Para ver otras colegiatas bajo la misma advocación, véase Colegiata de San Pedro.
La concatedral de San Pedro es un templo cristiano de estilo románico ubicado en la ciudad de Soria. Desde 1959 acumula el título de concatedral, fecha a partir de la cual comparte la sede catedralicia con El Burgo de Osma; hasta ese año se titulaba colegiata de San Pedro.
Rivalidad por establecer la sede catedralicia Desde sus inicios, la rivalidad entre la sede obispal de Osma y este centro religioso fue constante. Favorecidos por un rey castellano muy agradecido a la ciudad, Alfonso VIII solicitó en el al papa Clemente IV la categoría de ciudad para Soria y el paso de colegiata a catedral, cosa que fue concedida por bula pontifical. El cabildo catedralicio de Osma protestó y a partir de ese momento, todas las peticiones de que se le concediera a Soria una nueva sede obispal o, más drásticamente, que se trasladara la de Osma a Soria, fueron denegadas por los reyes tras consulta con los de Osma al no atreverse a hacer cambios drásticos que provocaran conflictos eclesiásticos. En realidad, el diploma que se hace corresponder al episcopado de Agustín y existente en la colegiata de Soria, que publicara Loperráez, en que el papa Clemente IV eleva la villa de Soria a la categoría de ciudad con el rango de concatedralidad con Osma es un documento falsificado, por lo que nunca se le otorgó el rango de catedral a la colegiata. Asimismo existen documentos posteriores, también falsos o manipulados, que confirman la erección de Soria en ciudad y sede episcopal. El paso de villa a ciudad se produjo en 1375, posiblemente con motivo de las bodas del infante Juan hijo del rey Enrique II.
La historia sobre el derrumbamiento de la colegiata, se hace creíble sabiendo que unos años antes el cabildo de la colegiata había solicitado al rey el traslado hacia el interior de la ciudad de la sede colegial, debido a que el centro de Soria se había ido trasladando al este y la colegiata, antiguamente central, había perdido su posición de privilegio. Se pensó en la iglesia de Santa María la Mayor hasta el punto de disputar durante siglos la dignidad de colegiata. El rey se negó aduciendo la belleza de San Pedro y su categoría de obra artística.
Tras el derrumbe el obispo Pedro Acosta se reunió con la nobleza de la ciudad y el cabildo y les ofreció cumplir el deseo inicial de trasladar la colegiata al centro de la ciudad. Dicen que es posible que el obispo pensara construir su propia sede personal allí además de su enterramiento, en una forma encubierta de trasladar la sede obispal de Osma a Soria pero estos se negaron a asumir gastos importantes y el obispo, irritado por lo que describió documentalmente como la pusilanimidad de los sorianos, aflojó la bolsa para la reconstrucción del edificio en el mismo lugar donde se encontraba pero sin gastos adicionales ni obras complementarias.
Finalmente, tras años de peticiones el 9 de marzo de 1959, el papa Juan XXIII, con la Bula Quandoquidem Animorum, concedió el título de concatedral, fecha a partir de la cual comparte la sede catedralicia con el Burgo de Osma.
Historia
La antigua parroquia La primitiva iglesia pudo tener su origen en los años en que Alfonso I el Batallador, ocupado en los asuntos castellanos por su matrimonio con Urraca de Castilla, emprendió la repoblación de Soria (1109-1114). No ha quedado constancia arqueológica de la antigua iglesia pero si documental, calificada por la historiografía como «simple y rústica iglesia, [...] reducida parroquia».Higes Cuevas, Víctor (1967). «La colegiata de Soria. 1. Sus orígenes. Hundimiento del templo románico». Celtiberia (55) p. 217
En los muros exteriores de la panda norte del claustro destaca una ventana con aspecto y disposición que recuerda a los huecos dobles y triples asturianos. Aparecen tres arquillos de medio punto con arquivoltas sogeadas seguidas de otras de puntas de diamante apean sobre dos columnas centrales y sobre las jambas del hueco. Los capiteles de las dos columnas representan rudas hojas acabadas en gruesos caulículos como bolas. Además debajo hay un arco de ventana muy mutilado, que según Gaya Nuño pudo ser de herradura, y hundida en el suelo lo que parece una portada de medio punto con los apoyos enterrados. En el muro norte también destacan dos pequeñas aspilleras románicas. La orientación, configuración de los muros y restos conservados, hacen pensar de una integración del primer templo románico en el claustro del templo románico monacal. Los textos de Marrón y según una inscripción que aparece en la capilla del Azogue, sitúan la datación de esta primera iglesia a más de 800 años de su reconstrucción en 1573, es decir, hacia 770, por lo que debería ser mozárabe.
La iglesia fue donada por el concejo de Soria al obispo Juan II de Osma, el 26 de julio de 1148. En 1152, Juan, obispo de Osma, donó la iglesia a los canónigos de la regla de San Agustín y elevó la iglesia a la categoría de colegiata.Loperráez Corvalán, Juan (1788). Descripción Histórica del Obispado de Osma. Madrid. Constituidos los canónigos en comunidad monástica, decidieron derribar el templo antiguo y erigir uno nuevo. Para ello contaron con el favor de los monarcas castellanos, que se fue plasmando en numerosos donativos y privilegios.
Iglesia monacal del miniatura|Panorama del claustro románico Se construyó, todo nuevo y magníficamente amplio, una iglesia grandiosa dotada además de un gran claustro y de las dependencias propias de un centro monacal al norte en el mejor estilo románico imperante en la segunda mitad del . Sin duda de tres naves, siendo la central más ancha y alta que las laterales. Puede pensarse en una planta muy próxima a las de las desaparecidas iglesias monásticas de Sahagún y Silos, basilical con crucero y cimborrio y cabecera tripartita. Tuvo un transepto tanto como el de la colegial actual, de 35 metros, siendo la iglesia mayor de Soria e incluso de la región, pues el muro de los pies se encontraba más al oeste que el actual como muestran los restos conservados.
La comunidad monástica se secularizó en 1437 y en 1467 se procedió a la apertura del hastial norte del transepto, tal y como se conserva hoy, mediante un gran arco apuntado y portada plateresca. La iglesia se hundió o desmoronó hacia 1543. Una breve reseña dice: «dicen que a instancia de una dignidad y un canónigo por hacer un altar a Nuestra Señora en un colateral junto a un pilar aunque el cantero dijo que no se atrevía, se quitó el pilar y se cayó la iglesia toda».
Colegiata del Inmediatamente se iniciaron las obras de reedificación de las que se encargó el maestro Juan Martínez Mutio y San Juan de Obieto. Se siguió el modelo de la colegiata de Berlanga de Duero y se terminó sobre 1575, acabándola los hermanos Pérez de Villavid. A finales de siglo, con la construcción del campanario quedó culminada la nueva colegiata.
La iglesia renacentista se construyó con anchura igual a la longitud del crucero de la primitiva, por lo que los cerramientos laterales hubieron de desplazarse siete metros hacia el exterior. Esta operación no presentó ninguna dificultad en el lado sur libre de impedimentos, no así en el norte al que estaba adosado el claustro. Sin ningún miramiento ni aprecio por el valor de este claustro, del que Gaya Nuño ha dicho que es «el más bello de España, por la elegancia de las proporciones, la esbeltez de las arquerías y lo nuevo de la decoración», derribaron el ala meridional del mismo, y aún hay que congratularse de que no sucumbiera en su totalidad por cualquier fútil motivo.
Exterior Portadas
Portada sur miniatura|Portada sur y puerta de la colegiata de San Pedro El aparejo románico con tres ventanales de medio punto y un óculo pertenecientes al hastial meridional del primitivo crucero encuadra la magnífica portada plateresca realizada hacia 1520. Está enmarcada por dos pilastras de orden corintio recubiertas por una rica decoración a candelieri, es decir, con elementos ornamentales que imitan candelabros. Se abre en arco de medio punto con arquivoltas y un alto friso adornados con ricas labores de grutescos que cubren toda la portada excepto las albanegas. Está presidida por la imagen de San Pedro con las llaves de la iglesia situada en una hornacina de concha achaparrada. Curiosamente la hornacina se enmarca repitiendo el modelo de la fachada con pilastras y friso. A ambos lados rematan el conjunto dos jarrones en relieve flanqueados por dos pequeños ángeles.
Puerta Santa Fue la entrada principal de la Concatedral durante la época medieval en la que la Plaza Mayor estaba situada en la Plaza de San Pedro frente a la entrada principal de la primitiva colegiata románica. Entonces era el centro del casco urbano de la población con casas y palacios hoy desaparecidos. Posteriormente la Plaza Mayor se trasladó a la plaza de las Cinco Villas y ya, en el , a su emplazamiento actual. Con la reconstrucción de la colegiata en el , la puerta pasó a desempeñar un papel secundario como así atestigua la denominación de «puerta segunda o de atrás» por los historiadores y el nulo uso que ha tenido a lo largo de la historia.
Tras la elevación de rango el 9 de marzo de 1959 por el papa Juan XXIII con la Bula Quandoquidem Animorum, la puerta se convirtió en la Puerta Santa de la concatedral. La última vez que se abrió la puerta fue en el IV domingo de Adviento del año 2015 siguiendo el deseo del papa que permitió que en las iglesias se abriesen las Puertas Santas a través de las cuales los fieles pudiesen ganar la indulgencia plenaria en el Año Santo de la Misericordia.
Más sencilla y elevada que la portada sur, se abre en arco de medio punto entre dos pilastras acanaladas que sostienen un estrecho entablamiento y se sitúan sobre dos altos plintos. Se puede datar hacia la mitad del en el que se impone el purismo, caracterizado por una mayor austeridad decorativa. Comparándola con la portada sur se puede comprobar que hay un cierto cansancio de la exuberancia decorativa y se impone un estilo de aspecto más sereno.
Portada del Claustro Al claustro, declarado monumento nacional en 1929, se accede desde una portada alzada en el ángulo suroccidental junto a la torre. Es una portada de arco de medio punto y data de comienzos del . Tiene arquivolta casetonada sobre jambas cajeadas y está flanqueada por dos columnas acanaladas que soportan un entablamiento y se apoyan sobre altos plintos cajeados. Se completa con medallones en las enjutas, un motivo heráldico y una hornacina superior sin escultura alguna.
También se puede acceder al claustro desde el interior de la iglesia por otra portada, situada en el ángulo suroriental, muy simple abierta en arco rebajado sin ninguna decoración.
Torre campanario miniatura|Campanillo del La torre es de sillería y de planta sensiblemente cuadrada de tres cuerpos rematada en balaustrada con flameros. Fue levantada por Juan Ocampo. Se articula en torno a un pilar central, sobre el que reposan alternativamente las losas que conforman los escalones de acceso. Tiene dos vanos por lado, ocupados por sendas campanas, excepto en el lado norte, donde se ubica la campana mayor. Para su construcción se reutilizaron sillares del desmantelamiento de la antigua iglesia de San Miguel de Montenegro.
Otro bien de apreciable valor son las campanas, ya que nos encontramos ante uno de los conjuntos de campanas más espectaculares e importantes de las catedrales de España. De las siete campanas existentes, cinco son anteriores a 1701 y por tanto merecedoras de ser consideradas, individualmente, como bienes muebles de interés cultural, valor que se añade a la antigüedad de las campanas y a la belleza de sus melenas de madera. El campanillo, anepígrafo, esto es sin ninguna otra decoración que no sea una serie de siete finos cordones dobles, puede ser de mitad del (hacia 1350), por su forma y esos cordones.