Alajuela es un distrito de Costa Rica, a unos 20 km (kilómetros) al oeste de la capital, San José. Alajuela es la cabecera del cantón y de la provincia homónima, además de ser parte de la Gran Área Metropolitana. Le corresponde el título de ciudad al ser la sede de la Municipalidad de Alajuela.
Historia
Alajuela en el Período Colonial El espacio que hoy ocupa el distrito de Alajuela está habitado desde hace unos 12 000 años. Los arqueólogos del Museo Nacional de Costa Rica han identificado varios petroglifos prehistóricos a lo largo del río Itiquís.
La Piedra de los Soles es la más grande y destacada. Se ubica en el barrio de Tuetal Sur. Según los expertos, era un lugar para colocar sacrificios, como animales de caza o elementos simbólicos de la cosecha. Tiene más de mil años y presenta espirales con pétalos que recuerdan soles o estrellas.
Para el , la zona formaba parte del reino Huetar de Occidente, regido por el cacique Garabito.
Juan de Cavallón y Arboleda fue el primer europeo que llegó a la región (1561) y levantó el Castillo de Garcimuñoz para los colonos españoles. El rey Garabito no aceptó la invasión española dando comienzo a la resistencia indígena, que logró expulsar del Valle Central Occidental a ese conquistador español; después luchó contra Juan Vázquez de Coronado, sucesor de aquel.
Sin embargo, las epidemias de nuevas enfermedades en América arrasaron a los indígenas, quienes pronto fueron vencidos y encomendados por el español Pero Afán de Ribera y Gómez. Los huetares que sobrevivieron en la zona de Alajuela fueron reubicados en el Pueblo de Indios de Barva.Ocampo Barrantes, Marlon. Los orígenes de la población de Alajuela, 1601-1782. Editorial UNED, Costa Rica, 2009.
Desde 1601 los españoles abrieron el Camino Real entre Cartago y Nicaragua. El nombre de Alajuela figura por primera vez en un documento en 1657, concretamente en el testamento de Juana de Vera y Sotomayor, quien tenía una estancia de ganado en «el llano junto al río de La Lajuela, con 400 yeguas y un burro, 200 reses vacunas y 30 y tantas bestias mulares». Esta fue la primera propiedad registrada en la localidad de Alajuela. Desde entonces, se empezó a formar un caserío de mestizos en ese llano. Para el en la zona había varios potreros con ganado y algunos cañaverales para la producción de panela y aguardiente. Los caseríos en «la región de los cinco barrios» (Los Targuases, La Alajuela, Las Ciruelas, Púas y Río Grande) tenían una función económica en la provincia colonial de Costa Rica.
En 1748, el obispo Isidro Bullón y Figueroa intentó agrupar a todos los colonos en el valle de Barva alrededor de la ermita de Cubujuquí (Heredia); pero como no se trasladaron, ordenó la destrucción de las casas alejadas de la iglesia. El párroco de la región, Juan Pomar y Burgos, en compañía del alcalde Ventura Sáenz de Bonilla y un grupo de veinticinco soldados al mando del capitán José Miguel Avendaño, «fueron al caserío de La Lajuela, donde incendiaron veintiún casas y obligaron a sus moradores a trasladarse a Cubujuquí».Soto Quesada, María de los Ángeles. Datos para una Monografía de la Ciudad de Alajuela. Tesis de grado, Universidad de Costa Rica, 1974.
miniatura|izquierda|El caserío de La Lajuela fue destruido por las autoridades españolas en 1748. Este dibujo de José María Figueroa Oreamuno es la imagen más antigua que existe de Alajuela. La comunidad fue reconocida oficialmente en 1782, cuando Lorenzo de Tristán, el obispo de Nicaragua, Nicoya y Costa Rica, abrió un oratorio en «el caserío de La Alajuela», donde también estableció un cuadrante para que los campesinos se agruparan. De esta manera, se considera que Tristán fundó Alajuela el 12 de octubre de aquel año.
El párroco López del Corral hizo levantar una lista de los vecinos en los cinco caseríos anteriormente citados, la cual incluía solo los nombres de los padres de familia o de las mujeres jefas de familia que tenían su residencia en ellos. De las 267 familias contenidas en la lista, 79 habitaban en el caserío de La Alajuela. Llama la atención el hecho de que el número de apellidos sea 39; entre los que más repiten están: Calvo (7 familias), Martínez (6), Loria (6), Rodríguez (4) y Rojas (4). Otros apellidos que aparecen en la lista de los fundadores son: Alvarado, Núñez, Jiménez, Zamora, Fernández, Soto, Alfaro, Morera, Murillo, Porras, Arias, Flores, Pérez, Solera, Salazar, Carvajal.
Ocho años más tarde, en 1790, las autoridades españolas crearon en Alajuela la parroquia de San Juan Nepomuceno. El Cabildo de la ciudad fue establecido en 1813, por iniciativa del diputado de Costa Rica ante las Cortes de Cádiz, Florencio del Castillo. En la última etapa del período colonial, este pueblo fue conocido como la Villa Hermosa de Alajuela.Ocampo Barrantes, Marlon. Paisaje y vida cotidiana en la Villa Hermosa de Alajuela (1782-1821). Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica, 2009.
Como consigna el libro de Marlon Ocampo Paisaje y vida cotidiana en la Villa Hermosa de Alajuela (1782-1821), en la villa, además de campesinos pobres y comerciantes adinerados, había «personas esclavizadas de procedencia africana» (la esclavitud será prohibida en Costa Rica por la Constitución de la República Federal de Centroamérica de 1824). El grupo autodenominado de «las familias principales» eran hacendados, comerciantes, sacerdotes y oficiales del gobierno español; familias como los Alfaro, los Soto o los Loria que controlaban el cabildo, la parroquia, el crédito, el cuartel y la cárcel.
Período republicano en el
Desde la Independencia (15 de septiembre de 1821), Alajuela tuvo un papel importante en la política y el desarrollo económico de Costa Rica dentro de la República Federal de Centroamérica.
miniatura|La Ermita de El Llano fue construida en 1889. Foto histórica de José Manuel Morera Cabezas. Durante la primera guerra civil de Costa Rica, la milicia de Alajuela peleó en la Batalla de Ochomogo en 1823. Las villas más recientes, como San José, Alajuela y Escazú, se aliaron en sus ideas republicanas contra las ciudades conservadoras de Cartago y Heredia, que defendían sus privilegios de la monarquía. En este conflicto se destacó el desempeño militar y democrático del alajuelense Gregorio José Ramírez y Castro, comandante general de los republicanos.Picado Soto, Francisco. Apuntes para la Historia de la Ciudad de Alajuela 1782-1966. Alarm Vogel, Costa Rica, 1966. Mientras eso sucedía en Ochomogo, Alajuela fue atacada por los heredianos y la comunidad —sin sus tropas que estaban combatiendo en el cerro de Ochomogo— tuvo que defenderse con solo un cañón y algunos hombres armados comandados por el alcalde José Ángel Soto en lo que se conoce como la Batalla del Arroyo, el 5 de abril de 1823. Como era previsible, los alajuelenses se vieron obligados a capitular, la villa fue tomada y algunas casas fueron saqueadas. Sin embargo, Gregorio José Ramírez y Castro, después de vencer en Ochomogo y Cartago fue, con el ejército republicano, a liberar Alajuela y restablecer el orden en el Valle Central.
Los presidentes (llamados en esa época jefes supremos) Juan Mora Fernández y Braulio Carrillo Colina impulsaron el cultivo de café para la exportación a Inglaterra a través de Chile por el océano Pacífico. Alajuela, relativamente cercana al puerto de Puntarenas, fue una de las primeras zonas de Costa Rica en sembrar café. Con el objetivo de mejorar el acceso al mar se construyó el puente sobre el Río Grande de San Ramón (yendo hacia Atenas) y la aduana de La Garita.
En 1828 la municipalidad realizó esfuerzos para empedrar las principales calles del pueblo.Centro de Conservación del Patrimonio Cultural. Circuito de Turismo Cultural. Ciudad de Alajuela. Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica, 2010.
Alajuela fue capital de Costa Rica entre 1834 y 1835, por la Ley de la Ambulancia que establecía la rotación del gobierno las cuatro principales ciudades del país. Fieles a su tradición de poner apodos y hacer bromas, los alajuelenses llamaron Juan Gestos al político cartaginés Diego Bonilla Nava por su manera expresiva de hablar, y al jefe de Estado José Rafael Gallegos Alvarado lo llamaron Ba-sin-ton, comparándolo con el líder estadounidense Wa-shing-ton, sólo que “sin ton ni son”.
Con el fin de la Ley de la Ambulancia comenzó el segundo conflicto fratricida, la llamada Guerra de la Liga, durante la cual Alajuela se alió a Heredia y Cartago contra San José. Las milicias de las dos primeras avanzaron hasta Tibás y el río Virilla, donde se dieron los principales combates; tras sufrir una serie de derrotas empezaron a retroceder y, después de unos días, el 28 de octubre de 1835 fueron acorralados en Alajuela.Obregón Loría, Rafael. Hechos militares y políticos de nuestra historia patria. Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, Costa Rica, 1981.
miniatura|izquierda|El Instituto de Alajuela, uno de los principales centros educativos costarricense en el , fue fundado en 1887. En 1842 el Costa Rica el general hondureño Francisco Morazán entró con su ejército al Valle Central por Alajuela gracias al Pacto del Jocote que firmó con el general salvadoreño Vicente Villaseñor, a quien el presidente Braulio Carrillo había enviado a repeler a las tropas invasoras. Pero en lugar de cumplir las órdenes del jefe de Estado, Villaseñor se unió a Morazán, el caudillo unionista, quien asumió la jefatura de Costa Rica después de expulsar a Carrillo. En el barrio El Coyol —donde el 11 de abril de 1842 a la sombra de un árbol de jocote se concretó el acuerdo— hay un memorial que recuerda la traición de Villaseñor y a Rafael Barroeta, un soldado alajuelense que protestó lanzando el lema patriótico: «Aquí no hemos venido a pactar, sino a pelear». En septiembre, comenzó desde Alajuela la rebelión contra el régimen de Morazán, que fue derrotado y fusilado junto con Villaseñor. Como resultado, el alajuelense José María Alfaro Zamora asumió la jefatura del Estado.
La producción de café en las haciendas de la región revolucionó la economía local, cambiando la sociedad y su cultura;Villegas, Guillermo y Soto, Enrique. Alajuela y la Ley de la Ambulancia. APEHP, Costa Rica, 1989. se comenzó así a marcar una clara diferencia entre la oligarquía de Alajuela y los campesinos pobres.
En la ciudad y sus alrededores los campesinos sin tierras propias buscaron un mejor futuro al oeste, en la frontera agraria del Valle Central, colonizando las zonas de Atenas (1836), San Ramón (1854) y Grecia (1856). Este proceso continuará hasta poblar Naranjo, Zarcero, San Carlos y el resto de la provincia actual. La expansión de la población originada en Alajuela llegará hasta Guanacaste en Tilarán, y Jacó en Puntarenas.
En 1853 se inauguró la ermita del barrio San José, el edificio en pie más antiguo de la provincia.
Alajuela fue el pueblo natal del héroe nacional Juan Santamaría, quien luchó contra las invasiones estadounidenses a Centroamérica (Campaña Nacional de 1856-1857). La ciudad le ha dedicado un parque con su monumento encargado al escultor francés Aristide Onésime Croisy; la estatua fue colocada en 1891 sobre un pedestal de piedra labrado a mano por el italiano Giuseppe Bulgarelli. Valga decir que otro héroe de la Campaña Nacional, Juan Alfaro Ruiz, también era vecino de Alajuela.
El padre Juan Manuel López del Corral mencionó un tejar (fábrica de tejas y ladrillos) en 1782, ubicado a las afueras de la villa, donde, con el paso de las décadas se formó un caserío y la parroquia de Alajuela estableció una ermita dedicada a san Antonio; hoy día ese barrio se conoce como San Antonio del Tejar.
En la segunda mitad del , el casco urbano de Alajuela estaba lleno de casas de adobe, pintadas de blanco con cal y con techo de tejas. Abundaban los cafetales, las carretas típicas pintadas con bellos colores, y se solían practicar tradiciones como pasacalles de mascaradas.Villegas Hoffmeister, Guillermo. Bajo los mangos. Editorial UNED, Costa Rica, 2000.