El sitio arqueológico Lancha Packewaia se localiza en la costa norte del canal Beagle, en Tierra del Fuego (Argentina). Este yacimiento corresponde a los cazadores-recolectores canoeros que habitaron la región, representativos de la tradición cultural de los pueblos yaganes o yámanas. Su ocupación se extiende desde hace aproximadamente 3500 años, reflejando una adaptación milenaria al entorno litoral.
Su importancia arqueológica radica en haber sido uno de los primeros sitios excavados sistemáticamente en el canal Beagle, proporcionando un referente muy importante para comprender la secuencia cultural y las estrategias de subsistencia de los grupos canoeros. Los estudios realizados aquí sentaron las bases del Proyecto Arqueológico Canal Beagle, permitiendo contrastar hipótesis sobre el aprovechamiento de recursos marinos, la tecnología lítica y ósea, y la respuesta adaptativa de estas sociedades frente a cambios ambientales y contactos europeos.
Origen del nombre "Lancha Packewaia" Este sitio arqueológico debe su nombre a una embarcación de la Armada Argentina que operó en el área del Canal Beagle durante las décadas de 1960 y 1970. Esta lancha de madera, empleada para tareas logísticas desde la Base Naval Ushuaia, prestó apoyo a actividades científicas antropológicas en el archipiélago fueguino. Según testimonios navales y arqueológicos, la embarcación fue utilizada también para el traslado de personal y asistencia a investigaciones costeras e isleñas, incluidas las campañas pioneras del CADIC-CONICET en la región.
El 8 de enero de 1975, mientras apoyaba una campaña antropológica, la lancha encalló. El accidente se produjo al tocar una roca que provocó una vía de agua y dejó la embarcación sin gobierno. Tras el siniestro, el guardiamarina a cargo rescató el libro de navegación y el pabellón, y posteriormente buzos de la Armada reflotaron el casco. Los restos fueron remolcados a Ushuaia y finalmente desguazados el 17 de enero de ese mismo año.
En las cercanías del lugar del siniestro se encontraba un sitio arqueológico registrado por los equipos de investigación. En reconocimiento al apoyo que la lancha había brindado a las expediciones y como homenaje a su naufragio durante esas tareas, los arqueólogos denominaron el yacimiento Lancha Packewaia. El término “Packewaia” corresponde a un topónimo local de origen yámana; su etimología forma parte del léxico registrado por Thomas Bridges, donde “waia” significa “bahía”.
Ubicación geográfica Lancha Packewaia se localiza en Tierra del Fuego, Argentina, en la región del Canal Beagle, al sur de la isla Grande. El sitio se emplaza en un valle fluvial asociado a lagos y arroyos, rodeado de colinas bajas y estepas abiertas, con abundantes cuerpos de agua dulce que ofrecían acceso estratégico a recursos vegetales y animales durante el Holoceno.
El microclima es de estepa fría y semiárida, con temperaturas templadas y precipitaciones escasas y estacionales. Estas características condicionaban la disponibilidad de recursos y las estrategias de movilidad de los grupos humanos.
Ocupación humana y subsistencia Los registros arqueológicos muestran ocupaciones prolongadas pero discontinuas, con explotación mixta de recursos terrestres y acuáticos. La dieta incluía peces, aves marinas y terrestres, guanacos y plantas silvestres, con variaciones estacionales que reflejan intensificación de la subsistencia según la disponibilidad de recursos.
Evidencia isotópica y zooarqueológica indica que hacia finales del Holoceno la presión de caza sobre guanacos aumentó, generando una mayor proporción de individuos juveniles, consistente con el modelo UPDM de sobreexplotación de ungulados. La captura de aves, especialmente especies gregarias, evidencia un esfuerzo laboral creciente para obtener recursos de bajo rendimiento, reflejando estrategias de intensificación adaptadas al entorno.
Historia y ocupación temprana Los primeros grupos humanos que habitaron Lancha Packewaia se desarrollaron en un ecosistema de estepa fría y semiárida, con temperaturas efectivas superiores a 12,75 °C durante los meses templados. Esto permitía la recolección de plantas terrestres y vegetación silvestre y ocasionalmente, consumo de plantas domesticadas. La estacionalidad de lluvias y la disponibilidad de recursos acuáticos determinaban la planificación de la movilidad y la intensidad de las ocupaciones. La fauna local incluía guanacos, aves y peces, complementada con pastizales, arbustos, tubérculos y frutos, favoreciendo estrategias mixtas de subsistencia.
Los registros paleoambientales sugieren que durante el Holoceno temprano y medio el microclima promovió relativa estabilidad de recursos, lo que permitió ocupaciones recurrentes. Se aprovechaban raíces comestibles y frutos, mientras la fauna acuática proporcionaba proteína constante durante todo el año. Esto condicionó patrones de movilidad combinando movimientos residenciales y logísticos, con ocupaciones temporarias y desplazamientos según la temporada hacia zonas de pesca y pastoreo.
Los sitios de agregación reunían varias familias extensas, facilitando circulación de información, conocimiento sobre recursos multiecológicos y transmisión de prácticas tecnológicas. Esta dinámica favorecía resiliencia social y ecológica, permitiendo adaptación frente a sequías, escasez de recursos o conflictos intergrupales. Durante el Holoceno tardío, cambios en disponibilidad de guanacos y aves condicionaron ajustes en movilidad, agregación y explotación de otros recursos. El modelo teórico de intensificación indica que, en zonas con TE > 12,75 °C y recursos acuáticos limitados, se priorizaba la explotación de plantas terrestres y animales menores. Con aumento de densidad poblacional y lluvias en primavera-verano, se incorporaban otros recursos, reflejando patrones de intensificación selectiva.
Redescubrimiento Lancha Packewaia fue redescubierto en 1975 por Luis Orquera y Ernesto Piana, en una campaña del CADIC y el Museo del Fin del Mundo. La excavación, realizada en un conchero cercano a Estancia Túnel (Ushuaia), marcó un hito porque hasta entonces los registros de ocupación en Tierra del Fuego eran escasos y sin estudios arqueológicos sistemáticos.
El hallazgo aportó evidencias materiales del Holoceno medio y tardío, incluyendo artefactos líticos, óseos y restos faunísticos que muestran una subsistencia basada en recursos marinos y terrestres. Estos materiales permitieron comprender mejor las estrategias de vida y organización social de los grupos del Canal Beagle.
En 2025 se celebró el 50º aniversario del redescubrimiento con una exposición en el Museo del Fin del Mundo, resaltando la relevancia del sitio para la arqueología fueguina y el estudio de las sociedades cazadoras-recolectoras de la Patagonia austral.
Registro arqueológico
Excavación y estratigrafía La excavación de Lancha Packewaia se llevó a cabo durante enero y febrero de 1975 como parte de los primeros esfuerzos sistemáticos de investigación arqueológica en la región del Canal Beagle. Se establecieron 8 cuadrículas de 2x2 metros cada una, siendo el total 44,48m², organizadas en una retícula sistemática, y la excavación fue realizada siguiendo los lineamientos de las capas naturales del sedimento. La estratigrafía identificada se divide en las capas A (Tierra vegetal superficial; 2,825 m³ excavados), Capas B, C, D, D', X/Y (conchales con distintos grados de consolidación y composición) y la Capa E (Depósito fluvio-glacial basal; corregido desde la interpretación original de origen marino).
En las excavaciones de 1993 se realizaron columnas de muestreo para un análisis cuantitativo de la composición de los conchales. Se hizo uso de la datación por Radiocarbono sobre conchillas y hueso, donde inicialmente se obtuvieron fechas como 4980 ± 70 AP (que luego fueron corregidas por efecto reservorio marino, viéndose una diferencia aparente de edad en la datación por radiocarbono de muestras marinas, causada por un menor contenido de Carbono-14 (C-14) en el océano).
Análisis de los conchales Las columnas de muestreo excavadas tiempo después, (1993) permitieron caracterizar la composición de los depósitos. La composición volumétrica muestra aproximadamente un 50% de conchillas, 40% de sedimento fino, entre 6 y 8% de guijarros pequeños, y menos del 1% de huesos y lascas.
Hallazgos El instrumental lítico recuperado en Lancha Packewaia muestra una notable diversidad tipológica y tecnológica. Se identificaron 2 componentes, el componente antiguo, que es dominado por el uso de vulcanitas basáltico-andesíticas (identificadas posteriormente como andesitas) que incluye piezas de mayor tamaño, siendo su cronología aproximadamente 1500 a. C. a 500 d. C. (basado en dataciones radiocarbónicas corregidas por efecto reservorio), correspondiente al Holoceno tardío; y el componente reciente, presentando un predominio de metamorfitas (identificadas como riolitas metamorfizadas), con piezas generalmente más pequeñas y especializadas. Su cronología es aproximadamente 500 d. C. hasta el -, incluyendo el período de contacto europeo.
Artefactos Algunos de los artefactos líticos hallados en el sitio son raspadores, utilizados probablemente para trabajar hueso, madera o pieles; puntas de proyectil morfológicamente variadas, con formas foliáceas (en el componente antiguo) y puntas pedunculadas y triangulares (en el componente reciente); lascas, antes clasificadas como "lascas con rastros de utilización", que presentan micro descartes en filos naturales, sugiriendo su uso como instrumentos de corte ocasionales; así como preformas bifaciales, que incluyen tipos nucleiformes y tabuliformes, estas últimas especialmente frecuentes en el componente reciente.
También se hallaron muchos elementos o artefactos confeccionados sobre material óseo o hueso; algunos de estos son: puntas de arpón; punzones los cuales son clasificados en huecos (realizados sobre huesos de ave, aprovechando el canal medular) y macizos (sobre huesos de guanaco); y por último cuñas, cinceles y espátulas, que son instrumentos asociados al trabajo de la madera y el procesamiento de recursos.
Lancha Packewaia como referente del modelo de subsistencia clásico El sitio arqueológico Lancha Packewaia es muy importante para entender la vida de los cazadores-recolectores-pescadores del canal Beagle. Fue central en el modelo de “especialización litoral” de Orquera y Piana (1999), que plantea una fuerte dependencia de los recursos marinos y tecnologías específicas para su explotación. La evidencia muestra una clara predominancia de restos de lobos marinos, considerados el recurso principal por su alto aporte de grasas y proteínas. En cambio, aves, peces y moluscos, con menor rendimiento calórico, se usaban como complemento alimenticio y no como base de subsistencia.
Conservación y patrimonio El sitio arqueológico Lancha Packewaia posee un gran valor arqueológico, aunque enfrenta riesgos por la erosión del mar, la vegetación, los animales y las visitas sin control, ya que se llega fácilmente por mar o por senderos. Todavía conserva partes sin excavar y con restos en buen estado.
Está protegido por leyes nacionales y provinciales (Ley 25.743 de 2003, Ley 370 de 1997, decreto 1.505/2005) y registrado a nivel nacional. Lo administran el Museo Territorial de Tierra del Fuego, que guarda las colecciones, y el CADIC-CONICET, que hace las investigaciones, aunque la vigilancia directa es poca por falta de recursos.
Las medidas actuales son señalización básica, monitoreo ocasional y registros con fotogrametría. Se propone un plan para marcar bien los límites, sumar vigilancia con guardaparques, estabilizar áreas en riesgo y trabajar con la comunidad en conservación y educación.
Bibliografía
Referencias
«Lancha Packewaia, 50 años de investigaciones arqueológicas». Consultado el 31 de octubre de 2025. «Lancha Packewaia». Consultado el 1 de noviembre de 2025.