La guerra de Continuación (en finés, jatkosota; en sueco, fortsättningskriget; en ruso, Советско-финская война) enfrentó a Finlandia y la Unión Soviética desde el 25 de junio de 1941 al 19 de septiembre de 1944. Lleva su nombre debido a que fue la segunda guerra librada entre ambos países.

En Finlandia la guerra recibe su nombre con el fin de dejar claro su carácter de continuación de la Guerra de Invierno de 1939, lo que explica por qué tradicionalmente esta guerra ha sido vista como un enfrentamiento separado de la Segunda Guerra Mundial, aun cuando varias operaciones fueron llevadas a cabo en el marco del conflicto. La historiografía soviética considera esta guerra como el frente finlandés de la Gran Guerra Patria.

La guerra comenzó en conjunto con la invasión de Alemania a la Unión Soviética. En el corto plazo, Finlandia logró recuperar los territorios perdidos en la anterior Guerra de Invierno, tales como el istmo de Carelia y las orillas del lago Ládoga, e incluso más, invadiendo la región rusa de Karelia Oriental, avanzando tan solo a treinta kilómetros de la ciudad de Leningrado. Sin embargo, una operación conjunta con fuerzas alemanas falló en tomar la ciudad de Múrmansk e interrumpir el recorrido del ferrocarril a Kírov, principal ruta de traslado de la asistencia aliada a la Unión Soviética.

Cuando para las autoridades soviéticas quedó claro que el interés finlandés no estaba en apoyar el esfuerzo bélico alemán en su totalidad, el frente disminuyó la intensidad y cantidad de combates, ya que las fuerzas soviéticas fueron redesplegadas a otros frentes. La situación se mantuvo en una relativa estabilidad por unos años, hasta junio de 1944, cuando se ejecutó la Cuarta Ofensiva Soviética, conocida como la ofensiva de Víborg-Petrozavodsk, que logró expulsar a los finlandeses de la mayoría de los territorios que habían ocupado durante la guerra. La ofensiva, sin embargo, fue contenida en agosto.

Las hostilidades entre Finlandia y la Unión Soviética terminaron con un alto el fuego formalizado por la firma del Armisticio de Moscú, el 19 de septiembre de 1944. Una de las condiciones más importantes de este acuerdo fue el término de la alianza de Finlandia con Alemania, lo que supuso la expulsión o desarme de cualquier tropa alemana en territorio finlandés, llevando así a la Guerra de Laponia entre alemanes y finlandeses.

Tras la firma del Tratado de París en 1947, los anteriores bordes de Finlandia fueron restaurados. Finlandia se vio obligada a ceder el municipio de Petsamo y el arrendamiento de la Península de Porkkala a la URSS. Además, se exigió el pago a Finlandia 300 millones de dólares en reparaciones de guerra.

De acuerdo a diversas fuentes, aproximadamente 63.200 finlandeses y 23.200 alemanes murieron o desaparecieron durante la guerra. Las estimaciones de soviéticos muertos o desaparecidos oscilan entre 250.000 y 305.000, mientras que se estima que 575.000 resultaron heridos o cayeron enfermos.

Introducción Durante el conflicto, Finlandia actuó coordinada con Alemania en contra de la Unión Soviética. Las razones de Finlandia para formar dicha alianza han sido tradicionalmente asumidas como las consecuencias de la Guerra de Invierno de 1939, librada contra la URSS, junto con la negativa aliada de apoyar a Finlandia en dicho conflicto.

La alianza militar con Alemania fue escasamente discutida en Finlandia, y un amplio consenso actual en el país apoya la idea de que, de no haberse producido, los finlandeses no habrían sobrevivido a la guerra como Estado independiente. Aunque la sabiduría convencional entre los nativos que crecieron entre los 60 y 70 (en pleno auge de las relaciones amistosas entre Finlandia y la URSS) afirma que la Guerra de Continuación fue un error finlandés, la opinión actual es que no había nada que Finlandia pudiera haber hecho para evitar ni la Guerra de Invierno ni la Guerra de Continuación, por lo menos en los años inmediatamente anteriores a ambas.

A pesar de que la Guerra de Continuación se libró en un área periférica de la Segunda Guerra Mundial e implicó cantidades relativamente pequeñas de tropas, su historia es interesante, ya que plantea dudas sobre la certeza moral de los Aliados, así como sobre la Teoría de la paz democrática, según la cual los países democráticos no se declaran la guerra los unos a los otros: al contrario que durante la Guerra de Invierno, el Reino Unido y sus dominios declararon la guerra a Finlandia el 6 de diciembre de 1941, como resultado de la alianza con la Unión Soviética, aunque la única acción de guerra británica en suelo finlandés fue un ataque mediante aviones Fairey Swordfish contra buques alemanes atracados en el puerto finlandés de Petsamo, en el norte del país. De igual forma existen pruebas de que el servicio de inteligencia finlandés participó de forma efectiva en las acciones alemanas contra los convoyes británicos con destino a Múrmansk.Ahtokari, Reijo y Pale, Erkki: Suomen Radiotiedustelu 1927–1944 (Inteligencia de radio finlandesa 1927–1944), Helsinki, Hakapaino Oy, pp. 191-198. ISBN 952-90-9437-X

Los grandes eventos durante la Segunda Guerra Mundial y el curso de la guerra en general tuvieron un impacto significativo en la Guerra de continuación:

La invasión alemana de la Unión Soviética (Operación Barbarroja) está íntimamente relacionada con el principio de la guerra. La invasión aliada de Francia (Batalla de Normandía) estaba coordinada con la Cuarta Ofensiva Estratégica soviética, dirigida principalmente contra Finlandia (9 de junio al 15 de julio de 1944), y desembocó en una alianza militar de cinco semanas entre Finlandia y Alemania (26 de junio al 4 de agosto de 1944). La carrera hacia Berlín entre aliados y soviéticos al final de la Segunda Guerra Mundial supuso el fin de la Guerra de Continuación, al convertir en irrelevante el escenario en Europa del Norte.

Consideraciones A diferencia de la Guerra de Invierno, que fue una guerra de agresión soviética contra Finlandia, la Guerra de Continuación fue una guerra de agresión iniciada por los finlandeses,Jatkosodan synty suomalaisen menneisyyden kipupisteenä (en finlandés)SUOMEN MARSSI JATKOSOTAAN (en finlandés) en un intento de rectificar el resultado de la Guerra de Invierno y prevenir una posible segunda agresión soviética. Actualmente en Finlandia existe un debate sobre si el país tenía alguna opción realista de no unirse a Alemania en la Operación Barbarroja, y sobre cuánto estaban moralmente justificadas las operaciones finlandesas. Sin embargo, existe un consenso general respecto a que el objetivo principal finlandés fue el intento de recuperar el territorio perdido en la Guerra de Invierno, sin que aquello supusiera la anexión de más territorio soviético, para garantizar su supervivencia como Estado democrático en un contexto internacional hostil.

A pesar de la derrota, el esfuerzo finlandés durante la Segunda Guerra Mundial fue exitoso en cuanto al principal objetivo, si bien el precio fue muy alto en vidas humanas, reparaciones de guerra, pérdidas territoriales, erosión del prestigio internacional y subsiguiente acomodo a las perspectivas estratégicas soviéticas. La alianza germano-finlandesa fue diferente a la mayoría de alianzas de Alemania con el resto de los países del Eje, como ejemplifica la participación de judíos finlandeses en la lucha contra la Unión Soviética.

Los objetivos bélicos de la Unión Soviética son más complicados de valorar. Se ha argumentado que la política soviética en Finlandia puede encuadrarse en el marco de una estrategia de contención construida a base de una serie de medidas defensivas: la partición de Polonia con Alemania, la anexión de Lituania, Letonia y Estonia y el intento de ocupación de Finlandia en la Guerra de Invierno pueden ser vistas como elementos de la construcción de una zona de seguridad ante la amenaza proveniente de las potencias capitalistas de la Europa Occidental; similar al establecimiento de Estados satélite soviéticos a través del Pacto de Varsovia o el Acuerdo de Amistad, Cooperación y Asistencia suscrito con la Finlandia de la posguerra.

En consecuencia, tras el ataque alemán a la Unión Soviética (Operación Barbarroja), el ataque del Ejército Rojo contra Finlandia es visto a veces como un intento por proteger a la población soviética: a través del control de Finlandia se eliminaban las amenazas sobre Leningrado (la antigua capital imperial rusa San Petersburgo) y el importante puerto de Múrmansk.

Antecedentes miniatura|Territorios cedidos por Finlandia a la Unión Soviética en 1940 como resultado de la Guerra de Invierno.|alt=

El Pacto Mólotov-Ribbentrop y la Guerra de Invierno

El Pacto Mólotov-Ribbentrop de 1939 dividió Europa en áreas de influencia, permitiendo a la Unión Soviética presionar a Lituania, Letonia, Estonia y Finlandia. Los tres países bálticos pronto cedieron a las demandas soviéticas, terminando por ser ocupados, pero Finlandia continuó rechazando las condiciones exigidas por la Unión Soviética: la frontera entre la URSS y Finlandia en el istmo de Carelia debía retroceder hacia el oeste a un punto cercano a los 30 km al este de Výborg (en finés, Viipuri), junto con la cesión territorial de Islas en el Golfo de Finlandia, así como en la península de Rybachi (en finés, Kalastajasaarento). Además, Finlandia debería arrendar la península de Hanko durante treinta años y permitir que los soviéticos establecieran una base militar en ella. A cambio, la Unión Soviética cedería los municipios de Repola y Porajärvi del este de Carelia, un área dos veces el tamaño del territorio exigido a Finlandia.

La negativa total de Finlandia a las reclamaciones soviéticas dieron como resultado que el 30 de noviembre de 1939, la Unión Soviética bombardeara Helsinki, y atacara al país con 21 divisiones, sumando 450 000 hombres, dando comienzo a la Guerra de Invierno. A pesar de la condena de la Sociedad de Naciones y de la mayoría de países de todo el mundo, la política soviética no se vio repercutida. Países europeos planearon ofrecer ayuda ayuda internacional a Finlandia, junto con divisiones de voluntarios, pero de hecho poca de ella acabó por materializarse.

La guerra se extendió por tres meses, desde noviembre de 1939 hasta el 13 de marzo de 1940. A pesar de una defensa relativamente sólida por parte de Finlandia, las fuerzas soviéticas terminaron por imponerse tras un altísimo costo de vidas humanas, en lo que fue visto como una derrota moral por parte del Ejército Rojo. El Tratado de Paz de Moscú de 1940, que puso fin a la Guerra de Invierno, fue percibido por la sociedad finlandesa como una gran injusticia, ya que Finlandia se vio obligada a ceder la ciudad de Výborg, junto con un quinto de la capacidad industrial del país y el 11 % de la tierra cultivable. Además, el 12 % de la población finlandesa tuvo que emigrar al lado finlandés de la nueva frontera, y se cedió el uso de Hanko a la Unión Soviética como base militar. Sin embargo, Finlandia consiguió que la Unión Soviética debiese renunciar a sus planes iniciales de anexionarse el país por completo, manteniéndose Finlandia como nación independiente.

La paz transitoria miniatura|izquierda|Banderas finlandesas a media asta tras la firma del Tratado de Paz de Moscú. El Tratado de Paz de Moscú, de 1940, fue un shock para los finlandeses. Fue percibido como la confirmación del fracaso de la política exterior finlandesa, que estaba basada en garantías multilaterales de apoyo. Se buscó entonces suscribir tratados bilaterales y suavizar relaciones tradicionalmente tensas, como con la Unión Soviética y el Tercer Reich alemán. La opinión pública finlandesa anhelaba la recuperación de la Carelia finlandesa, y puso sus esperanzas en la conferencia de paz que se suponía vendría a continuación de la Guerra Mundial. El término Välirauha ("Paz Transitoria") se hizo popular una vez fueron anunciadas las duras condiciones de la paz.