Gustavo Esteban Romero (La Plata, Argentina, 20 de septiembre de 1964) es un físico y filósofo argentino. Es Profesor de astrofísica relativista en la Universidad de La Plata e Investigador Superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina. Actualmente es Director del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR). Ha sido Presidente de la Sociedad Argentina de Astronomía y actualmente es el líder del grupo de investigación GARRA, así como Helmholtz International Fellow. Romero ha sido honrado con varios premios por sus logros en la investigación científica, incluyendo el premio de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, el Premio Houssay y el Premio Konex 2023. También es divulgador científico en Ciencia del Sur.

Pensamiento Como astrofísico, Romero siempre ha tenido un fuerte interés filosófico por la ontología y en cuestiones particulares como el espacio-tiempo (física de los agujeros negros) o la física cuántica. Sin embargo sus intereses no se reducen a la ontología, y también ha presentado distintos trabajos y aportes en otras áreas, desde la epistemología y filosofía de la ciencia a la axiología y ética, pasando por la semántica y alcanzando incluso la estética filosófica.

Romero promueve una forma de filosofía que denomina ‘filosofía científica’, que consiste en abordar cuestiones muy generales del mundo, el entendimiento o la acción social con hipótesis y teorías que sean formuladas con claridad (minimizando la vaguedad) e incluso exactificándolas lógico-matemáticamente si hace falta, y siempre teorizada en relación con las ciencias (naturales, biosociales y/o sociales) de su tiempo. Esto no significa que la filosofía quede reducida a la ciencia, solamente que puede y debe adoptar algunos de sus criterios y métodos (y viceversa, las ciencias se nutren de una matriz de supuestos filosóficos de la que a veces conviene ser consciente en investigación). Defiende entonces una filosofía general que tenga una cierta continuidad con las ciencias y quede en constante dinámica con aquellas a lo largo del tiempo, siendo revisable y criticable. No se trata de una filosofía a priori ni puramente analítica, sino también sintética. Su enfoque podría, pues, caracterizarse como "analítico-sintético", en la tradición de autores como Roy Wood Sellars.

Específicamente, Romero defiende el materialismo no-reduccionista como filosofía, según el cual no hay entidades conscientes incorpóreas ni cosas o rasgos inmateriales en el mundo real (i.e.: no hay ficciones que sean reales, son siempre irreales). Esto implica que lógicamente no existen ni pueden existir unas entidades divinas, en la mayoría de las cuales además se pueden encontrar todo tipo de contradicciones en sus respectivas definiciones. Apoya el materialismo sobre los avances científicos y tecnológicos modernos, pues todos asumen una realidad en la que sobre los experimentos y artefactos de ingeniería no pueden intervenir entidades mágicas (que salgan o vuelvan a la "nada") o sobrenaturales (más allá de lo que es material o cambiante), y donde se manejan principios tácitos que pueden colisionar con, o al menos restar más apoyo a ciertas ideas religiosas y filosofías de corte inmaterialista. Este materialismo sobre el dinamismo del mundo real no se opone a las ideas eternalistas del propio Romero sobre el espacio-tiempo, pues incluso en un universo 4-dimensional, los cambios son las asimetrías en las distribuciones de eventos.

El materialismo en el que se ubica ontológicamente G. E. Romero es el materialismo sistémico o materialismo sistémico emergentista, cuyo autor original sistema es el también filósofo y físico Mario Bunge. Según tal corriente filosófica, todo lo real es material o cambiante, y todas las cosas materiales constituyen sistemas en distintos niveles de propiedades emergentes (propiedades que poseen los sistemas una vez ensamblados pero no sus constituyentes). Tales emergencias no son propiedades oscuras ni vagas obtenidas por procesos sobrenaturales, sino procesos determinados y a veces incluso predecibles de los sistemas materiales. Según Romero, las propiedades emergentes son las formas de ser de los sistemas, aquellos objetos con composición y vínculos internos que los dotan de estructura. En epistemología y metodología Romero trabaja desde el realismo científico para explicar todas facetas de la investigación científica madura. En ética defiende atender a los valores de los seres humanos mediante normas de derecho-deber en distintas escalas, donde las necesidades de supervivencia conforman lo más importante a preservar; los valores primarios. Sin embargo Romero discrepa en algunos puntos con Bunge y otros autores materialistas sobre algunos debates particulares (véase la siguiente sección: Diferencias con el materialismo sistémico precedente). Para justificar tales ideas y sus diferencias con otros autores, Romero recurre a razonamientos lógicos demostrativos y refutatorios, nuevas formas de axiomatizar teorías, datos recientes de distintas ciencias, nuevas investigaciones, etc.

Trabajos en investigación científica

Romero ha trabajado ampliamente en astrofísica de rayos gamma, neutrinos, rayos cósmicos y agujeros negros. También ha planteado nuevas formulaciones en interpretación cuántica; en particular ha trabajado en la interpretación literal-estadística de la física cuántica Es conocido por sus investigaciones sobre blazares, microcuásares y fuentes de rayos gamma no identificadas. Sus investigaciones han recibido unas 13.000 citas en la literatura académica, lo que le convierte en uno de los científicos más citados de Argentina.

Trabajos en investigación filosófica

En el campo de la filosofía, G. E. Romero ha contribuido con investigaciones sobre la Supertarea, la ontología del espacio-tiempo y una defensa del eternalismo y la estética como una rama legítima de la filosofía científica. Ya que el marco de trabajo filosófico de Romero se ubica dentro de la filosofía científica (filosofía exacta e informada científicamente por fuentes actuales) y defiende los desarrollos del materialismo sistémico emergentista, suele ser considerado un discípulo del filósofo y físico argentino-canadiense Mario Bunge.

Diferencias con el materialismo sistémico precedente

La obra filosófica de G. E. Romero continúa y revisa el proyecto del materialismo sistémico, según el cual todas las cosas existentes y reales son materiales (i.e.: cambiantes, cosas simples con cierta energía o sistemas complejos con cierto diferencial de entropía en el equilibrio termodinámico) y todas las cosas se conforman en sistemas en distintos niveles de emergencia: física < química < biología < sociedad < tecnología. En lo global Romero acuerda con las obras precedentes sobre tal filosofía particular, sin embargo expande y corrige algunos puntos en general adoptados por la mayor parte de autores materialistas sistémicos (como Mario Bunge, Miguel Ángel Quintanilla e incluso Ferrater Mora), en específico y principalmente:

El espacio-tiempo no se toma como relacional (la posición clásica de Leibniz) sino como substancial (la posición clásica de Newton). Se adopta el eternalismo sobre el presentismo como filosofía del tiempo, rompiendo una lanza en favor del universo-bloque globalmente estático de Parménides. Los valores no se entienden como propiedades de cosas y seres animales sino como artefactos conceptuales inventados por seres animales complejos; ficciones. La estética se considera una rama legítima de la filosofía científica (como estudio analítico y teórico de los valores estéticos). Se matizan y corrigen algunos aspectos de la formalización semántica, ontológica y físico-cuántica de la obra de Bunge.

Teoría ontológica Romero concuerda con Bunge en que una ontología científica es una ontología que es sistemática, exacta y compatible con la ciencia actual. La teoría ontológica de Romero es realista, materialista, sistémica, determinística y emergentista. Romero postula que existen objetos concretos (llamados cosas), que se pueden yuxtaponer o superponer para formar nuevas cosas, siendo el universo el agregado de todas las cosas; todas las cosas tienen propiedades, las que pueden ser intrínsecas (si dependen solo de la cosa) o relacionales (si dependen de la cosa y otras cosas); el estado de una cosa es el conjunto de sus funciones y no hay cosas sin leyes; dos cosas interactúan si cada una ella de ellas modifican la historia de la otra y un evento es un cambio de una cosa. Romero propone tres modos de existencia, i) material (para aquello que tiene energía), ii) formal (para aquello que es parte de un sistema formal bien definido) y iii) ficcional (si es caracterizado en algún contexto que no es formal); asimismo, que la realidad parece estar compuesta por cinco niveles: físico, químico, biológico, social y técnico. Con respecto a la causalidad, la define como una relación entre eventos (y no una relación entre cosas) y la describe como una forma de generación de eventos.

Espaciotiempo Romero propone que el espaciotiempo es el sistema emergente de la composición ontológica de todos los eventos y considera los eventos como entidades básicas, "elementos primitivos de una base ontológica".; en ese sentido, apoya un substantivalismo constructivo que puede reducirse a puro relacionismo de eventos.

Asimismo, postula que, a largas escalas, comparadas con la longitud de Planck, el espaciotiempo se comporta como una entidad substancial dotada de energía y que ciertas suposiciones ontológicas básicas detrás de la relatividad general deberían romperse a la longitud de Planck.

Romero ofrece el llamado argumento "termodinámico" para defender el substantivalismo del espaciotiempo, a través del cual sostiene que ya que solo los existententes substanciales pueden ser calentados y el espacio puede ser calentado (de acuerdo con la teoría cuántica de campos en el espaciotiempo curvo), el espaciotiempo tiene una existencia substancial. Según advierte Taqatqeh, mientras Romero cree que el espacio(tiempo) es una entidad material que puede existir en ausencia de cualquier otra cosa material, Einstein consideraba el espacio(tiempo) como una propiedad relacional del campo gravitatorio.

Respecto al estatus ontológicos de los eventos, Romero asevera que aún está en discusión y que, considerando que estos son representados por puntos en una clase de equivalencia de variedades, la pregunta se mantiene en si se puede interpretar estos puntos del espaciotiempo como cosas con propiedades, considerando la existencia de una vaguedad ontológica sobre los eventos.

De otro lado, objeta el presentismo ofreciendo un argumento basado en la existencia de las ondas gravitacionales, a través del cual sostiene que, ya que hay ondas gravitacionales, y que estas tienen una curvatura de Weyl distinta de cero, la cual es solamente posible en cuatro o más dimensiones, y que el presentismo es incompatible con un mundo de 4 dimensiones (ya que es esencialmente la doctrina de que las cosas no tienen partes temporales), este es falso.

En esa misma línea, sostiene que el presentismo es incompatible con la existencia de agujeros negros, argumentando (junto a Pérez) que en el horizonte de un agujero negro, la única opción viable para un presente es su propio horizonte (similar a la luz) y dado que diferentes eventos en este horizonte están co-presentes con eventos distantes separados temporalmente, nos encontramos con un problema: ahora debemos decir que los eventos separados temporalmente están co-presentes con eventos en el horizonte que están mutuamente co-presentes; entonces, por la transitividad de la co-presentidad, los eventos temporalmente separados también deben ser co-presentes. Sobre el particular, Sengers considera que los agujeros negros de Schwarzschild no representan una nueva amenaza independiente para el presentismo.