Napaleofú es una pequeña localidad situada en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, en Argentina. Se halla ubicada a 50 km de Tandil y a 63 km de Balcarce y administrativamente depende del partido de Balcarce, aunque parte de su territorio pertenece al partido de Lobería. El nombre es una derivación del vocablo mapuche «napa» o «napad» con el que, probablemente, los indios serranos denominaron a lo que hoy se conoce como Arroyo Chico.
El pueblo se formó a partir de enfiteutas que establecían estancias aprovechando la seguridad que les brindaba el cercano Fuerte Independencia. El señor Manuel Sánchez recibió una porción de tierra por parte del gobierno de la provincia de Buenos Aires y estableció la estancia Napaleofú. Cuando falleció sus herederos donaron las tierras donde se estableció el pequeño pueblo y la estación de ferrocarril. Las calles no tuvieron nombre hasta 1994 (la necesidad de las empresas prestadoras de servicios de determinar fehacientemente las direcciones de facturación obligó a darles un nombre).
La economía de Napaleofú está mayoritariamente basada en la producción agrícola ganadera, la minería y algunas actividades industriales como la producción de pan, pastas, y repostería en menor escala. El hecho de que el territorio pertenezca a dos partidos (tres en la práctica) trae aparejados algunos problemas: por ejemplo, la mitad de una escuela pertenece a un partido y la otra mitad a otro. El censo realizado en 2001 da una población de más de trescientos habitantes, aunque sondeos extraoficiales hablan de más de mil. El pueblo cuenta con un jardín de infantes, una escuela primaria y otra secundaria.
Geografía Napaleofú dista 50 km de Tandil, 62 km de Balcarce y 63 km de Lobería. Territorialmente, la localidad está enclavada entre dos partidos: el área urbana está bajo la jurisdicción del partido de Balcarce, pero la mayoría del entorno rural corresponde al partido de Lobería. Además se podría decir que es una comarca tripartita, ya que algunos campos lindantes se encuentran en territorios del partido de Tandil.
Relieve Está ubicado en una zona de llanura agrícola, cercana al mar por el este, y al Sistema de Tandilia por el oeste. Es una zona de piedemonte de suave pendiente formada por sedimentos loésicos. La profundidad de estos sedimentos tiende a ser de baja a media, y en ocasiones hay presencia de tosca (horizonte cálcico rocoso antes de llegar a una profundidad de 1,5 m), este horizone petrocálcico limita, donde se encuentra, el aprovechamiento agrícola.
Clima El clima de la zona tiene la característica de ser un clima oceánico con un régimen hídrico subhúmedo-húmedo, con 800 mm promedio de precipitaciones anuales con máximos en enero, febrero y marzo y mínimos en junio, julio y agosto. La temperatura media anual es de 13,3 °C. De octubre a principios de marzo es el considerado período libre de heladas.
Vegetación Poco queda de la vegetación originaria de esta región, a causa de los usos intensivos del territorio por parte del hombre. La vegetación potencial se corresponde con estepas de gramíneas de menos de un metro de altura.
Toponimia Napaleofú es la castellanización de un vocablo de origen mapuche. El elemento "-leofú" procede del sustantivo lewfü, "arroyo" o "río". Es probable que este nombre fuera adjudicado por los indígenas al curso de agua que hoy se conoce como Arroyo Chico.
Historia Los aborígenes thumb|330px|Napaleofú: entrada a la estación de ferrocarril. La población originaria de estas tierras se denominaba serranos, un grupo puelche perteneciente al complejo cultural tehuelche que a partir de mediados del comenzó a experimentar el impacto de la expansión de los mapuches o araucanos. Se dedicaban a la caza de guanacos y utilizaban la piedra de las sierras para fabricar armas y utensilios de piedra; quedan restos arqueológicos de estos talleres en varios lugares de la sierra, como en la denominada Cueva del Indio.
Luego de la llegada de los conquistadores españoles y de la introducción del ganado bovino en la región pampeana, estos grupos aborígenes reorganizaron sus actividades de subsistencia alrededor del comercio del ganado denominado cimarrón, que se multiplicaba libremente gracias a las grandes extensiones de pastizales naturales. Los indios serranos mantenían contactos comerciales con "los blancos" establecidos en la zona de frontera y a veces también atacaban a las estancias para robar el ganado.
Como resultado de las sucesivas expediciones militares llevadas a cabo por el gobierno de la República Argentina contra los pueblos originarios en el , denominadas Campaña del Desierto, la población aborigen original fue desapareciendo hacia mediados de ese siglo. No obstante, han quedado vestigios en Napaleofú que dan testimonio de su presencia en la región, como por ejemplo los corrales construidos con piedras superpuestas que formaban murallas de dos metros de altura y cien metros de largo. Estos corrales eran lugares de refugio y también de cría o mantenimiento del ganado hasta su comercialización.
La enfiteusis y los primeros colonos Hacia 1825, luego de las campañas militares organizadas por el general Martín Rodríguez mientras era gobernador de la provincia de Buenos Aires, las tierras obtenidas pasaron a estar bajo jurisdicción del gobierno de dicha provincia, entonces integrante de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Pero, al poco tiempo, fueron cedidas a la empresa inglesa Baring Brothers Co. como garantía por un empréstito solicitado por el gobierno. Como esas tierras no podían ser vendidas, se arrendaron en grandes extensiones y por lapsos de 20 o 30 años. Los arrendatarios de esas tierras fueron llamados enfiteutas.
En 1826 el gobernador de la provincia de Buenos Aires otorgó, en carácter de enfiteusis, a Manuel Sánchez una extensión de tierras de dos leguas y tres cuartos de superficie aledaña al arroyo Napaleofú (en ese entonces denominado «Arroyo Chico») conformando así la «Estancia Napaleofú», la propiedad más antigua de la zona.
Otros enfiteutas en la zona de Napaleofú ocuparon terrenos en la zona del arroyo Chapaleofú estableciendo estancias. El Fuerte Independencia, en Tandil, les aseguraba algo de protección contra los ataques indígenas. Primero llegaron colonizadores desde el norte del río Salado y más tarde europeos. La expedición colonizadora fue organizada por el gobernador Juan Manuel de Rosas en 1833 que usó los ataques indígenas como pretexto. Una vez que la población indígena fue dominada repartió en enfiteusis los territorios de Volcán, Tapalqué, Chapaleofú, Huesos, Quequén, Tandil y los de Napaleofú. Saguier, pag. 7 Sin embargo los malones se sucedieron aun durante muchos años. Hermenegildo Italiano refiere el último en la zona en 1859, cuando "la indiada de Calfucurá y Mariano Rosas" llevó a cabo un malón sobre la ciudad de Azul con dos mil guerreros. El general Venancio Flores y el coronel Ignacio Rivas salieron a batirlos, por lo cual muchos de los atacantes se dirigieron hacia el arroyo Chico, que discurre por la estancia San Juan. Allí fueron batidos por los pobladores.Hermenegildo Italiano, La última invasión, Ayacucho, 1938.
Hay numerosas historias y leyendas sobre la existencia de "vagos" y "malentretenidos", gente que huía de sus poblaciones originarias donde ya existían jueces de paz como los hermanos Barrientos que se escondían en unas cuevas de las sierras cercanas a San Manuel que llevan actualmente sus nombres. Había ya por esos tiempos pulperías que servían de comercios y refugio para los viajeros ante el posible ataque de los malones.
El origen del pueblo A los primeros ranchos con fosos protectores se fueron sumando los ranchos de la Estancia Napaleofú que, poco a poco, fue tomando forma con sus corrales y los primeros árboles. Al fallecer Sánchez en 1872, la Estancia Napaleofú fue heredada por su hermana Benita, casada con Santos Calvento. Una de las hijas del matrimonio, Concepción, se casó con Miguel Cuevas y luego del fallecimiento de sus padres les compró a sus ocho hermanos las partes correspondiente de la estancia quedando como única dueña. La familia Cuevas donó las tierras para el tendido del ferrocarril donde se construyó la estación y el pequeño pueblo que lleva el nombre de la estancia.
El pago de Napaleofú se fue constituyendo como tal a partir de las estancias de la zona. Pero el pueblo propiamente se originó con la llegada del Ferrocarril del Sud, luego denominado General Roca. Después de realizar estudios de factibilidad para montar la red ferroviaria, la empresa decidió que la red debía conectar las zonas más productivas. Así, en 1914, llegó a Napaleofú, lugar que fue punta de rieles durante 15 años y que centralizó el movimiento agrícola y comercial de una vasta zona.
En este ambiente de llanura, se dispuso una parada ferroviaria cada veinte kilómetros. Las instalaciones de la estación Napaleofú se erigieron donde están hoy, en terrenos donados por la familia Cuevas. La estación fue inaugurada el 16 de diciembre de 1914, bajo la jurisdicción del ya entonces partido de Balcarce. Era intención denominar a la estación Miguel Cuevas como homenaje al jefe de la familia donante. Pero el encargado del gobierno encargado de este trámite exigió una "coima", a lo que Cuevas se opuso. Otras fuentes sostienen que este nombre no fue posible por existir en Mendoza una parada ferroviaria denominada "De las Cuevas". thumb|300px|Vista de la estación del ferrocarril. También en 1914 abrió sus puertas el almacén El Cantábrico, el primer comercio del pueblo, con su primitivo nombre de La Fundadora. El señor Antonio Lagrutta fue su primer dueño, más tarde el señor Fort y a partir del año 1939 los hermanos Balza. En este comercio se concentraban servicios de almacén, despacho de bebidas y corralón de materiales de construcción; atendía transacciones y en el mismo edificio funcionaba un pequeño hotel o fonda, una peluquería y posteriormente un club social y deportivo. En los alrededores de la estación empezó a levantarse el poblado: un almacén de ramos generales, un aserradero, un embarcadero de animales y algunas casas. En 1929, Napaleofú tenía una población de cien habitantes dedicados a las actividades agrícolas y ganaderas. La mayoría de los pobladores actuales son descendientes de los inmigrantes que llegaron a esta área rural a principios del . Los recién llegados fueron, sobre todo, españoles, vasco-franceses e italianos.
Además, en la década de 1940 también se establecieron grupos de inmigrantes argentinos, predominando los provenientes de Santiago del Estero que se dedicaron a la cosecha de la papa.
En 1946 se inauguró la Ruta Nacional 226, que pasaba a 5 km del pueblo, al que se podía acceder por un camino lindero a la vía del ferrocarril. Cuando se construyó la Ruta Nacional 227, que une la 226 con Quequén, se empezó a dar forma al nuevo pueblo. Se edificaron la Delegación municipal, la iglesia, el jardín de infantes y algunos negocios.
Las calles y sus nombres Las calles de Napaleofú no tenían nombre porque todos se conocían y sabían donde vivían pero era un inconveniente para los servicios postales la entrega de los envíos, como ejemplo se puede mencionar a la empresa Telefónica a la hora de entregar las facturas telefónicas. Esta empresa fue la primera en apoyar un proyecto de alumnos de la Escuela de Educación Media N.º 1, aprobado en 1994 por el Concejo Deliberante de Balcarce, que decidió reconocer las raíces de su localidad y homenajear a sus primeros pobladores otorgando nombres derivados del idioma mapuche a las calles.