350px|thumb|Los trenes de alta velocidad españoles representan uno de los principales símbolos del desarrollo económico de España a finales del y principios del .
La historia económica de lo que hoy es España se inicia en torno al año 2000 a. C., cuando comenzó el desarrollo de la cultura de los metales. En este periodo, empezaron las primeras actividades comerciales con los pueblos del mediterráneo, los fenicios, griegos y cartagineses. La llegada de los romanos hacia el año 218 a. C. transformó la economía de Hispania, desarrollando fundamentalmente la agricultura y el comercio.
La unidad política de España se llevó a cabo a finales del , esta unidad en la cúspide del poder político no supuso una unificación económica y social, pues siguieron coexistiendo distintos sistemas monetarios y fiscales entre los territorios del Reino de Aragón y el Castilla y se mantuvieron las aduanas entre los distintos reinos. A principios del , con la llegada de la dinastía borbónica se produjo la unificación de todo el territorio bajo los sistemas vigentes en Castilla.
Alrededor del año 1840, España empezó, con retraso con respecto a los principales países europeos, a experimentar la industrialización, después de haber logrado la reforma de las instituciones y la legislación. Para este proceso fue clave la apertura hacia el exterior, de donde se obtuvo tecnología, capitales y todo aquello que la economía española no podía proporcionar. Sin embargo, esta industrialización no culminó en una primera etapa, ya que el crecimiento industrial perdió fuerza antes de haber transformado profundamente la economía del país.
Iberia thumb|Moneda acuñada en Gadir (actual Cádiz), que muestra a dos atunes, un pez que era pescado en la antigüedad en las aguas del Estrecho de Gibraltar.
Las primeras informaciones sobre el desarrollo de una actividad económica en la península ibérica proceden de alrededor del año 2000 a. C., momento en que dio comienzo la denominada cultura de los metales, el desarrollo de este conjunto de técnicas conllevó la integración de los pueblos situados al sur de la península y en la zona levantina dentro del comercio mediterráneo, que estaba liderado por los pueblos del próximo oriente. Esas relaciones fueron intensificándose hacia el año 1000 a.C., siendo el principal atractivo comercial de la península sus recursos minerales. Hasta el se trataba de un comercio de carácter pacífico, fundándose varias ciudades a lo largo de la costa mediterránea como Cádiz y Málaga por los fenicios, Denia y Ampurias por los griegos y Alicante y Cartagena por los cartagineses. Durante ese periodo se introdujeron cultivos como el olivo y la vid. Solo los cartagineses iniciaron una colonización hacia el interior con un carácter más militar que llevó finalmente a la entrada de Roma en el
Uno de los más indudables símbolos de civilización que las culturas foráneas aportaron a las poblaciones de la península ibérica fue la acuñación de moneda con el fin de facilitar las transacciones comerciales. Hasta entonces, los pueblos peninsulares basaban su economía en el trueque de productos, pero a principios del , colonias griegas como Ampurias comenzaron la acuñación de monedas, aunque sin influencia más allá de sus límites territoriales.
250px|thumbnail|Factoría de salozones y garum de la ciudad romana de Baelo Claudia, en la provincia de Cádiz. La ciudad de Baelo Claudia mantuvo una intensa actividad comercial, con toda el área mediterránea, fundamentada en su producción de salazones de pescado y de la sala garum, muy demandada en Antigua Roma
Dominación romana
La conquista de Hispania comienza en el año 218 a. C. con el desembarco romano en Ampurias, la economía de Hispania experimentó una fuerte evolución durante y tras la conquista del territorio peninsular por parte de Roma y pasó a convertirse en una de las más valiosas adquisiciones de la República y el Imperio y en un puntal básico de la economía que sustentaba el auge de Roma.
El interés inicial de Roma en Hispania fue extraer provecho de sus riquezas minerales. Además de la explotación de los recursos minerales, Roma obtuvo con la conquista de Hispania el acceso a las que probablemente fueran las mejores tierras de labor de todo el territorio romanizado.
La agricultura de la Bética era especialmente rica, exportando vinos, aceite de oliva y también una salsa de pescado fermentada llamada garum, muy apreciada en la dieta romana. Las plantaciones de olivos de la Bética proporcionaban aceite de oliva que era transportado por mar y suministrado, entre otros, a las legiones romanas en Germania. Las ánforas de la Bética han sido halladas a lo largo de todo el Imperio romano de Occidente. Para conservar el control de estas rutas marítimas el Imperio necesitaba controlar las distantes costas de Lusitania y la costa del Atlántico al norte de Hispania. Como sistema de explotación jurídico económica en la agricultura, se estableció el colonato, a medio camino entre el sistema esclavista y el feudalismo, que perduraría durante varios siglos. thumb|Mina a cielo abierto de Las Médulas, en Castilla y León, la mayor mina de oro de todo el Imperio Romano. Se caracterizó por el singular método de ingeniería utilizado para la extracción del metal, llamado ruina montium, que consistía en la disolución de montañas utilizando grandes cantidades de agua. Durante toda la dominación romana, la economía productiva hispana experimentó una gran expansión y la mayor parte de los territorios de la península ibérica entraron en una economía mercantil, especialmente desarrollada en el sur, favorecida por unas infraestructuras viarias y unas rutas comerciales que le abrían los mercados del resto del imperio y que difundieron el comercio a todos los ámbitos y el desarrollo de algunas ciudades como Sevilla, Mérida, Zaragoza y Tarragona.
Edad Media
Época visigoda Desde finales del periodo romano, su sistema económico fue entrando en crisis, hubo una importante caída de la población y la vida económica se hizo más rural y aislada. La sociedad visigoda estaba dominada por las actividades de carácter agrícola y ganadero. En este punto continuaron la misma actividad económica de la Hispania romana, con los mismos cultivos, introduciendo algunos nuevos, como el de las espinacas o la alcachofa. La explotación de la tierra seguía organizada en torno a grandes villae. Una villa estaba dividida en reserva y mansos. La organización continuó como en la época del Bajo Imperio en torno al colonato y así la mano de obra no era ya esclava, sino que se trataba de colonos.
Otros factores de la economía romana cambiaron, disminuyó la importancia de las grandes ciudades, del comercio o la minería. La circulación de moneda se hizo escasa. El único comercio de cierta importancia era el de productos de lujo que provenían del Mediterráneo, y que era gestionado por mercaderes internacionales.
El nacimiento y formación del sistema feudal en los reinos cristianos de la península ibérica estuvo marcado por la permanencia musulmana, con economías más avanzadas que las europeas, siendo el resultado de 700 años de guerra, desde el hasta finales del .
Al-Ándalus thumb|Vista aérea del Palmeral de Elche, una plantación datilera que tiene su origen en tiempos de Abderramán I, y que en su mayor apogeo incluyó unas 300.000 palmeras. thumb|Restos del Molino de la Albolafia, en Córdoba. Varias teorías apuntan a que este fue el primer lugar de Europa donde se fabricó papel de forma organizada,https://www.legadoandalusi.es/revista/imagenes-de-los-molinos-y-la-albolafia-de-cordoba/ que serviría para abastecer las cerca de 70 grandes bibliotecas que existían en la ciudad en tiempos de Alhakén II.https://www.bne.es/es/blog/blog-bne/alhaquen-ii-el-califa-bibliofilo Al-Ándalus llegó a ocupar una gran parte de la península ibérica, su economía fue primordialmente de carácter urbano y durante la época del Califato Omeya de Córdoba disfrutó de una gran prosperidad, que tuvo su base en una agricultura muy eficiente, en la que destacaban las técnicas de riego, una artesanía muy diversa y un desarrollo importante del comercio, que jugaba un papel de intermediario entre Europa, África y Oriente Próximo. Esta prosperidad hizo que las mayores ciudades europeas de la época se encontrarán en al-Ándalus. La moneda de oro cordobesa se convirtió en la más importante de la época, siendo probablemente imitada por el Imperio carolingio.
El avance de los reinos cristianos 250px|right|thumb|Ejército de Almanzor durante la batalla de San Esteban de Gormaz. Cantigas de Santa María. La expansión militar de los reinos cristianos peninsulares junto a su consolidación y empuje económico y político y la fragmentación política de al-Ándalus en reinos de Taifas marcaron esta época. Desde el punto de vista económico el proceso de reconquista supuso la puesta en explotación de nuevas tierras, que marcó el feudalismo hispano.
A partir del , se establecen las bases sobre las que girará el desarrollo económico hasta el . La economía tiene su fundamento en el sector agrario que aporta las rentas y el empleo frente a los sectores manufactureros y el sector terciario poco desarrollados a nivel global.
El proceso de renconquista no se hubiera realizado de igual manera si entre los siglos y no se hubiera vivido un momento de constante crecimiento económico que fue común a toda la península. En la agricultura este proceso se materializó en la puesta en cultivo de nuevas tierras y el avance tecnológico. La ganadería vivió también un auge empujado por su mejor adaptación a la economía de guerra y por la ausencia de mano de obra suficiente para los cultivos. Para organizar y resolver los conflictos de la ganadería y la trashumancia se creó el Concejo de la Mesta, cuya autoridad se extendió hasta la crisis del Antiguo Régimen. El desarrollo agrícola y ganadero arrastró al artesanado y el comercio, que vivió durante los siglos y un gran auge con la creación de centros comerciales y proliferación de ferias. Barcelona comenzó una expansión comercial que dio un salto hacia el exterior, con la fundación de factorías y colonias mercantiles por el Mediterráneo. En la corona de Castilla se desarrolló el comercio de lana, que se comercializaba en ferias como las de medina del campo y burgos.Después, los marinos cántabros y vascos se encargaban de exportarla hasta Flandes. En cambio, en la Corona de Aragón se impulsó el desarrollo del comercio marítimo.Así, ciudades cómo Barcelona, valencia y palma de mallorca experimentaron un gran desarrollo económico.
El , los descubrimientos y la expansión ultramarina 250px|thumb|El puerto de la ciudad de Sevilla, centralizaba el comercio ultramarino de España en el . Aunque con notables disparidades regionales, los territorios peninsulares experimentaron durante el uno de los periodos más expansivos de su historia. El crecimiento económico fue una prolongación de la Reconquista y repoblación de la época medieval. Algunas novedades importantes caracterizaron la época:
El motor de la expansión fue por un lado el aumento de la producción agraria y de la población. Se produjo una gran abundancia de tierras cultivables y de las posibilidades de estas de cara a la expansión demográfica y a la movilidad de la población. Durante todo el se mantuvo e intensificó la corriente de repoblación hacia el sur de España Otro factor importante fue el desarrollo de las ciudades, basado en el empuje de la industria, el comercio y las actividades financieras. Castilla fue sin duda el área más dinámica económicamente hablando. Todos estos elementos se tradujeron en la expansión descubridora que habría de llevar a América. La búsqueda de especias y oro, la explotación pesquera del norte de África y la ocupación de las Islas Canarias prepararon el asalto del año 1492.
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