George Wilkins Kendall (Mount Vermont, Nuevo Hampshire, 1809 - Boerne, Texas, 1867) fue un periodista, militar, cronista y empresario estadounidense; cofundador del diario The New Orleans Picayune. Participó en la Expedición texana a Santa Fe de Nuevo México (1841), donde fue hecho prisionero, así como en la Intervención estadounidense en México (1847).
Es considerado el primer corresponsal de guerra de la historia, el creador de la columna humorística, y uno de los principales cronistas de los episodios históricos en los que participó; además de ser pionero en la industria del ganado lanar texano. El condado de Kendall, nombrado en su memoria, se declaró Monumento Histórico Registrado de Texas en 1989.
Biografía
Primeros años
Fue el mayor de los cinco hijos de Thaddeus Kendall y su segunda esposa Abigail Wilkins Kendall, descendientes de dos prominentes familias puritanas de origen noble, que inmigraron a Massachusetts provenientes de Gales, Escocia e Inglaterra en el , y que participaron en la fundación de la provincia de Nuevo Hampshire en el . Entre sus familiares cercanos hubo varios que ocuparon puestos de gobierno, religiosos y cargos militares durante la guerra de Independencia. En su genealogía destacan figuras como el colono John Wilkins, Lord Bishop de Chesire; el almirante James Kendall, gobernador de Barbados quien fue sepultado en la abadía de Westminster; el reverendo Daniel Wilkins, primer ministro de Amherst; el diácono Samuel Wilkins, abuelo de G.W.Kendall, concejal de Amherst, jefe de la Cámara de Representantes de Nuevo Hampshire, varias veces secretario municipal y cuyos cuatro hijos pelearon en la guerra de independencia; Nethan Kendall, tío de G.W.K., veterano de la batalla de Bunker Hill; el sheriff de Amherst Benjamin Pierce y su hijo Frankin Pierce, futuro decimocuarto presidente de EE.UU., entre otros.
Pasó la mayor parte de su infancia bajo la tutela de su abuelo, el diácono Samuel Wilkins —uno de los hombres más influyentes de la región—. Aunque su etapa de formación escolar fue breve, su carácter inquieto y su gusto por la lectura lo llevarían a desarrollar, de manera autodidacta, notables habilidades en áreas como la geografía y la comunicación.
Durante su juventud incursionó brevemente en el mundo del teatro, como actor y libretista; perfeccionando un agudo sentido del humor y cultivando su talento natural para contar historias.Horece Greeley, escribió en el Picayune del 11 de marzo de 1840, que presenció el primer verdadero performance dramático de Kendall en invierno de 1831 en Nueva York
Carrera periodística
Tuvo su primer contacto con el periodismo trabajando como aprendiz en el Amherst Herald —un diario fundado en 1825 por sus primos Thomas G. Wells y Nathan Kendall Seaton para apoyar un movimiento político-religioso local—. Al poco tiempo anunció a su intención de convertirse en impresor y consiguió trabajo con su tío John Hubbard Wilkins, que era socio de la casa editorial Hilliard, Gray, Little & Wilkins y uno de los empresarios más exitosos de Boston. Aunque duró poco tiempo como asistente de impresor, adquirió conocimientos técnicos sobre el oficio que a la postre le serían de utilidad. izquierda|miniaturadeimagen|Modelos de imprenta estadounidenses en la década de 1830Los siguientes años de su vida fueron muy itinerantes. Recorrió ciudades como Amherst, Montreal, Burlington,Detroit, Cincinati, Boston, Washington D. C. y Nueva York, entre otras. Trabajó para diferentes diarios, como el Amherst Herald, el Mobile Alabama Register, con el periodista Thaddeus Stanford o el New Yorker, en donde escribió bajo la dirección de su amigo cercano Horace Greeley, un influyente periodista y político republicano que lo ayudaría a vincularse con el mundo de la política.
Los testimonios de la época describen al joven Kendall como un hombre rico, inteligente, divertido y bien conectado con la élite de su tiempo.
Él mismo contaría más tarde que compró su primera imprenta con las ganancias obtenidas en una mano de póquer, aunque probablemente sea una anécdota ficticia.
El Picayune
En 1837, Kendall y Francis Lumsden fundaron The New Orleans Picayune, con la idea de posicionarse como el primer periódico de bajo costo en el Sur y tomando el nombre de una antigua moneda española aún en circulación, conocida como «picayón», que, con un valor de 6¼¢, era la de menor denominación.El nombre del diario estaba pensado para funcionar como estrategia de venta: «Cambiamos nuestro Picayune por tu picayune».
El Picayune fue un éxito inmediato desde su lanzamiento, basado en un precio muy competitivo, un formato editorial novedoso, y especialmente un tono irreverente, cómico y mordaz, lleno de chistes y juegos de palabras, que contrastaba con el estilo solemne y adornado de la prensa de la época, sentando las bases del estilo editorial de la prensa moderna.
Desde las primeras semanas, Kendall instauró una breve columna de chismes jocosos diseñada para atraer lectores de otros periódicos. Tuvo tanta aceptación, que rápidamente comenzó a citarse en otras publicaciones.
Expansión del Picayune
300px|miniaturadeimagen|Primer número del periódico The New Orleans Picayune, fundado por G.W. Kendall en 1837
En de la década de los treinta, los estados del sur se vieron afectados por devastadoras epidemias que diezmaron gravemente a la población y provocaron éxodos masivos hacia otras regiones,Destaca la epidemia de cólera de 1832. especialmente la recién independizada República de Texas, donde estaba en su apogeo una serie de agresivas políticas para atraer colonos estadounidenses, bajo el liderazgo de Moses Austin, y su hijo Stephen.La política de permisividad para el asentamiento de colonos norteamericanos en Texas, se remonta al recién independizado Imperio mexicano de Iturbide, quien autorizó los primeros permisos a favor de Stephen F. Austin en 1823, que después serían ratificados, primero por el Congreso de la República después de la caída de Iturbide. Esta política perduró hasta 1830 con la Ley de Colonización del 6 de abril de Lucas Alamán. Sin embargo, para 1835, más de la mitad de las tierras texanas estaban ocupadas por colonos estadounidenses. Esta coyuntura marcó que, para 1838, el Picayune entrara en fase de expansión, extendiendo su cobertura hacia el oeste.
Kendall y Lumsden fueron visionarios al desarrollar un novedoso y eficiente servicio de mensajería para vincular el periódico con otros periódicos del Este, basado en las redes fluviales, el transporte naval y la entonces incipiente tecnología de los motores a vapor.
El New Orleans Picayune comenzó a abogar por la expansión hacia el oeste, la anexión de Texas y la guerra con México, cobrando rápidamente una importante relevancia geopolítica y siendo pieza clave para desarrollar una identidad cultural estadounidense entre la población texana, lo que, pocos años más tarde, sería de invaluable utilidad para cristalizar la anexión de Texas a la Unión Americana.
Soldado y corresponsal de guerra
315px|miniaturadeimagen|Mapa de Texas en 1846
Kendall −junto con su socio Lumsden− se mudó a la República de Texas en 1841 y se unió a la Expedición texana de Santa Fe, por invitación personal de su organizador, el presidente de la república Mirabeau B. Lamar −héroe del bando texano en la batalla se San Jacinto− El objetivo de la campaña era hacerse con el control de la importante ruta comercial conocida como Camino de Santa Fe,Desde el periodo virreinal, el Camino Real a Santa Fe fue una ruta estratégica que atravesaba el centro de América del Norte conectándose con el Camino Real de Tierra Adentro, que comunicaba con varios centros mineros mexicanos y con la Ciudad de México. Su control estratégico era clave para establecer una hegemonía comercial y arancelaria sobre una extensa región. además de anexionar a favor de Texas el territorio de Nuevo México y los de los indios Cheroquis, Kiowas y Comanches.
La breve expedición terminó en desastre en septiembre de 1841. Cerca de Antón Chico, Nuevo México, los invasores se rindieron sin ofrecer batalla ante el ejército del gobernador y general mexicano Manuel Armijo.Después de haber sido informado por sus espías, Armijo consiguió primero emboscar una avanzadilla texana, en la que se encontraba Kendall, con una compañía capitaneada por Dimasio Salazar. Poco después logró engañar al coronel William Cooke, haciéndolo creer que disponía de fuerzas mucho mayores y convenciéndolo de entregar las armas de su regimiento de dragones, bajo la falsa promesa de que les serían devueltas una semana más tarde.
Se les perdonó la vida a los cerca de 300 prisioneros texanos, pero fueron tratados con extrema dureza,«El hambre y los rigores del viaje cobraron las primeras consecuencias esa noche. Uno de los prisioneros, llamado Ernest, se desplomó con los demás a dormir al final de una marcha particularmente larga; cuando sus compañeros intentaron despertarlo por la mañana, estaba quieto y tenía frío. Salazar ordenó que le cortaran las orejas, como prueba de que no había escapado, y su cuerpo fue arrojado a una zanja cercana. Más tarde ese mismo día, John McAlester, un voluntario de Tennessee, se desplomó exhausto. Le dispararon y el grupo continuó su marcha». sometidos a múltiples vejaciones y obligados a marchar 2000 millas hasta la Ciudad de México; confinándolos primero en el pabellón para leprosos del Fuerte de San Carlos de Perote, donde Kendall se contagió de viruela, y más tarde trasladados a la entonces prisión de Tlatelolco. Desde su cautiverio, se le permitió enviar cartas detalladas en las que narraba los pormenores de la aventura texana.Según William H. Wroth, estos sucesos detonaron en Kendall un profundo resentimiento hacia Armijo, que para vengarse, se encargaría de caricaturizarlo en sus escritos como ignorante, deshonesto y de familia pobre.
izquierda|320px|miniaturadeimagen|Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, habilitado como prisión militar (), donde estuvo cautivo G.W. Kendall de 1841 a 1842.
Veintitrés de esas cartas se publicaron durante un año en el Picayune. Sus entretenidos relatos sobre la Guerra Mexicana lo hicieron famoso en EE. UU. y en Europa como corresponsal de guerra y escritor, desempeñando a la vez un papel sociopolítico estratégico, al permitir que las clases medias y bajas norteamericanas se mantuvieran involucradas con la evolución del proyecto expansionista.Fragmento de la prosa de Kendall publicada en el Picayune, 81, el 17 de Junio de 1842:"Esa noche, al llegar al campamento en Little River, el grupo se deleitó con carne de búfalo de primera calidad, lengua y tuétano, y hubo excelentes filetes de ternera de algunos de los terneros sacrificados. Sin embargo, ante la inagotable cantidad de caza, se sacrificó una res como de costumbre. Algunos hombres se quejaron de que la carne de búfalo era dura y fibrosa, y se asignó una ración de tres libras de res para cada hombre, sólo para que la tiraran decenas de personas que ya habían comido hasta saciarse. Quizás ningún otro incidente ilustra tan claramente la gestión desordenada y temeraria de toda la expedición." (Copeland, p.62)
La popularidad de Kendall, aunada a la situación en que se encontraba, fueron aprovechados por la prensa estadounidense, que aumentó considerablemente la publicación de noticias sobre las tensiones diplomáticas con México para arengar a la opinión pública y obtener una rápida reacción del Congreso a favor de una intervención militar.