Vanished World: Christians, Muslims and Jews in Medieval Spain (2005), o David Levering Lewis autor de God's Crucible. Islam and the Making of Europe (2008).
La contrafigura de María Rosa Menocal la constituye el arabista español Serafín Fanjul que atacó su posición «multiculturalista» en Al-Andalus contra España, la forja del mito (2000) y La Quimera de Al-Ándalus (2004). Según Tixier de Mesnil, su «tesis, nacionalista y conservadora, es bastante simple: no queda nada en la cultura española actual del pasado islámico, y la visión de una España tolerante es una construcción intoxicada por el “romanticismo francés del siglo XIX”, heredero de la Ilustración, que Serafín Fanjul detesta tanto como el islam». Fanjul llega incluso a comparar Al-Ándalus con el apartheid de la Sudáfrica del . Otros autores, aunque menos marcados ideológicamente, han seguido la misma senda de Fanjul, como la filósofa Cynthia Fleury, que en 2004 publicó Difficile tolérance, un libro escrito en colaboración con Yves Charles Zarka (en esta obra, además de negar la coexistencia de comunidades religiosas en el mundo islámico, se cae en el anacronismo al afirmar que hoy en día nadie querría vivir bajo el régimen de los dhimmis), o el profesor estadounidense de origen hispano Darío Fernández Morera que en 2016 publicó El mito del paraíso andalusí, cuyo principal objetivo, según Maribel Fierro, «era demonizar lo islámico en general y al-Andalus en particular» («muestra, además, una enorme parcialidad en su enfoque: si al hablar de las sociedades cristianas tiene especial cuidado en diferenciar entre la teoría y la práctica, no aplica el mismo rasero cuando habla de las islámicas»).
Estado de la cuestión en la actualidad miniaturadeimagen|300px|Miniatura que representa a una mujer cristiana tocando el laúd y a dos musulmanas jugando al ajedrez. Del Libro de los juegos, de Alfonso X el Sabio. En la actualidad se considera que la pregunta de si existió la tolerancia en Al-Ándalus es un anacronismo porque Al-Ándalus fue una sociedad medieval y la tolerancia (la aceptación de las otras creencias) es un concepto moderno. Como ha señalado Emmanuelle Tixier du Mesnil, de la Universidad de París X Nanterre, «si se busca en la producción medieval un rastro de la tolerancia tal como se la concibe desde el siglo XVIII, no se encontrará. Eso no significa sin embargo que no haya habido coexistencia, lo más a menudo pacífica, de una pluralidad de confesiones a lo largo de la Edad Media islámica,… A este respecto, distinguir el destino de Al-Ándalus del del resto del Islam es un contrasentido». Hay historiadores, como María Jesús Viguera Molins, Joseph Pérez o Christophe Picard, que hablan directamente del «mito» de la tolerancia en Al-Ándalus. miniaturadeimagen|izquierda| Aguamanil en forma de pavo conservado en el Museo del Louvre que lleva una inscripción bilingüe en árabe y en latín encriptada pero que se puede interpretar como la fecha de la fabricación (año 972) y el nombre del artista, Abd al-Malik al-Nasrani, es decir "el cristiano". Se trataría de la obra de un broncista mozárabe de Al-Ándalus que quizás trabajaba en la corte de Medina Alzahira bajo el califato de Al-Hakam II.