250px|right|thumb|Jonathan Swift
Cuento de una barrica (“A Tale of a Tub”), también conocida como Historia de una barrica o Cuento de un tonel, es la primera obra mayor de Jonathan Swift, compuesta entre 1694 y 1697, y publicada en 1704.
Contexto Se trata de su sátira más difícil y probablemente la mejor. La historia (en inglés "tale", cuento) es una parodia en prosa dividida en dos secciones: ”digresión” e “historia”. La “historia” presenta una única sátira, por capítulos, sobre el exceso religioso, mientras que la digresión está compuesta de una serie de parodias sobre la literatura contemporánea en los campos de la propia literatura, así como de la política, la teología, la interpretación de la Biblia, y la medicina. La parodia se extiende a la crítica del entusiasmo, el orgullo, y la credulidad.
Resumen de la obra Historia de una barrica está dividida en varias formas de digresión y partes de una "historia". La parte narrativa es una alegoría que sigue las aventuras de tres hermanos: Peter, Martin, and Jack, mientras estos intentan hacerse un hueco en el mundo. Cada uno de los hermanos representa una de las ramas primarias de la religión cristiana en Occidente. Esta parte del libro es un juego de palabras con la palabra tub ("barrica") la cual es, según Alexander Pope, una forma común de referirse al púlpito, y de este modo es también una referencia a la propia posición de Swift como eclesiástico. El primer hermano, Peter (por San Pedro) hace la parte de la Iglesia católica. Jack (por Calvino, pero también por Jack de Leyden) representa a la iglesia protestante que actualmente se divide en baptistas, presbiterianos, cuáqueros, mennonitas, y las iglesias carismáticas.
El tercer hermano, Martin, el mediano, obtiene su nombre de Martín Lutero, al cual usa Swift para representar la 'vía media' de la Iglesia de Inglaterra. Los tres hermanos han heredado tres magníficas capas (que representan la práctica religiosa) de parte de su padre (que representa a Dios), y conservan su testamento (la Biblia) para guiarse. A pesar de que dicho testamento recalca que queda prohibido hacer ningún cambio en las capas, no hacen sino todo lo contrario desde el principio. Por mucho que el testamento represente la Biblia y las capas la práctica de la cristiandad, la alegoría tiende a ser una apología por la negación de la Iglesia de Inglaterra a alterar su práctica en concordancia con las demandas puritanas y su continua resistencia a alinearse con la Iglesia Católica.
Desde el comienzo (una vez pasado el prólogo, compuesto por las tres primeras secciones), el libro se divide en estratos, con la digresión y la historia alternándose. Sin embargo, las digresiones ocupan una parte más amplia que la narrativa, así mismo están dotadas de mayor fuerza asertiva e imaginativa. De hecho, después del capítulo X, que es el que aparece más frecuentemente en antologías, "Digresión sobre la locura", los nombres de las secciones no son correctos: las partes tituladas "Historia" son digresiones, y las digresiones también lo son.
Historia de una barrica es una parodia enorme, con otras parodias más cortas insertadas. Muchos críticos han seguido a Irvin Ehrenpreis, biógrafo de Swift, en sostener que no hay un único narrador consistente en la obra. Esta posición, sin embargo, presenta una dificultad; si ninguno de los personajes hace el papel de "autor", entonces parece comprensible entender que todos los personajes que Swift utiliza en sus parodias son tan parecidos que pueden funcionar como una única identidad. En general, tanto si vemos la obra como compuesta por docenas de personificaciones o una sola, esta está escrita bajo la pose de lo que conocemos como un "hombre nuevo o moderno" en la época de Swift (Ver #Trasfondo biográfico del autor más abajo).
La explicación que ofrece Swift al título es que el barco del Estado estaba siendo amenazado por una ballena (específicamente, el Leviatán de Thomas Hobbes) y las nuevas sociedades políticas (el Club Rota, por ejemplo es mencionado), y su sátira pretende ser como una barrica que los marineros del Estado (nobles y ministros del Estado) pueden arrojar a un lado para distraer la atención de la bestia (aquellos que ponen en duda el Estado y su derecho a gobernar). La figura de Hobbes es muy controvertida durante la Restauración pero su aparición en la sátira puede muy bien ser irónica. La narrativa de los hermanos falla como alegoría, y el narrador es un loco o un idiota. La obra no es capaz de ocupar al leviatán, o mantener a flote el barco del Estado, así que es posible que Swift intensificará los peligros que representaba la obra de Hobbes en vez de acallarlos para obtener una respuesta más racional.
Las digresiones frustran individualmente a los lectores que esperan un propósito claro. Cada una tiene su propio tema, y es, en sí, un ensayo sobre este. En su biografía de Swift, Ehrenpreis argumenta que cada digresión es la personificación de un escritor contemporáneo distinto. Esta es una teoría personal, que sostiene que la obra no es “una” parodia, sino más bien, una serie de ellas, que surgen de los conciertos privados en la casa de William Temple. Antes de que lo hiciese Ehrenpreis, algunos críticos ya habían argumentado que el narrador de la historia es un personaje, como lo es el de una novela. Dada la evidencia mostrada por A. C. Elias sobre la acrimonia con la que Swift abandonó dicha casa, la cual es obtenida de la obra de Swift Diario a Estela (Journal to Stella) en la que se describe lo poco integrado que el autor había estado en los devenires de la casa de Temple. Unido el número de observaciones repetidas acerca de sí mismo por parte del narrador de la “historia”, parece razonable proponer que las digresiones reflejan un único tipo de hombre, si no un personaje en concreto.
En cualquier caso, las digresiones y cada una de las pruebas a las que se somete al lector, ponen a este a prueba sobre si es lo suficientemente inteligente y escéptico como para detectar los sinsentidos. Algunas de ellas, como la discusión sobre si las orejas de la sabiduría son como frutos secos, o como crema de cerezas, o como una gallina que cloquea, etc., son sumamente estrafalarias y requieren una atención y reflexión constantes por parte del lector, pues cada una es un truco que entrena la mente del lector para detectar todo lo que es paja y rechazar aquello que es inaceptable.
Descripción cultural de la época Durante la Restauración de Inglaterra, la aparición de la imprenta empezó a cambiar todos los aspectos de la sociedad. Con su llegada se hizo posible para todo el mundo el poder gastar algo de dinero en ver sus propias opiniones publicadas. A la vez, se hacen accesibles para casi todos los descubrimientos científicos de la época, las novedades literarias y los ensayos en teoría política, al ser los libros más baratos. Como resultado, las revistas e “indexes” científicos se popularizaron. Este cambio en la sociedad inglesa de la época tiene su semejanza con nuestra propia experiencia con internet y las nuevas tecnologías. Igual que ahora, cualquiera podía ver sus opiniones publicadas a un módico precio, por estúpidas que estas fueran.
Igual que en nuestra época se veían abordados por mal sostenidas conspiraciones políticas, de secretos, de misterios políticos, revelaciones y signos del Apocalipsis, de actitudes alarmistas sobre productos típicos del domicilio, de engaños y de fraudes. El problema entonces, como lo es ahora, era poder apreciar lo que es cierto de lo que no, distinguir lo creíble de lo imposible. Swift escribe Historia de una barrica como alguien excitado y esperanzado sobre lo que este nuevo mundo puede llegar a ofrecer.
Este narrador está enamorado de la edad moderna y se siente el igual (o quizá el superior) de cualquier escritor que haya vivido nunca, porque él, al contrario que ellos, posee tecnología y opiniones que por ser más recientes, deben estar actualizadas y mejoradas. Swift parece preguntar cómo sería una persona sin capacidad de discernimiento pero con ansia de conocer y la respuesta es el narrador de Historia de una barrica. A Swift le molestaban las personas tan ansiosas de poseer el conocimiento más reciente que fallaban en ver o analizar las obras de una forma crítica.
Por otro lado, mientras que Swift no era partidario de la aristocracia, se oponía abiertamente a la democracia (que tan frecuentemente se veía como un pernicioso gobierno de masas, como el que llevó a los peores abusos entre los reinados de Carlos I y Carlos II). Había mucho en juego en el terreno cultural, y con su sátira, Swift pretendía ofrecer un servicio genuino al retratar la mentalidad de escritores sin juicio y con tendencia a las teorías de conspiración.
En la Inglaterra de aquella época política, religión y educación estaban unidas de una manera completamente distinta a la actual. El monarca era la cabeza de la iglesia del estado, y cada escuela (secundaria o universitaria) tenía una tradición política diferenciada. Oficialmente, no existía entonces tal cosa como "Whigs y Torys". Pero la categorización es útil y estos nombres eran ampliamente usados por los mismos escritores, ya que los dos partidos mayoritarios estaban asociados a diferentes grupos religiosos y económicos.
Implicaciones Lo que implica esta unificación de política, clase y religión es muy importante: Aunque es un poco extremo y simplista escribirlo de esta manera, el fallarle a la iglesia era fallarle al monarca, el estar interesado en la física y el comercio era lo mismo que asociarse a una religión disidente y al partido liberal. Cuando Swift ataca a todos los que aman las cosas modernas, a causa de estos enlaces, está atacando a este nuevo mundo del comercio, a los disidentes religiosos, y en cierta manera, la propia emergencia del partido liberal (Whig).
Trasfondo biográfico del autor Jonathan Swift nació en Irlanda, aunque de padres ingleses. Trabajó como secretario de Sir William Temple en la época en que compuso Historia de una barrica (1694-1697). La publicación de la obra coincidió con su decisión de dejar el mecenazgo de Temple, al ver que este no le proporcionaba ni buenas condiciones de vida ni su influencia.
Existe bastante especulación acerca de lo que causó las diferencias entre Swift y su jefe, pero, como A. C. Elias argumenta persuasivamente, parece que la gota final fue el trabajo de Swift en las Cartas de Temple. Swift había estado ocupado en traducir del francés estas cartas, pero Temple, o alguien cercano a él, editó el texto en francés para hacer que este pareciera profético y más fluido en francés. Consecuentemente, las cartas y la traducción de Swift no se correspondían, y como Swift no podía acusar a Temple de falsear las cartas, pues nadie creería que el primer ministro jubilado había mentido, Swift quedó como un incompetente.
A pesar de que Swift publicó la obra al abandonar el servicio de Temple, esta fue escrita antes, y el libro es una salva de una de las batallas de Temple. La polémica general de Swift gira en torno a la Disputa entre antiguos y modernos que llevaba siendo debatida desde hacía unos diez años para cuando el libro se publicó. La disputa entre antiguos y modernos fue un tema en auge, principalmente entre académicos franceses en la década de los 90 del , que se dio a causa de las opiniones de Fontenelle el cual argumentaba que la educación moderna había permitido al hombre de la modernidad superar en conocimiento a los antiguos. Temple argumentó en contra de esta idea en su "On Ancient and Modern Learning" (con la cual inició la discusión entre académicos ingleses, y que es la que se ve en el sistema educativo inglés).
Este inocente ensayo de Temple provocó una pequeña ráfaga de respuestas. Entre otros, dos hombres tomaron el lado opuesto principal a las afirmaciones de Temple: Richard Bently (clasicista y editor) y William Wotton (crítico).