derecha|miniaturadeimagen|320x320px| Un curso de control de la ira

El control de la ira, manejo de la ira o gestión de la ira (en inglés anger management) es un programa psicoterapéutico para enseñar a las personas a que su ira no se desborde. Se ha descrito como un despliegue exitoso de la ira.Schwarts, Gil. July 2006. Anger Management, July 2006 The Office Politic. Men's Health magazine. Emmaus, PA: Rodale, Inc.

La ira, enfado, enojo, rabia, furia o cólera suele ser el resultado de la frustración o de que el sujeto se sienta bloqueado o apartado en algo que considera importante. También puede ser una respuesta defensiva al miedo subyacente o a sentimientos de vulnerabilidad o impotencia. Los programas de control de la ira consideran que esta emoción es causada por una razón identificable que puede analizarse y abordarse lógicamente.

Descripción general El objetivo ideal del manejo de la iraes controlar y regular la ira para evitar consecuencias negativas de su expresión. La ira es una emoción que impulsa a la persona que la siente a actuar.W. Doyle Gentry, Ph.D. 2007. Anger Management for Dummies. Hoboken, NJ: Wiley Publishing, Inc. Esta acción impulsada por la ira puede no ser la más conveniente y ocasionar daños o perjuicios a la persona airada o a otras. Algunas personas pueden no controlar bien su ira debido a una carencia de habilidades de autocontrol interpersonales y sociales. Las investigaciones sobre el afecto y la autorregulación muestran que esto ocurre porque los estados emocionales negativos a menudo perjudican el control de los impulsos.Gailliot, M. T., & Tice, D. M. (2007). Emotion regulation and impulse control: People succumb to their impulses in order to feel better. In Vohs, K. D., Beaumeister, R. F.,& Loewenstein, G. (Eds.), Do emotions help or hurt decision making? A hedgefoxian perspective (pp. 203-216). New York, NY: Russell Sage Foundation.

Estas personas pueden entrenarse para responder a su ira como algo no deseado y desagradable en lugar de seguir sus dictados. Hacer la vista gorda y perdonar son herramientas para apaciguar la ira. Dormir lo suficiente, hacer ejercicio y una buena alimentación son comportamientos que pueden ayudar a prevenir la ira descontrolada. Los profesionales que tratan con quienes tienen problemas para controlar la ira incluyen terapeutas ocupacionales, psicoterapeutas, consejeros sobre drogas y alcohol, trabajadores sociales, psicólogos y psiquiatras.

Historia Los efectos negativos de la ira se han observado a lo largo de la historia. Filósofos antiguos, hombres piadosos y psicólogos modernos han ofrecido consejos para contrarrestar la ira aparentemente incontrolable. En de Ira Séneca el Joven (4 a. C. – 65 d. C.) recomendó prevenir situaciones de confrontación, tomar perspectiva y no incitar a la ira a personas propensas.Seneca, L. A. (1928). De ira [Anger]. In J. W. Basore (Ed. and Trans.), Seneca's moral essays (Vol. 1). London: Heinemann. (Original work written about 45)Otros filósofos se hicieron eco de Séneca y el médico Galeno recomendó a estas personas buscar un mentor que las ayudara a reducir la ira.Galen, C. (1963). On the Passions and errors of the soul (P.W. Harkins, Trans.). Columbus, OH: Ohio State University Press. (Original work written about 180)

En la Edad Media, el pueblo serviría como ejemplo, a la vez, de autocontrol y mediador en disputas inducidas por la ira.En las hagiografías abundan los ejemplos de un santo que intercede por la gente común ante la ira de los gobernantes locales.

En los tiempos modernos, el concepto de controlar la ira se ha traducido en programas de gestión de la ira basados en investigaciones de psicólogos. Las intervenciones de manejo de la ira basadas en psicoterapia clásica se originaron en la década de 1970. El éxito en el tratamiento de la ansiedad con intervenciones de terapia cognitivo-conductual (TCC) desarrolladas por Meichebaum inspiró a Novaco para modificar el entrenamiento de exposición al estrés (que se usa en profesionales como bomberos o policías) con la finalidad de que fuera adecuado para el manejo de la ira.

El estrés y la ira son lo suficientemente similares para estoː son causados por estímulos externos, mediados por un procesamiento interno y expresados en formas adaptativas o desadaptativas. Meichebaum, y más tarde Novaco, utilizaron cada aspecto de experimentar la emoción relevante como una oportunidad para mejorar el bienestar general del paciente.

Causas potenciales para el desarrollo de problemas

Causas médicas La adicción a las drogas, el alcoholismo, una discapacidad mental, los cambios bioquímicos y el trastorno por estrés postraumático pueden conducir a que una persona, presa de la ira, agreda a otra, verbal o físicamente. No tener suficientes habilidades sobre cómo manejarse ante una agresión puede conducir a resultados muy indeseables. Estos factores generalmente se asocian con una mayor probabilidad de enojo, pero existen otros factores menos conocidos que pueden llevar a que las personas actúen de manera negativa.

La ira y la frustración prolongadas o intensas contribuyen a afecciones físicas como dolores de cabeza, problemas digestivos, presión arterial alta y enfermedades cardiovasculares. Los problemas para lidiar con los sentimientos de ira pueden estar relacionados con trastornos psicológicos como la ansiedad o la depresión. Los arrebatos de ira pueden ser una forma de intentar afrontar la infelicidad o la depresión.

Migrañas: la migraña frecuente puede estar relacionada con niveles de agresión y la necesidad de controlar la ira. Un estudio de 2013 examinó las migrañas y su asociación con problemas de ira en niños pequeños (11,2 años de edad media). Los pacientes del estudio se dividieron en la baja frecuencia de ataques (FA) de migraña, FA intermedia, alta FA y migraña crónica. La tendencia de un participante a inhibir su ira y no arremeter se halló más en niños con mayor FA. Los niños con baja frecuencia de ataques de migraña tenían mayor probabilidad de comportamientos airados.

Causas psicológicas Los factores psicológicos como el estrés, el abuso, las malas situaciones sociales o familiares y la pobreza pueden estar relacionados con problemas de ira. Sin un manejo adecuado de la ira, las personas pueden ser más propensas a la violencia. También pueden tener mayores niveles de estrés, lo que puede causar tanto síntomas físicos como mentales si no se atiende lo antes posible. Afortunadamente, existen muchos métodos diferentes de tratamiento que pueden ayudar a controlar la ira.

Trauma Las personas traumatizadas presentan mayores niveles de ira. La ira no se asocia con la agresión en todos los individuos con síntomas de trastorno de estrés postraumático. El trauma sexual (generalmente violación o abuso sexual) se correlaciona particularmente con la ira, así como el trauma en la infancia, ya que la mayoría de las veces la persona no sabía lo que estaba pasando o no tenía ningún control sobre ello. Es importante que la persona reconozca que tiene un trauma y su causa, en lugar de desatenderlo y que sus síntomas empeoren.

Tipos de tratamiento Algunas técnicas eficaces para el control de la ira incluyen técnicas de relajación, ejercicios de respiración monitorizados, reestructuración cognitiva e imágenes mentales (por ejemplo, imágenes curativas de Stosny),resolución de problemas, mejora de habilidades de comunicación y habilidades sociales.APA, apa.org 2013. Controlling anger before it controls you, Strategies To Keep Anger At Bay, part 4. Washington, DC: APA's Office of Publications and Databases A continuación se presentan tipos específicos de tratamiento para el control de la ira respaldados por estudios empíricos. Varios de los estudios examinados utilizaron el autoinforme (se preguntaba los pacientes si pensaban que el tratamiento había sido eficaz), que algunos psicólogos consideran que proporciona resultados cuestionables. Las personas no quieren que los demás las consideren airadas, por lo que podrían dar respuestas insinceras para ajustarse a cómo desean ser percibidas.

Programa de prevención y mejora de las relaciones El Programa de Prevención y Mejora de las Relaciones (PREP) se utilizó en un estudio realizado con familias de la Fuerza Aérea estadounidense. Las familias fueron asignadas a un formato tradicional de grupo de varias parejas o a una versión en que la pareja se autoinstruía con un libro. El estudio se centraba en la satisfacción con la relación de pareja y en las habilidades de manejo de la ira. En el formato tradicional se observó un efecto principal significativo en el tiempo relacionado con la satisfacción con la relación de pareja y con las habilidades de manejo de la ira. En la versión con libro los resultados fueron menos positivos.

Mejorar las habilidades de manejo de la ira de una pareja puede ser un paso vital para garantizar que no haya brotes violentos a lo largo de la relación.

Terapia cognitivo-conductual El uso de terapias cognitivo-conductuales (TCC) es frecuente en el control de la ira. Al intentar que los pacientes se abran a sus emociones y sentimientos y al ser animados a realizar una tarea específica (en este caso, controlar la ira), una persona está motivada cognitivamente para utilizar habilidades positivas en su comportamiento.

Los estudios muestran que el uso de una combinación de TCC y otras terapias aumentó el uso eficaz de las técnicas de manejo de la ira y que los pacientes también sintieron que la controlaban más. Cambios personales de este tipo pueden conducir a menos agresión y menos actos violentos. El uso de la terapia lúdica también resulta eficaz para abordar los problemas de ira entre los niños.

Mentalización positiva y desarrollo personal Este tipo de tratamiento se usa habitualmente en las escuelas primarias para los estudiantes que sufren arrebatos de ira. Quienes han investigado el motivo del enfado de estos alumnos han descubierto que una razón común podría ser la incapacidad de adaptarse socialmente. Los estudiantes seleccionados para este estudio recibieron una sesión diaria de una hora durante una semana de clases. Los investigadores del programa mentalización educaron a los niños a través de terapia grupal en psicología positiva y trataron de realizar actividades que los pusieran de buen humor mientras interactuaban. Al final de la semana, la investigación mostró que existía una correlación negativa entre la ira y la adaptación social. Este proceso redujo los niveles de ira de los estudiantes que presentaban déficits de adaptación social.

El uso del desarrollo personal condujo a una mejor visión de sí mismos y a mayor autoestima. Se ha demostrado que la agresión es el resultado de una baja autoestima, así como de pensar que quienes nos rodean no nos apoyan ni les preocupamos, por lo que el desarrollo personal resulta fundamental para ayudar a cambiar la autopercepción de una persona.

Diarios de ira Comprender las propias emociones puede ser clave para aprender a lidiar con la ira. Los niños que escribieron sus emociones negativas en un "diario de ira" terminaron comprendiendo mejor sus emociones, lo que a su vez llevó a menos agresiones. Cuando se trata de manejar sus sentimientos, los niños muestran mayor capacidad de aprender al ver ejemplos directos de situaciones que los enojaron. Al ver las razones por las que se enfadaron, en el futuro pueden intentar evitar esas situaciones o estar preparados para el sentimiento que experimentarán si terminan haciendo algo que normalmente les provoca rabia.