El teatro Pérez Galdós es el principal recinto teatral de la ciudad española de Las Palmas de Gran Canaria, sede permanente del Festival de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria Alfredo Kraus.

Está situado al sureste del barrio de Triana, cerca del mar, en el margen izquierdo de la desembocadura del barranco Guiniguada. Se trata de uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad y, tras la reforma integral culminada en 2007, uno de los teatros más modernos de España.

Reseña histórica

miniatura|Desembocadura del Guiniguada con el teatro al fondo (1890).

Hasta mediados del , Las Palmas de Gran Canaria no contaba con un lugar adecuado para llevar a cabo representaciones escénicas. La idea de construir uno se había concebido desde 1830 y su más decidido promotor fue Benito Lentini, pianista y compositor italiano afincado en la ciudad. El primitivo Teatro Cairasco, que se levantara en la plaza del mismo nombre, fue encargado al arquitecto Santiago Bary, comenzando las obras en 1842 y finalizando en 1845. Fue éste el primer teatro que se construía en la provincia de Las Palmas. Sin embargo, los escasos recursos económicos disponibles dieron como resultado un recinto con bastantes deficiencias constructivas, un mal que se agravó cuando, años después, la sociedad del Gabinete Literario se vino a instalar en el mismo edificio. Entre la falta de espacio y las deficiencias del inmueble, pronto surgió la necesidad de construir un nuevo teatro.

Para ello se barajaron otras zonas de la ciudad donde levantar uno nuevo, optándose finalmente, no sin cierta polémica (el propio Galdós ridiculizó su ubicación al lado del mar), por un solar propiedad del ayuntamiento en la desembocadura del barranco Guiniguada. Como se hiciera antes con el Cairasco, se constituyó una sociedad civil por acciones con el fin de recabar fondos entre la ciudadanía para la construcción del nuevo teatro. Se asignó el proyecto al arquitecto Francisco Jareño y Alarcón (Albacete, 1818) quien años antes había proyectado en Madrid el edificio del Palacio de Bibliotecas y Museos que hoy acoge las sedes del Museo Arqueológico Nacional y de la Biblioteca Nacional.

En 1862 comenzaron las reuniones para recabar fondos entre los ciudadanos, mediante el llamado empréstito patriótico, y en 1867 se iniciaron las obras, que se prolongaron por espacio de más de dos décadas debido a problemas económicos. Finalmente, se levantaría el primer telón en 1890, aunque ya en 1888 el afamado tenor italiano Stagno había ofrecido un concierto benéfico en el escenario provisional de un teatro aún sin terminar, que primero se conoció como Teatro Nuevo y más tarde sería bautizado en el nombre de Teatro Tirso de Molina. Habría que esperar, unos años más tarde, a la puesta en escena de la obra Electra, de Benito Pérez Galdós, representada con notable éxito en 1902, para que el teatro recibiera el nombre del escritor grancanario, que por aquel entonces ya contaba con cierto renombre y parecía más coherente darle su nombre al teatro de su ciudad natal.

Incendio y reconstrucción miniatura|El teatro original de Jareño a finales del . En la noche del 28 de junio de 1918 un fatal suceso vino a conmover a la población de Las Palmas de Gran Canaria: un gran incendio se cebó con el teatro destruyendo su estructura de madera casi por completo. El Ayuntamiento tuvo que plantearse su reconstrucción en 1921, esta vez con fondos propios, y recurrió para ello a los arquitectos municipales Fernando Navarro y Navarro y Rafael Massanet. Pero divergencias surgidas entre el equipo técnico, motivaron que, en 1923, el Ayuntamiento optase por designar como nuevo director de las obras al arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre, quien las concluyó entre 1925 y 1928. Miguel Martín solicitó ayuda a su hermano Néstor Martín Fernández de La Torre, artista y pintor, para decorar el edificio. Éste se ocuparía de realizar las pinturas en lienzo del salón Saint-Saëns, del techo de la platea, de la boca del escenario y de diseñar los vitrales y el telón. Tras las obras, el 28 de mayo de 1928 se llevó a cabo la primera reinauguración.

La reconstrucción fue fiel al diseño del arquitecto Jareño, quien ideó un edificio de planta rectangular de 70 por 30 metros, construido en piedra y ladrillo, que respetaba los límites impuestos por el solar que había dejado el anterior edificio, del que solo se pudieron aprovechar sus cimientos y parte de la fachada norte. En su interior confluyen elementos alhambristas y renacentistas, con vidrieras de estilo art nouveau y pinturas de Néstor. El inmueble está conformado por un vestíbulo con escalinata de acceso al patio de butacas y dos escaleras laterales enfrentadas para acceder al anfiteatro. El diseño perimetral del patio de butacas y de la boca del escenario destacan la curvatura de los antepechos del anfiteatro y de los palcos. Éstos, dispuestos a la francesa, a los lados del proscenio, se ubican en tres niveles a partir del primer piso. Todo ello proporciona una planta en herradura muy típica de los teatros italianos.

Desde el exterior, la sala se remataba con techo a tres aguas mientras que para la caja escénica se optó por uno a dos aguas que sería derribado años más tarde, junto con el resto de la estructura escénica, con ocasión de las obras de rehabilitación integral de 2004. En esta desaparecida estructura que envolvía el escenario se encontraban a sus lados los camerinos y, detrás, otras dependencias para el montaje escénico.

El edificio cuenta con cuatro fachadas de estilo arquitectónico académico-clasicista. La principal se compone de un cuerpo central, todo él construido en piedra de cantería, levantado en gradiente sobre podio para marcar la entrada. El acceso principal se solucionó mediante cinco arcos de estilo renacentista hechos en cantería almohadillada, que vienen a soportar a otro conjunto de arcos separados por pilastras jónicas que enmarcan los huecos de la primera planta; para rematar este cuerpo en un ático de ventanales con frontones, separados, también, por pilastras. El resto del frontis está realizado en paramento liso con remates y cornisas en piedra de cantería, y repite el tipo de huecos y molduras del cuerpo central.

La última reforma databa de 1989, hasta su rehabilitación integral llevada a cabo entre 2004 y 2007, en la que se procede a reformar y restaurar a fondo todo el edificio y se levanta una nueva y completa caja escénica.

El 19 de noviembre de 1990, el edificio fue declarado bien de interés cultural (BIC) con categoría de monumento por el Gobierno de Canarias.

Representaciones y cronología El Teatro Pérez Galdós ha pasado por etapas de mayor o menor actividad cultural desde su apertura, bajo el nombre de Tirso de Molina, en 1890 con la ópera La Traviata. Sobre su escenario han tenido cabida multitud de montajes teatrales, conciertos, recitales de artistas de renombre, galas de carnaval, actos institucionales, etcétera. En los últimos años, las actividades musicales eran las que tenían mayor preponderancia, sobre todo debido al Festival de Música de Canarias y al Festival de Ópera Alfredo Kraus. Tras la rehabilitación integral, y dado que en la ciudad ya existen otros espacios escénicos que, como el Auditorio Alfredo Kraus, pueden acoger a gran parte de las actividades que se venían desarrollando hasta ahora en el recinto, en su nueva etapa se desea orientar el uso del teatro al estreno de producciones operísticas.

Pequeña cronología para la Historia y selección de espectáculos más representativos puestos en escena 1866: Se constituye una sociedad civil por acciones para levantar un teatro que fuera acorde a las necesidades culturales de la ciudad. Un año después darían comienzo las obras según planos de Francisco Jareño. 1888: Aún sin concluir las obras, el teatro debe abrir sus puertas con un escenario provisional para acoger un concierto a beneficio de las víctimas del naufragio del Sud América del tenor italiano Roberto Stagno, que se encontraba de paso en Las Palmas. El teatro se inauguraría oficialmente dos años después, en 1890, con La Traviata de Verdi.Inicialmente la recaudación del concierto iba a destinarse a la terminación de la obra. Sin embargo, Betancor Pérez en su estudio (op.cit.) afirma que el concierto original iba a ser en beneficio de los pobres de la ciudad. 1928: Tras diez largos y polémicos años se reabre el actual teatro Pérez Galdós sobre el solar que ocupaba el siniestrado edificio. Se estrenó Aida, ópera en cuatro actos compuesta por Verdi. 1994: El edificio del teatro fue declarado bien de interés cultural (BIC) por el Gobierno de Canarias, con la categoría de monumento en conjunto histórico. Sin embargo, posteriormente sería desclasificado en parte para acometer la rehabilitación integral que se llevó a cabo a partir de 2004. 2007: Sometido a una rehabilitación integral durante los últimos años, vuelve a abrir sus puertas al público un edificio que combina el romanticismo del con las avanzadas tecnologías escénicas del . El estreno de la tetralogía El anillo del nibelungo, especialmente escogida como acto central de su segunda reapertura, sirvió para demostrar las nuevas capacidades técnicas y escénicas del Pérez Galdós, siendo el primer teatro de España que afrontó la representación de la obra completa en una sola semana.Vela del Campo, Juan Ángel. «Valery Gergiev dirige un brillante 'Anillo del nibelungo'.» 21 de abril de 2007. El País. y Reverter, Arturo. «Aprobado, y poquito más.» La Razón.

Sala principal miniatura|Vista del aforo desde el escenario (1928). La sala se reparte en cuatro niveles con un aforo total de 1085 localidades:

Nivel 0: Platea o patio de butacas, catorce palcos de platea y dos proscenios. Es la planta de acceso desde la calle y en ella hay 408 butacas; de ellas 24 son desmontables para ubicar a personas con movilidad reducida que acceden desde una entrada accesoria en el lateral que da a la calle Francisco Jareño. Cada butaca de este nivel está dotada de un sistema de pantallas individuales para la lectura de los subtítulos de las óperas. En palcos y proscenios las butacas se sustituyen por sillas sueltas, no sujetas al piso. Nivel 1: Palco principal, dieciséis palcos de principal y dos proscenios. Encontramos 162 asientos en este nivel. En el centro, enfrentado a la boca del escenario, se encuentra el palco de honor, habitualmente reservado a autoridades o personalidades, con acceso directo desde el salón Saint-Saëns. Nivel 2: Primer anfiteatro, dieciséis palcos de anfiteatro 1.º y dos proscenios. En este nivel hay instaladas 284 localidades. Nivel 3: Segundo anfiteatro, dos galerías laterales de anfiteatro 2.º y dos palcos. En la rehabilitación de 2004 se hicieron reformas en este nivel para unir "Paraíso" con "General" (el gallinero) que estaban en plantas diferentes. Ahora se ubican en la nueva distribución 231 asientos.

La embocadura del escenario y el falso techo están decorados con molduras de escayola y frescos de lienzos del artista Néstor Martín Fernández de la Torre de trazas modernistas y simbolistas que representan diferentes alegorías a las artes escénicas, como son Apolo y las musas, sobre el escenario, y El canto y La danza, estas dos obras enfrentadas a los laterales. También Néstor se encargaría de diseñar el vitral de la linterna y el telón, de 14 metros de ancho y 10 de alto y cierre con caída vertical con telas de seda y terciopelo que lleva bordado una alegoría al escudo de la ciudad.

Salón Saint-Saëns miniatura|Salón Saint-Saëns en 1928.