Saad Zaghloul (árabe: سعد زغلول) (fonéticamente: Sa'd Zaglul; otras formas: Saad Zaglul) Saad Zagloul Pasha Ibn Ibrahim nació en julio de 1859 en Ibiana, localidad del Delta del Nilo, Egipto, y murió el 23 de agosto de 1927 en El Cairo. Fue un político egipcio. Líder del partido Wafd, fue nombrado primer ministro el 26 de enero de 1924, cargo que ocupó hasta el 24 de noviembre de 1924. Era hermano de Ahmed Fathi Zaghloul, y ambos lucharon por la independencia de Egipto. Fue el esposo de la dirigente política Safia Moustafa Fahmi, más tarde Safia Zaghloul. Está considerado uno de los padres del Egipto independiente.
Biografía
Juventud Pertenecía a una familia acomodada y se educó en la Universidad Islámica de Al-Azhar, en el Cairo, y en la Escuela de Derecho Egipcia. En su educación en Al-Azhar tuvo influencia de dos de los grandes reformadores musulmanes del , Jamal al-Din al-Afghani y Muhammad Abduh. En los años anteriores a la Revolución de Urabi, Saad ayudó a Abduh en la edición del periódico del gobierno y se involucró en los actos revolucionarios de 1882. Justo después de que los británicos se hicieran con el poder, fue detenido y acusado de pertenecer a un grupo terrorista. Tras ser liberado, fue a Francia y estudió Derecho.
A su vuelta a Egipto, ejerció como abogado y en 1892, como juez en el Tribunal de Apelaciones. En 1895, se casó con la dirigente política afia Moustafa Fahmi, más tarde Safia Zaghloul, una de las hijas de Muṣṭafā Pasha Fahmī, el primer ministro de Egipto.
Este hecho, junto con el patrocinio de un miembro influyente de la familia Khedive, la Princesa Nazli Fazil, le permitió obtener posiciones en la vida política del país. Tanto la princesa Nazli como Mustafa Fahmi trabajaron con los ingleses, y Saad se ganó la confianza de Lord Cromer, quien recomendó a Saad ante el Khedive Abbas como ministro de Educación en 1906, puesto que ocupó hasta 1910.
Vida política Tras el nombramiento como ministro de Educación, tomó partido en la formación del Ḥizb al-Ummah (“Partido del Pueblo”), el cual, en un momento en el que el nacionalismo egipcio estaba emergiendo contra la ocupación británica, fue calificado por Lord Cromer, el cónsul general británico y dirigente virtual del país, como una “política de cooperación con los europeos en la introducción de la civilización occidental en el país”.
Sin embargo, Saad, junto con muchos otros miembros y simpatizantes del partido de la Umma, se desilusionó con la ocupación británica, y a pesar de que en 1910 fue nombrado como ministro de Justicia, dejó el puesto dos años después a causa de diferencias con el resto del gobierno, especialmente con el Khedive Abbas. Durante sus 6 años ejerciendo como ministro, lo hizo para distintos gobiernos que colaboraron con los británicos en la ocupación. Esto hacía que fuesen vistos casi como traidores por parte de los nacionalistas extremos. Sin embargo, en 1912, la actitud de Zaghloul cambió, y fue elegido para la Asamblea Legislativa (tras la aprobación por Herbert Kitchener de la Ley Orgánica 1913 que permitía a los egipcios la formación de esta asamblea y convocar elecciones), un parlamento unicameral con poderes limitados. Se convirtió en 1913 en su vicepresidente, y tras un año, recuperando la imagen de cara a los nacionalistas gracias a su actitud crítica respecto al gobierno.
Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, Egipto se convirtió en un protectorado de Inglaterra, siendo el khedive depuesto y la Ley marcial declarada. La Asamblea Legislativa fue disuelta por los ingleses, pero Saad, que ya era conocido por sus miembros, fundó junto a ellos la delegación egipcia de la conferencia de final de la guerra, el partido nacionalista Wafd.
Cuando se firmó el armisticio, el contexto social era tenso, porque los egipcios sufrían los efectos de la inflación, confiscaciones y reclutamiento, y las clases profesionales vieron restringida su libertad personal y la intención de los británicos de convertir un protectorado temporal en una colonia permanente. En esos años, Zaghloul y el resto de miembros de la Asamblea Legislativa extinta se dedicaron a formar a activistas a lo largo de todo el país, creando gran agitación política.
El 13 de noviembre de 1918, dos días después del armisticio que ponía fin a la Primera Guerra Mundial, el Wafd, liderado por Zaghloul, comunicó al Alto Comisionado británico, Sir Reginald Wingate (ahora llamado representante británico en Egipto), tras su negativa a recibirlos y a incluirlos en la Conferencia de Paz de París por no ser un portavoz electo facultado para representar a Egipto, que ellos, y no el gobierno, eran los verdaderos representantes del pueblo egipcio, para lo cual los simpatizantes de Saad recogieron firmas por todo el país. Además, demandaban la abolición del protectorado y que fuese sustituido por un tratado de alianza. También pedían ser autorizados para negociar directamente con el gobierno británico.
El primer ministro Hussein Rushdi dimitió, y tras la negativa de Windgate a considerar las demandas que hacía el Wafd, el país se sumió en un gran desorden político, orquestado clandestinamente por Zaghloul y sus colaboradores, hasta el punto de provocar un Estado insurreccional con la formación de “repúblicas” autónomas en diferentes puntos rurales y urbanos del bajo Egipto, como la de Ziftah, cerca de El Cairo, y que provocarán una represión violenta de los ocupantes. En este contexto Zaghloul y tres de sus colaboradores fueron arrestados y deportados a Malta el 8 de marzo de 1919, hecho que aumentó aún más el clima de tensión política. miniatura|Saad Zaghloul antes del exilio
Figura de la Revolución Egipcia de 1919 Como consecuencia de las detenciones, se produjo en toda la nación un levantamiento que vendría a señalar el inicio de la Revolución Egipcia de 1919. La respuesta pública al arresto de Saad Zaghloul y sus colegas fue inmediata y violenta. El país se puso en pie, difundiéndose por su geografía un conjunto de revueltas, unas espontáneas y otras planeadas, que habrían de implicar a todos los estratos de la sociedad egipcia, de los centros urbanos a la campiña. Las manifestaciones comenzaron el 9 de marzo, al amotinarse un grupo de estudiantes y destrozar todas las infraestructuras que encontraron a su paso y que les parecieron vinculadas con la dominación británica: trenes, tranvías y farolas. Las manifestaciones contra los británicos, unidas a la represión con que contestaron a los manifestantes las fuerzas británicas, dejaría un gran número de muertos y heridos en ambos bandos. La antigua universidad islámica de Al-Azhar se convirtió en uno de los centros neurálgicos de la sublevación. Las comunidades rurales también descargaron su ira sobre los objetos que asociaban con la sujeción británica. De este modo sabotearon los almacenes de mercancías y las instalaciones ferroviarias que habían empleado los británicos para transportar las cosechas requisadas en los años de la guerra, y desbarataron asimismo las líneas de telégrafos que permitían a los administradores contar con un eficaz sistema de comunicaciones. Hasta en las propias ciudades recurrirían a la acción industrial las clases proletarias urbanas, ya que tanto el ferrocarril estatal egipcio como los tranvías de El Cairo se declararon en huelga. El levantamiento del año 1919 resultaría ser una revolución de carácter tan social como político en el sentido que la lucha de los nacionalistas ofreció a las mujeres de Egipto la oportunidad de revelarse como actores políticos, y dejaría, entre otros legados, un sólido movimiento feminista capitaneado por Huda Sharawi. En las postrimerías del año 1919, Huda Sharawi y sus colegas lograrían consolidar los avances del feminismo egipcio con la creación del Comité Central de las Mujeres Wafdistas, el primer organismo político femenino de todo el mundo árabe. Huda Sharawi fue elegida presidenta de la recién creada institución, y en 1923 terminaría siendo cofundadora de la Unión Feminista Egipcia.
El gobierno británico intentó detener la violencia que se había generado enviando tropas para ayudar a la policía y sustituyó a Wingate nombrando en su lugar a Edmund Allenby.
Negociaciones con los británicos Allenby, con el objetivo de calmar la tensa situación, escuchó las propuestas de los egipcios para restaurar la tranquilidad, y liberó a Zaghloul y a los demás detenidos en Malta permitiéndoles ir a la Conferencia de Paz de París.
Sin embargo, ese mismo día la delegación de Estados Unidos en la conferencia reconoció oficialmente el protectorado británico sobre Egipto, a pesar de las esperanzas del Wafd en que Woodrow Wilson los apoyase. Los egipcios se vieron obligados a dirigirse a Londres y negociar allí directamente con los británicos, en vez de incorporar la cuestión de su independencia a los demás asuntos contemplados en el tratado de posguerra.
El periodo comprendido entre los años 1919 y 1922 se vio salpicado de episodios de desorden civil y de fases intercaladas en las que se retomaban las negociaciones entre los británicos y el Wafd. El gobierno británico envió en el otoño de 1919 una misión de encuesta a Egipto, liderada por Lord Milner, un antiguo oficial del gobierno egipcio, para examinar las causas de la misma y hacer recomendaciones para la futura relación entre los dos países que se incluirían en el llamado Informe Milner, publicado en agosto de 1920.
La élite política egipcia, que nunca quiso el protectorado, y que consideraban al Wafd como su representante en París, boicotearon la misión de Milner, determinando Zaghloul que nadie excepto él mismo negociase con los ingleses, y en el verano de 1920 se logró reunir con Milner en Londres.
Al final, todo lo que los nacionalistas lograron conseguir fue una independencia de carácter únicamente nominal, ya que aunque Milner aceptó las demandas que Zaghloul ya hizo en 1918, esto es, reconoció a Egipto como Estado soberano e independiente con la sustitución del protectorado por un tratado de alianza sobre la base del autogobierno egipcio, fue a condición de una alianza defensiva con la potencia colonizadora, así como de la protección de los intereses británicos. Ambos elaboraron un memorándum que podría haber reconocido formalmente la independencia de Egipto. Sin embargo, Zaghloul temía que la firma de un acuerdo sin consultar con su gabinete, debilitaría su posición en Egipto, y no firmó el acuerdo, hasta que volviendo a Egipto, lo llevó a ser debatido en el gobierno. El gobierno egipcio, liderado por Adli Yakan, rechazó el memorándum, por quedarse corto respecto a las demandas de completa independencia de Inglaterra.
Independencia parcial de Egipto Con el objetivo de continuar las negociaciones, Allenby propuso sustituir a Adli por un primer ministro no wafdista, a cambio de reconocer la independencia de Egipto. Allenby arrestó y deportó de nuevo a Saad Zaghloul, esta vez a Seychelles y por más de un año, lo cual provocó nuevas protestas, manifestaciones y revueltas, ya que Saad se había convertido para la mayoría de los egipcios en un símbolo de la nación.
El gobierno británico quería mantener el protectorado hasta que la calma volviese al país, pero Allenby fue a Londres y propuso declarar la independencia de Egipto. Allenby volvió a El Cairo el 28 de febrero de 1922 y el gobierno británico hizo una declaración oficial anunciando el fin del protectorado y declarando a Egipto como un estado soberano independiente, incluyendo los preceptos del informe Milner y concediendo una independencia limitada a Egipto. Cuatro puntos fueron reservados para futuras negociaciones entre ambos países: la seguridad de las comunicaciones del imperio británico en Egipto, la defensa de Egipto ante ataques exteriores, la protección de los intereses extranjeros y minoritarios en Egipto, y el estatus de Sudán con el mantenimiento del condominio anglo-egipcio sobre este país.