miniaturadeimagen|Pedro Castillo con su clásico sombrero de paja cajamarquino, uno de los principales símbolos de la ideología en torno a su persona. El castillismo es una corriente política de índole personalista en torno a la figura del expresidente peruano Pedro Castillo. Esta ideología se caracteriza por su sindicalismo e indigenismo, por su carácter socialista, por un enaltecimiento al pueblo y por su tendencia a la socialdemocracia clásica, el nacionalismo de izquierda y al plurinacionalismo. Esta ideología ha mostrado un acercamiento hacia Evo Morales y a Andrés Manuel López Obrador.

En 2021, Pedro Castillo se convirtió en una figura relevante dentro del movimiento de izquierdas en Perú, con un fuerte respaldo de electores provenientes de las zonas andinas. Durante las elecciones presidenciales de 2021, el entonces candidato de Perú Libre se identificó como un «maestro profamilia» y afirmó que ambas cosas van de la mano. Ha sido catalogado como un candidato de izquierda con tendencias conservadoras, con propuestas calificadas de populistas. El entonces congresista de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez Palomino, se ha autodenomino «heredero ideológico» de Pedro Castillo rumbo a las elecciones generales peruanas de 2026.

Historia

Primeros años miniaturadeimagen|Profesores bloquean la avenida José Abelardo Quiñones en Iquitos, 10 de agosto de 2017. El origen del castillismo se remonta a la entrada de Pedro Castillo, maestro rural y dirigente sindical originario de la región de Cajamarca, en la política nacional a finales de la década de 2010. Su ascenso estuvo estrechamente vinculado a su participación en organizaciones gremiales del magisterio y a su relación con algunos integrantes de las rondas campesinas, instituciones de vigilancia y organización comunitaria con una importante presencia en las zonas rurales del norte del Perú.

Castillo adquirió notoriedad nacional durante la huelga magisterial de 2017, una de las movilizaciones docentes más significativas de las últimas décadas en el Perú. El movimiento surgió como respuesta a diversas demandas del sector educativo, entre ellas el incremento de las remuneraciones de los maestros, el pago de la denominada deuda social acumulada con el magisterio, la revisión o derogación de aspectos de la Ley de la Carrera Pública Magisterial y el aumento del presupuesto destinado a la educación pública. izquierda|miniaturadeimagen|225x225px|Retrato para la campaña presidencial rumbo a las elecciones generales de 2021 por parte de Pedro Castillo realizada por Perú Libre. Las protestas se extendieron por numerosas regiones del país, particularmente en el sur andino, y provocaron una prolongada interrupción de las actividades escolares. Ante la magnitud del conflicto, el gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski promovió una mesa de diálogo en la que participaron la ministra de Educación, Marilú Martens, el presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, los gobernadores regionales y representantes del sector docente. La huelga de 2017 constituyó un punto de inflexión en la trayectoria pública de Castillo y es considerada uno de los antecedentes más importantes del surgimiento del castillismo como corriente política. A partir de entonces, logró articular el respaldo de sectores del magisterio, organizaciones campesinas y diversos grupos rurales y populares, construyendo una base de apoyo que posteriormente resultaría decisiva para su candidatura presidencial en las elecciones generales de 2021.

Mismas elecciones en las que el candidato saco un 18.92% del porcentaje en primera vuelta, llenando mítines en lugares específicos como en su oriunda provincia de Chota o la ciudad puneña Juliaca.

Gobierno de Pedro Castillo

miniaturadeimagen|Bandera del partido político Perú Libre, con el característico lápiz de color amarrillo, de acuerdo a Vladimir Cerrón, dicho artículo era en inspiración de la Campaña Nacional de Alfabetización del PPCu en Cuba, en la que el lápiz representaba el socialismo y la cultura en la sociedad. El gobierno de Castillo siguió siendo asociado al lápiz y a los colores del partido incluso después de su ruptura política entre su gobierno y el partido, Castillo mismo recibió el apodo del «lapicito» por medios locales y opositores. El castillismo durante el gobierno de Pedro Castillo (2021-2022) se caracterizó por la aplicación parcial de las propuestas políticas que habían acompañado su campaña presidencial, así como por una constante confrontación con sectores de la oposición política, el Congreso de la República y diversos medios de comunicación. Como corriente política, el castillismo combinó elementos de izquierda nacionalista, reivindicaciones de los sectores rurales y populares, demandas de reforma del Estado y un discurso crítico hacia las élites políticas y económicas tradicionales.

Durante su gestión, el gobierno impulsó medidas orientadas al fortalecimiento de programas sociales y al incremento de la participación estatal en sectores estratégicos. Asimismo, promovió iniciativas destinadas a ampliar la inversión pública en regiones históricamente marginadas y a reforzar la presencia del Estado en zonas rurales. El discurso oficial enfatizó con frecuencia la necesidad de reducir las desigualdades territoriales y sociales existentes en el país. Sin embargo, esta misma estuvo marcada por una elevada inestabilidad política. Entre julio de 2021 y diciembre de 2022 se produjeron numerosos cambios ministeriales, lo que dificultó la continuidad de diversas políticas públicas. Paralelamente, el Ejecutivo enfrentó constantes enfrentamientos con el Congreso, que promovió múltiples procesos de control político y varias mociones de vacancia presidencial. miniaturadeimagen|Uno de los principales símbolos adoptados por el Castillismo fue el sombrero cajamarquino. En septiembre de 2021, aparecieron en los kioscos seis medios impresos que manifestaban apoyo al entonces presidente Pedro Castillo. Estos periódicos eran Horas de Lucha, La Prensa, El Sombrero, El Diario, El Puka y El Veloz; en ellos recurren titulares enfáticos como «¡Compañero Pedro Castillo, presidente!» y «Traman golpe de Estado a Castillo». Según los encargados de los periódicos, estos medios surgieron como una «propuesta mediática alternativa», mientras que los medios de prensa tradicionales denunciaron que estos nuevos medios estaban controlados por personas relacionadas con el partido Perú Libre. Uno de los medios impresos, El Sombrero, ganó fama por centrase en sucesos de primera mano, mientras se editaba en una tienda de ropa.

El episodio más significativo del gobierno ocurrió el 7 de diciembre de 2022, cuando Castillo anunció la disolución temporal del Congreso (intento de autogolpe de estado), la instauración de un gobierno de excepción y la reorganización de diversas instituciones del Estado. La medida fue ampliamente cuestionada por considerarse contraria al orden constitucional vigente, siendo llamada por varios analistas como un intento de establecer un régimen autoritario en Perú, siendo comparado con el autogolpe de estado del 1992. Horas después, el Congreso aprobó su vacancia por incapacidad moral permanente y Castillo fue detenido por las autoridades. Posteriormente asumió la presidencia la vicepresidenta Dina Boluarte. Los grupos identificados con las izquierdas conservadoras y populistas demandaron la restitución del expresidente, que fue vacado por el congreso de la República, como presidente y rechazaron que Castillo realizara un autogolpe de Estado. Estos se diferenciaban de los grupos progresistas o de derecha, quienes aceptan que este realizó un autogolpe. Según una encuesta realizada a nivel nacional por la empresa Ipsos Perú entre el 15 y el 16 de diciembre de 2022, el 63 % de la población se mostró en desacuerdo con el golpe de Estado que intentó ejecutar Pedro Castillo, mientras que un 33 % se mostró a favor y un 4 % no precisó alguna respuesta.

Gobierno de Dina Boluarte

Liberación de Pedro Castillo y participación en protestas miniaturadeimagen|Simpatizantes de Pedro Castillo participando de una protesta contra Dina Boluarte sosteniendo un cartel que exige una "nueva constitución". Desde el mismo día de la juramentación de Dina Boluarte como presidenta de la República, se desataron a lo largo del país (especialmente en los departamentos del sur) protestas y movilizaciones ciudadanas exigiéndose diversas demandas. Entre las principales demandas de los manifestantes estaba la disolución del Congreso, la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, nuevas elecciones generales, la liberación de Castillo y la instalación de una asamblea constituyente.

La respuesta gubernamental frente a las protestas consistió en el despliegue de las Fuerzas Armadas durante diciembre de 2022 y los primeros meses de 2023, lo que desencadenó diversos episodios de violencia que culminaron en hechos trágicos en Apurímac (10-12 de diciembre), Ayacucho (15 de diciembre) y Juliaca (9 de enero). Asimismo, se produjeron acontecimientos controvertidos, como la intervención policial en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos el 21 de enero. A lo largo de las movilizaciones, se registraron numerosos bloqueos de carreteras que provocaron el desabastecimiento de alimentos y combustibles en distintas regiones del país. Esta situación derivó en enfrentamientos durante los operativos de liberación de vías en Pichanaqui (16 de diciembre), Ica (25 de enero) y Madre de Dios (11 de febrero). izquierda|miniaturadeimagen|Un cartel pegado en medio de las protestas de la Generación Z pidiendo la restitución e indulto a Pedro Castillo. Entre los episodios con mayor repercusión política destacaron la segunda Marcha de los Cuatro Suyos (19-21 de enero), la tercera Toma de Lima (19 de julio) y las jornadas de paralización en Puno, que se extendieron entre diciembre y marzo. Estos acontecimientos contribuyeron al incremento del descontento ciudadano hacia el gobierno de Dina Boluarte, al mismo tiempo que el castillismo logró recuperar presencia e influencia dentro de los sectores de la izquierda popular. Durante el estallido peruano de 2022-23 se han creado y producido canciones en protesta del gobierno de Dina Boluarte, como «Dina Balearte», de los cantantes de reggae Pau «the Kid» y Jah Man, «Dina Asesina» de la banda Diazepunk, «Tukuy Llaqtakuna Hatarisunchik» del rapero andino Liberato Kani, múltiples canciones escritas por Iber Maraví Olarte y la más reconocida «Esta democracia ya no es democracia» por autores anónimos.

Las protestas contra el gobierno llegaron incluso a recibir el respaldo de sectores que no mantenían vínculos directos con Pedro Castillo, entre ellos organizaciones antifujimoristas, grupos de izquierda progresista y diversos colectivos sociales que cuestionaban la legitimidad y el desempeño de la administración gubernamental.

Elecciones generales de 2026 Tiempo previo a la elección, Pedro Castillo acuñó el término «fujicerronismo» para referirse a la presunta convergencia política entre Fuerza Popular y Perú Libre. Según su interpretación, esta alianza respondería a intereses compartidos orientados a redefinir la política exterior peruana, particularmente mediante el distanciamiento de países como México y otros gobiernos que no comparten las posiciones ideológicas atribuidas a dicho bloque político. El concepto fue empleado por Castillo y sus simpatizantes como una categoría crítica para denunciar lo que consideraba una articulación entre sectores tradicionalmente antagónicos, unidos coyunturalmente con el objetivo de consolidar una agenda política común, a la vez que marcaba un aislamiento del partido dirigido por Vladimir Cerrón.