Breonna Taylor fue una mujer afroestadounidense de veintiséis años, técnica en emergencias sanitarias, que fue asesinada por la policía en un tiroteo en la madrugada del 13 de marzo de 2020. Tres agentes que llevaban a cabo una orden de registro sin aviso entraron en su apartamento en Louisville, Kentucky, en el cual se produjo un tiroteo entre el novio de Taylor, Kenneth Walker y los oficiales. Walker aseguró creer que los agentes, quienes dispararon más de veinte veces, eran intrusos. Taylor fue alcanzada ocho veces y el inspector Jonathan Mattingly fue herido por los disparos. Otro agente y un teniente del Departamento de Policía Metropolitana de Louisville (LMPD) estaban en la escena cuando el registro fue ejecutado.

La investigación del LMPD buscaba dos personas que estaban ya en custodia de la policía y eran sospechosas de vender sustancias controladas en un fumadero a más de 15 km de distancia. Jamarcus Glover, una de las personas en custodia, había tenido previamente una relación con Taylor. La orden de registro incluía la residencia de Taylor porque se sospechaba que en esta se recibían drogas relacionadas con el caso y porque un automóvil registrado a nombre de Taylor había sido visto aparcado frente la casa de Glover en varias ocasiones. No se encontraron drogas en el apartamento.

Walker, quien tenía licencia para portar armas de fuego, fue el primero en disparar, hiriendo a uno de los agentes, lo que causó que la policía respondiera disparando hacia el apartamento en más de veinte ocasiones. Según una demanda por homicidio culposo presentada por el abogado de la familia Taylor contra la policía, los oficiales, que entraron en la residencia sin tocar ni anunciarse, aparentemente abrieron fuego «con total indiferencia hacia el valor de la vida humana».

Luego de seis meses de los hechos, y a pesar de que ninguno de los oficiales fue imputado por el hecho, el 16 de septiembre de 2020 el estado decidió indemnizar a la familia de Breonna con la suma de 12 millones de dólares.

Personas involucradas Breonna Taylor was a 26-year-old Black woman who dedicated her life to helping others as an emergency medical technician (EMT) in Louisville, Kentucky. She was well-known for her kindness and commitment to her community.On the early morning of March 13, 2020, around 1:00 a.m., a group of Louisville police officers executed a raid on her apartment. They were carrying out a no-knock warrant, which allows police to enter without announcing themselves, as part of a drug investigation. However, Breonna and her boyfriend, Kenneth Walker, were not involved in any criminal activity.When the officers forcefully broke down the door without identifying themselves, Kenneth thought intruders were invading their home. In a moment of fear, he fired a single shot from his legally owned gun. The police responded with a barrage of bullets, firing more than twenty shots into the apartment. Tragically, Breonna was struck six times and died almost immediately.Subsequent investigations revealed that the man the officers were actually searching for had already been arrested elsewhere, and no drugs or evidence of illegal activity were found in Breonna’s home.Her death ignited a wave of outrage across the nation, becoming a powerful symbol for the Black Lives Matter movement and shining a light on systemic racism and police violence. Thousands took to the streets, demanding justice for Breonna Taylor and calling for reforms to prevent such tragedies from occurring again.

In June 2020, the city of Louisville officially banned no-knock warrants with a new law named Breonna’s Law, established in her honor. A few months later, in September 2020, the city agreed to pay Breonna’s family $12 million in a settlement and pledged to implement police reforms. However, many activists were disappointed with the outcome, as none of the officers faced charges directly related to Breonna’s death. Only one officer was prosecuted, and that was for endangering neighbors by firing bullets that went through the walls of the apartment.Today, Breonna Taylor’s name continues to resonate at protests, is painted on murals, and is carried in campaigns for racial justice a lasting reminder of the ongoing fight against systemic injustice

Breonna Taylor (5 de junio de 1993 - 13 de marzo de 2020) nació en Grand Rapids, Míchigan. Sus padres son Tamika Palmer y Troy Herrod. Se graduó del instituto Western High School y estudió en la Universidad de Kentucky. Fue una técnica en emergencias sanitarias y trabajó en dos hospitales, el Hospital Judío de la Universidad de Louisville y Norton Healthcare. En el momento de su muerte, trabajaba para el departamento de salud de la Universidad de Louisville. Su funeral se celebró el 21 de marzo de 2020. Kenneth Walker era el novio de Taylor, quien vivía con ella en el apartamento. Jonathan Mattingly es un inspector de policía de LMPD, quien se unió al departamento en el año 2000. Brett Hankison es un detective civil de LMPD. Myles Cosgrove es un detective civil de LMPD. Kelly Goodlett, detective que admitió culpabilidad de apoyar la orden judicial para allanar la vivienda de Breonna Taylor

Tiroteo Poco después de medianoche, el 13 de marzo de 2020 la policía de Louisville entró en el apartamento de Breonna Taylor y Kenneth Walker, usando un ariete para forzar la puerta. La policía investigaba a dos hombres sospechosos de venta de drogas, aparentemente sin conocimiento de que estos se encontraban ya bajo custodia. La vivienda de Taylor y Walker estaba incluida en una orden de registro firmada por la juez del circuito del condado de Jefferson Mary M. Shaw, supuestamente basada en las representaciones aportadas por la policía, las cuales indicaban que esta era usada por uno de los hombres para recibir paquetes. El presunto traficante de drogas fue supuestamente visto entrando al apartamento de Taylor una tarde de enero con un paquete del Servicio Postal de los Estados Unidos, antes de salir y conducir hasta un conocido fumadero, según la orden, un inspector postal confirmó que el hombre había estado recibiendo paquetes en el apartamento. Tony Gooden, inspector postal, dijo que su oficina negó ante la policía que en la residencia se hubieran recibido paquetes que resultaran de interés.

La policía de Louisville alega haberse anunciado al entrar en la residencia después de haber tocado varias veces y decir que eran oficiales de la policía de Louisville con una orden de registro. Los vecinos y la familia de Taylor se muestran en desacuerdo, afirmando que no hubo ningún anuncio y que Walker y Taylor creían que alguien estaba entrando por la fuerza, lo que causó que Walker actuara en defensa propia. Walker dijo en su interrogatorio que Taylor gritó varias veces preguntando quién era luego de escuchar un fuerte golpe en la puerta, al no recibir respuesta, Walker tomó su arma. Walker, quien tiene licencia para portar armas de fuego, fue el primero en disparar, hiriendo en la pierna a uno de los agentes; en respuesta, los agentes abrieron fuego con más de veinte disparos, alcanzando objetos en la sala de estar, el comedor, la cocina, el pasillo, el baño y las dos habitaciones. Taylor recibió al menos ocho disparos y fue declarada muerta en la escena. No se encontraron drogas en el departamento. Según fuentes anónimas que hablaron con WAVE3 News, uno de los tres agentes presuntamente disparó a ciegas desde el exterior de la residencia, a través de una ventana con persianas y cortinas cerradas; las fuentes dijeron que no creían que Taylor fuese alcanzada por ninguna de las balas disparadas por el agente que se encontraba fuera.

Investigaciones y procedimientos legales Los tres supuestos asesinos involucrados en el tiroteo fueron colocados en una reasignación de puesto pendiente del resultado de una investigación.

La policía rellenó un informe del incidente que se encontraba casi completamente vacío. En este se afirmaba que Taylor no había sufrido ningún daño, aunque murió debido a las heridas causadas por los disparos. El informe también afirmaba que no ocurrió ninguna entrada forzosa, aunque los agentes habían usado un ariete. El departamento de policía dijo que los equívocos en el informe habían sido causados por errores técnicos.

Walker En un inicio, Walker se enfrentaba a cargos criminales de agresión en primer grado e intento de homicidio hacia un agente de policía. Los agentes del LMPD dijeron haberse anunciado antes de entrar en la vivienda y fueron recibidos de forma inmediata por disparos por parte de Walker. Según su declaración, Walker disparó su arma de fuego primero, hiriendo a un agente. El abogado de Walker dijo que él creía que alguien entraba en la residencia de forma ilegal y que Walker simplemente actuó en defensa propia. Las llamadas al 911 fueron posteriormente reveladas al público, en estas se grabó a Walker diciéndole al operador de emergencias: «somebody kicked in the door and shot my girlfriend» ('alguien ha abierto la puerta a patadas y le ha disparado a mi novia').

Posteriormente, Walker fue puesto en libertad por preocupaciones respecto al coronavirus, lo que produjo una respuesta crítica por parte del Departamento Metropolitano de Policía de Louisville.

La juez Olu Stevens liberó a Walker de su arresto domiciliario el 22 de mayo. Tom Wine, fiscal del condado, prosiguió a levantar todos los cargos en contra de Walker a finales de mayo. El caso podría ser presentado a un gran jurado de nuevo tras revisar los resultados de las investigaciones del FBI y de la oficina general de abogados de Kentucky. Wine levantó los cargos porque los oficiales nunca mencionaron a Taylor por su nombre frente al gran jurado ni que le habían disparado. Amigos cercanos a Walker dijeron que su trabajo era proteger a Taylor a toda costa. Rob Eggert, un abogado en representación de Walker, declaró públicamente que: «he just wanted to resume his life» ('él solo quería continuar con su vida'). Al mismo tiempo, su abogado dijo que se le podrían volver a imputar cargos al salir a la luz más hechos sobre el tiroteo.

La familia de Taylor El 15 de mayo la familia de Taylor rellenó una demanda de reclamación de muerte por negligencia. En esta se declara que Taylor y Walker dormían en su habitación antes de que el incidente ocurriera, y que la policía se encontraba en un vehículo desprovisto de identificación. Ninguno de los agentes portaba cámaras corporales ya que los tres se encontraban vestidos como civiles. Taylor y Walker creyeron que criminales habían entrado en su vivienda y que se encontraban en peligro inminente. La demanda alega que: «the officers then entered Breonna's home without knocking and without announcing themselves as police officers. The Defendants then proceeded to spray gunfire into the residence with a total disregard for the value of human life.» ('Entonces los agentes entraron en la vivienda de Breonna sin tocar y sin anunciarse como agentes de policía. Los acusados procedieron a atacar con disparos en la residencia con total indiferencia hacia el valor de la vida humana').

FBI La oficina del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en Louisville anunció que había abierto una investigación el 21 de mayo de 2020. Robert Brown, agente especial a cargo de la oficina, dijo: «The FBI will collect all available facts and evidence and will ensure that the investigation is conducted in a fair, thorough and impartial manner» ('el FBI recogerá todos los datos y evidencias disponibles y se asegurará de que la investigación sea llevada a cabo de manera justa, rigurosa e imparcial').

Consecuencias El 14 de mayo Sam Aguiar, abogado en representación de la familia de Taylor, hizo públicas unas fotografías en The Courier-Journal en las que se evidenciaban los daños provocados por los disparos en el apartamento y el apartamento vecino.