Durante la Segunda Guerra Mundial, el frente del Mediterráneo cubrió la lucha entre las potencias aliadas y las Fuerzas del Eje por conseguir el dominio del mar Mediterráneo y de los países ribereños. Los combates entre la Italia fascista de Benito Mussolini (apoyada por la Luftwaffe y los submarinos alemanes de Adolf Hitler) contra la Royal Navy y la RAF (reforzada a partir de 1942 por Estados Unidos), caracterizaron el frente naval del Mediterráneo. En el sur de Europa, las campañas fallidas italianas en los Balcanes, motivaron una intervención alemana que concluyó con la subyugación del Reino de Yugoslavia y el Reino de Grecia. En el norte de África los alemanes del Afrika Korps y sus aliados italianos se enfrentaron a los británicos por el control de la Libia Italiana y el Reino de Egipto. La guerra de partisanos en Yugoslavia y Grecia, la conquista aliada de África del Norte y la consecuente invasión del Reino de Italia en 1943, completan este frente de la guerra que tuvo una importancia primordial para Italia y el Reino Unido pero mucha menor para Alemania o Estados Unidos.
Las luchas libradas en el Sur de Europa, el Norte de África y el Mar Mediterráneo durante la Segunda Guerra Mundial pueden dividirse en seis campañas:
la campaña del Eje en los Balcanes: Guerra greco-italiana, Invasión de Yugoslavia, Operación Marita y la Batalla de Creta la guerra naval y de convoyes en el Mar Mediterráneo: Batalla del Mediterráneo la lucha partisana en los Balcanes: Batalla de Yugoslavia la campaña de África del Norte: Campaña en África del Norte la invasión aliada de Italia: Campaña de Italia el desembarco en el sur de Francia: Operación Dragoon.
Los países que enviaron cantidades importantes de sus ejércitos a este frente fueron: Alemania, Estados Unidos, Francia (Francia Libre y Francia de Vichy), Reino Unido (incluyendo a sus aliados de la Commonwealth: Australia, Nueva Zelanda, Unión Sudafricana, Canadá e India Británica), Reino de Italia y Polonia. Los partisanos y guerrilleros del Reino de Grecia y el Reino de Yugoslavia se enfrentaron a las tropas de las fuerzas del Eje, incluyendo del estado títere de Croacia, en términos similares a los de un ejército organizado. Tropas de Brasil y otros países aliados también participaron, si bien sus contribuciones no fueron determinantes. Aunque parte de la lucha se llevó a cabo en la Albania Italiana, Argelia Francesa, el Reino de Egipto, Libia Italiana, Protectorado Francés de Marruecos y Túnez Francés, las tropas de estos países no combatieron o su apoyo fue esporádico o incontinuo.
Orígenes Durante la Primera Guerra Mundial, el Reino de Italia se unió a la Entente Cordiale contra el Imperio Alemán y el Imperio Austrohúngaro, con la promesa del Reino Unido de entregarle las costas occidentales de los Balcanes. Al concluir la guerra, Italia reclamó su deuda, pero recibió, un minúsculo territorio alrededor de la ciudad de Trieste, Friul Oriental y el Trentino-Alto Adigio en comparación a lo que ambicionaba. Italia había perdido casi medio millón de hombres en la guerra y no había obtenido ningún beneficio por eso. Un débil gobierno italiano, que no pudo enfrentar a los veteranos de guerra que protestaban diariamente en las calles, y una grave crisis económica, convirtieron a Italia en uno de los países más atrasados de Europa, incluyendo a su ejército, factor que le traería problemas en la Segunda Guerra Mundial.
En octubre de 1922, Benito Mussolini marchó junto con aproximadamente 10 mil camisas negras hacia Roma, intimidando al rey Víctor Manuel III, que lo nombró primer ministro.
Inmediatamente, Mussolini empezó a buscar colonias en el Norte de África y los Balcanes; sin embargo, dándose cuenta de su propia debilidad económica y militar, decidió empezar un período de rearme e industrialización que debería concluir por 1945.
La llegada de Hitler al poder en Alemania, forzó la marcha de Italia, que se apresuró a ocupar Abisinia en 1936 y el Reino de Albania en 1939. Mussolini consciente de que no iba a poder competir en una futura guerra, le avisó a Hitler de sus deseos de mantener la neutralidad del Reino de Italia.
La Invasión de Polonia y la Batalla de Francia, ganadas por Alemania, cambiaron la opinión de Mussolini, que decidió declarar la guerra a los aliados el 20 de junio de 1940, lanzando una invasión al sur de Francia que fracasó. Este revés, no perturbó al líder italiano, ya que consideró que era cuestión de semanas para que Gran Bretaña cayera también y entonces todas sus posesiones coloniales serían presa fácil.
Si bien el Reino Unido no fue tomado, el teatro europeo se estabilizó y Mussolini desvió su atención hacia el Norte de África.
Campaña en África del Norte
Al iniciarse la guerra, Italia atacó a las colonias anglo-francesas en África Oriental, operación que fue un fracaso. A pesar de esta derrota, Mussolini seguía empeñado en apoderarse de Egipto y los pozos petrolíferos del Medio Oriente, por lo que envió al Reino de Egipto, el 13 de septiembre de 1940, una fuerza de 200 mil hombres desde la Libia Italiana, en aquel entonces una colonia italiana. Después de avanzar menos de 65 kilómetros dentro de Egipto, los italianos se atrincheraron en una línea defensiva en Sidi Barrani.
El ejército británico conformado por: británicos, australianos e indios, no pasaban de 35 mil hombres, pero poseían una cantidad mayor de tanques, que además, eran más avanzados que los blindados italianos. El 8 de diciembre los tanques británicos pasaron entre los puntos débiles de la línea defensiva de Sidi Barrani y después de aislar campamento tras campamento, fueron destruyéndolos (véase Operación Compass). La derrota italiana fue abrumadora, un general murió y 38 mil soldados italianos se rindieron, sin embargo, las cosas iban a empeorar aún más para el ejército de Mussolini.
La retirada italiana, completamente desordenada, escapó al oeste pero tomó la ruta de la costa para alejarse del desierto abierto del sur, terreno indiscutible de los tanques. El General Archibald Percival Wavell tomó la ruta del sur y cerca de Beda Fomm cortó la retirada italiana, capturando cerca de 130 mil italianos.
La derrota devastó la moral italiana y Mussolini pidió ayuda a Hitler para expulsar a las tropas aliadas que en cualquier momento podrían atacar el Túnez Francés y de allí saltar a Italia. Hitler respondió enviando a Erwin Rommel, posteriormente apodado el Zorro del Desierto, y al V Regimiento Panzer, que al recibir mayores refuerzos sería conocido como el Afrika Korps. Cuando Rommel llegó a África recibió la orden de mantener la línea. Sin embargo, el primer ministro británico sir Winston Churchill, subestimando la amenaza alemana, retiró tropas de África para ayudar en la defensa de Creta, que estaba siendo invadida por paracaidistas alemanes (ver Batalla de Creta). Cuando Rommel se percató de la debilidad del frente y de la larga línea de suministros de los defensores, atacó por iniciativa propia, empujando a los británicos a las posiciones iniciales de su ofensiva meses atrás (véase Operación Sonnenblume). Sin embargo, el Afrika Korps no pudo tomar Tobruk, que fue sitiada.
thumb|left|260px|El General Bernard Montgomery observa el movimiento de sus tanques en El Alamein.
Inmediatamente los británicos intentaron recuperar el control del importante puerto de Tobruk, pero fracasaron. Un segundo intento británico no arrojó resultados favorables, peor aún, un contraataque de Rommel arrebató a los británicos todo territorio ganado en sus ofensivas anteriores. Después de estas derrotas, el comandante británico Archibald Wavell fue reemplazado por Claude Auchinleck, que reorganizó completamente el XIII Ejército y después de recibir siete divisiones de reemplazo, lanzó el 18 de noviembre de 1941 la Operación Crusader, que consistía un contraataque contra el Afrika Korps, que estaba casi sin provisiones. Crusader fue un éxito, y Rommel tuvo que retirarse a El Agheila, donde había comenzado su brillante ofensiva ocho meses atrás.
Después de recibir tardíamente los recursos que tanto necesitaba, Rommel reinició el ataque y después de ganar la Batalla de Gazala, empujó a los británicos hasta más allá de la frontera con Egipto. Molesto, Churchill reemplazó a Auchinleck con el General Bernard Montgomery. Consciente de que Rommel tenía pocas provisiones de nuevo, Montgomery repelió ataque tras ataque alemán, permitiendo que se estabilizase el frente, ya que el tiempo lo ayudaba. Rommel observó impotente, como su táctica de atacar por el flanco a su enemigo era inútil, ya que al sur del frente se encontraba la Depresión de Kattara y se formaba un cuello de botella para el paso de los tanques.
Finalmente, a finales de octubre de 1942, en la llamada Segunda Batalla de El Alamein, las tropas británicas, superiores en tanques, suministros y soporte aéreo, lograron neutralizar a los pocos tanques sin combustible que le quedaban a Rommel, y lo empujaron hasta más allá de Trípoli, conquistando este importante puerto y privando al Afrika Korps de importantes recursos.
thumb|300px|right|Tropas estadounidenses desembarcan en Argel.
Mientras tanto los norteamericanos ponían en marcha la Operación Torch, y miles de soldados estadounidenses desembarcaban en el noroeste de África, experimentando una fuerte resistencia por parte de las tropas francesas de Vichy en la Argelia Francesa. Después de tres días de intensos combates, el comandante de Vichy François Darlan se rindió, con la condición de seguir administrando Argelia, esta vez en nombre de la Francia Libre.
Mientras los norteamericanos hacían desembarcos en el noroeste de Túnez, Rommel se encontraba atrincherado detrás de la Línea Mareth enfrentando a los británicos que venían de Libia. Sin embargo, a pesar de estar enfrentado a dos frentes, Rommel tuvo la audacia de llevar a cabo una ofensiva contra el depósito de suministros norteamericanos, en lo que se llamó la Batalla de Kasserine, que no cumplió su objetivo porque una división panzer independiente del mando de Rommel, no siguió el plan. Para cuando Hitler entregó el mando a Rommel de todas las tropas en Túnez, ya era demasiado tarde.
Enfermo, Rommel abandonó Túnez hacia Alemania, donde intento de convencer sin éxito a Hitler para que iniciase la evacuación de las tropas alemanas en África. Montgomery intentó quebrar la Línea Mareth el 20 de marzo de 1943, pero esta fue restablecida rápidamente, no obstante, el 26 de marzo logró flanquearla. Entonces, las fuerzas británicas y estadounidenses juntas fueron apretando más y más el cerco sobre los alemanes, que se rindieron el 7 de mayo de 1943. Unos 275 mil soldados del Eje fueron hechos prisioneros, siendo la derrota tan grande que se le apodó Túnezgrado, en referencia al desastre sufrido por los alemanes en la Batalla de Stalingrado en el Frente Oriental.
Campaña ítalo-germana de los Balcanes Antecedentes
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, Albania logró convertirse en un Estado independiente al desmembrarse el Imperio Otomano como Reino de Albania. Sin embargo, la autonomía de Albania estaba lejos de ser segura, ya que todos sus vecinos reclamaban territorios de Albania como suyos. Ante la cada vez mayor intromisión del Reino de Yugoslavia en los asuntos internos albaneses, el regente albanés Zog I buscó el apoyo italiano, sin embargo, la Italia fascista de Mussolini también empezó a intervenir en la política interna del país, tanto así que en 1934 Mussolini intentó implementar la enseñanza del italiano en las escuelas albanesas. En abril de 1939, las tropas italianas entraron a Albania, Zog I huyó a París, y su ejército de 13 mil soldados fue rápidamente derrotado.