Las once, la once o las onces son términos documentados en países de Hispanoamérica para designar una comida, refrigerio o aperitivo cuya denominación, horario, composición y función social varían según el lugar y la época. El término se asocia especialmente con una comida de la tarde en Chile y Colombia.

El término aparece en la locución verbal «hacer las once», que Jorge Juan y Antonio de Ulloa, miembros de la misión geodésica francesa que recorrió América del Sur en el periodo 1735-1744, describieron así:

En el Diccionario de la lengua española se encuentra la primera definición conocida de esta locución; en la quinta edición (1817) se la relaciona con beber vino o licor entre las once y las doce de la mañana. Según lo referido por Cuervo, Mesonero Romanos, Hartzenbusch, Pereda, León y Torrente Ballester, esta costumbre no solo era americana sino española. En la décima edición (1852) el significado se amplía: «hacer o tomar las once» se define como tomar un corto refrigerio entre las once de la mañana y el mediodía o entre el almuerzo y la comida. En la duodécima edición (1884) la locución se reformula: «hacer o tomar uno las once».

Sobre la etimología del término, una teoría no comprobada, y basada posiblemente en una etimología popular, señala que los clérigos o, en otras versiones, las mujeres o los trabajadores usaban la expresión «tomar once» para ocultar que iban a tomar un trago de aguardiente —palabra de once letras— a media tarde.

Chile En Chile esta comida tradicional se llama las once, la once o las onces.Gramaticalmente, lo más correcto es decir «las once / unas ricas once». Coloquialmente, se dice «la once / una rica once» o «las onces / unas ricas onces» por considerarse la palabra «once» un objeto y, por ende, una palabra singular y por lo mismo, en caso del plural, «las onces». Aunque ya era popular en el en Chile, tomó mayor fuerza allí durante la década de 1960. Por su horario y función como comida intermedia, se asemeja a la merienda española o la hora del té inglesa (afternoon tea o high tea). Estudios indican que aproximadamente el 90 % de los chilenos la toma y entre el 20 y el 40 % cena, demostrando además que parte de la población come ambas el mismo día.

Descripción

miniaturadeimagen|izquierda|Once con café y pastel de limón. Varía de contenido, según la región de Chile y el horario en que se sirva, pero normalmente se acostumbra «tomar once» —en la región de Valparaíso, «tomar choca»— entre las 18:00 y las 20:00 horas. Por otro lado, si la bebida —té, café o leche— se acompaña con algo dulce, este cambia de acuerdo al clima, la cultura e influencias del lugar donde se sirva.

En la zona central de Chile se consumen diversas variedades de pan —por lo general marraqueta o hallulla—, que tiende a acompañarse con huevos, jamón, manjar, mantequilla, mermelada, palta, paté, queso o tomate, entre otros alimentos. Además, se consumen galletas, helados y frituras de origen español —tales como calzones rotos, picarones, roscas o sopaipillas—, tortillas de rescoldo o tortas.

En la zona sur de Chile, donde existe una gran influencia germánica —producto de la inmigración alemana en Chile—, se suele comer crepes, berlines, strudel de manzana, Kalter Hund, kuchen, panqueques o su variante kaiserschmarrn; también son comunes los elementos similares al Abendbrot germano, tales como embutidos y patés. En las ciudades donde existe gran cantidad de descendientes croatas, como Punta Arenas, es tradicional encontrar postres tales como hrstule, krafnes —un tipo de berlín croata— o krostules, pasteles de queso o los llamados «dulces dálmatas».

La gama del contenido de las once se ha ampliado y cada vez se incluyen más alimentos genéricos o directamente sacados del desayuno, como los cereales o el jugo de frutas. Asimismo, es usual encontrar sándwiches elaborados, tales como el barros jarpa o el barros luco, o la presencia de productos del mar en el pan, con especial mención del salmón, en restaurantes que ofrecen esta comida.

Debido al ritmo de la vida moderna, las once abundantes han reemplazado la cena en muchas familias, situación que es llamada coloquialmente «oncecomida». La élite chilena, sobre todo la santiaguina, habla «del té» y no de «la once» pues este último término lo vincula con las clases media y popular.

Origen En Historia crítica y social de la ciudad de Santiago desde su fundación hasta nuestros días (1541-1868) (1869), Benjamín Vicuña Mackenna relata que una de las costumbres de los caballeros santiaguinos de la Colonia « (ortografía original)».

En cuanto a la definición y uso del término, el Diccionario de chilenismos (1875) de Zorobabel Rodríguez la explica como:

Asimismo, el cuarto volumen del Diccionario de chilenismos y de otras voces y locuciones viciosas (1916) de Manuel Antonio Román precisa lo siguiente:

En Apuntes para la historia de la cocina chilena (1943), Eugenio Pereira Salas indica que podría provenir de the eleventh, «palabra inglesa que habría introducido lord Cochrane en la marinería nacional para designar el refrigerio de mediodía», aunque también considera que del lapso entre el almuerzo, «[que] debió ser muy temprano», y la comida, «antes de las 2 de la tarde», «deriva la tradicional once».

Colombia

Véase también Lonche

Notas

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos Tomar once Chile.com La once (2014), película documental de Maite Alberdi Las onces, Zibernauta, lista de correo Apuntes, 22 de enero de 1999.

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