El vestido de Glinda (en inglés: Glinda dress o Glinda costume) es el traje que la actriz Billie Burke lució en la película El mago de Oz (1939).

Historia Contexto El maravilloso mago de Oz (1900), libro en el que se basa el filme, era el cuento favorito de Gilbert Adrian, autor del vestido de Glinda; tal era su afición por la historia que durante su infancia en Naugatuck solía dibujar a los personajes en sus libros escolares nada más llegar a casa del colegio, declarando años después recordar que «todos los munchkins tenían largos bigotes que cambiaban de amarillo a verde azulado, y los quadlings estaban extremadamente orgullosos de las jaulas doradas que salían de sus cabezas y contenían extraños animales». La preparación para el diseño del vestuario de la película comenzó a finales de la primavera de 1938, cuando Adrian envió un telegrama a su hermana Beatrice, quien se encontraba en Connecticut, solicitándole el envío urgente de una caja con sus libros escolares a Culver City, sede de los estudios Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), productores del filme. Una vez estudiados los dibujos que realizara treinta años antes, el diseñador consultó todos los libros de la saga de Oz en busca de inspiración para el diseño de los trajes, iniciando el proceso de realización de bocetos a comienzos del verano y llevándose a cabo pruebas preliminares de las telas en el mes de agosto en su estudio, ubicado en el departamento de vestuario de la MGM, si bien la labor de confección no daría inicio hasta septiembre.

Creación Aunque el vestido de Glinda fue diseñado por Adrian al igual que el resto del vestuario del filme, esta prenda fue la única que no se creó originalmente para la película puesto que, tal y como sostiene el historiador John Fricke, ya había sido lucida tres años antes por Jeanette MacDonald en San Francisco (1936), filme en el que Adrian fungió también como diseñador. A mayores, se ha sugerido que el traje fue usado por MacDonald en Sweethearts (1938), por Miliza Korjus en El gran vals (1938), y por Lana Turner en Ziegfeld Girl (1941), si bien oficialmente solo consta su aparición en San Francisco y El mago de Oz de acuerdo con David J. Hogan, quien afirma que Burke, tras ver el atuendo y pese a estar acostumbrada a lucir vestidos glamurosos, exclamó en tono jocoso: «¡Parezco una refugiada de una ópera alemana!».En la década de 1930, y sobre todo tras la noche de los cristales rotos en noviembre de 1938, numerosos alemanes, principalmente judíos, buscaron refugio en Estados Unidos huyendo del nazismo. Debido a que MacDonald y Burke tenían medidas distintas (concretamente una diferencia de altura de poco más de 2 cm), el diseñador tuvo que hacer varios ajustes para acomodar el traje además de realizar una serie de cambios que llevaron a una profunda modificación de la versión original: añadió mangas interiores de malla forradas con tul y aumentó el abullonado de las mangas exteriores, varió la forma del escote y retiró los ornamentos que tenía, aumentó el acampanado de la falda y le cambió las estrellas, colocó mariposas de gran tamaño, alteró la cintura y añadió más brillo al corpiño.

Todos estos cambios fueron inspeccionados por la asistente del diseñador Hannah Lindfors y por la jefa de costureras Inez Schrodt, si bien la colocación de las estrellas fue supervisada muy probablemente por la señora Cluett, jefa de la sección de abalorios de la MGM, ubicada en la segunda planta del departamento de vestuario y donde se llevó a cabo la elaboración de los zapatos de rubíes, aunque otras fuentes afirman que el calzado fue creado en Western Costume Company por Joe Napoli a partir de unos zapatos adquiridos a Innes Shoe Company. Los arreglos de los trajes diseñados por Adrian tenían lugar siempre en su estudio. La actriz a la que la prenda estaba destinada debía presentarse a tiempo para la prueba puesto que, en caso contrario, el diseñador podía cancelar la cita; una vez la actriz se había puesto el vestido con la ayuda de las modistas, permanecía erguida sobre una plataforma de grandes dimensiones iluminada con focos de alta y baja potencia idénticos a los utilizados en los sets de rodaje, tiempo en el que Adrian examinaba el vestido desde todos los ángulos gracias a unos espejos colocados alrededor de la plataforma del mismo modo en que se situaban las cámaras en los decorados. Cada actriz importante de la MGM contaba con un maniquí acolchado el cual poseía sus medidas, práctica entonces habitual que permitía a las costureras confeccionar la ropa sin necesidad de que la estrella perdiese tiempo en sucesivas pruebas de vestuario; este maniquí se disponía sobre la plataforma para efectuar los arreglos finales antes de que la actriz en cuestión se probase la prenda, cuyos bocetos eran aprobados tanto por la estrella como por el director, este último con poder para variar o desechar un diseño. thumb|Jeanette MacDonald en San Francisco (1936). El motivo de reciclar esta prenda se debió a la necesidad de ahorrar tiempo, ya que aunque el presupuesto era elevado y la MGM no escatimó en gastos, Adrian tuvo que diseñar el vestuario de todo el elenco, en total 3210 trajes, tarea para la que contó con la ayuda de 178 empleados, aunque los atuendos de Ray Bolger, Jack Haley y Bert Lahr fueron elaborados por el departamento artístico de los estudios, contando cada traje con unas medidas específicas y siendo la parte más laboriosa la confección de la ropa de los munchkins. Sin embargo, cabe destacar que en principio Adrian consideró crear un vestido desde cero para Burke en vez de recurrir al reciclaje de otra prenda, pues en la colección de la Universidad Brigham Young se conserva una primitiva versión del atuendo compuesta de vestido y chaqueta la cual fue uno de los al parecer varios prototipos elaborados que nunca llegaron a aparecer en pantalla; confeccionada en red de seda y cubierta de lentejuelas, esta prenda fue adquirida en la subasta celebrada por la MGM en 1970 y donada a la universidad aproximadamente en 1975 junto con, entre otros, un traje de seda de Edna Best y un vestido de satén de Jean Harlow. Es importante señalar que pese a lucir una prenda reciclada, algo que entonces era más habitual en extras que en actrices principales, Burke era antes del estreno del filme el miembro más conocido del elenco dado su estatus de estrella cinematográfica y su matrimonio con el famoso productor teatral Florenz Ziegfeld; con un sueldo de $766,67 por esta película, Burke fue elegida de entre otras prominentes figuras de la industria, como Fanny Brice, Constance Collier, Gracie Fields, Una Merkel, Edna May Oliver, Helen Troy y Cora Witherspoon.

A diferencia de otros proyectos, Adrian gozó de total libertad creativa puesto que para El mago de Oz no tuvo que realizar ninguna investigación destinada a cumplir con requisitos de carácter histórico, aunque se basó en las ilustraciones de W. W. Denslow además de en la descripción dada en el libro, donde se especifica que el vestido de Glinda cuenta con «pequeñas estrellas que brillaban al sol como diamantes». En el diseño del vestido, Adrian buscó realzar la belleza natural de Burke y hacerla parecer joven, aspecto que contradecía el texto de Baum ya que en la obra el personaje de Glinda es descrito como una pequeña y hermosa anciana «con la cara cubierta de arrugas»; este cambio supuso cierto grado de dificultad puesto que en aquel entonces la actriz contaba con 54 años, motivo por el que se recurrió a un método totalmente ajeno al vestuario cuyos efectos eran similares a los de un lifting y que en aquella época era bastante habitual debido a que la cirugía plástica aún no estaba desarrollada. Para llevar a cabo este procedimiento, gracias al cual se lograban efectos imposibles con los cosméticos del momento, el maquillador Jack Young utilizó gasas (llamadas «lifts») de 5 cm de largo y 0,5 cm de ancho a las que colocó una cinta adhesiva de la que salía un hilo atado a una goma elástica; una vez pegadas las gasas a la piel delante de cada oreja, y debidamente tensadas y fijadas bajo la cabellera, las arrugas de Burke se difuminaron hasta casi desaparecer, dotando a la actriz de la belleza juvenil deseada para el personaje.

Rodaje Durante el rodaje hubo dos contratiempos relacionados con Burke y, en menor medida, con el vestido de Glinda. Uno de ellos tuvo que ver con un desagradable incidente durante una prueba de vestuario tal y como relató Margaret Hamilton:

thumb|Billie Burke, Judy Garland y Margaret Hamilton en El mago de Oz (1939). En el rodaje, Hamilton sufrió un serio percance que estuvo a punto de costarle la vida. El 28 de diciembre de 1938, durante la repetición de una toma en la que su personaje, la Bruja del Oeste, tenía que desaparecer descendiendo por un elevador en medio de una nube de humo rojo seguida de una potente llamarada expulsada a través de unos respiraderos, el fuego se activó antes de que la actriz desapareciese, causándole quemaduras de segundo grado en el rostro y de tercer grado en una mano a pesar de que las llamas fueron extinguidas con suma rapidez. Este evento llevaría a Hamilton a relatar del siguiente modo el otro percance relacionado con Burke, quien en marzo de 1939 sufrió una fractura en un tobillo: «El estudio nunca mencionó mi accidente, nunca. Pero cuando Billie Burke se torció el tobillo, llamaron a una ambulancia y publicaron fotos de ella mientras la sacaban. Y me hizo mucha gracia».Aljean Harmetz fechó erróneamente la lesión de Burke en enero de 1939. El incidente obtuvo la suficiente notoriedad como para ser publicado por The New York Times: «Billie Burke, viuda de Florenz Ziegfeld, se fracturó el tobillo derecho hoy al tropezar al salir del set tras terminar su última escena en una película en los estudios MGM. Se espera que permanezca hospitalizada varias semanas».

Este imprevisto, pese a haber ocurrido durante la producción de El mago de Oz, tuvo lugar en el set de Bridal Suite (1939), película inicialmente conocida bajo el título Maiden Voyage: «Billie Burke, la actriz de cine, se rompió el tobillo al resbalar al salir del set de rodaje de Maiden Voyage de Metro-Goldwyn-Mayer. Estará hospitalizada dos semanas y terminará su papel en una silla de ruedas, lo cual se incluirá especialmente en la película». El percance de Burke la obligaría, supuestamente, a tener que llevar el pie derecho escayolado durante el rodaje de El mago de Oz, detalle imposible de comprobar mediante la observación del metraje puesto que la falda del vestido ocultaba por completo tanto las piernas como los pies de la actriz. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que para cuando se produjo la fractura de Burke ya la actriz había rodado todas sus escenas, pues estas fueron grabadas entre el 17 y el 30 de diciembre de 1938 (la secuencia de Munchkinland) y entre el 14 de enero y mediados de febrero de 1939 (la secuencia de Ciudad Esmeralda), aparte de que las crónicas de la época sitúan los hechos apenas unos pocos días antes del fin del rodaje de El mago de Oz, cuya producción concluyó oficialmente el 16 de marzo, si bien algunas tomas del montaje final muestran a la actriz con posterioridad a su lesión puesto que hay constancia de que Burke refilmó algunas secuencias y grabó varios pick-ups entre los días 1 y 2 de mayo.