El equipo de ciclismo vasco conocido hasta 1997 como Euskadi dependía en aquel entonces de la Fundación Euskadi, creada para fomentar el ciclismo y la cantera vasca. En sus primeros años tendría una trayectoria modesta marcada por la escasez de victorias y los problemas económicos del equipo debidos a la falta de recursos financieros. A principios de 1997, las dificultades económicas del equipo y la necesidad de atraer a un patrocinador que garantizara su viabilidad hicieron que los corredores acudieran a la Vuelta al País Vasco especialmente presionados para lograr una victoria, aunque esta no llegó. A mediados de la temporada la gravedad de la situación financiera de la escuadra era tal que llegó a no pagar los sueldos a sus empleados. A finales de mayo se anunció que la empresa petrolífera Petronor salvaría al equipo aportando 25 millones de pesetas hasta final de temporada; como consecuencia de este acuerdo, la escuadra sería renombrada como Euskadi-Petronor.

El 17 de junio la junta directiva de Euskaltel, una nueva compañía de telecomunicaciones participada por las instituciones vascas, aprobó su ingreso como patrocinador del equipo ciclista con una aportación de 26,5 millones de pesetas. El contrato de patrocinio fue firmado por las dos partes el 1 de agosto y entró en vigor en septiembre, coincidiendo con la disputa de la Vuelta a España, carrera en la que el equipo competiría renombrado ya como Euskaltel-Euskadi; el acuerdo evitó la desaparición de la escuadra, que había acumulado una deuda de 69 millones de pesetas. El cambio de denominación tuvo también su reflejo en el maillot, que abandonó su tradicional diseño tricolor (blanco con detalles verdes y rojos, los colores de la ikurriña) por uno en el que predominaban el blanco y el azul de su nuevo patrocinador principal, completado con unos detalles en rojo y el logo tricolor de la Fundación. En un momento en que Euskaltel acababa de entrar en funcionamiento (no inició sus operaciones hasta octubre, un mes después de su aparición en los maillots), su entrada como patrocinador buscaba dar a conocer la nueva marca entre la sociedad vasca de cara al lanzamiento de los primeros servicios a clientes a lo largo del siguiente año; ocho años después, con la empresa ya consolidada en el mercado de telefonía, la propia Euskaltel se referiría en su memoria de 2005 a su todavía vigente patrocinio del equipo como "posiblemente el hito de mayor impacto y proyección social" desde su creación.

La llegada de Euskaltel como nuevo patrocinador principal a partir de la Vuelta a España 1997 dotó al equipo de una estabilidad económica hasta entonces inexistente. A cambio el nombre de la formación pasó a ser Euskaltel-Euskadi y se renovó el equipamiento e imagen en las vestimentas, aunque el logotipo tricolor de la Fundación Euskadi, que seguía siendo la propietaria de la escuadra, se mantuvo en el maillot. Por otro lado, en 1998 se designó como nuevo director deportivo, en reemplazo de Txomin Perurena, al exciclista Julián Gorospe, en la que sería su primera experiencia al mando de un equipo profesional tras pasar por el amateur Olarra-Ercoreca.

Bajo la dirección de Gorospe el equipo experimentó una profunda transformación que incluyó una mayor profesionalización. Se pasó de ser uno de los equipos más modestos del pelotón a ascender a la Primera División del ciclismo, debutando y convirtiéndose en un fijo en el Tour de Francia y consolidándose en la élite hasta convertirse una de las veinte escuadras que fueron incluidas en el UCI ProTour.

El equipo pasó a nutrirse mayoritariamente de ciclistas procedentes del Olarra/Orbea, formación controlada por Miguel Madariaga; los corredores procedentes de otras escuadras amateur a los que se les daba la opción de pasar a profesionales serían una minoría.

Últimos meses de Perurena e inicio de la era Gorospe Durante los primeros dos años de Gorospe, el equipo continuó en la Segunda División, con algunas victorias de importancia como la de Roberto Laiseka en la etapa de la Vuelta a España 1999, en lo que fue el primer triunfo del equipo en una gran vuelta. Además, fue cantera de varios jóvenes valores como Igor González de Galdeano y Joseba Beloki.

1997 Al tiempo que el futuro de la formación entonces conocida como Euskadi-Petronor se decidía en los despachos, la plantilla logró sumar dos victorias a su palmarés: se impuso en la contrarreloj por equipos de la Vuelta a La Rioja, e Igor González de Galdeano ganó una etapa de la Vuelta a los Valles Mineros. En la Bicicleta Vasca disputada en casa sus ciclistas se metieron en diversas escapadas en busca de una victoria de etapa, objetivo que no pudieron materializar. César Solaun fue segundo en el Campeonato de España en ruta disputado en Melilla, al ser batido al sprint por su compañero de fuga José María Jiménez (Banesto); el alavés subió así al podio como subcampeón para recibir la medalla de plata.

Durante la Vuelta Álvaro González de Galdeano tuvo que abandonar al encontrarse aún convaleciente de la nefrolitiasis (con clínica de cólico nefrítico y hematuria macroscópica) que había sufrido días antes del inicio de la carrera. A la conclusión de la ronda española la escuadra seguía sin estrenar su casillero de victorias en una gran vuelta. Por otra parte, en el Tour del Porvenir el equipo incluyó en su plantel a los jóvenes Txema del Olmo y Gorka Gerrikagoitia, procedentes del campo aficionado.

Ya en octubre tuvo lugar un Mundial que se celebraba ese año en San Sebastián, donde el alavés Igor González de Galdeano corrió con la selección española en la prueba en línea. Dentro de la cita mundialista participó también Alberto Martínez, en su caso en la contrarreloj sub-23, sufriendo un fuerte accidente al impactar con un vehículo de la organización que le ocasionó una fractura de clavícula y un neumotórax.

La Escalada a Montjuic fue la última carrera con Txomin Perurena como director deportivo del equipo, tras cuatro temporadas al volante. La forma en la que produjo su relevo, después de que hubiera dirigido a la escuadra en unos difíciles primeros años marcados por las estrecheces económicas en los que había actuado como un padre para los corredores, motivó algunas voces críticas entre los aficionados, que años después seguirían calificando de "impresentable" lo ocurrido. En cuanto a la plantilla, el Banesto fichó a Solaun para la siguiente temporada, mientras que Vitalicio Seguros hizo lo propio con Íñigo González de Heredia. En el capítulo de bajas se englobó también la no renovación de David García, tras dos temporadas decepcionantes; el navarro se fue junto a Heredia al equipo dirigido por Javier Mínguez.

1998

En 1998 el equipo tendría su primera temporada completa con el nombre Euskaltel-Euskadi y un presupuesto de 250 millones de pesetas, procedente a partes iguales de su nuevo patrocinador principal Euskaltel y de la propia Fundación Euskadi. En esta etapa la Fundación puso en marcha otros proyectos como el Aula Pedágogica.

La nueva andadura con Julián Gorospe como director deportivo empezó con una concentración en el enclave alavés de Barría, a la que siguieron la presentación oficial en Vitoria y el debut en la Challenge de Mallorca. El equipo, que se había reforzado ese invierno con los fichajes de Íñigo Chaurreau (Polti) y Ramontxu González Arrieta (Banesto), dio la alternativa a los neoprofesionales procedentes del campo aficionado Joseba Beloki, Alberto Martínez y Aitor Kintana; a ellos se sumaba la confirmación como profesionales de los ya iniciados en la disciplina de la formación Txema del Olmo y Gorka Gerrikagoitia, así como la incorporación del joven Ángel Castresana tras haber debutado ya con el Estepona.

En el Trofeo Comunidad Foral de Navarra Unai Etxebarria se hizo con las metas volantes. Ya en la Vuelta al País Vasco el equipo intentó hacerse notar mediante alguna fuga en pos de una victoria de etapa: Roberto Laiseka e Íñigo Chaurreau lo intentaron en distintas jornadas, ambos sin éxito. En una edición caracterizada por una gran participación, los ciclistas del conjunto vasco volvieron a quedar fuera de las primeras posiciones de la clasificación general; fue precisamente un excorredor del equipo, Íñigo Cuesta, quien se hizo con el triunfo final en una actuación alejada de su papel habitual como gregario dentro de la ONCE.

Igor González de Galdeano ganó la Clásica de Sabiñánigo y una etapa de la Vuelta a Galicia. Su hermano Álvaro ganó una etapa del G. P. Jornal de Noticias. Unai Etxebarria ganó también en tierras lusas dos etapas de la Vuelta a Portugal.

miniatura|190px|Rinero, en el Tour del Porvenir que ganó ante Txema del Olmo tras la debacle de Joseba Beloki bajando la Madeleine camino a Courchevel. Txema del Olmo ganó una etapa del Tour del Porvenir, concluyendo asimismo segundo en la clasificación general, aunque a 5 min 06 s del ganador Christophe Rinero (Cofidis). Su compañero Beloki era el líder de la carrera cuando en la última etapa, disputada en los Alpes, se quedó prácticamente helado bajando una nevada La Madeleine y perdió sus opciones de ganar mientras su rival y a la postre vencedor Rinero enfilaba la subida final a Courchevel, concluyendo finalmente quinto en la general (a 16 min 38 s).

En la Vuelta a España, Álvaro González de Galdeano terminó séptimo en la general, logrando así la mejor clasificación de un ciclista del equipo en la ronda española. Esa buena posición del vitoriano, que llegó a marchar en el grupo de favoritos durante algunas de las principales etapas de montaña, protagonizó la participación del conjunto en la ronda española. En la primera etapa, disputada bajo un intenso calor en Córdoba, los dos hermanos Galdeano protagonizaron un intento de fuga conjunto al que posteriormente se sumaron otros corredores, en una tentativa que fue no obstante alcanzada por el pelotón a menos de un kilómetro de meta.

Con la financiación del equipo garantizada por dos temporadas más, el principal reto consistía en mantener a sus ciclistas más prometedores ante el interés de otras escuadras, especialmente los hermanos Igor y Álvaro González de Álvaro, ambos con contrato en vigor pero con ofertas de otros equipos. Finalmente los hermanos Galdeano ficharon por el Vitalicio Seguros de Javier Mínguez.

En la parte final de la temporada se produjo un deterioro en las relaciones entre Abraham Olano y el Banesto, formación con la que acababa contrato. El ciclista guipuzcoano, que había sido campeón del mundo en ruta en 1995 y había logrado ese año imponerse en la Vuelta a España y proclamarse campeón del mundo contrarreloj, inició negociaciones con la ONCE dirigida por Manolo Saiz, pero una serie de divergencias económicas bloquearon el proceso, haciendo que otros equipos se interesaran. Entre los posibles interesados figuraba el Euskaltel-Euskadi, a pesar de que el caché de Olano, uno de los corredores más cotizados del pelotón internacional, era excesivo para el conjunto vasco tanto en lo económico como en lo deportivo. Finalmente Olano llegó a un acuerdo con la ONCE, donde militaría durante cuatro temporadas hasta su retirada en 2002.

miniatura|190px|Jean-Marie Leblanc, director del Tour de Francia, dio a Madariaga una lista de requisitos para ser invitado. Madariaga viajó al Tour de Francia para reunirse con el director de la ronda gala, Jean-Marie Leblanc, y manifestarle su deseo de que el equipo fuera invitado a participar en un futuro por la organización. Leblanc le contestó que debían cumplir para ello con una serie de requisitos, y le dio una lista con los pasos que debían dar para llegar a los estándares exigidos, fundamentalmente en lo relativo a infraestructura y logística (la adquisición de autobuses propios, por ejemplo). A su regreso el mánager general se entrevistó con José Luis Bilbao, teniente de diputado general vizcaíno, para exponerle la situación; según comentaría Madariaga años después, la Diputación vizcaína "echó el resto" para cumplir el objetivo.

1999