La crisis migratoria de Ceuta de 2026 es un incidente internacional y una crisis migratoria que se desarrolla desde finales de julio de 2026, marcada por la entrada masiva de decenas de miles de personas desde Marruecos a la ciudad autónoma de Ceuta el 30 de julio. La mayoría de las entradas se produjeron a pie, atravesando las piedras del espigón de El Tarajal, mientras que una parte se produjo a nado. Estos hechos han sido calificados como una «invasión» por el Parlamento Europeo y diversos representantes políticos españoles.
El Gobierno de España estimó en unas 72 000 las personas que accedieron irregularmente a Ceuta entre el 30 y el 31 de julio, lo que convirtió el episodio en el mayor registrado en la frontera hispano-marroquí desde la crisis de Ceuta de 2021. Durante los días siguientes, la mayoría regresó a Marruecos, mientras España y Marruecos reforzaban sus dispositivos fronterizos y coordinaban actuaciones para impedir nuevas entradas y gestionar los retornos. A 31 de agosto, seguía sin conocerse con exactitud cuántas personas permanecían en Ceuta: el Ministerio del Interior cifraba su número en unas 5000, mientras que el Gobierno de Ceuta estimaba entre 10 000 y 12 000.
La crisis provocó el colapso de los recursos de acogida de Ceuta, el despliegue de efectivos del Ejército de Tierra, la Guardia Civil, la Policía Nacional y Salvamento Marítimo, así como el cierre temporal del paso fronterizo de Beni Enzar en Melilla. Los sucesos ocasionaron más de un centenar de fallecidos, decenas de agresiones sexuales y dieron lugar a numerosas operaciones de rescate y atención humanitaria. El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, calificó los acontecimientos como una «violación de la integridad territorial» de España, solicitó una respuesta coordinada de la Unión Europea y exculpó a las autoridades marroquíes de toda responsabilidad en los incidentes. No obstante, informes de los servicios de inteligencia españoles y de la Policía Nacional atribuyeron a Marruecos distintos grados de implicación en la entrada masiva. El Parlamento Europeo calificó posteriormente la instrumentalización de la inmigración irregular durante los acontecimientos como una «herramienta de guerra híbrida contra la integridad territorial» de un Estado miembro.
Antecedentes
miniaturadeimagen|Valla fronteriza entre Ceuta y Marruecos. Ceuta es una ciudad española situada en el norte de África y fronteriza con Marruecos, país que reivindica su soberanía junto con la de Melilla. Su posición geográfica y el régimen especial de su frontera dentro del espacio Schengen la han convertido en uno de los puntos de entrada irregular hacia España, tanto a través de la valla de Ceuta como bordeando a nado los espigones fronterizos.
El principal precedente reciente tuvo lugar en mayo de 2021, cuando unas 8000 personas entraron irregularmente en Ceuta durante una crisis diplomática entre España y Marruecos. La relajación de los controles marroquíes fue interpretada por el Parlamento Europeo como un uso de la migración para ejercer presión política sobre España. En los años posteriores continuaron produciéndose intentos de entrada a nado y convocatorias organizadas mediante redes sociales.
Pocas semanas antes de la crisis de 2026, el Tribunal Supremo estableció que el procedimiento de «devolución en caliente» previsto para los perímetros terrestres de Ceuta y Melilla no podía aplicarse a las personas interceptadas en el mar cuando intentaban acceder a nado. Tras los acontecimientos, autoridades españolas y marroquíes señalaron que una interpretación de esta resolución se había difundido ampliamente a través de redes sociales y redes de tráfico de personas, aunque su influencia efectiva en la movilización fue objeto de debate.
La crisis se produjo asimismo diez días después de una visita oficial de Pedro Sánchez a Argelia, que supuso un acercamiento entre ambos países tras varios años de deterioro de sus relaciones. Algunos análisis relacionaron este contexto con la rivalidad entre Marruecos y Argelia y el conflicto del Sáhara Occidental, si bien el Gobierno español no estableció públicamente una relación causal entre ambos acontecimientos.
Desarrollo
Incremento de las llegadas y saturación de los recursos de acogida Entre el 1 y el 29 de julio de 2026, el Gobierno español había contabilizado 1026 entradas a nado en Ceuta y 2857 interceptaciones por parte de las autoridades marroquíes, según los datos expuestos posteriormente por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. En los días anteriores al 30 de julio, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, cifró en 1500 las personas que habían llegado a la ciudad a nado desde Marruecos, con una media de unas 300 llegadas diarias.
Según activistas de Marruecos y Ceuta citados por Associated Press, los migrantes que intentaban alcanzar Ceuta eran principalmente marroquíes, junto con un pequeño número de argelinos que habían estado viviendo en Marruecos. Entre las personas que llegaron había tanto adultos como menores.
Las buenas condiciones meteorológicas favorecieron los cruces marítimos, aunque las autoridades de Ceuta consideraron inusual el número de personas que intentaban llegar a nado. El aumento coincidió con una sentencia del Tribunal Supremo, dictada el 8 de julio, que estableció que el rechazo en frontera no era aplicable a quienes fueran interceptados en el mar cuando intentaban entrar a nado en Ceuta o Melilla. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, relacionó el aumento de las llegadas con la resolución, mientras que algunos activistas, entre ellos Omar Naji, presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos en Marruecos Oriental, expresaron dudas sobre que la sentencia estuviera detrás del aumento. Naji señaló que la mayoría de los marroquíes desconocería este tipo de decisiones judiciales.
El aumento de las llegadas desbordó los recursos asistenciales de Ceuta. El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, afirmó el 29 de julio que los centros de acogida estaban colapsados y saturados, y que cientos de migrantes dormían fuera de un centro que había superado su capacidad. El 30 de julio, Vivas cifró la sobreocupación del área destinada a menores en el 2400% de su capacidad ordinaria. Además, cerca de un millar de personas se encontraban fuera del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes.
El 30 de julio, ante la situación de saturación, la Asamblea de Ceuta solicitó al Gobierno central el cierre de la frontera, el despliegue del Ejército y la declaración de la emergencia nacional. El Gobierno descartó declarar formalmente la emergencia nacional, al considerar que la normativa de protección civil no contempla los flujos migratorios como un riesgo del Sistema Nacional de Protección Civil, aunque aseguró que los ministerios implicados estaban actuando de forma coordinada.
Entrada masiva a Ceuta del 30 y 31 de julio miniaturadeimagen|Valla de Ceuta y espigón de Benzú en 2012. Según un informe publicado el 3 de agosto por Golden Owl, una empresa dedicada al análisis de información procedente de fuentes abiertas, la movilización que precedió a la entrada masiva en Ceuta formó parte de una operación de desinformación coordinada y no constituyó un movimiento espontáneo. El estudio, elaborado a partir del análisis de 25 grupos y páginas de Facebook y de otras redes sociales, identificó una estructura descentralizada compuesta por un núcleo de coordinación en canales privados, una red pública de difusión en Facebook y microrreclutadores encargados de atraer nuevos participantes. También señaló el empleo de medidas destinadas a ocultar la identidad de los promotores y la existencia de incentivos económicos vinculados a la movilización.
El 29 de julio, un día antes de la entrada masiva, se produjeron importantes movimientos de personas en el norte de Marruecos. Imágenes difundidas posteriormente mostraron a numerosos migrantes desplazándose hacia la frontera, mientras agentes marroquíes trataban de impedir los cruces. Ese mismo día, los llamamientos difundidos en redes sociales comenzaron a trasladarse de plataformas abiertas como Facebook, Instagram y TikTok a grupos cerrados de mensajería, con mensajes que instaban a dirigirse a Castillejos y señalaban posibles vías de entrada.
La situación cambió de escala durante la mañana del 30 de julio, cuando varios miles de personas comenzaron a entrar en Ceuta desde Marruecos, principalmente a pie bordeando el espigón de El Tarajal y también a nado. Miles de personas se dirigieron hacia el perímetro fronterizo desde distintos puntos de Castillejos, formando una columna de unos cinco kilómetros. EFE constató que la policía marroquí se encontraba desbordada en la zona fronteriza. Las autoridades marroquíes emplearon gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a las personas congregadas en las proximidades de la frontera. Los cruces continuaron durante el resto del día, mientras miles de personas seguían concentradas en Castillejos y trataban de alcanzar Ceuta por el espigón y a nado.
Durante la madrugada del 31 de julio, los efectivos marroquíes lograron replegar inicialmente a los migrantes hacia el lado marroquí, aunque los grupos regresaron poco después en mayor número y se produjeron nuevos enfrentamientos. A primera hora de la mañana continuaron las entradas desde Marruecos, aunque la afluencia había disminuido, mientras cientos de personas empezaron a regresar voluntariamente.
Ante la magnitud de las entradas, el Gobierno español movilizó a las Fuerzas Armadas para reforzar a la Guardia Civil en Ceuta. Los efectivos militares quedaron coordinados por el Mando de Operaciones y prestaron apoyo a la Guardia Civil, responsable de la vigilancia de la frontera.
El 31 de julio, el Ministerio del Interior estimó en unas 50 000 las personas que habían accedido a Ceuta hasta entonces, mientras que el presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, elevó la cifra a 60 000. Ese mismo día, el retorno hacia Marruecos fue masivo: a las 18:00, el Ministerio del Interior contabilizaba 48 300 retornos de las aproximadamente 50 000 personas que habían entrado según su estimación inicial.
El 4 de agosto, el Ministerio del Interior fijó en 72 000 la cifra oficial de entradas durante la crisis. El 10 de agosto, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, afirmó que habían llegado unas 80 000 personas, pero el Gobierno aclaró posteriormente que la cifra oficial se mantenía en 72 000.
Fallecimientos y operaciones de rescate La Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía, Salvamento Marítimo y Cruz Roja desplegaron embarcaciones y equipos de asistencia para rescatar a las personas que se encontraban en el agua y atenderlas una vez alcanzaban territorio español. Los servicios de emergencia realizaron intervenciones continuas debido al agotamiento, la hipotermia y las lesiones sufridas durante los cruces.
Los intentos de entrada provocaron decenas de fallecimientos, la mayoría por ahogamiento, aunque también se registraron víctimas durante las aglomeraciones y enfrentamientos junto a la frontera. La cifra aumentó a medida que los equipos de rescate recuperaban cadáveres en las aguas próximas a Ceuta y en la costa marroquí.
Los primeros balances difundidos durante el 31 de julio fueron provisionales y oscilaron entre 34 y 43 fallecidos, debido a la continua actualización de los datos y a las dificultades para determinar si todos los cuerpos recuperados estaban relacionados con el episodio fronterizo. Al día siguiente, el Ministerio del Interior elevó el balance a 67 fallecidos, mientras continuaban las labores de búsqueda y recuperación de cuerpos en el entorno marítimo de Ceuta.
Intentos de entrada y cierre fronterizo en Melilla miniaturadeimagen|Mapa de Melilla