El Apocalipsis (en griego antiguo, Ἀποκάλυψις Ἰωάννου Apokálypsis Ioánnou, ‘Revelación de Juan’) es el último libro del Nuevo Testamento y, como tal, de la Biblia. También es conocido como Revelación de Jesucristo por el título que al principio se da a este libro (Ἀποκάλυψις Ἰησοῦ Χριστοῦ) en griego koiné. y, en algunos círculos protestantes, simplemente como Revelación o Libro de las Revelaciones. Por su género literario, es considerado por la mayoría de los académicos el único libro del Nuevo Testamento de carácter exclusivamente profético.Aunque diversos pasajes de otros libros del Nuevo Testamento también pueden pertenecer a este género, solo el Apocalipsis en su totalidad se considera en esta clasificación.

Escrito en griego koiné, su título deriva de la primera palabra del texto, «apocalipsis» (), que significa «revelación» o «desvelamiento». El Libro del Apocalipsis es el único libro apocalíptico del canon del Nuevo Testamento, y ocupa un lugar central en la escatología cristiana. El libro abarca tres géneros literarios: el epistolar, el apocalíptico y el profético. Comienza con Juan, en la isla de Patmos en el Mar Egeo, dirigiendo cartas a las «Siete Iglesias de Asia» con exhortaciones de Cristo. A continuación, describe una serie de visiones proféticas y simbólicas, que culminarían en la Segunda venida de Jesucristo. Estas visiones incluyen figuras como una Mujer vestida de sol con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas, la Serpiente, el Dragón de siete cabezas y la Bestia.

El autor se identifica simplemente como «Juan» en el texto, pero su identidad precisa sigue siendo objeto de debate académico. Las imágenes a veces oscuras y extravagantes del Apocalipsis, con numerosas alusiones y simbolismo numérico derivados del Antiguo Testamento, han permitido una amplia variedad de interpretaciones cristianas a lo largo de la historia del cristianismo. La erudición bíblica moderna considera el Apocalipsis como un mensaje apocalíptico del que advierte a las primeras comunidades cristianas contra asimilarse a la cultura imperial romana, interpretando su vívido simbolismo a través de lentes históricos, literarios y culturales. Historia del libro Autoría

thumb|left|Juan recibe el Apocalipsis de Hans Memling. El autor se identifica a sí mismo dentro del libro como Juan, siervo de Jesucristo (Ap 1:1), en su condición de desterrado en la isla de Patmos por dar testimonio de Jesús (Ap 1:9).

Ireneo atribuyó la autoría tanto del Apocalipsis como del Evangelio «de Juan» al discípulo de Jesús llamado Juan. Estuvieron de acuerdo con él Papías, Justino, Melitón e Hipólito. Más tarde se le identificó también con el o los autores de tres cartas del Nuevo Testamento, hoy denominadas 1 Juan, 2 Juan y 3 Juan. Esta teoría fue puesta en duda ya en el por Dionisio de Alejandría, entre otros motivos porque el autor del Apocalipsis no se identifica nunca como apóstol o discípulo de Jesús, ni como autor de un evangelio o epístolas.

En el año 633, el IV Concilio de Toledo afirmó que el Apocalipsis era obra del Evangelista y que debía tenerse por obra divina y ciertamente canónica, castigando con la excomunión a quienes lo negasen.: Conf. Enchiridion Biblicum, Librería Vaticana, 1927, página 7 en formato PDF en latín.

Hoy día, la mayoría de historiadores se muestran escépticos acerca de que el apóstol Juan escribiese ninguno de los textos citados.Algunos atribuyen estos escritos no al apóstol Juan sino a una supuesta comunidad denominada joánica que habría sido fundada o influenciada por él.Hahn, 2001 Opinan que asignar como autor de las obras a un personaje de renombre era común en la tradición de la literatura apocalíptica.Vanni, 1982: 18-19

Del estudio del propio texto, los exegetas modernos han deducido que el autor era un cristiano judío que conocía al detalle las Escrituras judías y que era hostil a ciertas posturas del cristianismo no judío.

Contexto histórico de su escritura

Los historiadores piensan que el Apocalipsis fue escrito a finales del o principios del . Es por ello de la misma época que otros varios libros de misma temática apocalíptica escritos por judíos no cristianos.

Las persecuciones fueron más cruentas y severas en la época de Nerón (64 d. C.) que en la de Domiciano (81–96 d. C.). Tácito C. (2019). Anales (C. Schrader, Trad.). Editorial Gredos. (Obra original publicada c. 117 d. C.), González, J. L. (2009). Historia del cristianismo: Desde los orígenes hasta la Reforma (Vol. 1). Editorial Unilit. Engels aborda la controversia sobre las persecuciones romanas (incluyendo las de Nerón y Domiciano) y se adscribe a la tesis de que el libro del Apocalipsis fue escrito precisamente durante o inmediatamente después de la persecución de Nerón (c. 68 d. C.) (Engels, F. (1978). Nerón, como algunos otros emperadores, exigía (ya sea por simple vanidad o como estrategia de coerción a sus súbditos) que sus estatuas fueran adoradas a lo largo de todo el imperio, cosa que los cristianos se negaban a hacer por motivos religiosos: los césares se autoproclamaban 'Señor de Señores', además de 'hijos de Dios', títulos que los cristianos reservan exclusivamente para Jesucristo.Varios historiadores piensan que precisamente esto causó gran parte de las persecuciones, pues en el fondo, para los romanos, en ese gesto podría verse una actitud de rebeldía política contra Roma.

Por ello, el Apocalipsis conllevaría también un trasfondo histórico que haría referencias múltiples a estas persecuciones y a los consejos que el autor daría a sus lectores, cristianos, de mantenerse en la fe para soportar las angustias, poniendo la esperanza final de la nueva Jerusalén como premio seguro para los que mantuvieran firmes (Prévost, 2001: 27-32).

La siguiente es una lista (incompleta) de algunas fechas importantes a tener en cuenta en el contexto histórico de la escritura del Apocalipsis (Prévost, 2001: 27): Década de los años 30: muerte y resurrección de Jesús. Años 60: probables fechas de las muertes de los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso. Persecución de los cristianos bajo el emperador Nerón. 70-73: destrucción por parte de los romanos del templo de Jerusalén, expulsión de los judíos de Jerusalén. Después del año 73: los conflictos crecen entre cristianos y judíos. Para los años 90, en que probablemente fue escrito el Apocalipsis, la separación es casi completa. 81-96: Domiciano es emperador de Roma. Impone con fuerza el culto divinizante al emperador.

Fuentes miniatura|San Juan recibe su Apocalipsis, Beato de Saint-Sever, siglo XI miniatura|San Juan en Patmos (El Bosco), pintura de El Bosco,

La opinión predominante es que el Apocalipsis hace alusiones al Antiguo Testamento, aunque es difícil entre los estudiosos ponerse de acuerdo sobre el número exacto de alusiones o las alusiones en sí mismas. El Apocalipsis rara vez cita directamente del Antiguo Testamento, pero su composición alude o se hace eco de ideas de las escrituras hebreas más antiguas. Más de la mitad de las referencias provienen del Daniel, el Ezequiel, el Salmos, el Isaías y el Zacarías, siendo Daniel el que aporta el mayor número en proporción a su longitud y Ezequiel destacando como el más influyente. Dado a que estas referencias aparecen como alusiones y no como citas, es difícil determinar si el autor utilizó la versión hebrea o la griega de las escrituras hebreas, aunque a menudo parece haber sido influenciado por la griega.

Género miniatura|Frontispicio del Libro del Apocalipsis, Biblia de San Paolo fuori le Mura, miniatura|upright=1.25|«La visión de Juan en Patmos», xilografía de Julius Schnorr von Carolsfeld (1860)

El Libro del Apocalipsis es una profecía apocalíptica, con una introducción epistolar dirigida a las «Siete Iglesias» de Asia Menor. Las siete ciudades donde se encontraban estas iglesias están muy próximas entre sí, y la isla de Patmos se encuentra cerca de la costa occidental de la península de Anatolia. La primera palabra del texto, «apocalipsis» (, translit. «apokálypsis»), que significa «revelación» o «descubrimiento», se refiere a la revelación de los misterios divinos; Juan debe escribir lo que se le revela (lo que ve en su visión) y enviarlo a las siete iglesias. Todo el libro constituye la profecía: las cartas a las siete iglesias individuales son introducciones al resto del libro, que está dirigido a las siete. Aunque el género dominante es apocalíptico, el autor se ve a sí mismo como un profeta cristiano: el Apocalipsis utiliza la palabra en diversas formas 21 veces, más que cualquier otro libro del Nuevo Testamento. Contexto

La interpretación moderna ha sido que el Libro del Apocalipsis fue escrito para consolar a los cristianos perseguidos, ya que enfrentaban persecución religiosa por parte de un emperador romano. Sin embargo, esta no es la única interpretación; Es posible que Domiciano no fuera un déspota cruel que impusiera el culto imperial romano a sus súbditos, y que en su época no hubiera una persecución sistemática de los cristianos en todo el imperio. En cambio, el Apocalipsis podría haber sido compuesto en el contexto de un conflicto existencial dentro de las primeras comunidades cristianas de Asia Menor, sobre si debían interactuar con el mundo no cristiano, mucho más amplio, o apartarse de él. Mark B. Stephens sostiene que el Libro del Apocalipsis reprendía a aquellos cristianos que querían llegar a un acuerdo con el Estado romano. Esto no significa que los cristianos en Asia Menor no sufrieran por su retiro y desafío a la sociedad romana más amplia, que imponía penas muy reales; el Apocalipsis ofrecía una victoria sobre esta realidad al brindar una esperanza apocalíptica. En palabras de la profesora Adela Yarbro Collins, «Lo que debía ser se experimentaba como una realidad presente».

Canonicidad thumb|300px|«Apócalíptico I», obra del artista mexicano Mauricio García Vega. El Apocalipsis es considerado uno de los libros más controvertidos y difíciles de la Biblia, por la variedad de posibles interpretaciones en los significados de nombres, eventos y símbolos que se narran. La admisión de este texto en el canon bíblico del Nuevo Testamento no fue nada fácil, ya que la polémica entre los Padres de la Iglesia al respecto duró varios siglos. El Apocalipsis de hecho fue el último libro en entrar oficialmente en el Nuevo Testamento y todavía hoy su interpretación varía considerablemente entre las diferentes iglesias.

Reconocimiento y aceptación del Apocalipsis

Al final del el Apocalipsis fue reconocido por los representantes de las iglesias principales como una obra genuina del apóstol Juan. En Asia, Melitón, obispo de Sardes, reconoció el Apocalipsis de Juan y escribió un comentario sobre él (Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, IV, 26). En la Galia, Ireneo de Lyon creía firmemente en su autoridad divina y apostólica (Adversus Haer., V, 30). En África, Tertuliano citó frecuentemente el Apocalipsis sin dudas aparentes sobre su autenticidad (Contra Marción, III, 14, 25). En Roma, el obispo Hipólito asignó su autoría al apóstol Juan, y el Fragmento Muratoriano lo enumera junto con las otras escrituras canónicas. La Vetus Latina contenía el Apocalipsis. En Alejandría, Clemente y Orígenes creían sin vacilación en su autoría joánica. Orígenes aceptaba el Apocalipsis como inspirado, y lo catalogaba como parte del Homologoumena. Atanasio, obispo de Alejandría, lo reconoció plenamente en su carta pascual 39 en el año 367,Athanasius of Alexandria, Excerpt from Letter 39 así como Agustín de Hipona (397 d.C.) en su libro Sobre la Doctrina Cristiana (libro II, Cápítulo 8), Rufino de Aquilea (400 d.C.) en su Comentario sobre los Apóstoles, el papa Inocencio I (405 d.C.) en una carta al obispo de Toulousehttp://www.bible-researcher.com/innocent.html y Juan de Damasco en su libro Una exposición de la fe ortodoxa (730 d.C.).