Axiología (del griego άξιος 'valioso' y λόγος 'conocimiento'), filosofía de los valores o filosofía axiológica es la rama de la filosofía que estudia la naturaleza de los valores y juicios valorativos. Incluye preguntas sobre la naturaleza y la clasificación de los valores y sobre qué tipo de cosas tienen valor. El término fue empleado por primera vez por Eduard von Hartmann en 1887 y posteriormente por Paul Lapie en 1902.

Está íntimamente conectada con varios otros campos filosóficos que dependen crucialmente de la noción de valor, como la ética, la estética o la filosofía de la religión. También está estrechamente relacionada con la teoría del valor y la metaética.

La distinción entre valor intrínseco y extrínseco es fundamental para la axiología: algo es intrínsecamente valioso si es bueno en o por sí mismo. Generalmente se sostiene que el valor intrínseco depende de ciertas características de la entidad valiosa. Por ejemplo, se puede decir que una experiencia es intrínsecamente valiosa en virtud de ser placentera. El valor extrínseco, en cambio, se atribuye a cosas que son valiosas solo como un medio para otras cosas.

Del mismo modo, para aquello que resulta valioso o no, se puede realizar una distinción entre si el valor existe de forma dependiente a entidades susceptibles de percibirlo o si, por el contrario, existe de forma independiente a estas entidades. Para la concepción del valor como algo que existe de forma dependiente, existen diferentes enfoques. La clasificación más común en la filosofía actual se divide en las teorías centradas en experiencias; las teorías centradas en preferencias; y las teorías de la lista objetiva.

Las teorías sustantivas del valor tratan de determinar qué entidades tienen valor intrínseco. Las teorías monistas sostienen que solo hay un tipo de valor intrínseco. El ejemplo paradigmático de las teorías monistas es el hedonismo, la tesis de que solo el placer tiene valor intrínseco. Las teorías pluralistas, por otro lado, sostienen que hay varios tipos diferentes de valor intrínseco, por ejemplo, virtud, conocimiento, amistad, etc. Los pluralistas de valores se enfrentan al problema de explicar si o cómo se pueden comparar los diferentes tipos de valor al tomar decisiones racionales. Algunos filósofos afirman que los valores no existen en el nivel más fundamental de la realidad. Uno de esos puntos de vista sostiene que una afirmación de valor sobre algo simplemente expresa la aprobación o desaprobación del hablante de esta cosa. Esta posición es opuesta por los realistas sobre el valor.

En 2023, el científico del lenguaje José M. Ramírez introdujo en su investigación sobre la valoración y los valores la noción de valor interaccional, que supera la dicotomía tradicional platónica entre valores subjetivos y objetivos, recuperó la noción de valor lingüístico de Ferdinand de Saussure, y propuso la Hipótesis Axiológica, que señala la esfera de valor del diálogo y sus dos principios, Semejanza y Autonomía, como normas pragmáticas del lenguaje y la cultura.

Historia

La reflexión explícita acerca de los valores, sin embargo, es anterior a la noción de axiología y puede remontarse a David Hume, quien se preocupa principalmente por los valores morales y estéticos y elabora una teoría anti-metafísica y nominalista de los valores. Con todo, la teoría de Hume define los valores como principios de los juicios morales y estéticos, visión que será criticada por Friedrich Nietzsche y su concepción genealógica de los valores, según la cual no solo los juicios estéticos y morales dependen de valores, sino que hasta las verdades científicas y las observaciones cotidianas responden a ciertos valores y formas de valorar (Irracionalismo Voluntarista, cercano a Arthur Schopenhauer, y contrario a la Ilustración promovida por Immanuel Kant). Antes de ellos, en orden de importancia estaría la filosofía de Kant, que ubicaría la posibilidad de una Ética en el fundamento del Sujeto y de la Razón Sustancial (y no en la mera racionalidad instrumental del cálculo al estilo del utilitarismo de Jeremy Bentham). Para Kant solo puede haber ética si hay Libertad, condición de la necesaria Autonomía, frente a la Heteronomía impuesta.

Así para Kant, -en contra del conservador Hume-, el Mundo de la Necesidad es el Mundo de la Física, o sea el Mundo de la Mecánica de Newton (Kant fue físico antes que profesor de filosofía). Kant, lector crítico de Hume, rescata la Física de Newton, pero elabora una Teoría del Sujeto como Fundamento último de su sistema filosófico ("Grund", en alemán), idea desarrollada luego por J.G. Fichte y posteriormente por G.W.F. Hegel. Para efectos de una Ética, no es su amada Física de Newton la que necesita Kant acá, sino de las Ideas Reguladoras de una Razón (Sustancial), que usa al Entendimiento (categorías de la razón instrumental para construir conocimiento científico) y a la Sensibilidad (lo empírico, la expereriencia sensible). Así Kant reconcilia a la Razón científica y filosófica con la posibilidad de Emancipación práctica (política y ética). Los grandes valores en Kant, ya no estarán fosilizados en la vieja Metafísica, de inspiración religiosa, sino en la Ilustración y sus valores emancipatorios y racionales, y serían parte del Mundo de la Razón y sus Ideas Reguladoras.

Por otro lado y desde una matriz discursiva diferente, Marx desde la Crítica a la Economía Política desarrolla una crítica al valor, que va más allá de la crítica a la usual mistificación entre valor de uso y valor de cambio. Marx desarrolla así una crítica al concepto económico de valor para fundamentar en buena medida sus críticas y análisis socioeconómicos. Ciertamente el precio no es el valor, pero la lectura de esta crítica social no es religiosa ni moralista, ni metafísica, sino con pretensiones científico-sociales. Desde luego, la crítica marxista aunque parte de elementos filosóficos, va más allá de ellos, porque se ubica desde los elementos socio-históricos que la permiten. Marx y luego el marxismo (en sus diferentes desarrollos discursivos), propone(n) una teoría y una praxis, que parte de su teoría de la historia (usualmente conocida como Materialismo Histórico, en sus diferentes variantes), así como desde su concepción sociológica que parte de una moderna teoría de la "lucha de clases", para explicar las diferentes hegemonías y formas de dominación, en las diferentes formaciones históricas concretas y en los más generales modos de producción. (Por ejemplo: el Modo de Producción Esclavista, el Modo de Producción Feudal, el Modo de producción Asiático, el Modo de Producción Despótico-Tributario, Modo de Producción Capitalista, Modo de Producción Burocrático, Modo de Producción Socialista, etc. El aporte discursivo fundamental de Marx fue su crítica al fenómeno moderno de la alienación de las grandes mayorías de la población mundial bajo el sistema-mundo capitalista. Así plantea el "fetichismo de la mercancía", por medio del cual la "forma-mercancía" permea toda la cotidianidad principal humana.

Con anterioridad y desde que hubo un excedente económico humano, hay relaciones mercantiles. Pero es con el capitalismo como modo hegemónico de producción , y sobre todo con el capitalismo industrial, y desde luego con el actual capitalismo financiero, que las relaciones humanas de forma generalizada, se ven condicionadas por la forma-mercancía. Esto quiere decir, que la gran mayoría de los valores sociales vigentes tienen un origen mercantilista. Así, el ser humano, cuyo trabajo es el origen social de toda riqueza, se escinde de esta genealogía, de esta génesis social, y termina valiendo menos, que su producción, que es la mercancía. Estas operaciones culturales colectivas, a veces se hacen muy sutilmente y aprovechando elementos inconscientes colectivos (revisar a Freud y los aportes del Psicoanálisis acá), pues el ser humano está abocado a la reproducción de su vida inmediata, mediante su trabajo alienado, por lo tanto, no puede conocer el origen estructural de su alienación colectiva. Así, la solución no sería solo ética y discursiva, sino teórica y práctica política, para que pueda transformar su actual condición social alienada.

Axiología contemporánea

La axiología contemporánea, no solo trata abordar los valores positivos, sino también los negativos (o antivalores), analizando los principios que permiten considerar que algo es o no valioso, y considerando los fundamentos de tal juicio. La investigación de una teoría de los valores ha encontrado una aplicación especial en la ética y en la estética, ámbitos donde el concepto de valor posee una relevancia específica. Algunos filósofos como los alemanes Heinrich Rickert o Max Scheler han realizado diferentes propuestas para elaborar una jerarquía adecuada de los valores. En este sentido, puede hablarse de una «ética axiológica», que fue desarrollada, principalmente, por el propio Scheler y Nicolai Hartmann. Desde el punto de vista ético, la axiología es una de las dos principales fundamentaciones de la ética junto con la deontología.

Valor intrínseco Tradicionalmente, los filósofos sostenían que una entidad tiene valor intrínseco si es buena en o por sí misma. El valor intrínseco se contrapone al valor extrínseco o instrumental, el cual se atribuye a las cosas que son valiosas solo como un medio para otra cosa. Por ejemplo, se dice que herramientas como coches o microondas son extrínsecamente valiosas en virtud de la función que desempeñan, mientras que el bienestar que causan es intrínsecamente valioso, según el hedonismo. La misma entidad puede ser valiosa de diferentes maneras: algunas entidades tienen valores intrínsecos y extrínsecos al mismo tiempo. Los valores extrínsecos pueden formar cadenas, en las que una entidad es extrínsecamente valiosa porque es un medio para otra entidad que a su vez es extrínsecamente valiosa. Se sostiene comúnmente que estas cadenas deben terminar en algún lugar y que el punto final solo puede ser intrínsecamente valioso. La distinción entre valores intrínsecos y extrínsecos es importante para comprender varios desacuerdos dentro de la axiología. Diferentes teorías sustantivas de valor a menudo coinciden en si algo, por ejemplo, el conocimiento, es valioso, pero discrepan sobre si el valor en cuestión es intrínseco o extrínseco.

La concepción tradicional del valor intrínseco presentada anteriormente ha sido criticada en la filosofía contemporánea con el argumento de que combina varias nociones distintas que es mejor discutir por separado. Uno de esos contrastes es entre valores intrínsecos y finales. En una concepción más estrecha, un valor intrínseco es un valor que una entidad tiene en virtud de sus propiedades intrínsecas. Por ejemplo, suponiendo que el aspecto fenoménico de una experiencia placentera es una propiedad intrínseca, podríamos decir que la experiencia es intrínsecamente valiosa debido a esta propiedad intrínseca. Una entidad con valor final, en cambio, es valiosa por sí misma. Generalmente se acepta que hay una diferencia conceptual entre los valores intrínsecos y los valores finales. Por ejemplo, se puede decir que la experiencia del placer es intrínsecamente valiosa por un lado, y finalmente valiosa, por otro. Pero se ha disputado si hay cosas reales en las que estos tipos de valores pueden separarse. Los candidatos propuestos para portadores de valor final no intrínseco incluyen artículos únicos o raros (por ejemplo, un sello) o artículos históricamente significativos (por ejemplo, la pluma que Abraham Lincoln utilizó para firmar la Proclamación de Emancipación). Ser-raro y haber-sido-utilizado-por-alguien son propiedades extrínsecas que pueden ser responsables de que sus portadores tengan valor final, es decir, que sean valiosos por sí mismos.