La filosofía en Venezuela hace referencia a la disciplina que agrupa una serie de conocimientos que tratan de explicar de forma racional la realidad y los actos humanos.Como campo de estudio se centra en reflexionar sobre el ser, el conocimiento, la existencia, la ética, la belleza y el valor tratando de encontrar una explicación a estos para alcanzar la verdad.
Aunque la filosofía y la mayoría de sus conceptos son de origen europeo, algunos autores sostienen que algunas de sus características son universales porque todos los pueblos tienen una concepción del mundo y el destino del ser humano, lo que ha provocado el estudio de un supuesto pensamiento filosófico en los pueblos indígenas y los esclavos africanos.
En Venezuela la mayoría de las corrientes filosóficas que han influido han sido de corte europea, esto ha llevado a que entre muchos pensadores se genere un debate filosófico en el que uno de los principales problemas a responder es si la nación forma parte de Occidente.
Desde la colonia se comienza a divulgar el escotismo y el tomismo, principalmente por religiosos que se centraba en la metafísica y la filosofía natural.Durante la guerra de independencia, la mayoría de los intelectuales y políticos se ven influenciados por la Ilustración y la modernidad, destacando los pensamientos del filósofo Andrés Bello y de Simón Rodríguez.
Entre finales del y comienzos del se impone el positivismo en el que intelectuales buscan adaptar métodos científicos en sus análisis, aunque algunos llegaron a utilizarlos para justificar regímenes dictatoriales y políticas de discriminación racial, dentro de esta corriente destacaría Laureano Vallenilla Lanz.
A mediados del , con la llegada de la democracia, comienzan a desarrollarse diversas facultades e institutos dedicados al estudio filosófico, llegando a difundirse una diversidad de corrientes como la fenomenología, el existencialismo y el marxismo, en la que resaltarían los filósofos José Manuel Briceño Guerrero, Ernesto Mayz Vallenilla, Ludovico Silva, Juan Nuño entre otros.
En el , con el fracaso del proyecto liberal democrático y el declive del marxismo, se comienza a cuestionar el concepto de modernidad abriéndole el camino al pensamiento posmoderno, el relativismo moral y filosofías orientales.
Época precolombina miniaturadeimagen|Chamán indígena venezolano Algunos autores atribuyeron un supuesto pensamiento filosófico en algunos de los pueblos indígenas de Venezuela, que se manifiesta por medio de sus mitos y un supuesto lenguaje simbólico, careciendo de marcos teóricos formales y conceptos filosóficos. Siendo el mito considerado como un problema que debe ser interpretado para determinar el origen del espíritu de un pueblo y en donde se representan las costumbres, cultura, leyes y la ética de estos.
Según autores, estos pensamientos giran en torno a una relación de respeto entre humanos y naturaleza. Afirman que en el pensamiento indígena se manifiesta una sustancia y logos en sus canciones, mitos, poemas, ritos y cultura. Además, consideran que la cosmovisión de estos pueblos contendría elementos de ontología, epistemología, gnoseología, ética y estética.
El pueblo wayú posee una serie de mitos en los que, según autores, se considera a la naturaleza como una deidad que imparte orden y justicia. Asimismo estos mitos sirven para explicar su condición de pueblo étnico por medio de un supuesto mensaje divino que se ha trasmitido oralmente a través del tiempo.
Mientras que en el pueblo barí los mitos resaltan una interrelación entre la naturaleza y lo humano, así como una transmisión de principios éticos y morales para tratar de establecer formas de conducta dentro de una sociedad de carácter comunitario, fomentando valores como la solidaridad, la sinceridad, la armonía y el respeto.
Tras su contacto con los europeos, según autores, estos se incorporaron en algunos de sus mitos de forma negativa por los conflictos que surgieron. En los mitos de los barí los blancos nacen de las cenizas debido al uso intensivo de la tierra, siendo interpretado esto como una forma de expresar las diferencias culturales.
En 1531 se fundó la diócesis de Venezuela, desde donde se comienzan a impartir los conocimientos filosóficos. Desde esta se dan estudios de gramática, latín y filosofía que eran requisitos para pasar a estudios superiores. Entre los primeros en enseñar filosofía se encontraba el sacerdote Marcos de Sobremontes. Con los años la diócesis se traslada a Caracas y se convierte en un seminario que posteriormente se transformó en la Universidad de Caracas.
De acuerdo a algunos autores, los africanos esclavizados que llegaron a América trajeron elementos de una supuesta filosofía bantú. Los bantúes están compuestos por un grupo de pueblos que se esparcieron por el centro y sur de África, y durante el tráfico de esclavos llegaron a ser numerosos en Venezuela.
Estos pueblos tenían un conjunto de similitudes culturales y según algunos autores poseían una filosofía propia denominada Muntu, aunque dependiendo del grupo étnico podría tener una denominación y características distintas, como por ejemplo el Ubuntu.
Según autores, en el Muntu se concibe la convivencia entre el ser humano y sus ancestros con la naturaleza y la existencia de una fuerza que une al hombre en el universo. Se le han atribuido algunas categorías como el Muntu que se refiere al hombre, el Kintu a los animales y objetos, el Hantu al tiempo y espacio y el Kuntu a la forma de ser, al estilo y a la belleza.
Las primeras corrientes filosóficas europeas comienza a llegar a la nación entre los siglos XVI y XVIII durante la época de la colonia, principalmente promovida por religiosos dominicos y franciscanos. Entre las tendencias más divulgadas se encontraban el escotismo y el tomismo.
Entre los escotistas, inspirados por Juan Duns Scoto, se encontraba el franciscano chileno Alonso Briceño, quien arribó a Venezuela en 1660. En sus obras trató temas metafísicos como la diferencia entre esencia y existencia, el principio de individuación, materia, entre otros.Otro escotista destacado fue el fraile Agustín de Quevedo Villegas, que en su obra «Opus theologicum» se sustenta en la filosofía natural para estudiar problemas morales como el bien y el mal, la teleología, la libertad y la conciencia.
Por su parte, el fraile Tomás Valero en su escrito «Theologia expositiva» publicado 1756, diserta sobre las leyes naturales y leyes humanas. El último de los escotistas destacados fue el religioso Juan Antonio Navarrete cuya obra «Arca de letras y teatro universal» es considerada un referente local de la ilustración y el enciclopedismo.
Entre los tomistas resaltaron los dominicos Antonio José Suárez de Urbina y Francisco José de Urbina, que guiados por la escolástica desarrollada por el fraile Tomás de Aquino, buscaron demostrar la existencia de Dios. Estos autores estudiaron temas de filosofía natural y metafísicos como el espacio y el tiempo, el primer motor, inmortalidad y el ser.
En el ante los avances científicos producto de los descubrimientos de Newton, Kepler y Copérnico; y el auge de la modernidad, se comienza a desplazar a la filosofía del escolasticismo tomista que se apoyaba en la autoridad de Aristóteles.Estas corrientes comienzan a influir en los intelectuales locales que empiezan a cuestionar la autoridad del filósofo griego, sustituyendo los silogismos por el método experimental.
El primero de agosto de 1770 se realizó un célebre debate entre el profesor Conde de San Javier, seguidor del aristotelismo, y el fraile Antonio Suárez Valverde, defensor de la filosofía moderna.Suárez afirmó que «Santo Tomás floreció en los siglos de ignorancia» y las ideas de Aristóteles eran una «servil sentina de errores».
El clérigo Baltasar de los Reyes Marrero en 1788 fue uno de los primeros en combatir el aristotelismo en su cátedra de filosofía en la Universidad de Caracas. Marrero despreció la escolástica y comenzó a difundir los conocimientos científicos de la época, como el álgebra, aritmética y geometría.
En 1789 se generó una fuerte protesta de algunos catedráticos en su contra, lo que provocó que fuera acusado en la Corte de Madrid como un «infiel a Dios». Se decidió que sus enseñanzas científicas no debían ser de carácter obligatorio y se le impuso una multa, ante esto Marrero renunció.
Dos años después, la cátedra de filosofía fue impartida por el sacerdote Rafael Escalona Arguinzones, de la misma tendencia que Marrero, quien retomaría las ideas de su predecesor y tendría entre sus estudiantes al filósofo Andrés Bello.
Las ideas modernistas terminarían imponiéndose y en la mayoría de las cátedras universitarias se tenían como referentes a Descartes, Spinoza, Leibniz, Berkeley, Locke y Hume.
A inicios del la mayoría de los intelectuales buscan incluir a Venezuela en el proyecto de la modernidad, que tenía como objetivos implantar en la sociedad la racionalidad, secularización, el desarrollo de la economía y la concreción de un proyecto democrático.
Durante el periodo de la independencia comienza a desarrollarse la filosofía política por parte de autores y políticos como Simón Rodríguez, Juan Germán Roscio y Simón Bolívar. Estos desarrollaron doctrinas éticas, políticas y educativas influenciadas principalmente por la Ilustración, en donde se buscaba superar al despotismo.
Durante la fundación de la Primera República, la obra de Roscio buscó juntar el cristianismo y el republicanismo en un proyecto constituyente, poniendo en el centro a la justicia y estableciendo al Pueblo como responsable de la soberanía y tratando de dotar de deberes y derechos a los ciudadanos.
El político Fermín Toro en algunas de sus obras propuso un modelo de nación basado en un republicanismo cívico para hacer frente al militarismo y caudillismo que afectaba a Venezuela. Tomando influencias del liberalismo, pensaba que la virtud se debía expresar tanto en ámbito privado como en el público. miniaturadeimagen|Simón Rodríguez El maestro Simón Rodríguez fue uno de los precursores del humanismo por medio de sus ideas sobre la educación. Rodríguez, influenciado por la ilustración y los enciclopedistas, apoyó la educación popular sin diferencias de sexo y raza, asimismo la erradicación de la pobreza para lograr mantener la estabilidad de las instituciones y el gobierno.
Además, mostró preocupación por la dependencia con Europa, alentando a la búsqueda de soluciones originales a los proyectos de gobierno en América, por medio de su célebre frase «o inventamos o erramos».
Mientras que el intelectual Cecilio Acosta mostró interés en el estudio de temas históricos, económicos y políticos, desarrollando una perspectiva desde la filosofía de la historia en la que concebía el paso de «la barbarie a la civilización».
Andrés Bello izquierda|miniaturadeimagen|Andrés Bello Probablemente, según autores, el filósofo venezolano más destacado haya sido Andrés Bello, su tratado filosófico «Filosofía del entendimiento» tuvo una importante repercusión en Hispanoamérica. Durante sus periplos europeos recibió la influencia de Kant, Cousin, Mill, el sensualismo y las ideas utilitarista de Jeremy Bentham. Bajo la influencia de estas ideas desarrolló un pensamiento moral que trató de integrar la razón, utilidad y sentimiento.
Bello en sus obras relacionó el entendimiento, el pensamiento y el lenguaje desde una perspectiva sensualista y psicologista, produciendo aportes en la lingüística y gramática, aunque también fue criticado por algunos de sus contemporáneos por centrarse en la forma y no en el contenido de los pensamientos.