Las Juanas, también denominadas en la historiografía como troperas o soldaderas, fueron mujeres que acompañaron a las tropas patriotas durante las guerras de independencia en el territorio de la actual Colombia. Este grupo estuvo conformado principalmente por mujeres mestizas, indígenas y afrodescendientes, quienes participaron en los desplazamientos de los ejércitos desempeñando funciones de apoyo logístico, como la preparación de alimentos, la atención básica de heridos y la confección y reparación de vestimenta.

Durante la Campaña Libertadora de 1819, su presencia fue relevante en el sostenimiento cotidiano de las tropas, especialmente en contextos de escasez y condiciones geográficas adversas, como el cruce de la cordillera Oriental. Estas labores contribuyeron al funcionamiento operativo de los ejércitos patriotas en su avance hacia el centro del virreinato.

El término «Juanas» se utilizó de manera general para referirse a un conjunto amplio de mujeres cuyas identidades individuales rara vez fueron registradas en las fuentes oficiales del . Además de las tareas logísticas, algunas participaron en actividades como el transporte de mensajes, la obtención de información y, en determinadas circunstancias, en acciones armadas cuando la situación del conflicto lo demandó.

Etimología

El término «Juanas» no hacía referencia al nombre de una persona específica, sino que se utilizaba como un sustantivo genérico y colectivo. En la sociedad de la Nueva Granada de finales del y principios del , «Juana» era uno de los nombres más comunes entre las mujeres de los estratos populares (mestizas, campesinas e indígenas).

Por extensión, el lenguaje militar de la época comenzó a llamar de esta forma a todas las mujeres que se sumaban a las columnas de marcha. Existen dos vertientes principales que explican la adopción de este apelativo en el contexto de la independencia:

Herencia militar española: En las milicias coloniales ya se utilizaba la expresión «Juanas de la ración» para designar a las mujeres que se encargaban de la compra y preparación de los víveres para la tropa. Con el estallido de las guerras de independencia, el bando patriota heredó este léxico para identificar a su propio cuerpo de logística informal.

Anonimato social: Debido a que la mayoría de estas mujeres pertenecían a las castas bajas o eran desplazadas de guerra, sus identidades individuales rara vez eran registradas en los libros de filiación militar. Llamarlas «Juanas» permitía al mando militar cuantificar su presencia en los campamentos sin necesidad de un registro formal, tratándolas como un cuerpo auxiliar colectivo.

Aunque en su origen el término pudo tener una connotación de subordinación, la historiografía moderna lo ha reivindicado como un título de honor que agrupa a las heroínas anónimas de la gesta libertadora.

Historia

Origen y composición

El fenómeno de las Juanas se gestó desde las primeras guerrillas de las provincias de Casanare y el Socorro. A diferencia de los ejércitos profesionales europeos, las tropas republicanas de la Nueva Granada carecían de un cuerpo formal de intendencia. Esta carencia fue suplida por mujeres, en su mayoría campesinas, indígenas y mestizas, quienes se unieron voluntariamente a las filas por convicción patriótica o para seguir a sus esposos, padres e hijos.

Según el historiador José María Henao, estas mujeres no solo eran acompañantes, sino que constituían la infraestructura vital del ejército en movimiento. Se encargaban de recolectar víveres en las poblaciones, procesar el grano, cocinar en fogones improvisados tras largas jornadas de marcha y actuar como enfermeras en los hospitales de sangre tras los combates.

La Campaña Libertadora de 1819

El papel de las Juanas fue determinante durante la Campaña Libertadora de 1819. Durante el ascenso y cruce del Páramo de Pisba, las Juanas fueron responsables de mantener la cohesión de la tropa. Ante las temperaturas extremas y la falta de equipo, estas mujeres fabricaron mantas y alpargatas de emergencia para los soldados que llegaban exhaustos y con síntomas de hipotermia. thumb|250px|El Ejército Libertador pasando por el Páramo de Pisba, hecho conocido como el Paso de los Andes

En municipios como Socha y Toca, figuras como Juana Velasco de Gallo organizaron a la población civil para entregar cientos de caballos y uniformes al ejército de Simón Bolívar. Los diarios de campaña de oficiales extranjeros, como el general Daniel Florence O'Leary, mencionan la presencia constante de estas mujeres, destacando su resistencia física superior a la de muchos soldados varones en las marchas forzadas por la cordillera oriental. Participación en combate y espionaje Si bien su rol principal era logístico, las Juanas también participaron en el frente de batalla. En la Batalla del Pantano de Vargas y la Batalla de Boyacá, se registraron casos de mujeres que tomaron las armas de los caídos para defender las posiciones patriotas. Asimismo, su apariencia inofensiva ante las autoridades realistas les permitió servir como correos humanos y espías, transportando mensajes clave entre las guerrillas del interior y el mando central en los Llanos.

Figuras destacadas

A pesar de que la mayoría de las mujeres asociadas a este colectivo no fueron identificadas nominalmente en las fuentes de la época, distintos registros históricos, testimonios y crónicas militares han permitido documentar los nombres de algunas de ellas, cuyas actuaciones han sido mencionadas en la historiografía sobre el proceso independentista:

Juana Velasco de Gallo

Conocida en la historiografía local como la Heroína de Toca, Juana Velasco de Gallo participó en labores de apoyo logístico al ejército patriota tras el cruce de los Andes en 1819. De acuerdo con fuentes regionales, coordinó a mujeres de la zona para la confección de prendas de vestir destinadas a los soldados y realizó aportes materiales, entre ellos la entrega de caballos que fueron utilizados por la caballería patriota en el contexto previo a la Batalla de Boyacá.

Matilde Anaray

Matilde Anaray fue una joven campesina originaria de Socha que participó en acciones de apoyo civil durante la Campaña Libertadora de 1819. Las fuentes la mencionan en relación con la entrega colectiva de prendas de vestir por parte de la población local a los soldados que descendían del Páramo de Pisba, quienes se encontraban en condiciones físicas precarias tras la travesía.

María Josefa Canelones

María Josefa Canelones fue una soldadera procedente de los Llanos Orientales que acompañó a las tropas patriotas desde Casanare durante la Campaña Libertadora. Diversos relatos históricos señalan que dio a luz durante el ascenso al Páramo de Pisba y que, posteriormente, continuó la marcha junto al ejército.

Estefanía Parra

Estefanía Parra participó como guía durante las operaciones militares en la región de Paipa, en el contexto de la Batalla del Pantano de Vargas. Su conocimiento del terreno y de los caminos locales fue utilizado por las fuerzas patriotas para facilitar desplazamientos y maniobras tácticas en una zona caracterizada por su geografía compleja.

Simona Duque

Simona Duque fue una mujer residente en Antioquia cuya participación se dio desde el ámbito civil. Es recordada por haber autorizado la incorporación de cinco de sus hijos a las fuerzas patriotas que operaban bajo el mando del general José María Córdova.

Véase también

Campaña Libertadora de Nueva Granada Paso del Páramo de Pisba Soldaderas Policarpa Salavarrieta

Referencias

Enlaces externos Las Juanas en Banrepcultural

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