La Iglesia de la Anunciación de Sevilla (Andalucía, España) fue construida en la segunda mitad del siglo XVI y fue el templo de la casa profesa de los jesuitas. Tras la expulsión de esta orden religiosa, en el siglo XVIII, pasó a ser de la Universidad de Sevilla. Desde 1970 es sede de la Hermandad del Valle.

Su cripta alberga el Panteón de Sevillanos Ilustres, donde está enterrado, entre otras figuras, Gustavo Adolfo Bécquer.

Historia mini|Fachada lateral a la plaza de la Encarnación Fue la iglesia de la casa profesa de los jesuitas. La primera piedra de este templo se puso el 2 de septiembre de 1565 y fue bendecido el 27 de diciembre de 1579.

En el siglo XVIII el jesuita Antonio de Solís afirmó que la iglesia había sido construida por Juan de Carvajal pero se trata de un error, ya que este fue arquitecto en Sevilla en 1599, cuando la iglesia ya estaba terminada.

Según el historiador Alfonso Rodríguez Gutiérrez de Ceballos, Hernan Ruiz II intervino en las obras de las casas profesas de los jesuitas en Sevilla y Córdoba. Estas habían sido proyectadas por el arquitecto Bartolomé Bustamante. La Iglesia de la Anunciación, de la casa profesa sevillana, fue articulada en forma de "cajón", lo que generó una influencia posterior en templos andaluces e hispanoamericanos. En lo que respecta a este templo sevillano, en el folio 133 del Manuscrito de arquitectura de Hernán Ruiz II está el dibujo de una portada semejante a la principal y en el folio 87 de la misma obra hay otro dibujo semejante a la portada lateral, llamada de la Concepción, que comunica con el claustro y que tiene grabada la fecha 1568.

En 1578 una grieta en un muro provocó que los jesuitas pidieran su opinión al arquitecto real Juan de Herrera y a maestros locales. Estos indicaron que la grieta se cerraría por el propio peso y asentamiento de los muros. El arquitecto italiano Giuseppe Valeriano, que llegó a Sevilla para inspeccionar la obra, pensó que la grieta indicaba que el edificio amenazaba ruina y propuso reformas. El rector Diego de Acosta se opuso a las mismas.

La expulsión de la Compañía de Jesús en 1767 dejó abandonada la casa profesa y su templo. En 1771, a propuesta del asistente de Sevilla, Pablo de Olavide, y con autorización de Carlos III, se trasladaría al edificio de la casa profesa la Universidad de Sevilla, llamándose Universidad Literaria y siendo separada del Colegio de Santa María de Jesús. La iglesia de la Anunciación serviría desde entonces como capilla universitaria.

En 1924 se fundó en esta iglesia la Hermandad de los Estudiantes, que tenía como titular al Cristo de la Buena Muerte.

El 3 de junio de 1931 la iglesia de la Anunciación fue catalogada como monumento histórico-artístico y perteneciente al Tesoro Artístico Nacional.

En 1954 la Universidad de Sevilla trasladó su sede a la antigua Real Fábrica de Tabacos, del siglo XVIII. En 1966 la Hermandad de los Estudiantes se trasladó a la capilla de la antigua fábrica.

El 12 de febrero de 1969 la Compañía de Jesús, refundada en el siglo XIX, consiguió que la Audiencia Territorial de Sevilla les devolviese el templo, pero el Tribunal Supremo determinó en 24 de enero de 1970 que era el Estado.

En febrero de 1970 el Ministerio de Educación y Ciencia autorizó que se instalase en esta iglesia la Hermandad del Valle.

En la iglesia de la Anunciación es donde celebra la apertura solemne del curso universitario por parte de la Universidad de Sevilla. La universidad también ha organizado conciertos de música clásica en este lugar.

En 2014 la Fundación Endesa mejoró la iluminación interior del templo con luces led.

Descripción

Exterior

En la fachada de la iglesia, levantada toda en fábrica de ladrillo, destaca su magnífica portada que se alza a los pies de la iglesia, se encuentra flanqueada por dos potentes columnas jónicas que soportan un alto entablamento con frontón recto.

El templo tenía tres puertas. La principal se encuentra a los pies del templo y las otras dos a ambos lados de los brazos del crucero. La que daba a la plaza de la Encarnación fue cegada en 1853 para colocar la escultura del Cristo de la Buena Muerte y, en 1913, el arquitecto Juan José Gómez Millán construiría aquí una capilla para esta imagen. En octubre de 1953 se colocó, en la fachada que da a la plaza de la Encarnación, un azulejo del Cristo de la Buena Muerte realizado por Antonio Kiernam Flores.

La portada principal se encuentra dividida en dos cuerpos, el inferior formado por un gran arco de medio punto y dos hornacinas laterales, y el superior compuesto a modo de retablo, estructura su superficie en menudos cuadros que combina hornacinas y huecos rectangulares en una composición manierista de gran virtuosismo; y presenta en la hornacina central una imagen de la Virgen con el Niño atribuida a Juan Bautista Vázquez el Viejo, y, en las laterales, imágenes de San José con el Niño y un arcángel, realizadas por un autor desconocido en el siglo XVIII. Esta portada guarda semejanza con una que aparece en el folio 133 del Manuscrito de Hernán Ruiz II.

En el brazo derecho del crucero se encuentra otra puerta, de comunicación de la iglesia con el claustro, construida en 1568, compuesta por un arco de medio punto flanqueado por pilastras dóricas y rematado por un frontón recto. Esta puerta se llamó primero de Santa Ana y, posteriormente, de la Concepción. Guarda una gran semejanza con una puerta que aparece en el folio 87 del Manuscrito de Hernán Ruiz II.

La cúpula, dotada de linterna, está decorada exteriormente con un revestimiento de azulejos blancos y azules de cerámica vidriada. En las cuatro esquinas de la cubierta del crucero hay pequeñas cúpulas decoradas, también, con el mismo tipo de cerámica. La cubierta del crucero tenía una balaustrada que se deshizo tras el terremoto de Lisboa de 1755 y que fue reconstruida en 2023.

La torre, situada a la izquierda del presbiterio, carece de remate, estando formada por un cuerpo de campanas, con vanos de medio punto entre pilastras.

Interior mini|Retablo Mayor. Los lienzos de la Sagrada familia (centro) y la Adoración de los pastores (derecha), son obra de Juan de Roelas; la Adoración de los reyes (izquierda), de Girolamo Lucenti de Correggio. La Anunciación del ático fue pintada por Antonio Mohedano. A ambos lados del altar, las esculturas de San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja, obra de Juan Martínez Montañés

La iglesia tiene planta de cruz latina, estando cubierta los dos primeros tramos con bóvedas vaídas, los brazos del crucero y la capilla mayor con bóvedas de cañón y el crucero con bóveda semiesférica. El coro se sitúa en alto, a los pies de la nave sobre un gran arco escarzano, y el presbiterio se encuentra alzado sobre cinco gradas, de grandes dimensiones y altura.

Las yeserías, que decoran las bóvedas, son más amplias y planas en la nave. Su diseño coincide con el folio 43 del Manuscrito de Hernán Ruiz II.

En 1616 la iglesia fue estucada y se doraron sus bóvedas, su cúpula, sus pechinas y cornisas. Son del siglo XVII los restos de pinturas murales que se conservan en la bóveda del sotocoro, destacando el Cordero de Dios. En el siglo XVIII se realizaron pinturas en los muros interiores del templo con motivos arquitectónicos, motivos vegetales, ángeles y jeroglíficos cristianos.

En 1836 el claustro universitario acordó tareas de conservación de la iglesia. Las labores se realizaron entre 1838 y 1842 a cargo del deán Manuel López Cepero. Este mandó encalar las pinturas murales, para darle un estilo neoclásico al templo. En 1914 se descubrieron las pinturas murales de la cúpula y del crucero, que habían estado tapadas. Las capas de cal fueron retiradas en un proceso que finalizó en 1972.

En la cúpula destacan 16 jeroglíficos. Las pinturas murales de la cúpula no son mencionadas en la obra de Antonio de Solís, finalizada en 1755, sobre la casa profesa de los jesuitas de Sevilla. Por tanto, se deduce que fueron realizadas entre 1756 y 1767. Muchos de estos jeroglíficos deben ser descifrados a la luz de la obra del jesuita Carlo Bovio Rhetoricae suburbanum (Roma, 1676) y de la obra del también jesuita Jacob Boschius Symbolographia (Augsburgo, 1702). Van acompañados por lemas en latín. Son los siguientes:

Un árbol cargado de frutos, que representa la caducidad de las cosas mundanas, en referencia a la pobreza. Una estrella, que representa a la Virgen María, en referencia a la castidad. Cuatro flores girasol, que siempre miran al Sol, en un único tallo, sobre la obediencia. Dos palomas sostienen con el pico una misma rama de olivo, por el carácter misionero. Un orbe bajo una corona, sobre la inquietud por llegar al mundo entero. Una fuente, en el sentido de ofrecen enseñanza. Un jarrón con tres azucenas, en representación de la virtud hacia el entorno y la vocación misionera. Un árbol robusto, en referencia a que la opresión robustece a los jesuitas, que no contemplan el descanso. Probablemente un caserío (la pintura se encuentra dañada) y hace referencia a la pobreza junto con la frase del Magnificat de "Porque ha mirado". Un espejo, en referencia a que sujeta por la castidad la virtud rinde más. Una concha, que representa que la compañía da gloria a Dios con su dureza. Una puerta con el texto "Compañía de Jesús: morimos si nos demoramos". Una escalera de mano, tal vez en representación a la Virgen María según san Agustín, que representa que los jesuitas son una compañía misionera con fecunda virginidad. Media luna, que recibe la iluminación del Sol, que hace referencia a que reciben iluminación de Dios para ser Iglesia militante dispuesta a caer por el Rey. Una torre, que representa que es una compañía triunfante que resurge de la opresión. Un dodecaedro dentro de otro dodecaedro con la frase "Compañía honrada" y otra frase, del Magnificat, que dice "Porque ha mirado".

Flanqueando el retablo de la Virgen de Belén hay estatuas de San Cosme y San Damián que, a pesar de ser personajes del siglo II, llevan atuendos del siglo XVII. Fueron realizadas ese siglo por el escultor Juan Pérez Crespo, en madera de cedro.

En los comienzos del siglo XVII se instaló, en una capilla interior de la casa profesa, la Congregación del Santísimo Sacramento y Doctrina Cristiana. En 1611 ingresó en la misma el pintor Juan del Castillo. Existe un cuadro de 1612 en la iglesia de la Anunciación que representa de forma alegórica la institución de la eucaristía y que es atribuido a Castillo.

Retablos

De los nueve retablos que tuvo la iglesia, solo se conservan en su interior tres de la etapa jesuita. El retablo mayor y, en los lados, el retablo de la Virgen de Belén y el retablo de la Inmaculada Concepción (inicialmente dedicado a Santa Ana y la Virgen). El retablo de San Juan Bautista fue adquirido por la Universidad de Sevilla y procede del Convento de Santa María del Socorro, de monjas concepcionistas franciscanas. El retablo de la Hermandad del Valle es del siglo XIX.

Retablo mayor

El retablo mayor fue aprobado por el general jesuita Claudio Acquaviva el 9 de febrero de 1604. Fue diseñado y ejecutado por el jesuita Alonso Matías, que vino desde Granada para ello. El dorado y policromado fue realizado por Gaspar de Ragis, que firmó el contrato para ello el 16 de mayo de 1605. El retablo fue inaugurado el 25 de mayo de 1606.

La base está realizada en madera dorada y mármol negro. En el centro del primer cuerpo hay un cuadro de la Circuncisión de Jesús, realizado por Juan de Roelas. En el lado izquierdo hay un cuadro de la Adoración de los Reyes Magos pintado por Gerolamo Lucente da Corregio. En el lado derecho está la Adoración de los Pastores, realizada por Juan de Roelas. En el centro del segundo cuerpo está el cuadro de la Anunciación, realizado por Antonio Mohedano, flanqueado a la izquierda por un cuadro de San Juan Evangelista y a la derecha por otro de San Juan Bautista, realizados sendos por Juan de Roelas.