Juan de Castilla el de Tarifa (1262 – Desastre de la Vega de Granada, 25 de junio de 1319). Infante de Castilla e hijo de Alfonso X de Castilla y de la reina Violante de Aragón.
En 1296, durante la minoría de edad de su sobrino, Fernando IV de Castilla, fue proclamado rey de León, Galicia y de Sevilla como Juan I de León, aunque en 1300 se reconcilió con Fernando IV y entró a su servicio. En 1312, a la muerte de su sobrino Fernando IV, fue uno de los tutores de Alfonso XI de Castilla junto con la reina María de Molina y el infante Pedro de Castilla (1290-1319).
Fue señor de Valencia de Campos y señor consorte de Vizcaya por su matrimonio con María Díaz de Haro, y también fue señor, entre otras, de las villas de Baena, Luque, Oropesa, Dueñas, Tariego, Villalón, Zuheros, Lozoya, Santiago de la Puebla, Melgar de Arriba, Paredes de Nava, Medina de Rioseco y Castronuño, y desempeñó los cargos de alférez del rey, mayordomo mayor del rey y adelantado mayor de la frontera de Andalucía. Murió en el Desastre de la Vega de Granada, acaecido el día 25 de junio de 1319.
Orígenes familiares Era hijo de Alfonso X de Castilla y de la reina Violante de Aragón, y sus abuelos paternos fueron el rey Fernando III de Castilla y su primera esposa, la reina Beatriz de Suabia. Y por parte materna era nieto del rey Jaime I de Aragón y de la reina Violante de Hungría.
Además, fue hermano del infante Fernando de la Cerda, que fue el heredero del trono castellano hasta su muerte en 1275, del infante Sancho, que reinaría como Sancho IV de Castilla entre 1284 y 1295, del infante Pedro de Castilla, que fue señor de Ledesma y de otras muchas villas, y del infante Jaime de Castilla, que fue señor de los Cameros.
Y también fue hermanastro de Alfonso Fernández el Niño, que era hijo ilegítimo de Alfonso X y de Elvira Rodríguez de Villada y llegó a ser señor consorte de Molina y Mesa por su matrimonio con Blanca Alfonso de Molina.
Biografía Juventud (1262-1282) El infante Juan nació en 1262, según afirman la mayoría de los autores,Salazar y Acha afirmó en un artículo de 1990 que escribió en colaboración con David Masnata que el infante Juan nació en algún momento comprendido entre el 22 de marzo y el 20 de abril de 1262, según se deduce de algunos documentos medievales. Cfr. Salazar y Acha y Masnata (1990), p. 218. Pero en un libro que escribió en el año 2000 Salazar y Acha señaló que el infante Juan nació «antes de abril de 1264», a pesar de que en ese mismo libro se cita a sí mismo y menciona como fuente el artículo que escribió en 1990 en colaboración con Masnata. Cfr. Salazar y Acha (2000), p. 379. Pero Braulio Vázquez Campos señaló que en un documento del 15 de abril de 1262 ya es mencionado el infante Juan. Cfr. Vázquez Campos (2006), p. 180. y Domínguez Sánchez indicó que nació en ese año en la ciudad de Sevilla, aunque otros no mencionan nada sobre el lugar de su nacimiento y otros señalaron erróneamente que nació en 1264. Y en octubre de 1272 el rey Alfonso X concertó el matrimonio del infante Juan con Juana, hija del marqués Guillermo VII de Montferrato, aunque finalmente se casaría con Margarita de Montferrato, que era hija del mismo individuo.
El 17 de febrero de 1281 el infante Juan contrajo matrimonio en la ciudad de Burgos, al tiempo que su hermano, el infante Pedro, se casaba con Margarita de Narbona, con Margarita de Montferrato, que era hija del marqués Guillermo VII de Montferrato y de Isabel de Gloucester.
La guerra civil y la muerte de Alfonso X (1282-1284) La muerte del primogénito y heredero al trono, Fernando de la Cerda, en 1275, provocó una grave crisis sucesoria. Según la costumbre, y dada la minoría del hijo de Fernando, Alfonso de la Cerda, los derechos debían recaer en el segundogénito, el infante Sancho, distinguido guerrero que se ganó el apelativo de "Bravo". Sin embargo, el derecho romano introducido por Alfonso X en Las Siete Partidas establecía que la sucesión correspondía a los hijos de Fernando de la Cerda. Alfonso X se inclinó en principio por satisfacer las aspiraciones del infante Sancho. Pero luego, presionado por su esposa, la reina Violante y por Felipe III de Francia, tío de los infantes de la Cerda, pretendió convertir a Alfonso de la Cerda en rey de Jaén.
thumb|250px|Estatua que representa a Alfonso X de Castilla, padre del infante Juan. Biblioteca Nacional de España, Madrid. El infante Sancho se rebeló, apoyado por la mayor parte de la nobleza del reino, y llegó a desposeer a Alfonso X de sus poderes, aunque no del título de rey (1282). Solo Sevilla, Murcia y Badajoz permanecieron fieles a Alfonso X. El infante Juan apoyó en un primer momento a su hermano, pero Alfonso X, ayudado por sus antiguos enemigos los benimerines empezó a recuperar su posición y a ganar para su causa cada vez más nobles y ciudades rebeldes. Entre ellos se encontró el propio infante Juan, que en marzo de 1283, abandonó a Sancho y retornó a la obediencia paterna, tal como refiere la Crónica General de Espanha:
El año 1283 concluyó para el bando del infante Sancho con un revés militar, pues la ciudad de Mérida, que controlada por sus partidarios, fue recuperada para el rey Alfonso por un ejército al mando del infante Juan y de Fernán Pérez Ponce de León I, nieto del rey Alfonso IX de León.
En su codicilo testamentario, redactado en Sevilla en 1284, el rey Alfonso X maldijo a su hijo Sancho y lo desheredó, legando los tronos de León y Castilla a Alfonso de la Cerda, bajo la tutela de Felipe III de Francia, que heredaría Castilla en el caso de que Alfonso y sus hermanos murieran sin descendencia. El infante Juan recibiría los reinos de Sevilla y Badajoz, debiendo cumplir para ello con dos condiciones, siendo la primera de ellas que debía comprometerse a prestar obediencia, él y sus descendientes, a quien fuese rey de Castilla y de León, y la segunda, que el infante Juan debería respetar sus mandas testamentarias, como aquella por la que el monarca estipulaba que a su muerte, su hija Beatriz de Castilla, reina de Portugal, quien había sido designada junto con el infante Juan albacea del testamento de su padre, percibiría las rentas de la ciudad de Badajoz.
Sin embargo, el testamento de Alfonso X, que falleció en Sevilla el 4 de abril de 1284, no fue respetado, y Sancho IV de Castilla subió al trono y el infante Juan le reconoció como soberano. Y conviene señalar que solo dos de los hijos varones de Alfonso X le sobrevivieron, siendo uno de ellos el infante Juan y el otro su hermano mayor, Sancho IV.
El reinado de Sancho IV de Castilla (1284-1295) En 1286 falleció la esposa del infante Juan, Margarita de Montferrato, y antes o poco antes del 11 de mayo de 1287, el infante contrajo un nuevo matrimonio con María Díaz de Haro, que llegaría a ser señora de Vizcaya y era hija del conde Lope Díaz III de Haro, señor de Vizcaya. Y el 8 de junio de 1288 fue asesinado en Alfaro el suegro del infante Juan, Lope Díaz III de Haro, señor de Vizcaya y privado del rey, en el transcurso de una reyerta con Sancho IV en la que estuvo presente el propio infante Juan, que estuvo a punto de morir a manos de su hermano, siéndole perdonada la vida debido a la intervención de la reina María de Molina, quien, en vista de la situación:
thumb|200px|right|Sancho IV de Castilla. José María Rodríguez de Losada. (Ayuntamiento de León). Por haber atentado contra la vida de su hermano, el infante Juan fue encarcelado en el castillo de Burgos, y posteriormente, en el castillo de Curiel de Duero, donde permaneció hasta el año 1291 en que, merced a la intercesión de la reina María de Molina, fue libertado por orden de su hermano y conducido a la ciudad de Valladolid, donde prestó juramento de fidelidad al rey y a su sucesor, el infante Fernando. El señorío de Vizcaya pasó a manos de su cuñado, Diego López IV de Haro, hijo del difunto Lope Díaz de Haro, que se hallaba enemistado con el rey Sancho IV desde que este asesinara a su padre. Diego falleció un año después que su padre, en 1289, y sin dejar descendencia. Diego López V de Haro, hermano de Lope Díaz III, y aprovechando la circunstancia de que el infante Juan se encontraba preso, entró en Vizcaya y fue reconocido como señor por los vizcaínos, pero hubo de huir a Aragón en busca de refuerzos, ante la llegada de las tropas de Sancho IV.
En 1292, poco después de su liberación, el infante Juan se distinguió junto a su hermano el rey en la conquista de Tarifa, y durante la cual el infante recibió quemaduras de azufre hirviente en el rostro. Y hay constancia de que en noviembre de 1292 el infante Juan desempeñó brevemente el cargo de adelantado mayor de la frontera de Andalucía, habiendo sido precedido en dicho cargo por Juan Núñez I de Lara, señor de Lara, y siendo sucedido por su pariente Juan Fernández Cabellos de Oro, que era nieto del rey Alfonso IX de León. Pero poco después entabló una alianza con Juan Núñez I de Lara y con otros ricoshombres con el propósito de combatir a su hermano, y por temor a este, el infante Juan abandonó el reino y se refugió en Portugal. Allí mantuvo tratos con Juan Alfonso de Meneses, señor de Alburquerque, lo que provocó recelos en el rey Dionisio I el Labrador, que ordenó al infante que abandonase sus estados. En 1294 el infante Juan se embarcó en el puerto de Lisboa con la intención de dirigirse a Francia. Sin embargo, el navío recaló en Tánger, donde él y sus hombres fueron socorridos por el sultán benimerín.
Al servicio del rey de Fez, volvió a la península ibérica aquel mismo año, tomando parte en el asedio al que los benimerines y los nazaríes sometieron a la ciudad de Tarifa, defendida por Guzmán el Bueno, fundador de la casa de Medina Sidonia. Según refiere la Crónica de Sancho IV, el infante Juan amenazó al defensor de la plaza con asesinar a su hijo, que se hallaba en su poder, si no la rendía. Mas, a pesar de ello, Guzmán el Bueno, se negó a rendirse y, como prueba de su determinación, arrojó su propia daga desde las murallas de Tarifa para que con ella diesen muerte a su hijo. El joven Pedro fue asesinado, y su cabeza cortada y arrojada en una catapulta al interior de la ciudad sitiada. A pesar de tal acción, los sitiadores se vieron obligados a levantar el asedio y el infante se refugió en el reino de Granada, acogido por el sultán Muhammad II.Mercedes Ballesteros Gaibrois. Historia del reinado de Sancho IV de Castilla. Volumen II.
La minoría de edad de Fernando IV de Castilla (1295-1301) El día 25 de abril de 1295 falleció el rey Sancho IV, siendo sucedido en el trono por su hijo, Fernando IV, que contaba con diez años de edad. Con la muerte del rey, Diego López V de Haro volvió al señorío de Vizcaya, que ocupó gracias al apoyo de la reina María de Molina. Aprovechando las luchas que se desencadenaron en el seno de la corte castellana tras la defunción de su hermano, y, al tiempo que Alfonso de la Cerda reclamaba el trono, el infante Juan intentó hacerse, no solamente con los reinos de Sevilla y Badajoz, que su padre le había legado, sino con la totalidad de Castilla y de León, argumentando que su sobrino el rey Fernando IV había nacido siendo fruto de un matrimonio incestuoso y nulo.
Abandonando Granada, intentó ocupar la ciudad de Badajoz, pero, al fracasar en su intento, se apoderó de Coria y del castillo de Alcántara. Pasó después a Portugal, donde presionó al rey Dionisio I para que declarase la guerra a Fernando IV, y al mismo tiempo, para que le apoyase en sus pretensiones de acceder al trono. A principios de 1296, el infante Juan tomó Astudillo, Paredes de Nava y Dueñas, al tiempo que su hijo Alfonso de Valencia se apoderaba de Mansilla. 250px|thumb|María de Molina presenta a su hijo Fernando IV en las Cortes de Valladolid de 1295. Óleo sobre lienzo de Antonio Gisbert Pérez. 1863. (Congreso de los Diputados de España).