Nicolás II de Rusia, nacido Nikolái Aleksándrovich Románov (en ruso: Николай Александрович Романов; Tsárskoye Seló, -Ekaterimburgo, 17 de julio de 1918),Durante la vida de Nicolás II se utilizaron dos calendarios: el antiguo calendario juliano (46 a. C.) y el actual calendario gregoriano (1582). Rusia cambió al estilo gregoriano el fue el último emperador de Rusia, gobernando desde la muerte de su padre Alejandro III en 1894 hasta su abdicación en 1917 como resultado de la Revolución de Febrero. Durante su reinado, el Imperio ruso sufrió un declive político, social y militar, lo que llevó al colapso del régimen imperial. La Revolución de Febrero nació como reacción a la política realizada por el zar, su negación a otorgar reformas políticas liberalizadoras y a la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial, que había infligido grandes penurias a la población.

La Revolución de Febrero de 1917 puso fin a su reinado cuando, intentando volver del cuartel general a la capital, su tren fue detenido en Dno, gobernación de Pskov, y fue obligado a abdicar. El zar y su familia fueron apresados, primero en el Palacio de Alejandro, en Tsárskoye Seló, después en la casa del gobernador de Tobolsk y finalmente en la Casa Ipátiev, en Ekaterimburgo. Nicolás II, junto a su esposa, su hijo, sus cuatro hijas, el médico de la familia imperial, un criado personal, la camarera de la emperatriz y el cocinero de la familia fueron asesinados en el sótano de la casa por los bolcheviques en la madrugada del 16 al 17 de julio de 1918. Posteriormente, Nicolás II, su mujer y sus hijos fueron canonizados por la Iglesia ortodoxa rusa fuera de Rusia.

Primeros años y familia

thumb|left|María Fiódorovna con su hijo Nicolás en 1870.|298x298px Nicolás era hijo del zar Alejandro III de Rusia y de la zarina María Fiódorovna Románova, nacida princesa Dagmar de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y más tarde princesa Dagmar de Dinamarca. Sus abuelos paternos eran el zar Alejandro II y la zarina María de Hesse-Darmstadt. Sus abuelos maternos eran el rey Cristián IX de Dinamarca y la princesa Luisa de Hesse-Kassel. Nicolás tenía tres hermanos menores: Alejandro (1869-1870), Jorge (1871-1899) y Miguel (1878-1918) y dos hermanas menores: Xenia (1875-1960) y Olga (1882-1960). Por parte materna, Nicolás era sobrino de varios monarcas, incluido el rey Jorge I de Grecia, el rey Federico VIII de Dinamarca, la reina consorte Alejandra de Dinamarca y de Thyra de Dinamarca, princesa de Hanóver.

Nicolás se convirtió en zarévich tras el asesinato de su abuelo Alejandro II el 13 de marzo de 1881 y el posterior ascenso al trono de su padre, Alejandro III. Por razones de seguridad, el nuevo zar y su familia se mudaron del palacio de Invierno, en San Petersburgo a su residencia en el palacio de Gátchina, fuera de la ciudad.

Nicolás y sus hermanos tuvieron una educación estricta: dormía en duras camas plegables y sus habitaciones apenas tenían muebles, salvo un icono religioso de la virgen con el niño rodeado de perlas y otras gemas. Su abuela María introdujo costumbres inglesas en la familia Románov: gachas en el desayuno, baños fríos y abundante aire fresco.

El zarévich fue educado por tutores que le enseñaron idiomas (francés, alemán e inglés), geografía, danza y otras materias. El consejero de su padre y su antiguo tutor, Konstantín Pobedonóstsev, enfatizaba mucho la absoluta autocracia del zar. Como muchas personas de su época, escribía un diario donde apuntaba los detalles de su día a día. Sus páginas están llenas de pormenores sin importancia, sobre juegos con sus amigos, la temperatura exterior, las distancias recorridas, entre otros. En mayo de 1890, algunos días antes de cumplir veintidós años, anotó: «Hoy definitivamente ha terminado mi educación». En octubre de ese mismo año, acompañado por su hermano Jorge, viajó por Egipto, la India y Japón. Ese viaje fue organizado por su padre, Alejandro III, para completar la educación formal de Nicolás y darle la oportunidad de experimentar la vida fuera de San Petersburgo y del palacio. Mientras se encontraba en Japón, sobrevivió a un intento de asesinato del cual salió prácticamente ileso. Luego del incidente, se tatuó un dragón en el antebrazo derecho.

Aunque Nicolás participaba en reuniones del Consejo de Estado, sus obligaciones eran limitadas hasta su subida al trono, que no se esperaba tan pronto, pues su padre apenas tenía cuarenta y nueve años. Contrariamente a los deseos de sus padres, Nicolás se casó con la princesa Alix, cuarta hija del gran duque Luis IV de Hesse-Darmstadt y la princesa Alicia del Reino Unido. Sus padres pretendían que se casara con la princesa Elena de Orleans, hija del conde de París, lo que estrecharía las relaciones entre Rusia y Francia, pero desistieron debido a su insistencia.

Personalidad thumb|left|Nicolás en 1890.

Desde temprana edad, el zar Nicolás demostró un carácter tímido, teniendo una mayor inclinación hacia la vida doméstica y con actitudes de un alumno de una escuela inglesa de élite. Bailaba de forma elegante, era un buen tirador, cabalgaba y practicaba deporte. Hablaba con fluidez francés, alemán y su inglés era tan bueno que, se decía, incluso podía engañar a un profesor de la Universidad de Oxford, haciéndose pasar por un inglés. Adoraba la Historia así como la pompa del ejército y la vida de soldado. Su padre le concedió el grado de comandante de un escuadrón de guardias a caballo y acudió a Krásnoie Seló, el gran campo militar a las afueras de San Petersburgo usado por regimientos de la Guardia Imperial para maniobras de verano. Allí, Nicolás participaba por entero en la vida militar y las conversaciones en el comedor y su modestia lo hacía popular entre los oficiales. Ningún título significaba más para él que el de coronel.

thumb|El zarévich Nicolás y la princesa Alix en 1894. Nicolás II, al momento de asumir el gobierno, no ostentaba la fuerte y enérgica personalidad de su padre, ni la preparación mínima requerida para una Rusia convulsionada, con conflictos latentes y que ocupaba una arista preponderante en el ámbito internacional. Esta situación de falta de dominio en la política acabó por llevar al caos a la Rusia Imperial.

Una de las causas principales fue que su padre, Alejandro III, que no lo formó a tiempo para tomar el papel de ser el zar, en especial en el tema de las relaciones internacionales y de los asuntos internos, los cuales le fueron introducidos y enseñados mas no profundizados; en efecto, Nicolás II era hasta el momento de la prematura muerte de su padre, una persona poco preparada en temas gubernamentales. Tanto es así que él mismo al momento de asumir el cargo manifestó a una persona de confianza que:

El zar Nicolás II poseía rasgos gentiles y abstraídos, en que trataba de no vislumbrar sus ideas; inteligente, honrado y meticuloso, esencialmente tímido. Se le considera romántico e idealista y con un carácter pacífico. Gustaba de las obras de teatro, del ambiente grato familiar, de la música, las marchas militares, de los deportes náuticos y de navegar en el yate imperial Standart.

miniaturadeimagen|Nicolás II, su madre, la emperatriz viuda María Fiódorovna Románova en el Palacio de Alejandro siendo visitado por el rey de Siam, Chulalongkorn, y su familia. 1897 Gustaba de la disciplina y vida militar, era muy creyente, trabajador y responsable en extremo y llevaba una rutina de vida invariable. Le era difícil socializar, y a veces solía ser tachado de soberbio, sin serlo. Su formalidad y amabilidad circunspecta era más bien una barrera para quienes lo conocían. Como padre y esposo, Nicolás II era un ejemplo a seguir.

Fue muy manipulado por sus tíos y más adelante por su primo, el káiser Guillermo II, quienes se aprovecharon del nuevo e inmaduro gobernante para sacar partido en favor de sus conveniencias. Incapaz de enfrentarse abiertamente a sus ministros o de discrepar cara a cara con algún contrario de opinión, prefería hacer uso de la sutil caballerosidad para darse a entender cuando algo le desagradaba.

Debido al aislamiento y al sentido de la autocracia, una pobre asesoría de parte del Ministerio del Interior en labores de Inteligencia y la falta de contacto con su pueblo, fue incapaz de comprender la realidad sociopolítica que atravesaba su vasto imperio y no vio las amenazas radicales del bolchevismo que se cernían sobre su dinastía y gobierno. Incluso, cuando en vísperas de la Revolución de Febrero, el 10 de febrero de 1917 durante su última audiencia con el zar, el presidente de la Duma Imperial de Rusia Mijaíl Rodzianko le advirtió de la eminencia de una revolución en el país.Михаил Родзянко: «вторая особа в империи» и политическая звезда страны. Sociedad Histórica Rusa.

Si bien se puede cuestionar su personalidad como dirigente de una nación, como padre era un modelo de excepción para sus hijos y un entregado esposo para la emperatriz Alejandra, a quien amaba profundamente, como se constata en su diario escrito durante el cautiverio de la familia imperial.Diario de Nicolás II escrito en el cautiverio (2 de enero de 1917 - 30 de junio de 1918).

Ascenso al trono thumb|325px|L. Tuxen. "La coronación de Nicolás II el 14 de mayo de 1896". 1898. Museo Estatal del Hermitage, San Petersburgo

miniaturadeimagen|Retrato de Nicolás II coronado (1896)

En 1894, y tras complicaciones derivadas de una nefritis, falleció su padre, Alejandro III. El y pasado el período de luto protocolario, Nicolás fue coronado como sucesor y adoptó el nombre de Nicolás II. De acuerdo con sus propias palabras, carecía de formación política, y se consideraba un ignorante acerca del gobierno del imperio, explicando su ingenuidad al ser coronado zar en noviembre de 1894. Incluso su propio padre dudaba de su habilidad para administrar y mantener un territorio de 23 millones de km².

La influencia de sus tíos paternos, en especial Sergio Aleksándrovich Románov, gran almirante de la Armada, tendría en ello un asidero, y las intrigas cortesanas pesarían grandemente en la acción del nuevo zar, pues de hecho tuvo que soportar al principio manipulaciones de sus propios tíos.

Poco después de su coronación, contrajo nupcias con Alix de Hesse, quien había tomado el nombre de Alejandra Fiódorovna Románova al convertirse a la ortodoxia. Como la relación entre Nicolás y Alix era un verdadero ideal de amor y devoción mutuos, fue la emperatriz quien aconsejó a Nicolás desde los primeros momentos, que tomara las riendas firmes del poder y fortaleciera su carácter bondadoso y caballeresco del que se aprovechaban a menudo sus parientes. De ella tendría cuatro hijas: las grandes duquesas Olga, Tatiana, María y Anastasia y, al final, el tan anhelado heredero, el zarévich Alekséi.

Política internacional

thumb|Nicolás II (derecha) con Guillermo II de Alemania en 1905; tienen cada uno las vestimentas intercambiadas.

A instancias de sus consejeros y animado por su primo el emperador alemán, Nicolás se esforzó por extender su influencia en Asia, rivalizando en esta carrera con las potencias occidentales imperialistas; ordenó la intervención de Rusia en la Guerra Chino-Japonesa de 1896, intervino en el establecimiento de la base de Port Arthur en 1898, la ocupación de Manchuria en 1900, y convino con los británicos el reparto de Persia en esferas separadas de influencia en 1907. Asimismo, fue uno de los principales promotores del desarme, reflejados en su papel como iniciador de las Conferencias de La Haya de 1899 y 1907.