La riada de Valencia de 1949, también conocida como riada de las Chabolas, fue una inundación que se produjo el 28 de septiembre de ese año. Afectó principalmente a la Huerta de Valencia, del Campo de Turia y la parte oriental de la Hoya de Buñol. Alcanzó a la ciudad de Valencia sobre las seis de la tarde.
Contexto de 1949 El 28 de septiembre de 1949 se desbordó el río Turia como no lo había hecho desde 1897. La población censada en Valencia en 1950, era de , de los cuales sólo el 15% tenía más de 54 años, por lo que la memoria personal de la anterior gran riada, de la que ya había pasado medio siglo, estaba muy difuminada. En comparación, la riada de 1957 afectó a una población que ya había sufrido la de 1949 y tenía presentes las consecuencias. La situación de extrema pobreza de posguerra hacía que en el mismo cajero del Turia vivieran entre 8.000 y 10.000 personas en poblados chabolistas. miniaturadeimagen|Pretil del lado sur del cauce del río en Valencia, en este lugar dotado de una protección suplementaria para evitar que las crecidas afectaran directamente al muro. En Valencia, la jurisdicción de este espacio estaba en conflicto constante entre el Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Júcar. Esto llevaba a una situación de tolerancia hacia muchos de estos usos, aunque no se dejó de mostrar preocupación por la salud del cauce del río. Los trabajos extractivos, como el de gravas para la construcción, provocaban irregularidades que dañaban el estado del cauce. Algunos trabajos obstaculizaban el curso del agua y favorecían la insalubridad, al tiempo que hacían las crecidas fueran mucho más peligrosas. Tanto en Valencia como en otros términos, y del mismo modo en el Turia como en el Carraixet, los lechos fluviales a menudo presentaban zonas cultivadas.En el plano municipal de 1929 se observa dentro del cauce del Turia la presencia de varias zonas grafiadas como zona cultivada inundable.
En 1949, los pretiles del río Turia en la ciudad de Valencia existían fundamentalmente en la orilla derecha, al sur del río. Aunque cuando se inició su construcción en 1592 sólo cubrían el tramo entre el puente del Real y el del Mar, posteriores ampliaciones los extendieron hasta Mislata, por lo que en 1949, la orilla sur de Turia en Valencia estaba cubierta en todo el recorrido por esta barrera protectora. Pero la situación era muy diferente en la orilla norte. En el plano del Padre Tosca (1704), se observa que ya estaban construidos en el margen izquierdo los alféizares desde el puente de San José hasta más allá del puente del Mar. Sin embargo, la construcción del tramo entre Campanar y el puente de San José no fue aprobada por el Consejo de Ministros hasta 1953, con posterioridad a la riada de las Chabolas.
La máxima autoridad civil de la provincia en el momento de la riada era el Gobernador Civil, Ramón Laporta Girón, quien se encontraba en Madrid durante aquella semana. Por ello sus responsabilidades estaban al cargo del secretario general del Gobierno Civil, Luis Llorente. Se decidió retrasar hasta la madrugada del domingo dos de octubre el retorno de Laporta a Valencia para facilitar las gestiones con los diversos ministerios.
En 1949, las infraestructuras de alerta de crecida del río eran nulas. A los afectados prácticamente les sorprendió la crecida del río sin ningún aviso.
A finales de los años cuarenta, no había en Liria ningún sistema de alcantarillado ni de conducción de aguas pluviales eficiente.
Causas Los años entre 1946 y 1949 fueron relativamente húmedos en cuanto a la vertiente mediterránea de la península Ibérica, finalizando así la fuerte sequía precedente. El registro pluviométrico medio para la demarcación del Júcar, que incluye también el Turia y la mayoría de ríos de la Comunidad Valenciana salvo el Segura, fue , ligeramente por encima de la media del período 1941-1960, que fue de . En cuanto a los episodios de intensa precipitación, habituales en el territorio, la singularidad de 1949 radica en la regularidad de la distribución temporal y espacial, salvo en julio, que fue muy seco (). A lo largo de 1949 se produjeron tres episodios de precipitaciones que produjeron crecidas importantes. Las dos primeras crecidas se produjeron del 15 al 20 de febrero y del 20 al 29 de marzo. Afectaron principalmente al Júcar y, aunque produjeron algunos daños materiales, no provocaron mortandad.
El 27 de septiembre de 1949 un frente de lluvias afectó a la mitad sur peninsular.Hubo riadas e inundaciones por diversas regiones de España.En Andalucía produjeron incidentes en Osuna y Jaén, cortes del ferrocarril en Algeciras y la provincia de Málaga. Hubo episodios de lluvias torrenciales en Ávila, en Almadén y en la provincia de Badajoz. En el puerto de Alicante los pesqueros no pudieron hacerse a la mar. Entre las comarcas del Alto Palancia y el Campo de Turia, cayó una tormenta muy fuerte en la sierra Calderona, donde nacen el barranco del Carraixet y algunas ramblas que desembocan en el propio barranco o en el Turia. La descarga dio lugar a crecidas repentinas de todos los barrancos y en consecuencia del río.
El caudal máximo de la crecida del Turia del 28 de septiembre de 1949 fue calculada en en la estación de aforo de Aguas Potables de Manises. La misma magnitud en cuanto a la riada del 14 de octubre de 1957 fue , mientras que el 10 de noviembre de 1897 fue . El 29 de octubre de 2024, se estima que el aforo máximo descargado por la rambla de Poyo fue de unos .
Otro punto donde se produjo una fuerte precipitación fue en el término de Chiva, produciéndose el desbordamiento del barranco de Chiva (también llamado de Poyo, de Torrente y de Catarroja).
Cabe señalar que el fenómeno meteorológico presentó variaciones locales muy considerables. El mismo día, en Castellón de la Plana, el desbordamiento del río Seco produjo doce muertos y cuantiosos daños materiales. Pero mientras en Liria había muy serios problemas, en la vecina Casinos ni llovía ni se desbordaban los barrancos.
Desarrollo de los acontecimientos Desbordamiento del río Turia La riada del Turia se formó por las aportaciones de los afluentes por la izquierda -bajando de la sierra Calderona al norte- a la cuenca baja del río. Al afectar a la cuenca baja, el embalse en construcción de Benagéber (entonces llamado del Generalísimo ) no produjo ningún efecto de laminación. Las aguas avanzaron por las aldeas de La Pobleta, Osset y Artaj, en el municipio de Andilla. La avenida de la rambla de Artaj nutrió el Turia a través de la rambla Castellarda.
En el municipio de Liria cayeron 165 litros por m² entre las 2 y las 4 de la tarde, en dos horas de tormenta de granizo, lluvia y viento. Hubo tres muertes a causa de la tormenta eléctrica. Hubo problemas en la cañada de Cela y las partidas de Olosa y la Hoya, que se convirtió en una amplia laguna que cubría cultivos. En Puebla de Vallbona, situada en la misma comarca del Campo de Turia, quedó detenido por la inundación un tren que había salido de Valencia a las 13.40 h. El agua sobrepasó la plataforma de los coches. El personal y pasaje permanecieron aislados sin luz ni comida hasta las 5 de la madrugada, cuando se pudo realizar su salvamento con barcas.
Hacia las 17.30 h se hizo evidente la crecida de las aguas del Turia en Manises. Treinta minutos más tarde ya había agua por encima del puente que la une con Paterna. miniaturadeimagen|Marcas en el pretil sur del río Turia en Valencia, correspondientes a los puntos de anclaje de diversas estructuras -en muchos casos, chabolas- que se construyeron dentro del cauce. A las 19 h el río cubría los ojos de los puentes de la ciudad de Valencia, y había preocupación por el riesgo de un desbordamiento inmediato. Cerca de la cárcel Modelo, las aguas llegaban a unos de la coronación del muro de defensa. A pesar de la resistencia del pretil meridional, las aguas llegaron a Ciutat Vella, especialmente en el sector de la plaza de Tetuán, por las numerosas surgencias de agua que se producían en las bocas del alcantarillado. Plazas y calles fueron invadidas por las aguas, con inundaciones de plantas bajas. Las Alamedas de Serranos registraron una altura de agua de más de medio metro. A las 19.30 h cayeron los dos tramos centrales del llamado puente de Madera, un puente metálico que había sido construido en sustitución de lo que se había llevado la riada de 1897.
El desbordamiento afectó con mayor intensidad al barrio de Campanar, situado en el margen izquierdo del río y carente de muro defensivo. Siguiendo este margen, las aguas anegaron parte de las tierras de Tendetes e inundaron bajos hasta la calle de Sagunto.
La situación más trágica se vivió dentro del cauce del Turia, en los poblados de chabolas que allí se encontraban. Las infraviviendas fueron arrastradas, y el ritmo rápido con el que se desarrolló la inundación impidió ocasionalmente desalojarlas: a las 18 h la situación en el cajero era de normalidad, a las 18.30 h las aguas lo cubrían de lado a lado, a las 19 h el agua cubría los ojos de los puentes.
Hacia las 20.15 h las aguas llegaron a los Poblados Marítimos, donde llegaron a una altura de medio metro en las calles del Cañamelar y el Cabañal. El Turia rebasó el puente nuevo de Nazaret por la insuficiencia de desagüe y el temporal litoral. Los trabajos de salvamento en el Marítimo tuvieron que efectuarse con embarcaciones por la destrucción que sufría la red de comunicaciones: además de los problemas con el puente nuevo de Nazaret, el antiguo puente metálico quedó destruido. La bajada de las aguas dejó en el Grao y en los otros barrios costeros un paisaje de cubierto de barro y restos arrastrados por la riada.
Cerca de las 21 h las aguas ya habían bajado en el azud de Manises. A las 22.30 h ya eran visibles los pretiles a la altura del puente del Real, donde el nivel de las aguas bajaba de nivel unos cada diez minutos.
Desbordamiento del Carraixet Las lluvias de la sierra de la Calderona provocaron la crecida del barranco del Carraixet y de numerosos de sus barrancos afluentes. En Bétera la avenida del barranco de Guas, justo antes de la confluencia con el Carraixet, provocó que el nivel del agua alcanzara los tres metros, derribó totalmente seis casas y otras treinta lo fueron de forma parcial, el puente del Carraixet y otro puente menor fueron derruidos por las aguas. En cuanto a pérdidas humanas, el balance fue de seis o siete fallecidos -el Centro de Estudios Locales de Bétera consigna la de cinco mujeres y un hombre-.Los daños en el campo y la ganadería fueron cuantiosos.
En Moncada, el Carraixet se desbordó a la altura de la masía de la Marquesa y la corriente entró en el pueblo donde afectó a casas, derribó muros e invadió corrales. Se formó una gran avenida que se extendía desde el monasterio de San Miguel de los Reyes hasta Tabernes Blanques y Almácera. En menos de una hora las aguas alcanzaron un nivel entre 1,50 y 2,50 m.
Las aguas provenientes de Tabernes invadieron en pocos minutos la huerta del término de Alboraya. La población quedó totalmente anegada por el agua y el barro. La avenida se ensanchó, afectó a la zona de la ermita del Milagro de los Peixets y derribó el puente de la vía férrea de servicio de las canteras del Puig. La acequia de Vera se desbordó y las aguas del Carraixet llegaron hasta la Malvarrosa, donde derribaron alrededor de treinta casas y chalés, pero al abrir brechas en la playa, facilitaron el desagüe al mar. Los Poblados Marítimos también fueron afectados por la corriente proveniente del Turia.
Otros barrancos que bajaban de la sierra Calderona causaron problemas en los términos de Albalat dels Sorrells y Museros, alcanzando las aguas una altura de dos metros. La rambla de Palos, entre Puebla de Farnals y Masamagrell, depositó una abundante carga de sedimentos.
A la una de la madrugada del día 29 empezó a normalizarse la situación en la Huerta Norte.
Desbordamiento del barranco de Chiva