Daniel Alberto Passarella (Chacabuco, Buenos Aires, 25 de mayo de 1953) es un exfutbolista, exentrenador y exdirigente de fútbol argentino.
Se desempeñaba como defensor central, y con 175 goles, es el segundo defensa más goleador de la historia, solo detrás de Ronald Koeman.
Es considerado por especialistas y aficionados como uno de los mejores defensores de la historia. Esto fue respaldado también por el reconocido delantero brasileño Pelé, que en su lista de «los FIFA 100», lo designa como uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, y por la IFFHS, que lo proclama entre los mejores jugadores sudamericanos del siglo XX.
Inició su carrera en un club de su ciudad, en Club Atlético Argentino (Chacabuco) en el año 1968 a la edad de 15 años. Su primer director técnico fue Enrique Fernández. Llega a Sarmiento de Junín en 1968, y al año siguiente fichó con el Club Atlético River Plate, donde jugó hasta 1981, ganando siete torneos de Primera División. También militó en Fiorentina (1982-1988) e Inter de Milán (1986-1990), para finalmente regresar a River para su retiro.
Fue campeón del mundo con la selección nacional en Argentina 1978, actuando como el capitán, y en México 1986. Esto lo convierte en poseedor del reconocimiento de ser el único futbolista argentino en ganar dos Copas del Mundo.
Como director técnico obtuvo tres ligas con River Plate (Campeonato 1989-90, el Apertura 1991 y 1993) y una con Monterrey (Clausura 2003). Además, dirigió la selección nacional durante cuatro años, y disputando el Mundial de Francia 1998, alcanzando los cuartos de final.
Tras su retiro, fungió como presidente del club millonario de 2010 a 2013, siendo la cuarta persona en el mundo en ser futbolista, director técnico y presidente de un mismo club.
Biografía y orígenes Nacido el 25 de mayo de 1953 en Chacabuco, se inició en Club Argentino, jugando como «número 10», aunque más tarde sería trasladado a zaguero. Tiene ascendencia italiana: sus bisabuelos provenían de Ferruzzano, un pueblo a las afueras de la provincia de Regio de Calabria, y en algún punto emigraron a Buenos Aires.
Tuvo pruebas en varios clubes de Argentina, como Independiente, Estudiantes de La Plata, Chacarita y Boca Juniors. En este último permaneció cerca de tres meses en «La Candela», complejo del club, pero fue desligado en su totalidad tras un encuentro con Bernardo Gandulla.
En 1973 fue llamado por Sarmiento de Junín, en calidad de préstamo, para integrar el equipo que disputaría la Primera C, la tercera categoría del fútbol argentino en aquel entonces.
Trayectoria como jugador
Debut con Sarmiento de Junín Debutó en 1973 a los 20 años de edad. Convirtió el primer gol de su carrera el 12 de mayo ante Brown de Adrogué, en un empate 2-2. Aquella temporada finalizó con Passarella aportando nueve goles en 36 partidos.
Tras un encuentro con Raúl Hernández, formador de juveniles de River Plate en aquel entonces, Néstor Rossi, director técnico del club, decidió llevárselo con motivo de probarlo.
River Plate
Llegada en vísperas de su potencial miniaturadeimagen|Passarella en 1974.
Su primer partido fue en el «Superclásico» de verano contra Boca Juniors, un 23 de enero de 1974. Previo al encuentro, Pipo Rossi le preguntó si se animaba a jugar, a lo que Passarella contestó: Discúlpeme que le conteste, yo me animo a jugar, hay que ver si usted se anima a ponerme. Aquel joven Passarella tendría una gran actuación en el empate sin goles. Actuó como lateral izquierdo y su trabajo fue marcar a una de las figuras del rival, Ramón Ponce. Su debut oficial se produjo el 14 de abril de 1974, en un encuentro por el Torneo Metropolitano que terminaría en caída frente a Rosario Central por 1-0 de visitante. Entró en el entretiempo, reemplazando a Héctor Osvaldo López.
De cara al Campeonato Nacional, y con Omar Sívori como entrenador, sus goles no se hicieron esperar. El 28 de julio de 1974, por la segunda jornada del torneo, convirtió el gol del triunfo ante Argentinos Juniors, en un partido que finalizó 3-2. Tuvo una actuación sobresaliente en el encuentro ante Altos Hornos Zapla por la fecha 14, donde anotó un hat-trick de penal que permitieron dar vuelta un partido que River arrancó perdiendo.
Con la llegada del ídolo Ángel Labruna a la dirección técnica del club, y de jugadores como Pablo Comelles, Miguel Ángel Raimondo y Héctor Ártico como refuerzos en la línea defensiva, Passarella pierde la titularidad ya que se negó a jugar por la izquierda. Su actuación más destacada fue contra Atlanta, cuando anotó dos goles para la victoria 3-2 como visitante.
Sin embargo, arrancado el Torneo Nacional de aquel año, volvió a ganarse la titularidad ante la lesión de Comelles. El lateral izquierdo titular, Gorrión López, pasó a jugar por derecha, y en el vacante lateral se estableció Passarella. En aquella primera fase marcaría tres goles, pero de cara a la ronda final del Campeonato firmaría cuatro más, en partidos decisivos que catapultaron a River al bicampeonato: los goles del triunfo frente a Talleres de Córdoba y Temperley, en el empate ante Gimnasia y Esgrima de Jújuy, y ante Atlético Túcuman en la victoria por 2-1.
Consolidación en River y año récord Passarella pasó a formar parte del River que cortó la sequía de títulos, y de cara a 1976 se mantuvo firme como titular en el equipo de Labruna, ya acoplado como defensa central. Durante la temporada, anotó 24 goles entre los dos torneos locales (14 en el Metropolitano, 10 en el Nacional), récord absoluto dentro del fútbol argentino. Fue el octavo máximo goleador de ambos campeonatos, y el máximo goleador de River en ambas disputas, aunque el millonario no se consagraría campeón de ningún torneo, quedando quinto y subcampeón, respectivamente.
También disputa la Copa Libertadores, marcando el gol de la victoria y posterior clasificación ante Estudiantes de La Plata en la primera fase del torneo. River culminaría segundo tras perder la final ante Cruzeiro. Passarella solo pudo jugar el segundo partido de aquella cita, con triunfo 2-1, debido a lesiones previas que afectaron su disputa.
El Káiser sería premiado con el reconocimiento al Futbolista del año en Argentina en 1976 por su irrupción como flamante goleador, en conjunto con sus claras características defensivas, que lo convertían en un jugador muy completo ya con 23 años.
Luego de un desolante año, en 1977 River conseguiría el Campeonato Metropolitano, con Passarella como una de sus figuras. Uno de sus más memorables goles se produjo en la fecha 45 del torneo: convierte dos penales a Hugo Gatti (el primero fue anulado), para la posterior victoria del conjunto riverplatense con gol de Pedro González. Aquel día, River quedó a un paso del título en cancha de Boca, tras arrancar perdiendo. Posteriormente también marcaría el 2-0 parcial, de tiro libre, en la victoria 4-2 ante Ferro, que decretó la conquista del título por encima del perseguidor, Independiente.
Durante el resto de 1977 y la primera parte de 1978, River no se mantuvo firme en el ámbito local. Fue el segundo máximo goleador de su equipo en el Nacional 1977, siendo solo superado por Norberto Alonso, pero el posterior año fue el menos destacable de su etapa en River: debido a la disputa de la Copa del Mundo, solo estaría disponible para el último tramo de aquel año. miniaturadeimagen|393x393px|Passarella en 1979. Passarella anotaría ante Independiente por la Libertadores 1978 en el partido desempate de la primera fase, tras volver de la concentración de cara al mundial, habiéndose consagrado campeón. Ante un Metropolitano que fue descuidado debido a la gira europea del plantel y que afrontó sin su mayoría de figuras debido a la convocatoria mundialista, River se queda sin chances de campeonar, y sumado a la derrota ante Atlético Mineiro y Boca en la segunda fase de la Libertadores, River pierde también sus chances en el certamen continental, y termina de quedarse con las manos vacías al perder la final del Torneo Nacional ante Independiente. izquierda|miniaturadeimagen|263x263px|Junto a Leopoldo Luque en la tapa de El Gráfico, en los festejos por la consagración del Metropolitano. El conjunto millonario se repondría, no obstante, y de manera contundente. River vuelve a demostrar su poderío en la liga, y vence en ambos torneos de la temporada. Tras clasificar a la ronda eliminatoria con fino margen de diferencia, Passarella convierte ante Independiente en ambos partidos de la semifinal del Metropolitano, en las victorias por 4-3 de local y 2-1 de visitante, para más tarde vencer con un contundente 7-1 en el global de la final a Vélez Sarsfield.
El gran capitán sería clave, una vez más, en la conquista del segundo torneo del año: similarmente al torneo anterior, con mera diferencia de un punto por sobre Huracán, River clasifica a la eliminatoria por el título. En cuartos de final vence a Vélez por penales, tras ganar 1-0 el partido de vuelta, con asistencia de Passarella a Juan José López a cinco minutos del final, y luego, en semifinales, se deshace de Rosario Central, nuevamente con gol suyo, en una abultada serie ganada 7-1. River se corona campeón frente a Unión, tras empatar ambos partidos, pero siendo beneficiario del gol de visitante. En el partido de ida, finalizado con empate a uno, el káiser brindó la asistencia, tras nuevamente ganar en lo alto, al Beto Alonso.
Explosión definitiva como jugador Afrontando 1980, River cumple con las expectativas y consigue el tricampeonato, al ganar el Metropolitano. Nuevamente surge como figura en la conquista del título Passarella, y el equipo de Labruna, con una actuación más soberbia de la común, gana el torneo con nueve puntos de diferencia sobre el subcampeón, Argentinos Juniors, y ganando ambos partidos ante Boca, con un imponente 5-2 de visitante y 2-1 de local. Es recordado el gol del empate en el superclásico jugado en el Monumental, en donde Passarella remata un tiro libre inalcanzable para el Loco Gatti, con un clase magistral.
Consagrado por tercera vez consecutiva como el cuarto jugador más goleador de River en un torneo, afronta el Nacional en búsqueda del cuarto campeonato seguido, pero el equipo se queda corto en las aspiraciones al título tras perder duramente ante Newell's Old Boys en el partido de vuelta de los cuartos de final.
De cara a 1981, River afronta con expectativa la Copa Libertadores, competencia resaltantemente esquiva en ese entonces, y el Torneo Metropolitano. Sin embargo, ninguna de los títulos brindaría alegría para el cuadro millonario, que se quedaría corto en el torneo y perdería insolitamente los dos partidos ante Deportivo Cali en la Copa, los cuales despojaron al equipo de avanzar a la segunda fase. Passarella entre los dos torneos anota nueve goles, pero quedarían eclipsados tras su actuación en el Campeonato Nacional.
Ya con Alfredo di Stéfano en el banco, tras el despido de Ángel Labruna, mentor del Káiser, River afrontó el segundo torneo del año, con motivos de campeonar. Anotó ante el Boca de Maradona en una remontada 3-2 de visitante, para unas fechas más tarde clasificar con lo justo a los cuartos de final del torneo. Passarella sacó a relucir su pegada y nuevamente anotó en fase eliminatoria: ante Rosario Central, por los cuartos de final, marcó el 1-0 parcial en Arroyito, que finalizaría con un 2-1 final a favor. Tras el empate en la vuelta, River visita Avellaneda y se mide ante Independiente, donde nuevamente, de tiro libre, firma un potente disparo al ángulo. Aquel gol clasificaría a River a la final, tras empatar en el Estadio Monumental en el desquite. miniaturadeimagen|Marcado por Julio César Jiménez en la final del Campeonato Nacional