La campaña gascona de 1345 fue una incursión militar que dirigió Enrique, conde de Derby durante la guerra de los Cien Años. Fue una rauda expedición que abarcó de agosto a noviembre de 1345 y se verificó en Gascuña, feudo inglés en el suroeste de Francia. Derby mandó un ejército anglogascón que obtuvo las primeras victorias inglesas en una campaña terrestre en la contienda contra Francia. Venció en dos batallas campales al ejército enemigo e hizo abundantes prisioneros nobles, a los que liberó a cambio de rescates que lo enriquecieron tanto a él como a sus soldados. La campaña realzó el prestigio inglés en la zona y favoreció el reclutamiento de tropas y la recaudación de impuestos en los territorios disputados con la Corona francesa, que precisamente tuvo más complicado obtener dinero y tropas en ellos.

Rafael, conde de Stafford, había llegado a Gascuña en febrero de 1345 con la avanzadilla del ejército y había emprendido el sitio de dos fortalezas francesas. Luego llegó el conde de Derby en agosto, que reunió las fuerzas anglogasconas disponibles y se encaminó contra el mayor ejército enemigo en la zona, que se encontraba en Bergerac, a noventa y siete kilómetros al este de Burdeos. La población tenía buenas comunicaciones fluviales con esta y era sido una buena base para posteriores operaciones contra los franceses. El conde venció al ejército francés y emprendió a continuación el cerco de la capital del Périgueux. Para entonces los franceses habían concentrado sus fuerzas en el suroeste del reino, cuyo mando ostentaba Juan, duque de Normandía y heredero del trono francés. El conde de Derby no había sido capaz de rendir Périgueux y estaba cada vez más amenazado por la llegada del ejército del duque, mucho mayor que el suyo, por lo que decidió dejar guarniciones para rodear la plaza y retirarse con el grueso de sus tropas. Los franceses asediaron una de estas guarniciones, la de Auberoche, a la el de Derby acudió a socorrer con un contingente reducido. Atacó por sorpresa a los sitiadores franceses, más numerosos, y los derrotó.

El ejército francés empezó a desintegrarse: muchos de los soldados no habían recibido sus pagas y algunos incluso pasaban hambre. Faltaba además forraje para los caballos. Las deserciones crecieron considerablemente y los soldados vendían incluso sus armamento. La derrota de Auberoche desanimó al duque de Normandía, que decidió abandonar los asedios de las demás guarniciones en torno a Périgueux y replegarse a Angulema. Allí desbandó el ejército, posiblemente por falta de fondos para seguir pagándolo. El conde de Derby volvió a penetrar en el valle del Garona y se apoderó de La Réole, pese a sus recias defensas y su numerosa guarnición; se hizo además con las demás posiciones francesas río abajo y con otras de la comarca. Licenció al ejército en noviembre e invernó en La Réole, aunque algunos destacamentos anglogascones siguieron hostigando al enemigo durante el invierno y arrebatándole fortalezas entre diciembre de 1345 y marzo de 1346.

Antecedentes Los reyes ingleses eran vasallos de los franceses en virtud de los feudos que tenían en el reino vecino desde que el duque de Normandía se hiciese con el trono inglés en 1066. Esta situación creó continuos conflictos durante la Edad Media. Los monarcas franceses trataron continuamente de reducir el poderío inglés en el reino, arrebatando tierras a los reyes vecinos cuando pudieron. La extensión de las tierras del rey inglés en Francia varió a lo largo de los siglos, pero en 1337 el monarca inglés solamente conservaba Gascuña en el suroeste y Ponthieu en el norte. Los gascones tenían costumbres e idioma propios y preferían la amplia autonomía de la que gozaban bajo el distante soberano inglés que el más estrecho control del monarca francés, más propenso a intervenir en los asuntos de la región. Varios desacuerdos entre los dos reyes, Felipe VI de Francia (1328-1350) y Eduardo III de Inglaterra (1327-1377) hicieron que el consejo real francés confiscase el ducado de Aquitania (del que solo quedaba en poder inglés la Gascuña) al rey inglés el 24 de mayo de 1337, alegando para ello que Eduardo había faltado a sus obligaciones vasalláticas. Esta acción desencadenó la guerra de los Cien Años, que duró, en realidad, ciento dieciséis.

Gascuña

Más de mil barcos mercantes zarpaban de los puertos gascones antes de la guerra; entre sus mercancías destacaban los ciento diez millones de litros de vino de la región. El arancel de exportación de vino que la Corona inglesa cobraba en Burdeos era el mayor ingreso arancelario del erario y, con mucho, la principal fuente de ingresos de la hacienda real. Este comercio enriquecía a la capital de la Gascuña, Burdeos, que tenía más de cincuenta mil habitantes y era por entonces mayor que Londres. Pero para entonces la región había quedado tan menguada por la confiscación francesa de tierras que necesitaba importar comida, fundamentalmente desde Inglaterra. Así, el cese del comercio entre Gran Bretaña y Gascuña amenazaba de hambre a esta y de bancarrota a Inglaterra, eventualidad bien conocida en la corte francesa.

Gascuña desencadenó la guerra, pero Eduardo III no contaba con grandes efectivos para defenderla. Las anteriores incursiones inglesas en Francia habían acontecido en el norte y Gascuña había quedado abandonada a su suerte, defendida por su propia población y en situación precaria frente a los contingentes franceses. Estos habían llegado a cercar Burdeos en 1339 y a penetrar en la ciudad, si bien el asalto había fracasado finalmente. Normalmente los gascones podían reunir un ejército de entre tres y seis mil soldados, la mayoría de infantería, aunque unos dos tercios de ellos quedaban asignados a guarniciones.

No existía una frontera clara entre las posesiones inglesas en Gascuña y el resto del reino francés. Muchos terratenientes tenían propiedades desperdigadas, por las que debían lealtad a distintos señores. Las propiedades menores solían contar con una torre defensiva, mientras que las mayores tenían castillos. Los puntos de paso obligado para el comercio también solían estar fortificados, tanto para limitar los movimientos militares como para facilitar el pago de impuestos de tránsito; la mayoría de los puentes y de los vados que servían para cruzar los ríos de la región habían dado lugar a poblaciones amuralladas. Los contingentes militares podían abastecerse sobre el terreno si se mantenían en movimiento. Si, por el contrario, necesitaban permanecer en alguna posición, como en el caso de tener que asediar un castillo, necesitaban estar cerca de un río navegable que les sirviese de vía de suministro de víveres, forraje y equipo bélico. La guerra consistía habitualmente en la disputa por la posesión de castillos y otras fortificaciones y por el sometimiento de la mudable nobleza; esta cambiaba constantemente de lealtad y normalmente servía al señor que en un momento dado parecía más poderoso.

Los ingleses dominaban en 1345, tras ocho años de guerra, una franja costera que se extendía de Burdeos a Bayona y algunas posiciones en el interior. Los franceses controlaban una serie de recias fortificaciones en el interior, en lo que antaño había sido también territorio del rey de Inglaterra. Varias de estas posiciones suponían una amenaza para Burdeos: Libourne, a veinte kilómetros al este de aquella, apenas una jornada de marcha; Blaye, con fuertes defensas, al norte del estuario de Gironda y a veinticinco kilómetros de Burdeos, podía bloquear el acceso de esta a mar abierto; la fortaleza de Langon, a treinta kilómetros al sur de Burdeos, cercenaba las comunicaciones por el Garona y podía servir además de punto de abastecimiento a un ejército que acudiese a sitiar la gran ciudad.

Campaña thumb|upright=1.5|alt=A map of south-west France in 1345 showing the main movements of troops between August and November|Operaciones entre agosto y noviembre de 1345 en el suroeste de Francia.

Planes Eduardo III decidió a comienzos de 1345 atacar Francia desde tres direcciones. El conde de Northampton mandaría un pequeño ejército en Bretaña. Otro algo mayor partiría a Gascuña al mando de Enrique, conde de Derby y el tercero y principal lo mandaría él mismo y marcharía al norte de Francia o a Flandes. El cargo de senescal de Gascuña pasó de Nicholas de la Beche a Rafael, conde de Stafford, que zarpó para la región en febrero con el primer contingente de tropas. El rey nombró al conde de Derby su lugarteniente en Gascuña el 13 de marzo y le encargó el alistamiento de dos mil soldados ingleses, a los que sumarían otros gascones. El contrato tenía una duración de seis meses desde el momento en que comenzase la campaña en Gascuña, aunque permitía que el rey lo extendiese otros tantos en las mismas condiciones. El mando concedido a Derby le daba gran autonomía.

El espionaje francés había descubierto los planes ofensivos ingleses, pero el reino carecía de dinero para reunir tres ejércitos para cubrir los tres frentes donde se preveían ataques enemigos. Los mandatarios franceses supusieron correctamente que el principal embate sería el que sufriría el norte del reino, por lo que concentraron el grueso de sus fuerzas en Arrás el 22 de julio. El suroeste tuvo que defenderse con sus propios recursos; como la Tregua de Malestroit que se había firmado a comienzos de 1343 seguía vigente, los señores de la zona eran reacios a aportar dinero para la defensa, y apenas se hizo nada para mejorar la situación defensiva.

Primeras operaciones upright|thumb|alt=image of a man in late medieval finery, with a board indicating his lordships|Enrique de Lancaster, conde de Derby El ejército del conde de Derby se embarcó en Southampton a finales de mayo. El mal tiempo hizo que la flota de ciento cincuenta y un navíos que llegaba a las tropas tuviese que refugiarse en Falmouth durante varias semanas; pudo zarpar de nuevo el 23 de julio. El conde de Stafford había comunicado a los gascones que el de Derby debía llegar a la región a finales de mayo, pero ante el retraso y creyendo al enemigo débil, decidieron no esperarlo y acometer una incursión por su cuenta. Se apoderaron por sorpresa de los castillos de Montravel y Monbreton, grandes pero con escasas guarniciones situados a orillas del río Dordoña a comienzos de junio; estas acciones pusieron fin a la inestable Tregua de Malestroit. Stafford marchó a sitiar Blaye con sus tropas inglesas y en torno a mil hombres de armas y tres mil peones gascones. Dejó el cerco a los gascones y marchó hasta Langon, al sur de Burdeos, que también sitió. Los asediadores de las dos plazas podían abastecerse por barco. La ofensiva enemiga hizo que los franceses se aprestasen a tomar las armas.

Otras bandas gasconas recorrían la región, a las que se sumaron contingentes franceses y algunos nobles menores. Sus correrías sirvieron principalmente para impedir que las guarniciones francesas pudiesen abandonar sus fortalezas y reunirse y que solicitasen refuerzos. Por añadidura, las escasas tropas francesas que no estaban asignadas a las guarniciones quedaron inmovilizadas en una serie de asedios: el de Casseneuil en el Agenais, el de Monchamp cerca de Condom, y el de Montcuq, un castillo inexpugnable pero de escasa importancia estratégica al sur de Bergerac. Por consiguiente, grandes comarcas quedaron indefensas.