José Antonio Alemparte Vial (Concepción, 1 de abril de 1799-Santiago de Chile, 6 de noviembre de 1866) fue un empresario y político chileno. Siendo desde muy joven ferviente revolucionario de la causa independentista de Chile, fue nombrado como Intendente de la ciudad de Concepción (1831-1837 y 1851)Campos Harriet, Fernando (1980), op. cit. «Intendentes de Concepción», pp. 335-338. y electo Diputado Provincial (1827-1829).

Más tarde sería un importante empresario minero en la minería del carbón de Lota, vendiendo en el año 1851, su participación a Matiás Cousiño, ese mismo año fue partícipe de la Revolución de 1851 contra el gobierno conservador del Presidente chileno Manuel Montt Torres.

En 1852, se casó con Emilia de la Lastra Valdivieso, sobrina del Director Supremo Francisco de la Lastra y sobrina nieta del general José Miguel Carrera. Siendo muy joven tuvo por hijo a Juan Alemparte Uribe, empresario y participe de la Revolución de 1851, fruto de su matrimonio con Emilia de la Lastra Valdivieso tuvo por hijos a: Emilio, Mercedes, José Antonio, Edelmira, Juan Santiago, Magdalena, María del Carmen y Javiera Alemparte de la Lastra. De su matrimonio, descienden gran parte de los miembros que llevan este apellido en Chile. Su hijo, Emilio Alemparte de la Lastra, fue fundador de la Bolsa de Comercio de Santiago.

Sus inicios, y las Guerras de Independencia

Nacido en el seno de la familia Vial de Concepción, Chile, era hijo del empresario español, Gregorio de Alemparte y Mariño, quien fuera miembro de la Junta de Concepción al producirse el movimiento de 18 de septiembre de 1810, y juez de abastos, además fue miembro del Cabildo de dicha ciudad, su madre doña Mariana Vial del Campo, tía de los Presidentes de Chile José Joaquín Prieto Vial y Manuel Bulnes Prieto. Su padre, don Gregorio de Alemparte y Mariño, emigró en 1794 del norte de España, del pueblo gallego de Cerdedo.

A los catorce años, en 1813, ingresó al Regimiento de Húsares de la Victoria, en el reciente Ejército Libertador organizado por José de San Martín. Su primera batalla la realizó con el grado de Subteniente en la Batalla de Gamero y Quechereguas, ambas en 1814 bajo el mando de O'Higgins.

En dicho Ejército participa de varios combates contra las fuerzas realistas, teniendo una destacada participación en la Batalla de Rancagua ocurrida los días 1 y 2 de octubre de 1814, que selló el exilio de las fuerzas patriotas a Mendoza, Argentina y el fin del período de Patria Vieja (1810-1814). Para recordar lo ocurrido en Rancagua baste citar solamente algunas líneas de Francisco Antonio Encina que pueden permitir ilustrar lo que significó dicha batalla y cuál fue la actuación de los llamados “jóvenes de Concepción”:

"Después de una hora de lucha en plena plaza de Rancagua, la trinchera poniente de ésta fue asaltada con gran impetuosidad por los batallones de jóvenes de Concepción, fue el mismo O'Higgins quien concurrió en su auxilio. Después de dos horas de lucha, durante las cuales dos divisiones de asaltantes y los 700 soldados que defendían las cuatro trincheras patriotas habían peleado con empuje y denuedos desconocidos en los diversos encuentros librados desde el inició de la Reconquista, los realistas se retiraron llevando, numerosos muertos y heridos”..[Encina, Francisco Antonio - Historia de Chile»],

Luego de la derrota se exilia junto a su hermano Juan Manuel y participa en el Ejército Libertador de los Andes en Mendoza, donde las huestes de Bernardo O'Higgins fueron recibidas por el Gobernador José de San Martín. Desde allí participará de la reagrupación y planificación de la guerra de Independencia que se libraría desde Mendoza.

En el verano de 1817, Bernardo O'Higgins designa dos batallones que se dirigirán por el actual Paso de los Libertadores para tomar la ciudad de Los Andes en Chile. Uno de esos batallones el Nº 11 fue comandado por el general Juan Gregorio de las Heras, y Alemparte Vial fue su lugarteniente batiéndose en el Combate de Picheuta, Achupallas y Guardia Vieja, y juntos ocuparon la ciudad de Santa Rosa de Los Andes.

El 12 de febrero de 1817, participa en la Batalla de Chacabuco al norte de Santiago, donde las huestes patriotas derrotan a los realistas quienes huyen al sur de Santiago. Más tarde las huestes patriotas entre las que se contaba Alemparte llegan a Santiago la capital con el fin de organizar la liberación del sur de Chile y especialmente de Concepción.

Posteriormente, Alemparte siendo lugarteniente de Juan Gregorio de Las Heras continúa camino al sur de Santiago batiéndose contra las fuerzas realistas en el Combate de Curapalihue y en la Batalla del Cerro Gavilán, donde las fuerzas comandadas por De Las Heras y sus hombres resistieron ferozmente el asedio de un batallón realista, superior en fuerzas y en número. El asedio dramático de las fuerzas patriotas fue auxiliado por el propio Bernardo O'Higgins quien escribiría más tarde;

En la mañana del día 5 de abril de 1817, al llegar a Curapalihue sentí el eco lejano de los cañones, en el camino recibí una carta de auxilio de De las Heras, quien estaba en Cerro Gavilán, pero al poco seguir andando recibí otra carta de éste que decía; Mi general y amigo; Una victoria completa ofrezco a Usted. He sido atacado por dos divisiones de la fuerza enemiga en cantidad de mil trescientos hombres: Estoy loco, enfermo y lleno de bulla, hemos tomado tres piezas, mucho número de armamento y municiones y cien cadáveres que ha dejado el enemigo, venga usted pronto que desea abrazarle su afectísimo amigo - JUAN GREGORIO DE LAS HERAS.

En aquellos días, Alemparte Vial entrando de incógnito a la ciudad de Concepción donde era oriundo, es apresado por las fuerzas realistas junto a su padre y sus hermanos Juan Manuel y Pedro que eran tenientes del Ejército Libertador, quienes los detienen bajo los cargos de "haber recibido una educación peligrosa". Al ser detenidos son confinados por varios meses a su suerte en la Isla Quiriquina. thumb|250px|La Isla Quiriquina, fue lugar de relegación de varias familias de Concepción, entre ellas la del propio Alemparte.

Don Gregorio de Alemparte y Merino, y sus hijos no sólo serían perseguidos y juzgados por las autoridades que triunfarían luego de la Batalla de Rancagua, sino que al regreso de sus hijos de la experiencia en Mendoza, y la reorganización del Ejército Libertador, y el posterior triunfo en Chacabuco, serían relegados en la Isla Quiriquina hacia 1817, lo que le costará la vida a don Gregorio de Alemparte y Merino, como se verá más adelante.

Se refiere a este interesante punto el historiador Arnoldo Pacheco Silva[Pacheco, Silva, Arnoldo, Estudio sobre los Comerciantes de Concepción»], señalando:

En 1814, por la derrota en Rancagua, la suerte cambia dramáticamente para el bando patriota y para Gregorio Alemparte. Al año siguiente, el 4 de octubre, el Gobernador Intendente el coronel de ingenieros, Miguel María Atero, “está procediendo criminalmente contra Alemparte, preso en la nueva Catedral sobre el delito de infidencia, el que se ha mandado poner en libertad bajo la fianza de cárcel segura...”, para tal efecto José Manuel Eguiguren se constituye por fiador y recibe al “preso como carcelero comentaréis al dicho don Gregorio Alemparte del cual se da por entregado a su voluntad... se obliga a que siempre y cuando se le mande por dicho señor Gobernador Intendente u otro juez competente volverá y restituirá el otorgante a dicho Alemparte a la prisión que se halla, luego que sea requerido... y en caso de no restituir al susodicho de Alemparte a la referida prisión en que se halla, pagará todo lo que contra él fuese purgado y sentenciado en todas las instancias de la dicha causa”

En esos años se hacían ingentes esfuerzos por adelantar y finalizar la construcción de la nueva Catedral, finalidad religiosa que se altera cuando las autoridades realistas se ven enfrentadas a la emergencia política militar de la guerra de Independencia utilizando, entonces, su edificio sin terminar, como cárcel provisoria para todos los patriotas o sospechosos de pertenecer a ese bando. En 1816, al asumir el coronel José Ordóñez como Gobernador Intendente y al recibir instrucciones de preparar la provincia para enfrentar una futura invasión de las fuerzas chilenas argentinas, desplegó una extraordinaria actividad para detener a todo sospechoso que estuviera en edad de apoyar militarmente a las fuerzas de San Martín y O'Higgins. Para este efecto detuvo a más de cuatrocientos vecinos la mayoría de los cuales los relegó a la isla Quiriquina, entre ellos a Gregorio Alemparte.

En 1817, al producirse la invasión del ejército patriota y derrotados los realistas en Chacabuco, Ordóñez opta por atrincherarse en Talcahuano considerando que esa posición le deja abierta la comunicación con Valdivia, Chilóe y el virreinato del Perú. Concentrando sus fuerzas y buscando ahorrar víveres, retira sus soldados de la isla Quiriquina dejando a su suerte los prisioneros que ascendían a un número superior a doscientos. A partir de la noche del 12 de abril de ese año los detenidos comienzan a fugarse en débiles balsas que habían logrado construir para llegar a Tomé y las playas adyacentes. En el parte de las nuevas autoridades en Santiago, Alemparte aparece entre la lista de los fugados de los que se desconoce su desenlace.

La Isla Quiriquina frente a la Bahía de Concepción sirvió de lugar de confinación a los presos patriotas. En ese lugar los presos fueron dejados a su suerte, y en medio de las batallas de independencia ni siquiera fueron alimentados, viviendo en precarias condiciones y sin alimentos. En dicho lugar fueron confinados también Manuel Bulnes Prieto quién más tarde sería Presidente de Chile.

La desesperación de los presos ante sus precarias condiciones los llevó a intentar huir fabricando balsas con pedazos de tablas. José Antonio Alemparte, los hermanos de este Juan Manuel y Pedro, además de Gregorio de Alemparte y Merino, padre de Alemparte y los hermanos Bulnes se hicieron a la mar junto a varios de los presos. Muchos murieron ahogados entre ellos don Gregorio de Alemparte y su hijo Pedro Alemparte Vial. José Antonio Alemparte Vial y su hermano, Juan Manuel, salvaron a nado y llegaron a la costa cerca de la desembocadura del Río Itata, donde fueron rescatados por el batallón del mismo general Juan Gregorio de Las Heras, batallón al que se unieron.

En medio de la desesperación por el confinamiento el General Bernardo O'Higgins escribe y da instrucciones para liberar a los retenidos en Quiriquina;

“Si la villanía de esos hombres repitiese otra petición de ese género, contéstele V.S. que esas víctimas, que en la desesperación de su furor, tienen sacrificadas en la Isla Quiriquina, no son prisioneros de guerra, pues en ningún combate las han aprisionado. Que de su misma clase hay en nuestro poder sobre mil europeos que viven libres porque no han sido presos en la guerra ni en servicios de tropas enemigas, y que morirán en un patíbulo tres de éstos por cada uno de los confinados que falleciere, bien sea de muerte natural o violenta, sin perjuicio de que más grave ejecución se efectuará sobre tres mil y tantos militares de su Rey de España que pueblan hoy nuestros presidios.”BERNARDO O'HIGGINS.[Encina, Francisco Antonio, Ob. Cit.»],

El 6 de diciembre de 1817, participó del sitio y asalto a Talcahuano, último bastión español. En dicho lugar, Alemparte fue de los primeros en lanzarse al ataque del enemigo en las trincheras españolas, donde cayó acribillado por 11 balazos. El Diario La República en su obituario a José Antonio Alemparte de fecha 9 de noviembre de 1866 señaló al respecto;