Diego de Almagro (nacido como Diego de Montenegro Gutiérrez; Almagro o Malagón, 1487-Cuzco, Imperio español, 8 de julio de 1538), fue un conquistador español. Se enfrentó al Imperio incaico, donde participó en la conquista de Perú después de la captura de Atahualpa, y también en la conquista de Ecuador, donde fundó San Francisco de Quito. Se le considera el primer español en llegar oficialmente a Chile; fue también el primer europeo en llegar al actual territorio de Bolivia. No se sabe donde nació exactamente, según algunos historiadores pudo ser en Almagro o en Malagón, ciudades de la actual provincia de Ciudad Real, según relata Agustín de Zárate en su Historia del descubrimiento y conquista del Perú nació en la villa de Malagón, siendo hijo ilegítimo de Juan de Montenegro y de Elvira Gutiérrez. Ambos progenitores se habían dado la promesa de matrimonio, pero terminaron su noviazgo sin realizar este compromiso. Cuando rompieron, Elvira estaba embarazada de Diego, razón por la que sus familiares la ocultaron hasta que naciese el niño, que vio la luz en 1475. La historia lo considera el primer conquistador español rebelde del Perú.

Biografía de Diego de Almagro Origen familiar y primeros años Los orígenes de Diego de Almagro permanecen oscuros. Había nacido en el año 1475 en la villa manchega de Almagro o en Malagón, en lo que ahora es la provincia de Ciudad Real, lugar del que tomó el apellido por ser hijo ilegítimo de Juan de Montenegro y Elvira Gutiérrez. Para salvar el honor de la madre, sus familiares le quitaron el infante y lo trasladaron a la cercana villa de Bolaños de Calatrava, siendo criado en esta localidad y en Aldea del Rey, a cargo de Sancha López del Peral. izquierda|miniaturadeimagen|Castillo de Bolaños de Calatrava, pueblo donde se crio Diego de Almagro Cuando cumplió los 4 años volvió a Almagro, estando bajo la tutela de un tío suyo llamado Hernán Gutiérrez hasta los 15 años, cuando por causa de la dureza de su tío se fugó de casa. Se dirigió al hogar de su madre, que ahora vivía con su nuevo esposo, para avisarle de lo ocurrido y de que se iría a recorrer el mundo, pidiéndole algo de pan que le ayudara a vivir en su miseria. Su madre, angustiada, le buscó un pedazo de pan y unas monedas y le dijo: Toma, hijo, y no me des más presión, y vete, y ayúdate de Dios en tu aventura.

Se fue a Sevilla y, luego de probablemente hurtar para sobrevivir, el mozo pasa a ser criado de don Luis de Polanco, uno de los cuatro alcaldes de los Reyes Católicos y más tarde su consejero, y quien era alcalde de aquella ciudad. Mientras desempeñaba esta ocupación, Almagro acuchilló a otro criado por ciertas diferencias, dejándolo con heridas tan graves que motivaron que se promoviera un juicio en su contra.

Siendo buscado por la justicia, don Luis de Polanco, haciendo uso de su influencia, consiguió que Pedro Arias de Ávila le permitiera embarcar en calidad de colono en una de las naves que saldrían a las Indias desde el puerto de Sanlúcar de Barrameda. La Casa de Contratación exigía que los hombres que cruzaban a las Indias llevasen sus propias armas, ropas e instrumentos de labranza, los cuales se los proporcionó don Polanco a su criado. Diego de Almagro era un hombre de mediana estatura y poco favorecido en apariencia física, ya que fue afectado de acné y viruela mientras estuvo en España.

Llegada a la América española thumb|Diego de Almagro en "Historia General de los hechos de los castellanos en las islas y Tierra Firme del Mar Océano".

Almagro llegó al Nuevo Mundo el 30 de junio de 1514 en la expedición que Fernando II de Aragón enviaba al mando de Pedro Arias de Ávila. La expedición desembarcó en la ciudad de Santa María la Antigua del Darién, donde se encontraban muchos otros destacados futuros conquistadores, uno de ellos Francisco Pizarro.

Sobre Almagro no se tienen muchas noticias en este período, pero se sabe que acompañó a varios capitanes que salieron de Santa María la Antigua del Darién entre 1514 y mediados de 1515, aunque se mantuvo principalmente en la ciudad llegando a tener una encomienda, construyéndose una casa y dedicándose a la agricultura.

Desarrolló su primera acción conquistadora el 30 de noviembre de 1515, cuando partió de Darién al mando de 260 hombres, para fundar la villa de Acla, ubicada en el lugar del mismo nombre, pero tuvo que desistir de su empresa porque cayó enfermo y debió regresar a Darién, dejando la misión de completar su plan al licenciado Gaspar de Espinosa.

Almagro trabajó por algún tiempo con Vasco Núñez de Balboa, en ese tiempo encargado de Acla, que con los materiales de la expedición de Espinosa quería construir un barco, recortarlo y reconstruirlo en el Mar del Sur (Pacífico). Sin embargo, según los datos obtenidos, no hay indicios de que participara en la expedición de Balboa y es más probable que regresara a Darién.

Espinosa decidió realizar una nueva expedición, partiendo en diciembre con 200 hombres, entre los que estaba un ya recuperado Almagro, y Francisco Pizarro, quien por primera vez tenía el título de capitán. En esta expedición, que duró 14 meses, se encontró con el padre Hernando de Luque a quien ya conocía anteriormente. Aunque la famosa sociedad entre los tres no estaba aún realizada, ya se demostraban confianza y amistad. Tomó parte en las incursiones, fundaciones y conquistas desarrolladas en el golfo de Panamá, participando nuevamente en una de las expediciones de Espinosa, que se transportaba en dos barcos de Balboa.

De Almagro en esta expedición solo se sabe que sirvió como testigo en listas, que en cada acontecimiento relacionado con indígenas, hacía levantar Espinosa. Permaneció en la recién fundada ciudad Santa María la Antigua del Darién, ayudando a poblarla. Durante cuatro años no participó de nuevas expediciones, ocupando su tiempo en la administración de sus bienes y los de Pizarro.

Nació en esta época su hijo Diego de Almagro el Mozo, que tuvo con una india de la región llamada Ana Martínez.

En dicho lugar tuvo noticias de un reino situado en el sur, llamado Birú, que era el centro del Imperio inca. Francisco Pizarro propuso el reconocimiento de esas tierras y la conquista de sus riquezas. Sus dos primeras expediciones por esta zona, realizadas entre los años 1524-1525 y 1526-1528, revelaron las sorprendentes riquezas del Imperio incaico en las tierras recién descubiertas.

En 1529, tras la firma de la Capitulación de Toledo, la Corona española autorizó a Pizarro la conquista y gobernación de Perú, que pasó a denominarse Nueva Castilla. Reunidos Almagro y Pizarro en 1532, iniciaron desde Cajamarca la conquista del territorio de los incas y, después de ejecutar al soberano Atahualpa, partieron hacia Cuzco. Ocupada esta ciudad en 1533, Almagro marchó a tomar posesión del litoral peruano y fundó la ciudad de Trujillo, superando mediante negociación las aspiraciones del conquistador Pedro de Alvarado.

Participación en la conquista del Imperio inca

Conquista del Perú

miniaturadeimagen|Diego de Almagro y Francisco Pizarro en Castilla, según un dibujo de Felipe Guamán Poma de Ayala. Para aquella época se formalizó la sociedad entre Almagro, Pizarro y Luque, recibiendo a principios de agosto de 1524 el permiso esperado para descubrir y conquistar por cuenta suya las tierras ubicadas en el levante de Panamá, empresa que culminó con la conquista del Imperio inca por parte de Pizarro.

Almagro permaneció en Panamá para reclutar hombres y conseguir avituallamiento, mientras Pizarro proseguía la expedición. Los éxitos de Pizarro le movieron a solicitar el permiso real para emprender, por cuenta propia, la conquista de nuevos territorios; aunque le fue denegado, este hecho agrietó las relaciones de amistad con los Pizarro. No obstante, cuando llegó al Perú en 1533, Pizarro, con poco más de 160 hombres, había capturado a Atahualpa, el gobernante absoluto del país, en Cajamarca, y estaba negociando un fabuloso rescate. Almagro, que llevaba consigo más de 200 hombres, se apresuró a unirse a sus compañeros y, el 13 de abril de 1533, se reunió con su antiguo compañero. Por esta razón, debido a que se encontraba a cargo de la organización de las cinco expediciones entre Panamá y América del Sur, no participó como uno de los Trece de la Fama que después se convertirían en los Caballeros de la Espuela Dorada. Llegaría después de la captura de Atahualpa y tendría protagonismo en la conquista del norte del Imperio Inca, junto al otro gran conquistador Sebastián de Belalcázar.

La redención del Inca pertenecía sólo a los hombres de Pizarro, pero el Imperio inca se reservaba muchos otros tesoros y Almagro participó activamente en su conquista. Su presencia fue decisiva en más de una ocasión, desde la marcha hacia el Cuzco hasta la toma de la capital y, en cada coyuntura, el audaz capitán demostró sus dotes de luchador temerario. Incluso a la hora de afrontar la llegada de otros competidores españoles, el adelantado se hizo cargo de la tarea.

En Cajamarca, actual República del Perú conocería a Atahualpa y a su muerte continuaría con la conquista capturando y neutralizando a Manco Capac. Después cuando el militar Quizquiz se levantó en armas contra los conquistadores, Almagro lo tomaría prisionero para enviarlo después al sur, a Jauja donde lo recibirían los propios soldados de su ejército para matarlo. En esa batalla pelearía junto a Juan Pizarro y Hernando de Soto, quienes se encontraban a cargo de las caballerías. Conquista del Ecuador

miniaturadeimagen|Mapa de las principales ciudadas y villas de Quito fundadas hasta 1547.Desde lo que se conoce ahora como Perú corrió a Quito para enfrentarse a los ejércitos de Pedro de Alvarado que quería conquistar por su cuenta las tierras del mar del sur y, en la ocasión, supo desarrollar una delicada función diplomática que evitó una lucha fratricida. Alvarado llegaba desde Guatemala con una cantidad importante de soldados y con el fin de tomar partida en la conquista del Imperio inca. Se uniría Almagro a otro conquistador, Sebastián de Belalcázar quien por órdenes de Pizarro debía encontrarse en San Miguel de Piura pero que ante las noticias decidió partir al norte para enfrentar al ejército indígena liderado por Rumiñahui. Según el derecho indiano, Almagro debería asegurar la conquista de ese territorio fundando tres poblaciones. Por esta razón y con el fin de tener precedencia frente al conquistador que venía de Centroamérica, se adelantó y fundó el 15 de agosto de 1534 la ciudad de Santiago, ubicado en Liribamba (ahora llamada Riobamba) que corresponde a la primera ciudad de Ecuador. Se encontraba en la sierra centro, cerca de Colta en la llanura de Liribamba. Junto a Sebastián de Belalcázar se enfrentaría a los indígenas en los Andes ecuatorianos encabezados por los tres generales: Rumiñahui, Quizquiz y Zocozopagua. Al primero perseguirían a lo largo de los valles mientras esquivaban las trampas para caballos que se habían construido a manera de hoyos en las llanuras. Sin embargo, los cañaris con quienes habían entablado una alianza les alertaron de los mismos y guiaron por caminos alternativos para emboscar los campamentos de Rumiñahui.