Hernán-Pérez es un municipio de España perteneciente a la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura. Tiene una población de .

Geografía miniatura|Dehesa de Hérnan-Pérez miniatura|Vista de la Dehesa en primavera

Localización La villa de Hernán Pérez está situada en la parte oriental de la mancomunidad de la sierra de Gata. El casco urbano está emplazado en un pequeño teso rodeado de suaves collados, a 449 m sobre el nivel del mar. Forma parte de la mancomunidad de Sierra de Gata y del partido judicial de Coria.

El término municipal de Hernán-Pérez limita conEntidades Locales Diputación Provincial de Cáceres Santibáñez el Alto al oeste, Pinofranqueado al norte, Torrecilla de los Ángeles y Villanueva de la Sierra al este y Villa del Campo al sur.

Hidrografía y orografía

Al norte del término municipal se encuentran las sierras de los Ángeles y del Moro, con fuertes pendientes, hasta hace poco años repobladas con pinos pinaster, que han arrasado repetidos incendios. La vegetación es, hoy, de matorrales prácticamente improductivos. El piedemonte desliza hasta los valles de los ríos Tralgas y Árrago sin fuertes pendientes, salvo en los cortos riberos de los ríos.

Por el oeste, deslindando los términos de Hernán Pérez y Santibáñez el Alto, discurre la principal corriente fluvial: el río Árrago, nacido en las Sierras de Descargamaría y Robledillo, que enriquece con su agua los valles – Valdárrago- de aquellos pueblos y de Cadalso. Al río Árrago desemboca, en el término de Hernán Pérez, el arroyo de las Herrerías nutrido con el agua de los Regatos de Canillas, el del Perro y el de las Helechosas.

Por el este, separando los términos de Hernán Pérez y Villanueva de la Sierra, discurre el río Tralgas y a él llegan las aguas del arroyo del Pueblo tras pasar al lado de la villa regando algunos pequeños huertos.

Al sur, el mismo río Tralgas separa los términos de Hernán Pérez y Villa del Campo; a lo largo de su curso se forma un valle en el que los vecinos tienen la mayor parte de sus huertos, con un regadío precario y costoso, porque el nivel del río es más bajo y el agua ha de ser obtenida por elevación.

A mayor abundamiento, el caudal del río, fuerte y bravo en invernadas, que inundan los valles de sus dos márgenes, es escaso en verano: a finales del mes de julio el río deja de correr y sólo quedan charcos que tampoco duran más allá de mediados de agosto.

Una de las imágenes más recientes de la consolidación de estructuras en la localidad puede verse en el embalse de La Lanchera, que se aprovecha tanto para eventuales incendios forestales y ocio, como para aumentar la biodiversidad en la zona y dotar a la dehesa de capacidad de regadío.

Clima El clima es templado: el invierno no es extremadamente frío, raras son las nevadas por debajo de los ochocientos metros; el verano es seco y caluroso, pero suavizado ligeramente por el fresco nocturno. En resumen, puede considerarse el clima de la sierra de Gata, y el de Hernán Pérez inserto en ella, como mediterráneo – templado.

La pluviometría es irregular, pero en su conjunto las lluvias son más fuertes y más frecuentes en estas zonas de montaña que en el resto de Extremadura: desde precipitaciones superiores a los 1100 mm en las cumbres, a los 800-900 mm del piedemonte.

Naturaleza Su paisaje está marcado por el verdor de los olivos, algunos viñedos, monte bajo, alcornoques y huertas.

El terreno es de materiales cuarcitas y pizarras, con pequeños núcleos graníticos.

Historia miniatura|Ídolo VI de Hernán-Pérez, base tipológica miniatura|Dolmen del Matón, en la dehesa del pueblo. miniatura|Casas antiguas cercanas a la Plaza miniatura|Plaza Mayor y vista de la fuente

Prehistoria

El reputado doctor Almagro Basch realizó una serie de importantes estudios relacionados con la época del Bronce Medio y Superior. De ellos nacen los siguientes datos. Los primeros testimonios recogidos por los arqueólogos en la segunda mitad del arrojan unos testimonios muy esclarecedores en cuanto a los primeros pobladores en la zona. Con las migraciones de pueblos mineros en busca de estaño surgieron asentamientos con alto grado de sedentarización. La actividad económica de estos pueblos se basaba principalmente en la ganadería y la minería tanto de estaño como de oro. Este último mineral se recogía en los torrentes fluviales mediante criba. De esta manera, en la dehesa boyal de la localidad hay estructuras funerarias definidas destacando por su importancia los dólmenes del Matón y Pradocastaño.

El entorno natural de Hernán-Pérez, con clima suave y abundantes recursos hídricos, hizo que estas poblaciones establecieran un registro arqueológico muy importante y decisivo para los estudios del Bronce Medio y Final en la fachada atlántica. En la década de 1960, fueron hallados en la zona siete ídolos antropomorfos y una estela decorada. En lo referido a los ídolos y citando como información la obra del doctor Almagro Basch, podemos concluir que las características más importantes de estos son; el uso de materiales muy compactos de granito, pizarra, caliza y basalto. Todos cuentan con un esquema antropomorfo, con unos círculos concéntricos rodeando el rostro que han sido interpretados como la representación de un manto, cuentan además con restos de collares y túnicas. La base de forma extraordinaria se encuentra terminada en punta en al menos cuatro de ellos, para facilitar su situación junto a las tumbas. El trabajo ha sido realizado mediante cincel y percutor duro. En cuanto a la estela, se encontró en peor estado. Su factura está realizada sobre una negruzca losa de pizarra que ha perdido la mayor parte de la decoración. Entre los restos que se aprecian se puede hablar de una tosca representación de una espada que ha perdido gran parte del filo y el enmangue, además de un fragmento de escudo circular.

La importancia de los hallazgos fue muy destacada en los círculos académicos debido a la ampliación del territorio en el que aparecen las estelas funerarias al norte del Tajo. Además, sirvió para confirmar la tesis que asocia este tipo de representación en piedra a tradiciones funerarias.

Los ídolos y la estela de Hernán-Pérez fueron publicados junto al encontrado en Tabuyo del Monte, Provincia de León. Este ídolo hallado en 1895 y vendido por un ingeniero de montes al museo arqueológico provincial de León, cuenta con una línea estética común y ha sido asociado a la clasificación; Tipo Hernán-Pérez. Esto parece indicar ciertas correlaciones culturales durante este periodo, con la zona de León, el centro de Portugal y la provincia de Badajoz.

Edad Antigua Durante la dinastía cartaginesa de los bárcidas, conocida por su política de expansión, en el último tercio del S.III a.C. Cartago entró en contacto con los pobladores de la zona, por razones comerciales y militares, ya que tras la I guerra púnica La presión de Roma obligó a los cartagineses a aumentar el número de sus ejércitos con mercenarios lusitanos, conocidos por su valor en el combate. En el 194 a.C., apenas una década antes del desastre cartaginés en la llanura de Zama, en la que Roma se acabará imponiendo de manera total a los bárcidas, estallan los conflictos entre lusitanos y Roma. Tras una incipiente pacificación de las tribus, los vetones, pobladores de la zona en la que se encuentra Hernán-Pérez, se unieron con las hordas del Norte, bajo el mando del caudillo Púnico. Tras duros combates en los que los romanos, bajo el mando de Servio Sulpicio Galba, sufrieron constantes derrotas, se produce el asesinato de los caudillos insurgentes y la zona será pacificada hasta el alzamiento de Viriato. Una vez derrotado este, la zona pasó a formar parte de la provincia conocida como Hispania Ulteriory fue definitivamente pacificada. Los romanos impusieron una zona de explotación ganadera y minera, dada la imposibilidad de crear latifundios en la zona dada la orografía. Fue a partir de esta época cuando se estableció, como nexo comercial, la villa conocida como Laconimurgo, a escasos kilómetros, probablemente en las faldas de la actual localidad de Santibáñez el Alto. Como testimonio directo de la conquista romana, hay grandes cantidades de tegula en los cauces de los arroyos y un nevero, situado en la parte más alta de la actualmente conocida como "Sierra del Moro". Otro testimonio de esta presencia, aún sin confirmar, es la existencia al parecer de una "piedra con equis y uves", encontrada por algunos trabajadores de la localidad en los años 1960. Posiblemente, y según fuentes consultadas en la Universidad de Salamanca, tal piedra sea un agrimensor. Hito topográfico, utilizado para marcar distancias o delimitar territorios.

Edad Media Pese a que se reconoce que hubo asentamientos continuados en la zona, fue el maestre de la Orden de Alcántara, Fernán Pérez, quien repobló la zona con los huidos de la Ribera del Coa. Otorgó a estos en la zona unas tierras de cultivo y construyó una casa fuerte en la que se alojó durante algún tiempo. La aldea de "Fernán-Pérez" fue encuadrada bajo a la jurisdicción de la Fortaleza de "San Juan de Mascoras" situada en la actual localidad vecina de Santibáñez el Alto. Por lo tanto nos encontramos ante un ejemplo del proceso de repoblación que se llevó a cabo en la sierra de Gata durante los siglos y , entregada a las Órdenes militares, entre las cuales destacó la Alcántara y el Temple que cedió a la primera su presencia en la zona tras una serie de litigios. Los testimonios escritos hablan de la existencia de una "casa-torre", situada en las inmediaciones de la actual plaza, junto a la iglesia de Santa María Magdalena. Las construcciones de cantería que subsisten actualmente componen un pequeño número de calles, sin que representen una muestra de la arquitectura local basada en mayor grado en el adobe y la piedra irregular. Existe además una tradición importante de uso de la pizarra principalmente en los exteriores y a modo de complemento estético.

Edad Moderna Fue Felipe II quien concedió el título de villa a la localidad en 1556. El documento original se encuentra en el Archivo General de Simancas. No se han encontrado en las fuentes datos sobre emigración a América de los pobladores de Hernán-Pérez. Según la metodología historiográfica esto puede ser indicio de que la vida en el pueblo permitía el acceso a recursos para la población que podría permanecer en la villa con ciertas garantías.

Edad Contemporánea

Según el Diccionario Geográfico de Madoz, publicado en Madrid en 1830, Hernán-Pérez contaba en el con «61 casas de piso bajo y calles sin empedrar, 150 vecinos (entre 600 y 750 habitantes) y 851 almas». Dependía del Partido Judicial de Hoyos y estaba situado en una pequeña loma, contando con dos arroyos principales, el de la Sierra del Moro que desagua en Tralgas y el de las Herrerías que desagua en Árrago. El clima era frío y los vientos soplaban del Norte y el Este. El Pósito estaba dotado con 500 reales de los fondos públicos y acogía entre 15 y 20 niños. La parroquia se encontraba bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, perteneciendo aún a la Orden de Alcántara, encomienda de Santibáñez el Alto. Se recoge además la información de la existencia de dos ermitas: la primera del Cristo de la Paz y la segunda situada cerca del cementerio y en estado de ruina.

Se habla de una fuente, al igual que en diversas crónicas anteriores, localizada a las afueras del pueblo, concretamente a unos 60 pasos. El correo era recibido en Gata, desde donde se repartía a la localidad cada ocho días.