El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), es un partido político español fundado el año 1879, situado ideológicamente en la socialdemocracia y en la izquierda del espectro político. Desde el 18 de junio de 2017 está dirigido por el secretario general Pedro Sánchez, proclamado durante la celebración del XXXIX Congreso del partido.

Fundado en 1879 por Pablo Iglesias Posse, durante cien años se definió como un partido de clase obrera, socialista y marxista, hasta el Congreso Extraordinario de 1979, en el que abandonó el marxismo como definición ideológica. Se convirtió en uno de los dos partidos políticos mayoritarios de España, junto con el Partido Popular, habiendo gobernado el país durante la mayor parte del régimen constitucional iniciado en 1978, con las presidencias de Felipe González (1982-1996), José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) y Pedro Sánchez (2018-actualidad).

El PSOE preside el Gobierno de España desde el 2 de junio de 2018, tras obtener el apoyo de otras formaciones parlamentarias para aprobar una moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy. Desde las elecciones generales de 2023 el PSOE cuenta, junto al PSC, con 121 diputados en el Congreso, siendo la segunda mayoría parlamentaria por detrás del PP en la XV Legislatura.

Pese a mantenerse en el Gobierno de España al frente de un Ejecutivo de coalición, el PSOE, bajo la presidencia de Pedro Sánchez, atraviesa una de las etapas de mayor desgaste político e institucional de los últimos años. La formación ha visto deteriorada su imagen pública como consecuencia del impacto de diversos casos de corrupción que han afectado a antiguos cargos y dirigentes vinculados al partido, así como por la creciente presión de la oposición y el aumento de la polarización política.

El Gobierno presidido por Pedro Sánchez depende además de una mayoría parlamentaria formada por diversas fuerzas políticas, entre ellas partidos situados a la izquierda del PSOE, así como formaciones nacionalistas e independentistas, lo que ha generado críticas por parte de la oposición y ha obligado al Ejecutivo a negociar de forma constante para sacar adelante su agenda legislativa.

Cuenta con una gran presencia a nivel municipal y autonómico, teniendo 18 federaciones o partidos de ámbito autonómico. Desde las elecciones autonómicas de 2023 solo preside los gobiernos de Asturias, Castilla-La Mancha y Navarra. También forma parte del Gobierno Vasco en coalición con el Partido Nacionalista Vasco.

Forma parte de la Internacional Socialista, del Partido de los Socialistas Europeos y tiene representación en el Parlamento Europeo mediante el Grupo de la APSD (S&D). Su organización juvenil son las Juventudes Socialistas de España.

Historia

Liderazgo de Pablo Iglesias (1879-1919)

miniatura|derecha|Pablo Iglesias, fundador del partido. El Partido Socialista Obrero Español se fundó en Madrid el 2 de mayo de 1879 por el tipógrafo ferrolano Pablo Iglesias Posse, constituyendo uno de los partidos obreros más antiguos de Europa, solo superado por el Partido Socialdemócrata de Alemania. Desde sus inicios, aspiraba a agrupar al proletariado industrial español bajo la ideología marxista. No obstante, su implementación fue muy irregular: sus principales núcleos se desarrollaron en Madrid, Asturias y el País Vasco, disponiendo de poca presencia en Cataluña, el mayor foco industrial de España. El atraso de la sociedad española y el frágil desarrollo industrial, así como la fuerza del anarquismo y el anarcosindicalismo entre los sectores obreros barceloneses, explican la poca relevancia que el PSOE alcanzó en los primeros años tras su fundación, al contrario que sus homólogos europeos.

El PSOE celebró su primer congreso en Barcelona en 1888, aunque no logró representación parlamentaria hasta el 8 de mayo de 1910, cuando la Conjunción Republicano-Socialista permitió a Pablo Iglesias obtener 40 899 sufragios y el acta de diputado a Cortes. Fue reelegido en 1914, en vísperas del asesinato de Jean Jaurès, con 21 956 sufragios, esta vez presentándose por Oviedo.

A partir de la alianza con los republicanos y la entrada en el parlamento, su presencia y su importancia en la sociedad española fue en aumento, tanto por su propia actividad como partido como por la fuerza de la Unión General de Trabajadores (UGT), sindicato socialista fundado por Pablo Iglesias en 1888 en la ciudad de Barcelona e íntimamente ligado al PSOE, ya que hasta la década de 1980 la sindicación a UGT suponía la afiliación al PSOE y viceversa.

Aunque históricamente la lucha contra el clericalismo no les había parecido a los dirigentes e ideólogos socialistas que fuese la causa del movimiento obrero, el contacto con la cultura política republicana junto con el crecimiento de los sindicatos católicos «amarillos», le hizo adoptar una postura anticlerical como se pudo comprobar en el programa de 1918 en el que, además de propugnar la «supresión del presupuesto del clero y confiscación de sus bienes» y la enseñanza «gratuita y laica» (reivindicaciones que aparecían en el programa de 1888), se defendía «la disolución de todas las órdenes religiosas» (la máxima reivindicación anticlerical del republicanismo). Precisamente cuando la oleada anticlerical de la primera década del remitió, los socialistas se convirtieron en «los mejores custodios de la tradición laicista de la izquierda española».

El 9 de abril de 1916, Pablo Iglesias repitió escaño con 18 054 sufragios. Debido al papel activo que tuvieron durante la huelga general de 1917, los futuros líderes socialistas Francisco Largo Caballero y Julián Besteiro fueron detenidos, juzgados y encarcelados con una condena a cadena perpetua, aunque eso no impidió que en las elecciones generales españolas de febrero de 1918 todos fueran elegidos diputados. En 1919, Pablo Iglesias empezó a abandonar sus obligaciones políticas debido a problemas de salud, falleciendo en 1925.

Crisis de las Internacionales (1920-1922) miniatura|derecha|Julián Besteiro fue presidente del PSOE desde 1925 hasta su dimisión en febrero de 1931.

Como el resto de partidos obreros, el PSOE se vio seriamente afectado por la llamada «crisis de las Internacionales». El triunfo de la Revolución rusa de 1917 y la creación de la Internacional Comunista (separada de la unitaria Internacional Socialista) provocó la ruptura del partido entre los partidarios de adherirse al Komintern (que finalmente se agruparían en el Partido Comunista de España, en 1921) y los sectores más moderados, mayoritarios, que permanecieron en la Segunda Internacional. izquierda|miniatura|Primer logotipo conocido del PSOE, utilizado desde la década de los años 20 hasta los 70. Representaba la unión los trabajos físico e intelectual.

Colaboración con la dictadura de Primo de Rivera (1923-1931) La dictadura de Miguel Primo de Rivera, que había sustituido al gobierno turnista en 1923, adoptó medidas represivas contra organizaciones obreras como la CNT, pero toleró los movimientos de la UGT, que se convirtió en la primera central sindical de España. Promovió también una extensa legislación social, parte de la cual se recogió en el Código del Trabajo (1926), en cuyo éxito fue clave la colaboración entre el régimen, el PSOE y la UGT.

La colaboración socialista con la dictadura fue muy criticada por los anarquistas, y considerada por el historiador Javier Tusell como «difícil de entender desde la óptica actual». La propaganda de Primo de Rivera insistía en que el PSOE era el único partido honesto de la etapa anterior, y llegó a afirmar que pretendía crear un nuevo sistema turnista con el PSOE y la Unión Patriótica. Francisco Largo Caballero llegó a tomar posesión de un cargo de consejero de Estado el 25 de octubre de 1924; a ello se opusieron Fernando de los Ríos e Indalecio Prieto.

En 1929, en pleno declive de la dictadura, que estaba ya dispuesta a aceptar en la Asamblea a cinco representantes de la UGT elegidos libremente, el PSOE rompió con la misma y se declaró a favor de la república.(Tusell 1998: I, 194-5). Aunque a título personal, una figura del partido participó en el Pacto de San Sebastián para proclamar la II República.

En febrero de 1931, Besteiro presentó su dimisión irrevocable como presidente del PSOE y de la UGT.

Segunda República (1931-1936) y Guerra Civil (1936-1939) miniatura|izquierda|Instantánea de Largo Caballero en las Cortes. Cuando cayó el régimen primorriverista, el PSOE era el partido político más extendido y mejor organizado del país. En abril de 1931 se había elegido a Remigio Cabello como presidente de la formación, cargo en el que le sucedería el propio Francisco Largo Caballero con la nueva ejecutiva formada tras el Congreso de octubre de 1932. El PSOE se convirtió en el partido mayoritario de las Cortes republicanas de 1931 al obtener 131 diputados.

Poco después de la proclamación de la República el partido ya contaba con varios periódicos, como El Sur en Córdoba, Democracia en Jaén, La Tribuna Socialista en Barcelona, La Lucha de Clases de Bilbao, etc. En Madrid sobresalía el órgano histórico El Socialista, bajo la dirección de Julián Zugazagoitia. Además de estas publicaciones, los diarios El Liberal de Bilbao y Claridad de Madrid —órganos respectivos de Indalecio Prieto y Largo Caballero— también se mantuvieron cercanos al partido.

Durante el primer bienio (1931-1933) fue una fuerza fundamental en la coalición que sostuvo los gobiernos de Manuel Azaña, gestionando diversos ministerios y colaborando con partidos como Acción Republicana o el Partido Republicano Radical Socialista.

miniatura|derecha|Indalecio Prieto en 1936; según Santos Juliá, la preponderancia en el partido de Prieto llegó «a sacar literalmente de quicio» a Largo Caballero.

Las elecciones de 1933 supusieron un fuerte varapalo a las izquierdas republicanas, y consolidaron a la Confederación Española de Derechas Autónomas como principal partido en el Parlamento. A lo largo de este bienio, la situación social sufrió un proceso de radicalización y confrontación ideológica del que no se salvó el PSOE, progresivamente escindido entre los sectores más centristas y demócratas, representados por Indalecio Prieto y Julián Besteiro; y el ala más radical encabezada por Francisco Largo Caballero, cada vez más escorada hacia el rechazo de las instituciones republicanas y la defensa de una revolución proletaria al estilo soviético.

Esta deriva radical culminó en la Revolución de 1934, en la que el PSOE y la UGT (con la única oposición de los sectores centristas minoritarios de Besteiro) abanderaron un violento movimiento insurreccional que sólo triunfó en Asturias, donde contó con la colaboración de la CNT y de los comunistas y se estableció un orden revolucionario precario; y en Cataluña, donde la revolución tuvo un marcado carácter nacionalista.

En 1935, el PSOE participó en el Frente Popular, que aglutinaba a fuerzas republicanas de izquierdas, socialistas, comunistas y nacionalistas. Esta obtuvo un ajustado triunfo en las elecciones de 1936, pero su gobierno se vio interrumpido por el alzamiento militar del 18 de julio de 1936 y la posterior guerra civil. Durante el transcurso de esta, el PSOE constituyó uno de los cimientos de los sucesivos gobiernos republicanos. Francisco Largo Caballero y Juan Negrín, ambos dirigentes socialistas, ocuparon la presidencia del gobierno en esa etapa.

Clandestinidad durante el franquismo (1939-1977) miniatura|derecha|Rodolfo Llopis en un congreso socialista en Ámsterdam celebrado en septiembre de 1963.