miniaturadeimagen|Shema Israel ("¡Escucha, oh Israel!"), primera parte del pasaje del Antiguo Testamento en el que se basó Jesús cuando enseñó su Gran Mandamiento.
Grabado en bronce de la Menorá de la Knesset en Israel. El gran mandamiento, también conocido como el Mayor mandamiento es un nombre utilizado en el Nuevo Testamento para describir el primero de los dos mandamientos citados por Jesús en , , y en respuesta a él en .
La mayoría de las denominaciones cristianas consideran que estos dos mandamientos son el núcleo del correcto estilo de vida cristiano.Catholicity – LDS – GreatBibleStudy
Textos bíblicos Según san Mateo (22; 34-40)
Según san Marcos (12; 28-34)
Según san Lucas (10; 25-28)
Referencias en el Antiguo Testamento Levitico 19:18 No te vengarás ni guardarás rencor a nadie de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo: Yo soy el Señor. Deuteronomio Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, sólo el Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Interpretación de la Iglesia católica La preocupación principal de los fariseos era cumplir todos y cada uno de los mandamientos de las leyes mosaicas y que eran 613. Jesús les responde y aprovecha para enseñar que «toda la Ley» se condensa en los dos mandatos del amor.Deuteronomio(Dt 6,5);Levítico (Lv 19,18) La tradición evangélica es testigo de cómo Jesús vinculó el amor a Dios con el amor al prójimo. El relato de Mateo lo recoge de una manera singular: el escriba pregunta por «el mandamiento principal de la Ley», y Jesús contesta con un mandamiento que se traduce en dos, o aún mejor, con dos mandamientos que resultan ser uno solo; Jesús hace que quede claro que este mandamiento se distingue de los demás: «Ninguno de estos dos amores puede ser perfecto si le falta el otro, porque no se puede amar de verdad a Dios sin amar al prójimo, ni se puede amar al prójimo sin amar a Dios. (…) Sólo ésta es la verdadera y única prueba del amor de Dios, si procuramos estar solícitos del cuidado de nuestros hermanos y les ayudamos» San Beda Homiliae 2,22). Sin embargo, lo más importante es amar a Dios, porque el amor al prójimo es consecuencia y efecto del amor a Dios y, cuando es amado el hombre, es amado Dios ya que el hombre es imagen de Dios. Santo Tomás de Aquino, Sup. Ev. Matt. in loc Respecto de la intensidad del amor a Dios escribía San Bernardo: «Tú me preguntas por qué razón y con qué método o medida debe ser amado Dios. Yo contesto: la razón para amar a Dios es Dios; el método y medida es amarle sin método ni medida» San Bernardo De diligendo Deo 1,1Facultad de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (Spanish Edition) (p. 7252). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra.
Marcos ha recogido las asechanzas de los «príncipes de los sacerdotes, los escribas y los ancianos y de los saduceos». Tras la contestación de Jesús al escriba, el evangelista indica nadie se atrevía a hacerle más preguntas. Sin embargo, la actitud sincera y bienintencionada del escriba es muy diferente de las de los otros grupos. Por eso Jesús le dedica tiempo en enseñarle y él, a su vez, reconoce la profundidad de la respuesta de Cristo. «El amor de Dios es lo primero que se manda, y el amor del prójimo lo primero que se debe practicar. (...) Tú, que todavía no ves a Dios, amando al prójimo te harás merecedor de verle a Él. El amor del prójimo limpia los ojos para ver a Dios, como dice claramente Juan: Si no amas al prójimo, a quien ves, ¿cómo vas a amar a Dios, a quien no ves?(cfr 1 Jn 4,20)» San Agustín, In Ioannis Evangelium 17,8Facultad de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (Spanish Edition) (p. 7369). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra.
Ama al Señor tu Dios
Matthew Henry resume la cuestión de cuál es el gran mandamiento de la siguiente manera:
Adam Clarke, en su Comentario sobre la Biblia, escribió:
"Amarás al Señor tu Dios" se explica como "Actuar de tal manera que Dios sea amado por todas sus criaturas".Sifre, Deut. 32; Yoma 86a En consecuencia, los Israelitas, siendo como el pueblo sacerdotal, obligado como el Sacerdote Aarónico a santificar el nombre de Dios y evitar todo lo que tiende a profanarlo (Lev. xxii. 32), no sólo está obligado a dar su vida como testigo o mártir para el mantenimiento de la verdadera fe.Isa. xliii. 12, μάρτυρες; and Pesik. 102b; Sifra, Emor, ix. sino que se comportara en todos los sentidos para evitar que el nombre de Dios fuera deshonrado por los no israelitas.
Dos veces al día el judío recita el Shema Yisrael, que contiene las palabras: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas (Deut. vi. 5). Se entiende que este versículo le ordena entregar voluntariamente la vida y la fortuna siempre que la causa de Dios lo exija, mientras que al mismo tiempo le insta a hacer que Dios sea amado por todas sus criaturas mediante actos de bondad, como hizo Abraham (Sifre, Deut. 32).
Referencias
Categoría:Levítico