The Snow Queen es una novela de fantasía juvenil publicada en 2000 por la escritora canadiense Eileen Kernaghan. La historia sigue a Gerda, una joven danesa que emprende un viaje para rescatar a su amigo de la infancia, Kai, de Madame Aurore, una maga conocida como la Reina de las Nieves. En su travesía la acompaña Ritva, una joven sámi hija de una chamana y de un ladrón.
La obra se inspira en el cuento La reina de las nieves (1844) de Hans Christian Andersen, pero incorpora elementos del chamanismo escandinavo y referencias al Kalevala (1835), recopilación de mitología y poesía épica finlandesa. Kernaghan también introduce temas feministas y reinterpreta varios aspectos del relato original con una perspectiva contemporánea.
Thistledown Press publicó la novela y la crítica la recibió de manera favorable. En 2001, obtuvo el Premio Aurora a la mejor novela y figuró como finalista en otras dos distinciones.
Resumen de la trama En la Dinamarca del , Gerda discute con su amigo de la infancia Kai después de que él critique su poesía. Kai, cada vez más interesado en la ciencia, conoce a la baronesa Aurore, una académica extranjera, y decide convertirse en aprendiz en su finca de Suecia. Tras varios meses sin responder a las cartas, Gerda emprende un viaje para encontrarlo. Finge salir de vacaciones y se dirige a la finca de Aurore, pero descubre que ambos han partido hacia el norte durante el verano. Mientras tanto, Ritva, una joven sámi hija de una chamana y de un ladrón, comienza a tener visiones espirituales y pesadillas. Hereda de su madre poderes de profecía y empieza a desarrollarse como chamana. Sin embargo, siente rechazo hacia sus padres y detesta el comportamiento de su madre cuando los espíritus la poseen. Ritva teme el momento en que deba ocupar el lugar de su madre dentro del clan.
Gerda continúa su viaje hacia el norte, donde conoce a dos mujeres que le consiguen un carruaje, pero es secuestrada por Ritva y su clan. Gerda permanece prisionera en un castillo abandonado durante el invierno y el verano siguiente, cayendo en una creciente depresión. Tras conversar con espíritus, Ritva decide finalmente escapar de su clan y unirse a Gerda en la búsqueda de Kai. En otoño parten con el reno de Ritva, y en el camino encuentran a una mujer que escribe un mensaje en un pez y las dirige hacia una sabia anciana. Allí descubren que Aurore es la Reina de las Nieves, una hechicera con dominio sobre las tierras del norte, y planean viajar a su palacio. Las dos se unen a la tripulación de un barco que navega hacia el norte, pero la embarcación queda atrapada en el hielo marino y naufraga. La tripulación alcanza una pequeña isla con provisiones para pasar el invierno, mientras que Gerda y Ritva continúan caminando sobre el mar helado hasta llegar al palacio de Aurore en el Polo Norte.
Aurore ha encantado a Kai para que trabaje inútilmente en la búsqueda de todo conocimiento, que lo llevó casi a la locura. Ella ofrece liberarlo si Gerda y Ritva cumplen tres tareas imposibles, que logran completar mediante engaños y magia. Aurore luego se niega a devolver a Kai a menos que Ritva sacrifique a su reno a cambio. Decidida a no aceptar sus condiciones, Ritva hechiza a los habitantes del palacio para que duerman. Perseguidas por Aurore, las dos escapan con Kai hacia los mares del sur y son rescatadas por un barco rumbo al continente. Gerda descubre que Kai, con quien había planeado casarse, ya no es como lo recordaba, pues permanece únicamente interesado en la ciencia. Ritva convence a Gerda de que volver a la vida doméstica es imposible después de sus experiencias; ambas se abrazan y Ritva le pide que regrese pronto.
Desarrollo y temática Composición e influencias literarias La novela está basada en La reina de las nieves (1844) de Hans Christian Andersen, que Kernaghan eligió para una versión juvenil al ser su cuento de hadas favorito. La autora consideró su obra como una «recreación» del relato, un enfoque compositivo que no había utilizado en ningún otro trabajo. La autora había escrito previamente un poema y un cuento inspirados en la historia; este último fue publicado en 1995. Al seguir interesada en la idea, decidió ampliarlos y convertirlos en la novela.; , citado en .
La novela pertenece al género fantástico, pero las académicas Anna E. Altmann y Gail de Vos señalan que su magia «convive con el realismo histórico». Kernaghan recurrió a diversas fuentes de no ficción para construir el escenario. Según ella, existe un contraste entre los rasgos «más antiguos y oscuros» de su obra y la ficción de Andersen, basada en el cristianismo. La novela incorpora elementos del chamanismo de la Escandinavia septentrional, interés que la escritora desarrolló mientras investigaba para su obra anterior Dance of the Snow Dragon (1995)., citado en . También tomó influencia del Kalevala (1835), recopilación de mitología y poesía épica finlandesa, que consideró paralela a la narrativa del cuento original. El desenlace retoma varios episodios de esos mitos y, en consecuencia, sigue una trama distinta, lo que Kernaghan consideró una divergencia significativa respecto de Andersen. Los personajes aparecen notablemente más adultos en la versión de Kernaghan, adolescentes en lugar de niños. La académica Mary-Ann Stouck afirma que Kernaghan invierte el «sentido» del original al mostrar su transición hacia la adultez en vez de un retorno a la inocencia y la ignorancia al final del relato.
Kernaghan declaró que no le agradaba el «final más convencional de mediados de la época victoriana» del original, en el que Gerda y Kao terminan juntos. La historia de Andersen representa el triunfo de la fe y el amor sobre la razón científica a través de estos personajes. En contraste, la novela cuestiona su relación cuando Kai no muestra afecto hacia ella y continúa buscando conocimiento, lo que, según Stouck, transforma las filosofías opuestas en «un asunto explícitamente de género». La especialista literaria Naomi Wood escribió que la novela, al igual que otras adaptaciones del cuento, convierte la reunión de Gerda con Kai en «anticlimática, incluso inútil»; la versión de Kernaghan se centra en cambio en la relación entre Gerda y Ritva, y sugiere que ninguna de las dos opta por la vida doméstica, manteniendo su vínculo después del final de la obra.
Feminismo y matriarcado En una entrevista con Strange Horizons, la autora afirmó que su versión constituye una interpretación feminista del cuento, aunque reconoció que el propio Andersen rompe el rol de género de los cuentos de hadas al hacer que su heroína salve al niño. Su personaje favorito en el relato era la Pequeña Ladrona, un personaje menor en la versión de Andersen, y quiso desarrollarlo para crear «personajes femeninos singularmente independientes»., cited in . En la novela, este personaje aparece como Ritva, una joven de un clan sámi. La escritora Clélie Rich señaló que Ritva, por ser salvaje y analfabeta, comienza como la «antítesis» de Gerda, pero ambas se convierten en aliadas y compañeras al reconocer poco a poco sus fortalezas. A diferencia del personaje original, Ritva desempeña un papel activo en la trama y acompaña a Gerda en su viaje, una elección que comparten varias otras adaptaciones del cuento de Andersen. El especialista literario Peter Bramwell observó que la mujer de Laponia y la mujer de Finnmark —quienes en el relato original escriben un mensaje en un pez y atan los vientos, respectivamente— se integran esencialmente en el personaje de Ritva. Rich destacó que Ritva, consciente de «mundos más allá de lo físico», actúa como mentora de Gerda. No obstante, Kernaghan también quiso mostrar a Gerda como «en muchos aspectos […] la más fuerte de las dos», gracias a su determinación inquebrantable en la búsqueda.
La especialista en comunicación Sanna Lehtonen interpretó la estructura matrilineal de la tradición chamánica de la novela como parte de una tendencia más amplia en la ficción contemporánea, vinculada al feminismo radical, que busca reemplazar los estereotipos negativos asociados con la brujería y sustituir a las «viejas malvadas y hechiceras perversas» por figuras sabias o compasivas. También señaló que el «modo de vida de las mujeres ofrece una alternativa» frente a la representación de suciedad y libertinaje que caracteriza a los hombres del clan de Ritva. Aunque Ritva siente inicialmente rechazo hacia el chamanismo sámi, según Bramwell encuentra en él «autorrealización y empoderamiento». Sin embargo, rechaza su papel cultural como sanadora de la comunidad y reniega de su herencia matriarcal en un gesto de individualismo, ya que considera a su madre una «bruja» irritable, conclusión que Lehtonen calificó como desalentadora.
La especialista literaria Joanne Findon sostuvo que la novela «difumina los límites convencionales entre lo masculino y lo femenino» al presentar a las mujeres como portadoras de posiciones de poder, incluso en ámbitos relacionados con el hogar. Gerda, por ejemplo, borda un paño como parte de una tarea para rescatar a Kai. Su iniciativa de perseguir a su interés amoroso y el uso del engaño para alcanzar sus objetivos son rasgos que en los cuentos tradicionales suelen reservarse a personajes masculinos. Ritva también se comunica con los héroes del Kalevala y asume sus responsabilidades al enfrentarse a la Reina de las Nieves. Findon interpretó este momento como una transgresión de las fronteras de género tradicionales, ya que los héroes legendarios son todos hombres. Las tres tareas imposibles que Aurore impone a las dos mujeres tienen raíces en la epopeya, y Ritva se identifica con el legendario chamán masculino Väinö. Aunque esas tareas conservan la apariencia de un enfrentamiento propio de los cuentos de hadas, Findon afirmó que la versión de Kernaghan «viola las expectativas de género» al situar a mujeres en todos los roles del conflicto.
Paisajes del norte 210px|derecha|miniaturadeimagen|Las auroras boreales sobre Noruega. Varios académicos analizaron la representación fantástica del norte de Europa en la novela. Findon analizó The Snow Queen como una representación de la «idea del norte», en referencia al documental radiofónico The Idea of North (1967) de Glenn Gould, que consideró un aspecto importante de la identidad canadiense. También examinó su geografía imaginativa de los paisajes árticos, basada en el concepto de Edward Said sobre la percepción humana de los entornos. Según Lehtonen, los lectores potenciales de Kernaghan verían el norte de Europa como un «país lejano de cuento de hadas» con la posibilidad de que ocurran eventos sobrenaturales. Findon escribió que Madame Aurore —cuyo nombre alude a las auroras boreales— no representa simplemente el mal, sino la naturaleza como «una fuerza implacable hostil a los seres humanos». El personaje de Aurore también difiere de la Reina de las Nieves de Andersen, y Findon señaló una mayor similitud con la Hag of the North del Kalevala.
Findon examinó el norte como metáfora de la rebeldía adolescente y la metamorfosis. Los paisajes que Gerda atraviesa se vuelven cada vez más sobrenaturales a medida que se acerca al Polo, y Findon señaló que su creciente extrañeza frente al entorno «refleja su viaje emocional» y la búsqueda de identidad propia de una joven adulta. También destacó que las chozas de las mujeres de Laponia y Finnmark subrayan el crecimiento en poder de Gerda y Ritva durante su travesía. Ambas estructuras se integran en los paisajes, lo que Findon interpretó como un reflejo de la conexión de Ritva con el «poder primigenio de la tierra», y las dos ancianas comentan la fuerza oculta y la determinación de Gerda.
Publicación y recepción 190px|miniaturadeimagen|En el cuento original, la Reina de las Nieves se lleva a Kai. En cambio, la novela de Kernaghan muestra al chico atraído por el conocimiento científico de Aurore, una elección que Russell Blackford criticó duramente.