Abu Abd Allah Muhammad ibn Abd Allah ibn Muhammad ibn Ibrahim al-Lawati al-Tandŷi (en bereber: ⵄⴰⴱⴷⵓ ⴰⵍⴰⵀ ⵎⵓⵃⴰⵎⵎⴰⴷ ⵉⵏⵏⴰ ⵎⵓⵃⵎⵎⴷ ⵉⵏⵏⴰ ⴱⵔⴰⵀⵉⵎ), conocido como Ibn Battuta (en árabe: ), fue un viajero y explorador de la época de la dinastía Meriní, nacido el 17 de rayab del año 703 de la Hégira, correspondiente al 24 de febrero de 1304, y muerto entre 1368 y 1369. Formó parte de la familia de los Banu Battuta. Al nacer en esta familia, dedicada a las magistraturas, le permitió tener una base económica para la realización de extensos viajes.
Es el más conocido de los grandes viajeros musulmanes; su rihla o periplo por el Oriente duró veintiocho años, que relató con detalle en una crónica dictada al estudioso granadino Ibn Yuzayy, a instancias del sultán marínida (o benimerín). Prácticamente todo lo que se sabe de su vida procede de este relato que, aun siendo fantasioso o exagerado en algunos puntos, es el retrato más fiel que existe de la parte del mundo que el viajero recorrió en esa época. En su viaje cubrió una distancia mayor que la de su contemporáneo Marco Polo, recorriendo en total el oeste, las costas orientales y norte de África, parte del sur y el este de Europa, Oriente medio, la India, Asia central, el sureste asiático y parte de China.
Pareja a la trascendencia del personaje, la Asociación Ibn Battuta, formada por historiadores y profesionales del sector turístico, gestiona el museo de Ibn Battuta en Tánger, en el barrio de Al-kasaba.
La importancia de este viajero, a pesar de que tristemente se vea subestimada, es de gran trascendencia por tratarse de una persona que pudo viajar por medio mundo recogiendo testimonio, en su Rihla, de diversos y espléndidos lugares, al mismo tiempo que los describía y nos hablaba de ellos, pudiendo así usar sus escritos como una fuente para el estudio de la Edad Media del mundo islámico.
En 1976 la Unión Astronómica Internacional llamó «Ibn Battuta» a un astroblema lunar en su honor.Ficha del cráter lunar «Ibn Battuta», Gazeteer of Planetary Nomenclature Enlace consultado el 10 de julio de 2009. El aeropuerto de Tánger, su ciudad natal, también lleva su nombre.
La Rihla (el viaje) Muhámmad ibn Battuta inició su viaje con intención de realizar el hajj o peregrinación a La Meca que constituye uno de los cinco pilares del islam, y de visitar la tumba de Mahoma en Medina. Partió de Tánger, según su crónica, el 2 de rayab del 725 de la Hégira, 13 de junio de 1325, «solo, sin compañero con cuya amistad solazarme ni caravana a la que adherirme». Tenía entonces 22 años. No volvería hasta 24 años más tarde, después de haber recorrido más de 120000 kilómetros, de un extremo a otro del mundo musulmán y fuera de él. Una de las versiones traducidas al castellano se ha denominado A través del Islam, publicada en 1981.
De Tánger a La Meca Siguió la costa norte de África, a la que no presta mucha atención en su relato, hasta llegar a Egipto. En esta fase del viaje recorre las ciudades de Tremecén, Argel y Constantina, estas dos últimas acompañado por unos comerciantes tunecinos. Al llegar a Constantina, Ibn Battuta enfermó, pero a pesar de esta circunstancia decidió retomar el viaje sin detenerse. Posteriormente, visitó las poblaciones de Susa, Gabes y Trípoli, para finalmente llegar a Alejandría. Desde allí había tres rutas comúnmente usadas para ir a La Meca e Ibn Battuta escogió la menos frecuentada: un viaje Nilo arriba (esto es, hacia el sur) y luego hacia el puerto de Aidhab en el mar Rojo. Sin embargo, una rebelión local le impidió llegar a Aydab, debiendo regresar a la capital egipcia. thumb|250px|right|Viajero árabe, ilustración de 1237, obra de Yahya ibn Mahmud al-Wasiti. Desde la capital arranca un periplo por el País de Sham (Siria y Palestina), que entonces formaba parte de los dominios de la misma dinastía mameluca —la dinastía Bahrí— que gobernaba Egipto. Esto le permitió desplazarse con cierta seguridad, ya que las autoridades mamelucas hacían un especial esfuerzo en mantener segura para los peregrinos la ruta que pasaba por los lugares santos de Hebrón, Belén y Jerusalén.
Tras pasar el mes de ramadán en Damasco, Ibn Battuta siguió con una caravana un viaje de 800 millas que hay hasta Medina, en cuya mezquita principal está enterrado Mahoma. Luego siguió viaje a La Meca, donde cumplió con los ritos habituales de un peregrino musulmán, adquiriendo el apelativo de hacha («peregrino»). En teoría había cumplido los objetivos de su viaje, pero en lugar de volver a Marruecos decidió acompañar a una caravana de peregrinos procedentes de Irak e Irán de regreso a sus hogares.
Irak, Persia, Kurdistán y regreso a La Meca Ibn Battuta conoce el Irak gobernado por los mongoles. En primer lugar visita Nayaf, el lugar de enterramiento del cuarto califa, Ali ibn Abi Talib. Desde allí viaja a Basora y luego pasa a Persia, visitando Isfahán, Shiraz y otros lugares. Vuelve a Irak y visita Kufa y Bagdad, la antigua capital de los abbasíes, ahora convertida en ciudad de segundo orden tras haber sido saqueada por las tropas mongolas de Hulagu Jan.
En Bagdad conoce al joven Abu Saíd Bahador Jan, «rey de los dos Irak» y último gobernante del Iljanato unificado, cuya muerte y posterior fragmentación de su reino cuenta también Ibn Battuta en su relato, escrito varias décadas después. Viaja con la caravana real y se desvía de ella acompañando a uno de los príncipes a la ciudad persa de Tabriz en la Ruta de la Seda, para regresar luego al campamento de Abu Saíd. Obtiene del rey el patrocinio para realizar una segunda peregrinación a La Meca, regresando a Bagdad para hacer los preparativos. Ibn Battuta aprovecha el tiempo que resta hasta la salida de la caravana de peregrinos para visitar el norte del país, atravesando poblaciones como Samarra, Tikrit y Mosul y llegando hasta el Kurdistán.
En sus viajes por Irak y Persia, Ibn Battuta tiene ocasión de conocer a los chiíes, rama del islam inexistente en el Magreb, de cuyas creencias abomina y a quienes no oculta su antipatía.
Tras cumplir por segunda vez con el rito del hach, Ibn Battuta permaneció en La Meca durante un año, dedicándose por entero a la vida religiosa, lo que le permitió trabar conocimiento con numerosos peregrinos.
Yemen y la costa africana Hacia diciembre de 1330 Ibn Battuta emprende viaje hacia el sur. En Yida se embarca hacia la costa nubia, en el actual Sudán, para cruzar de nuevo el mar Rojo poco después hacia el Yemen, donde es alojado por el Nur ad-Din. De Adén arranca un largo viaje por mar con el que recorrerá las costas de África, el sur de la península arábiga y el golfo Pérsico. Pasando alrededor de una semana en cada uno de sus destinos, visitó Etiopía, Mogadiscio, Mombasa, Zanzíbar y Kilwa Kisiwani, entre otros. Con el cambio del monzón, el barco en que iba embarcado volvió hacia el sur de Arabia. Habiendo completado su aventura, antes de establecerse, inmediatamente decidió ir a visitar Omán y el estrecho de Ormuz. Hecho esto, viajó a La Meca otra vez.
Asia occidental y central Al cabo de un año, decidió buscar ocupación con el Sultán de Delhi. Necesitando un guía y traductor para viajar allí, fue a Anatolia, entonces bajo el control de los turcos selyúcidas, para unirse a una de las caravanas que iban hasta la India. Un viaje por mar desde Damasco en un barco genovés lo llevó hasta Alanya en la costa sur de Anatolia. Desde allí viajó por tierra a Konya y después a Sinope, en la costa del mar Negro.
Cruzando el mar Negro, Ibn Battuta tomó tierra en Kaffa, en Crimea, y entró en las tierras de la Horda de Oro. Allí compró un carro y de manera fortuita se unió a la caravana de Ozbeg, el kan de la Horda de Oro, en un viaje hasta Astracán en el río Volga.
Tras alcanzar Astracán, el kan permitió a una de sus esposas embarazadas volver a dar a luz en su ciudad de origen, Constantinopla. No es quizá una sorpresa para el lector que Ibn Battuta persuadiera a alguien para poder viajar en esa expedición, la primera de las suyas fuera de los límites del mundo islámico.
Tras llegar allí hacia el final del 1332, encontró al emperador Andrónico III y vio el exterior de Santa Sofía. Después de un mes en la ciudad, volvió sobre su ruta hacia Astracán, continuó más allá del mar Caspio y el mar de Aral a Bujará y Samarcanda. Desde allí viajó hacia el sur hasta Afganistán, cuyos pasos de montaña cruzó para seguir a la India.
India El Sultanato de Delhi era una adición relativamente nueva a Dar al-Islam (la tierra del Islam), y el sultán había decidido traer tantos estudiosos musulmanes como fuera posible para consolidar su dominio. Con la sabiduría adquirida en sus años de estudio mientras estaba en La Meca, Ibn Battuta fue nombrado qadi ("juez") por el sultán Muhammad bin Tughluq.
Pero el Sultán era incluso más arbitrario que lo usual en su época e Ibn Battuta pasó de vivir la cómoda vida de un subordinado de confianza a estar bajo sospecha por muchas razones. Con el tiempo decidió irse, bajo pretexto de hacer otra peregrinación a La Meca, pero el Sultán le ofreció la posibilidad de ir como embajador a China. Ante la oportunidad, tanto de alejarse del sultán, como de visitar nuevas tierras, Ibn Battuta aceptó.
En ruta hacia la costa, él y su grupo fueron atacados por rebeldes hindúes y separado de los otros le robaron y casi perdió la vida. No obstante, logró alcanzar a la caravana en dos días y continuó su viaje a Cambay. Desde allí embarcaron hacia Calicut. Pero, mientras Ibn Battuta visitaba una mezquita en la costa, se desencadenó una tormenta y dos de los barcos de su expedición resultaron hundidos. El tercero, entonces, partió sin él y terminó requisado por un rey local en Sumatra unos meses más tarde.
Temeroso de volver a Delhi fracasado, permaneció un tiempo en el sur, bajo la protección de Jamal al-Din al-Afghani, pero cuando este hombre justo fue derrocado, Ibn Battuta debió abandonar completamente la India. Decidió continuar hacia China con un desvío a las Maldivas.
En las Maldivas pasó nueve meses, mucho más de lo que se proponía. Su saber como qadi era muy apreciado en las islas y fue medio sobornado medio secuestrado para quedarse. Nombrado juez en jefe y casado dentro de la familia real, se llegó a ver enredado en la política local, y terminó por marcharse de mala manera, al imponer Battuta juicios estrictos en el reino isleño, habituado al "dejar hacer". Desde allí, continuó a Ceilán para visitar el Pico de Adán.
Al poco de salir de Ceilán, su barco casi se hundió en medio de una tormenta, luego el barco que lo rescató fue atacado por piratas. Desembarcado en la costa, Ibn Battuta una vez más rehízo su camino de vuelta a Calicut, desde donde navegó a las Maldivas de nuevo antes de embarcar en un junco chino y tratar otra vez de alcanzar China.
Sureste asiático y China Esta vez tuvo éxito, alcanzando en rápida sucesión Chittagong, Sumatra, Vietnam, y finalmente Quanzhou, provincia de Fujian, en China. Desde allí siguió al norte hasta Hangzhou, no lejos de la moderna Shanghái. También pretendió haber viajado incluso más al norte, por el Gran Canal a Janbalic (خاب باليق) (Pekín), pero se cree que es una de sus invenciones, no un hecho real...
Vuelta a Marruecos por el Mediterráneo. Viaje por España De vuelta a Quanzhou, Ibn Battuta decidió volver a casa, aunque era un pequeño problema saber exactamente dónde fuera «su casa». Volviendo a Calicut una vez más, consideró acogerse a la piedad de Muhammad bin Tughluq, pero lo pensó mejor y decidió seguir a La Meca otra vez. Volviendo vía Ormuz y el Il-Khanato vio que el estado se deshacía en una guerra civil, habiendo muerto Abu Sa'id desde su anterior viaje allí.