Juan Pablo Roque González (La Habana 11 de octubre de 1955 - La Habana 25 de noviembre de 2025) fue un militar y oficial de inteligencia cubano. En 1992 llegó a Miami haciéndose pasar por un desertor y con el tiempo logró ganarse la confianza de la comunidad cubana en el exilio lo que le permitió infiltrarse en la organización anticastrista Hermanos al Rescate y en el FBI.

Roque formó parte de la Red Avispa, un grupo de espías enviados al sur de la Florida para infiltrarse y recopilar información de varias organizaciones de exiliados cubanos opuestos al gobierno de Fidel Castro. Información suministrada por el agente al gobierno cubano permitió el derribo de dos aviones de Hermanos al Rescate en 1996. Un día antes del derribo dejó Miami abandonando a su esposa y reapareció en Cuba, siendo presentado por las autoridades como un sobreviviente del derribo que denunciaba los presuntos actos de terrorismo de la organización. Posterior a los hechos siguió trabajando para el Estado cubano hasta su jubilación. Murió en 2025 tras una operación a corazón abierto.

Biografía

Primeros años Nació el 11 de octubre de 1955 en La Habana. Ingresó a la Fuerza Aérea de Cuba donde se formó como piloto recibiendo entrenamiento en la Unión Soviética. Mientras duró su entrenamiento se casó con la hija de un oficial de la fuerza aérea soviética, aunque esta relación terminó al volver a Cuba.

De vuelta en la isla se volvió a casar con otra mujer con la que tuvo dos hijos, aunque esta relación tampoco duró. En 1987 participó en vuelos de operaciones militares durante la intervención cubana en la guerra de independencia de Angola. Posteriormente fue reclutado como agente por la Dirección de Inteligencia cubana.

Deserción a Estados Unidos En 1992 llegó nadando a la Base Naval de la Bahía Guantánamo afirmando ser un desertor cubano de la Fuerza Aérea en busca de asilo político debido a su desencanto con el gobierno de Fidel Castro. Según su versión, estuvo escondido en un GAZ-69 antes de echarse al mar donde fue herido por un pez en un costado. Tuvo que ser hospitalizado en la base y luego del interrogatorio los funcionarios estadounidenses creyeron que sus declaraciones fueron genuinas.

Tras llegar a Miami empezó a vivir con unos parientes y mantuvo varios trabajos inestables. Entre estos empleos destacaron uno en un banco, en la construcción, en una farmacia y en una compañía de aviación. Su condición de desertor y sus historias sobre pilotos le permitió integrarse rápidamente en la comunidad y ganarse la confianza de figuras y organizaciones relevantes del exilio cubano.

En 1992 mientras asistía a un servicio en la Iglesia Bautista Universitaria de Coral Gables conoció a la ciudadana cubano estadounidense Ana Margarita Martínez. Martínez, quien había abandonado Cuba en su infancia, era una secretaría divorciada con dos hijos que sufrió maltratos físicos de su anterior esposo. Comenzaron a intimar en clases bíblicas y tras un noviazgo de tres años se casaron en 1995, el día del April Fools' Day.

Vivían en una casa de West Kendall y según declaraciones de Martínez, Roque era un esposo ideal. Lo describió como alguien cariñoso con ella y con sus hijos, y que además la ayudaba en los quehaceres del hogar. Según revelaciones posteriores a Roque se le ordenó que se casara desde La Habana. En los comunicados entre el gobierno cubano y el agente, este último se refería a Martínez como la «viuda alegre» y mostraba su impaciencia por volver a Cuba y reencontrarse con su pareja.

Mientras mantenía su noviazgo y posterior matrimonio fachada, logró ganarse la confianza de figuras relevantes del exilio cubano. Junto con otros desertores exiliados formó el Centro de Apoyo a los Militares Cubanos. A través de esta organización se enviaban mensajes de radio por onda corta a la isla donde le solicitaban a las fuerzas armadas apoyar un «levantamiento democrático» contra Castro.

En 1995 publicó su propia autobiografía titulada Desertor, que fue financiado por la Fundación Nacional Cubano Americana. La obra narraba el episodio de su deserción y denunciaba los presuntos actos de corrupción de altos funcionarios cubanos a los que describía como «gordos comunistas» alcohólicos. En el libro también se incluían fotos de Roque con los legisladores cubanos estadounidenses Ileana Ros-Lehtinen y Robert Menéndez.

De forma paralela con el nombre clave de Germán buscó infiltrarse en varias organizaciones anticastristas. Esta labor la compartió con otros miembros de la Red Avispa, un grupo de espías del gobierno cubano desplegados en el sur de Florida desde inicios de la década de 1990. Entre los principales objetivos que perseguía la red era vigilar y penetrar a organizaciones cubanas en el exilio acusadas de terroristas por el gobierno cubano como Alpha 66, los Comandos F-4, la Fundación Nacional Cubano americana y Hermanos al Rescate.

Según el libro Los últimos soldados de la Guerra Fría del escritor brasileño Fernando Morais, desde La Habana insistieron en varias ocasiones en el regreso de Roque por su carácter narcisista y exhibicionista. Esto fue negado por el agente, que afirmó que era el quien pedía volver para reencontrarse con su familia.

Infiltrado en Hermanos al Rescate Roque logró infiltrarse en la organización Hermanos al Rescate la cual se dedicaba a realizar vuelos buscando y rescatando balseros cubanos. Sin embargo, en varias ocasiones aviones de la organización entraron al espacio aéreo cubano y lanzaron panfletos con consignas en contra del gobierno de Castro. Funcionarios cubanos habían denunciado las violaciones a su espacio aéreo, a la vez que la acusaban de la preparación de actos terroristas.

Entre 1994 e inicios de 1996 el gobierno cubano por medio de diversos canales diplomáticos advirtió a la administración Clinton de que detuviera los vuelos de Hermanos al Rescate. Según el asesor principal sobre Cuba durante el gobierno del presidente Bill Clinton, Richard Nuccio, se avisó de manera informal en numerosas ocasiones a miembros de la organización, pero estos hicieron caso omiso y se quejaron a congresistas cubanos estadounidenses de estar siendo perseguidos por el gobierno de Clinton. En 1995 la Administración Federal de Aviación propuso retirarle la licencia de vuelo a José Basulto, líder de Hermanos al Rescate, por haber sobrevolado la capital cubana con un grupo de aviones ese mismo año mientras dejaban caer panfletos, aunque la retirada no se concretó.

Dentro de este contexto, Roque logró ganarse la confianza de Basulto y otros miembros de la organización. Había empezado a trabajar como entrenador personal físico lo que le permitió codearse con miembros adinerados e influyentes de la comunidad cubana en el exilio. Basulto y algunos de sus conocidos lo contrataron como entrenador personal y con el tiempo desarrollaron una amistad. Una vez dentro de la organización participó como piloto en varias misiones, a la vez que recolectaba información que era enviada a La Habana. Esta labor la compartió con otro de los agentes cubanos infiltrado en Hermanos al Rescate, René González cuyo nombre clave era «Castor».

Mientras colaboraba con Hermanos al Rescate también trabajó como doble agente pagado por el FBI desde 1993. A la agencia estadounidense le suministraba información sobre actividades de varios grupos anticastristas en especial de Hermanos al Rescate. Parte de la información suministrada por Roque pudo ser falsa o contradictoria para lograr despistar a los funcionarios estadounidenses. El FBI también lo empleó para infiltrarse en grupos delictivos de cubanos estadounidenses involucrados en el tráfico de drogas y armas. Con el dinero que le pago la agencia, unos siete mil dólares en tres años, se compró un Rolex y un Jeep Cherokee.

El 24 de febrero de 1996 ocurrió el derribo de dos aviones de Hermanos al Rescate por aviones del gobierno cubano que los acusó de violar su espacio aéreo. El derribo provocó la muerte de los cuatro civiles a bordo, aunque uno de los aviones donde viajaba el líder de la organización, José Basulto, logró escapar. Las coordenadas del vuelo fueron suministradas por Roque a Gerardo Hernández, de la Red Avispa, que informó al gobierno de Cuba.

El 23 de febrero de 1996, un día antes del derribo, el asesor principal sobre Cuba del gobierno estadounidense, Richard Nuccio, había enviado un correo electrónico al subdirector de seguridad nacional de la Casa Blanca advirtiendo de un posible ataque cubano a aviones de la organización. De igual forma ese mismo día la Oficina de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado transmitió advertencias similares a la Oficina de Aviación Internacional de la Administración Federal de Aviación. El 24 de febrero, mismo día del derribo, se suspendió la licencia de vuelo de Basulto, mientras esta ya estaba en el aire.

Regreso a Cuba Roque dejó Miami el 23 de febrero, un día antes del derribo, para volver a Cuba abandonando a su esposa. Según la versión de Martínez, su esposo le dijo que iba a un viaje de negocios a los Cayos de la Florida algo que la extrañó dado que desde su deserción no había abandonado Miami.

El gobierno cubano le advirtió que no debía subir al vuelo del 24 y fue sacado de Estados Unidos con la ayuda de la Red Avispa haciendo escala en México o en Bahamas. Al día siguiente del derribo, el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, Ricardo Alarcón, mencionó que tenían a un sobreviviente del vuelo.

El 25 de febrero Roque reapareció en la televisión cubana siendo presentado como el sobreviviente del derribo y fue recibido por Fidel Castro. Ese día el diario oficial Granma publicó un artículo con denuncias de Roque en donde acusaba a Hermanos al Rescate de estar preparando ataques armados en Cuba y el asesinato a Castro. Además, mencionó que todo esto lo había informado al FBI pero que sus denuncias habían sido ignoradas.

Al día siguiente dio una entrevista televisada a CNN donde reafirmaba su lealtad al gobierno cubano, negaba ser un agente de inteligencia y mostraba su desencanto con la comunidad cubana en el exilio a la vez que denunciaba que Hermanos al Rescate era un grupo terrorista. Durante la entrevista no llevaba su anillo de bodas sino su Rolex. Se negó a responder preguntas sobre su esposa y cuando le preguntaron que era lo que más extrañaba de Miami, mencionó que su Jeep Cherokee.

En la misma entrevista dijo que el FBI sabía del derribo. En su versión mencionaba que un agente de la agencia le advirtió que no fuera a esa misión porque los iban a derribar. Esto fue cuestionado por voceros de la agencia estadounidense. Desde el FBI afirmaron que Roque, a quien le pagaban por espiar a Hermanos al Rescate, no los informó sobre los planes de vuelo que tenía la organización para el 24 de febrero.

A la par que ocurrían estos sucesos, su esposa en Miami tras la desaparición de Roque había pensado que este había ido en vuelo a Cuba a hacer propaganda en contra del gobierno de Castro. Luego de la aparición de Roque en Cuba los periodistas se apostaron en las afueras de la casa de Martínez y agentes del FBI llegaron a su hogar para investigar. Con el pasó de los días y la confirmación de que su esposo era un espía, fue renegada y acusada de cómplice dentro de su comunidad e incluso recibió ataques desde la radio y la televisión. Durante el funeral de uno de los tripulantes de los aviones derribados, el padre del piloto le pidió que se marchara.

Tiempo después Roque se reincorporó a sus funciones en la Fuerza Aérea de Cuba y se le vio piloteando un MiG-29, avión del mismo tipo usado para derribar a los aviones de los Hermanos al Rescate. Fue ascendido a teniente coronel en el Ministerio del Interior de Cuba y posteriormente comenzó a trabajar en el aeropuerto de La Habana.