La Revolución de las Banderas fue una efímera revuelta en Georgia liderada por el Movimiento Nacional Unido que intentó derrocar al gobierno de Sueño Georgiano, aproximadamente veinte mil personas participaron en la denominada «primera Asamblea Nacional de Georgia» y escucharon una declaración de Paata Burchudlaze. Tras la declaración, se intentó asaltar el Palacio Orbeliani, la residencia presidencial, las fuerzas de seguridad rechazaron el asalto con cañones de agua y gases lacrimógenos. Poco después, las fuerzas de seguridad impidieron cualquier otro intento de asaltar el palacio.
Durante la madrugada del 4 de octubre, el viceministro del Interior Aleksandre Darajvelidze anunció que la policía detuvo a cinco activistas, incluido Paata Burchuladze y dos miembros del Movimiento Nacional Unido, el mayor partido de oposición del país. Fueron acusados de pedir el derrocamiento de las autoridades y se enfrentan a hasta nueve años de prisión si son declarados culpables, dijo Darajvelidze.
Preparativos En junio de 2025, mientras se acercaban las elecciones locales de ese año y aumentaba la percepción ciudadana sobre el deterioro democrático en el país. Dos de las cuatro principales coaliciones opositoras, junto a varios partidos más pequeños, anunciaron que boicotearían las elecciones, argumentando que la participación sólo legitimaría al gobierno del Sueño Georgiano y socavaría la estrategia de no reconocimiento y aislamiento. Lelo por Georgia, Para Georgia y Georgia Fuerte decidieron participar en los comicios, alegando que la participación ayudaría a mantener el impulso antigubernamental, evitando que Sueño Georgiano se haga con el control de todas las instituciones. Esta división entre la oposición desencadenó disputas internas y dudas sobre cualquier perspectiva de unidad. miniaturadeimagen|249x249px|Paata Burchuladze en 2022. Mientras la oposición se fragmentaba en torno a las elecciones de octubre, el 19 de junio, el líder opositor Paata Burchuladze llamó a todos los georgianos a no participar en las elecciones locales, a las que calificó de «fraudulentas», y sugirió celebrar una «Asamblea Nacional» ese día. Pidió a todos los ciudadanos participar en ella para lograr un cambio de régimen «pacifico». La idea fue apoyada por los líderes del Movimiento Nacional Unido y Constructor de Estrategia, entre ellos, Levan Jabeishvili quien también habló de la «necesidad de derrocar a Bidzina Ivanishvili». Los promotores han declarado que la protesta sería rápida y decisiva, con Burchuladze declarando: «Comenzamos en el cuarto y terminamos en el cuarto». Otro político de la oposición, Murtaz Zodelava, predijo una «nueva Georgia» a partir del 5 de octubre.
El 11 de septiembre, el Servicio de Seguridad del Estado (SSEG) detuvo a Levan Jabeishvilli y lo puso bajo prisión preventiva, después de que este ofreciera públicamente dinero a la policía antidisturbios a cambio de no dispersar a los manifestantes el 4 de octubre. Jabeishvilli prometió a cualquier oficial antidisturbios «pagos de hasta 200.00 mil dólares», diciendo que «los recompensaría una vez llegara al poder». Jabeishvilli enfrentó cargos por soborno y de incitar el derrocamiento del gobierno.
El 15 de septiembre, Jabeishvili envió una carta desde prisión advirtiendo que se avecinaba lo que denominó como la «Revolución de las banderas», instó a los georgianos a prepararse para lograr un cambió de gobierno el 4 de octubre.
El 16 de septiembre, Burchuladze previó que la protesta iniciaría a las 4:00 p. m. –hora local de Georgia – y espero que a las 8:00 p. m. «se complete la transferencia del poder», estimo que la participación rondaría entre doscientas mil y trescientas mil personas. Aseguró que su movimiento buscaba «derrocar pacíficamente a Ivanishvili». Advirtió que arrestar a los organizadores sería contraproducente, haciendo referencia a las protestas de la Generación Z en Nepal de ese mes, de lo conftrario, multitudes incontrolables podrían llevar a cabo acciones similares a las ocurridas en Nepal.
El 3 de octubre, Burchuladze celebró un briefing para pedir a los georgianos a reunirse en la avenida Rustaveli el 4 de octubre. Prometió que ningún servicio esencial proveído por el gobierno ni ninguna institución estatal serían paralizados durante la transferencia del poder. Afirmó: «Si algún ministro o funcionario de alto rango huye, eso no provocará un colapso de su función. Un resultado así no producirá ningún colapso, ni siquiera por un corto tiempo. Se garantizarán todos los servicios estatales vitales, como la atención sanitaria, la nómina y las pensiones, el orden público y otros». Por otro lado, el primer ministro Irakli Kobajidze llamó a los ciudadanos a emitir su voto en las urnas el día de mañana y advirtió a los participantes de la manifestación de «no oponerse al orden constitucional. Kobajidze dijo que los «organizadores estaban siendo apoyados por grupos radicales y extremistas, que a su vez son financiados desde el extranjero».
El 1 de octubre, el SSEG arrestó a Zviad Kuprava, miembro del Movimiento Nacional Unido y del ayuntamiento de Tiflis, por pedir a los ciudadanos sabotear las elecciones locales, obligar a las autoridades a liberar a todos los detenidos por las protestas y a derrocar al gobierno en un vídeo publicado en Facebook.
El 4 de octubre, horas antes de que comenzará la manifestación, Burchuladze presentó el Comité Organizador, que se encargaría de dirigir la protesta, el comité estuvo integrado por Burchuladze, Irakli Nadiradze, expresidente del partido Movimiento Nacional Unido, el exfiscal Murtaz Zodelava, el coronel Lasha Beridze y el secretario de Constructor de Estrategia Paata Manjgaladze.
Revuelta miniaturadeimagen|277x277px|Una manifestante con banderas de Georgia y de la UE encara a la policía antidisturbios En la tarde del 4 de octubre, 20.000 personas se reunieron en la plaza de la Libertad y frente al edificio del parlamento para exigir la dimisión del gobierno, los organizadores llamaron al evento como la «primera Asamblea Nacional de Georgia». Paata Burchuladze asistió a la manifestación para leer, entre aplausos, una declaración de tres puntos.
Burchuladze afirmó que el Ministerio del Interior «tendrá que obedecer al pueblo georgiano y no a Bidzina Ivanishvili» y pidió a la policía que detuviera a los miembros de Sueño Georgiano, nombrando a Irakli Kobajidze, Shalva Papuashvili, Anzor Chubinidze, Mamuka Mdinaradze, Thea Tsulukiani y a Ivanishvili. El expresidente Mijaíl Saakashvili, actualmente encarcelado, apoyó la movilización e instó a sus simpatizantes a hacer de ese día la «última oportunidad para salvar la democracia georgiana». El dirigente del Movimiento Nacional Unido, Murtaz Zodelava llamó a los participantes a ocupar el palacio presidencial. Zodelava aseguró que ese día «se ha devuelto el poder al pueblo» y ha apelado a la «fuerza masculina» para recuperar la soberanía. miniaturadeimagen|La policía antidisturbios empleo camiones hidrantes para repeler a los manifestantes. Los manifestantes se dirigieron en masa hacia el palacio presidencial, miles de ellos, equipados con máscaras de gas y cascos, asaltaron la residencia gubernamental, tumbaron la reja e intentaron entrar en ella atacando a los agentes de seguridad apostados en el patio. Inmediatamente, un grupo de la policía antidisturbios salió del edificio y rechazo el asalto empleando gas lacrimógeno y gas pimienta contra los manifestantes, entre los que estaría Paata Burchuladze. Muchas personas fueron detenidas y la policía recuperó el control del palacio. Posteriormente, la policía empujo a los manifestantes a las calles disparando agua desde camiones hidrantes y estos respondieron levantando barricadas a las que prendieron fuego.
El Ministerio de Salud dijo que seis manifestantes y veintiún policías fueron heridos durante los disturbios, uno de ellos se encontraba en estado grave. El Ministerio del Interior declaró ilegal la manifestación y justifico el accionar de la policía, alegando que la protesta «violo varias normas sobre manifestaciones» y amenazó con realizar múltiples detenciones.
Reacciones internacionales
: La alta representantes de asuntos exteriores de la Unión Europea, Kaja Kallas crítico la «persecución a la disidencia» durante las elecciones locales, apeló a la liberación de las personas «detenidas arbitrariamente» y pidió «calma y contención», así como «respeto a los derechos de reunión y expresión», instando a evitar la violencia.
Arrestos y causas judiciales El ministro del interior anunció la apertura de una investigación formal por los disturbios de ese día, en las que se habrían violado muiltiples artículos del Código Penal georgiano, entre ellos el artículo 317, por incitación a cambiar el orden constitucional mediante la violencia o derrocar al Gobierno; el artículo 187, por daños o destrucción de propiedad; el artículo 222, por el intento de toma o bloqueo de instalaciones de comunicación o estratégicas; y el artículo 225, por organización y participación en violencia grupal.
El 5 de octubre, la policía georgiana detuvo a cinco activistas, todos organizadores de la protesta y el asalto del 4 de octubre, fueron acusados de pedir un cambio violento del orden constitucional del país y de intentar derrocar al Gobierno, así como de organizar, liderar y participar en violencia de grupo. Están acusados de pedir el derrocamiento de las autoridades estatales y de participar, organizar y liderar un intento de cambio del orden constitucional mediante la violencia. Los cinco opositores podrían enfrentar hasta nueve años de prisión si son imputados por los delitos acusados. En una rueda de prensa, Irakli Kobajidze acusó a la oposición de «intentar un golpe de estado contra su gobierno», al estilo del Euromaidan ucraniano, y se refirió a la oposición como «una organización extranjera». El primer ministro acusó a los diplomáticos de la UE en Georgia de apoyar directamente los disturbios.
El 6 de octubre, en una entrevista en el canal de televisión de línea progubernamental Rustavi 2’s, Kobajidze prometió una política de «cero empatía» con los responsables de la revuelta del cuatro de octubre, con «medidas sistémicas para prevenir la violencia» y sugirió prohibir las protestas en la avenida Rustaveli.
El 7 de octubre, el Tribunal Municipal de Tiflis ordenó prisión preventiva contra los cinco organizadores detenidos de la revuelta del 4 de octubre.
Véase también Levantamiento contra Nicolás Maduro Revolución de las Rosas Revolución de la nieve Disturbios en Tiflis de 2024
Referencias
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