María Francisca de Neira (Pamplona, 1701-Pamplona, post 1774). Hija y heredera del impresor Francisco Antonio de Neira, fallecido en 1716. Tres años después se casa con el impresor Alfonso Burguete al que encomienda la gestión del negocio familiar. Enviuda en 1735 y deber asumir la dirección de la imprenta y librería hasta 1751. En ese mismo año cede el taller a su yerno Martín José de Rada mientras que ella se queda con la librería.
Familia y negocio Nacida en Pamplona en 1701, hija primogénita del impresor Francisco Antonio de Neira y de Juana María Romeo, en 1719, con 18 años, cuando hace tres años que su padre ha fallecido, se casa con el también impresor y librero Alfonso Burguete al que aporta una importante dote y al que su madre, viuda, encomienda la gestión del negocio familiar.Itúrbide (2007), p. 207.
Tuvo cuatro hijos, nacidos entre 1722 y 1732: Josefa, que se sucederá al frente del negocio, Ana, Manuela y Lorenzo Fermín.
En 1735, tras la muerte de su esposo, queda usufructuaria de los bienes, de conformidad con lo dispuesto por su marido en el testamento: En 1751 deja el negocio en manos de su yerno Martín José de Rada y, como se verá, pasa a regentar la librería familiar.
En 1774, cuando tiene 73 años, estampa su firma junto con los demás impresores de la ciudad reclamando la supresión del monopolio de José Miguel Ezquerro sobre la venta de “pronósticos”.AGN. Procesos, n. 20865. A partir de esa fecha no se tiene noticias suyas.
Acuerdo de convivencia con los hijos (1746)
Josefa, la hija primogénita de Alfonso Burguete y María Francisca de Neira, se casa en 1746 con el “mercader de libros” Martín José Rada, vecino de Pamplona, con ascendientes en Miranda de Arga.Itúrbide (2007), p. 212.
En las capitulaciones matrimoniales, otorgadas el 5 de febrero de 1746, María Francisca de Neira hace donación a su hija, "desde luego de presente y para después de sus días, no antes” de: . El novio, a su vez, aporta al matrimonio cien pesos en “especie de libros”.
Los esposos y la madre acuerdan vivir juntos, “en una casa, mesa y compañía”. María Francisca de Neira continuará con la propiedad y dará al matrimonio, y, en su caso, a sus hijos “todo lo necesario para su manutención y decencia”. Estipula, además, que tras su muerte se destine parte de su patrimonio a sufragar el entierro, honras y cabo de año en la parroquia de San Saturnino, donde quiere ser enterrada en la sepultura donde habían sido inhumados su marido y los padres de este. En caso de discordia y separación, solo estará obligada a devolver a su yerno los cien pesos que ha aportado en libros y cien ducados, la mitad en libros y la otra mitad en dinero.AGN. Procesos, n. 2755. Por otra parte, concede doscientos ducados a cada uno de los tres hijos restantes.Itúrbide (2007), p. 211.
De esta manera, la joven pareja se queda a vivir con la madre y a trabajar en su negocio. María Francisca organizó la convivencia familiar y la gestión y propiedad del negocio de la misma manera que lo había hecho su madre, Juana María Romeo, en 1719, cuando, tras enviudar, se fue a vivir con ella y su esposo, Alfonso Burguete.
Y así, en 1746 Martín José Rada asume el mando del taller de la suegra y su nombre en ocasiones figura en el pie de imprenta de las impresiones.La devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Juan de Croiset. Pamplona, Viuda de Alfonso Burguete, por Martin Jose de Rada, 1746.
Desavenencias familiares(1750) La convivencia entre la madre viuda y el joven matrimonio no resulta posible y en menos de cuatro años se deteriora hasta resultar insostenible. La viuda se queja de que el matrimonio no le trata con el debido “respeto y veneración”, de que actúa sin su consentimiento en los negocios de la librería, y de que, por su mala conducta y dirección, han provocado “varios empeños” que pretenden pagar con su dinero.
No carecían de fundamento estas acusaciones, pues Martín José Rada había perdido un pleito por la impresión de la Cirugía de Carlo Musitano, en el que su suegra tuvo que salir fiadora de una multa de treinta pesos.
Por si esto fuera poco, fue denunciado por el Hospital General de Pamplona, en 1749, por la impresión ilegal, en compañía de Pascual Ibáñez, de la Cartilla de la doctrina cristiana, por lo que se le reclamó una indemnización de doscientas libras.AGN. Procesos, n. 33452.
A las acusaciones de su suegra Rada respondía que estaba manejada por unos parientes que pretendían hacerse con sus bienes.
La situación se hizo insostenible y, al final, la madre exigió al matrimonio que abandonara su casa y dejara el negocio antes del 11 de septiembre de 1749. Ante la negativa de los esposos, volvió a plantearles la salida para el 6 de noviembre y requirió el nombramiento de apoderados para fijar las indemnizaciones que correspondieran. Esta requisitoria nuevamente fue desoída, por lo que tuvo que recurrir a los tribunales: la Corte falló a su favor, el 10 de marzo de 1750, obligando al matrimonio a desalojar la casa en veinte días, contados a partir de la notificación, y a la viuda a entregarle los bienes establecidos en las capitulaciones matrimoniales: cien pesos por los libros aportados por Rada en su día y cien ducados.AGN. Procesos, núms. 2755 y 137721
Reparto del negocio (1751) El matrimonio tiene que abandonar la casa materna y, al cabo de unos meses, la tensa situación familiar se encauza mediante una escritura de ajuste y convenio firmada el 24 de octubre de 1751.Iúrbide (2015), p. 304.
La madre conserva el negocio de librería, en particular, la venta de estampas, y se hace cargo de las deudas que arrastraba la imprenta. Por su parte, el matrimonio pasa a ser propietario de todos los elementos de la imprenta, que en lo sucesivo explotará con absoluta independencia, al margen de los criterios e intereses de la madre.
El convenio precisa que: Más adelante detalla que se trata de una prensa y que “el tórculo” se entregará en el plazo de un mes.
Por su parte, la madre se reserva la colección de 35 planchas de grabados, en su mayoría religiosos, con la facultad de imprimirlas y venderlas en su beneficio, aunque consiente, si las solicitan, en cederlas a su yerno “por algunos días, volviéndoselas concluido el quehacer”.Itúrbide (2015), p. 374.
Con el fin de facilitar a la hija y yerno acomodo en su nueva vivienda, les dona diversos muebles y ropa de ajuar.
Por su parte, el matrimonio, que en lo sucesivo explotará en beneficio propio la imprenta, se compromete a pasar a la madre una pensión anual de 160 reales y a atender gratuitamente sus encargos:
La aparición del El confesor instruido, en 1751, supone el fin del taller de la viuda de Alfonso Burguete, pues se trata del último libro en el esta figura en el pie de imprenta.El confessor instruido. Fr. Joseph Vicente Díaz. Pamplona, Viuda de Alfonso Burguete, 1751.
De esta manera, la imprenta que fue de Francisco Antonio de Neira, que heredó en 1716 su viuda Juana María Romeo, que en 1719 pasó a su yerno Alfonso Burguete y que tras su muerte en 1735 fue regentado por su viuda María Francisca de Neira, ahora, en 1751, pasa a manos de Martín José Rada, su yerno. En medio siglo ha sido gobernado por cinco personas, tres impresores y dos viudas de impresores que se han visto en la necesidad de regentarlo.
Actividad impresora El taller de María Francisca de Neira realiza encargos para el Hospital General de Pamplona, como sucede cuando en 1744 imprime 60 mapas de Navarra que vende en años sucesivos: 14 en 1745, 21 en 1746, siete en 1747, y cinco en 1748; además, se entregan “de gracia” siete para los miembros de la Junta del Hospital y tres para el secretario de la Tabla y otros cargos. De tal manera que a los cuatro de años de la impresión únicamente quedan disponibles tres ejemplares.AGN. Beneficencia. Hospital General. Título 8, caja 1, n. 16.
Los oficiales de la imprenta María Francisca de Neira, tras la muerte de su esposo Alfonso Burguete en 1735, ha de hacerse cargo de la imprenta y librería.Itúrbide (2007), p. 263.
En el taller trabaja Francisco Estruel como “su único oficial para dicho empleo de impresor”, lo que explica el bajo nivel de actividad que tiene el negocio; así, de julio a octubre de 1740 únicamente imprime la Missae propiae sanctorum, de 75 páginas, por encargo del Hospital General, además de unos modestos pliegos de versos en italiano, y está “formando las letras para la impresión” del sermón fúnebre de la reina Mariana de Neoburgo, fallecida el 16 de julio de 1740, pronunciado en Viana por el franciscano Fermín de Frías.AGN. Consejo. Archivo Secreto. Título 24. 1557-1802. Impresión de libros y papeles, n. 6. 1740-X-10. SESE ALEGRE, J.M. El Consejo Real de Navarra en el siglo XVIII, p. 447. Cita Francisco Estivel por Francisco Estruel y atribuye la edición de Missae propiae sactorum al Obispo en vez de al Hospital General. No se tiene noticia de que se llegara a publicar el sermón de Fray Fermín de Frías.
En 1744 trabaja en su taller el aragonés Francisco Tomás Revilla, cuyo nombre figura en el pie de imprenta del tomo segundo de la Cirugía del doctor Carlos Musitano y en el Retiro espiritual de Croiset.Retiro espiritual. Juan de Croiset. Pamplona, Francisco Revilla [i.e. Viuda de Alfonso Burguete], 1744. Su estancia debió de interrumpirse al año siguiente, 1745, cuando aparecen al servicio de la viuda de Alfonso Burguete los oficiales José Botaya y Martín José Rada. Su llegada es forzada, ya que habían fracasado en el propósito de tomar en arriendo el negocio de Jerónimo Anchuela, en buena medida a causa de las maniobras comerciales de Miguel Antonio Domech, encaminadas a neutralizar la competencia que le podían hacer estos dos impresores. De esta manera, frustrado el propósito de hacerse con la gestión de la imprenta de Anchuela, Botaya y Rada tienen que conformarse con el salario que les ofrece María Francisca de Neira, necesitada siempre del concurso de oficiales para sacar adelante los encargos.AGN. Procesos, n. 6303. A finales de 1745, estos dos oficiales trabajan en el Correo verídico o Mercurio editado por Martín José de Izuriaga y en “un librito de vascuence corregido por el padre Mendiburu, de la Compañía de Jesús”.
Botaya permanece poco tiempo en la imprenta de la viuda de Alfonso Burguete y regresa al taller más activo y floreciente de Miguel Antonio Domech. Por el contrario, Rada acabará haciéndose con el negocio cuando, a solo un año de llegar, se case con Josefa, la primogénita de la patrona. Él tiene 32 años y ella 24.
Impresión de la Cirugía de Carlos Musitano (1741)
600x400px|miniaturadeimagen|derecha|Cirugía completa de Carlos Musitano (Tomo I), traducida por el "cirujano" Martín José de Izuriaga, impresa en Pamplona, en el taller de la viuda de Alfonso Buguete, en 1741 Las obras relacionadas con la medicina y cirugía están presentes en las ediciones navarras del Siglo de las Luces con una producción que oscila entre los tratados tradicionales, con frecuencia superados por las investigaciones de la época, y otras en las que la innovación y el empirismo ofrecen nuevas perspectivas científicas.Sobre este particular véase "Tan delicioso como curativo", de Javier Itúrbide, en "La Pieza del Mes" de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro
Martín José de Izuriaga, maestro cirujano de Pamplona, en torno a 1741, encarga al taller de María Francisca de Neira la impresión de los dos primeros tomos de la Cirugía de Carlos Musitano, que aquel ha traducido del latín.
El retraso en los pagos por parte del editor suscita un pleito que, entre otros aspectos, permite conocer que María Francisca de Neira utiliza el mismo libro de cuentas que su difunto marido, Alfonso Burguete, había abierto hacía 19 años, en 1722.
El contrato con Izuriaga fija el precio de la impresión en 18 reales el pliego para una obra estimada en 79 pliegos y con una tirada de mil ejemplares; la encuadernación se tasa en 24 maravedís el volumen.