Vina Fay Wray (Alberta, 15 de septiembre de 1907 - Nueva York, 8 de agosto de 2004) fue una actriz canadiense que desarrolló su carrera en Estados Unidos y adquirió reconocimiento internacional por su interpretación del papel femenino principal de King Kong (1933). Se destacó principalmente como actriz en películas de terror que le valieron el apodo de «la reina del grito».

Luego de obtener breves papeles cinematográficos, ganó la atención de la prensa pública cuando fue seleccionada como una de las WAMPAS Baby Stars. Esto llevó a que Wray fuera contratada en su juventud por Paramount Pictures, con la que realizó más de una docena de películas, entre ellas La marcha nupcial (1928), su primer protagónico.

Después de abandonar la Paramount, firmó contratos con diferentes compañías cinematográficas que inicialmente la lanzaron como actriz de películas de terror; durante esa etapa, se destacaron sus participaciones en El arrabal (1933) y ¡Viva Villa! (1934), ambas protagonizadas por Wallace Beery.

Para RKO Radio Pictures, protagonizó su filme más representativo, King Kong. Tras el éxito del mismo, Wray apareció en el cine y la televisión con personajes importantes hasta su retiro definitivo como actriz en 1980. Al momento de su muerte, contaba con cerca de 100 películas filmadas, tanto mudas como sonoras.

Biografía Infancia y juventud

La familia de Wray tenía orígenes mormones y era descendiente del colono William Pynchon, fundador de la ciudad de Springfield, Massachusetts.«Fay Wray: Leading Lady King Kong» (en inglés) ldsfilm.com. Consultado el 4 de enero de 2013. Nació en un rancho cercano a Cardston, Alberta, en Canadá, la cuarta de los seis hijos de Joseph Heber Wray (19 de diciembre de 1861-5 de mayo de 1930), proveniente de Kingston upon Hull, Yorkshire, y Elvina Marguerite Jones (24 de enero de 1870-28 de abril de 1938), originaria de Salt Lake City, Utah. Su familia regresó a Estados Unidos cuando Fay contaba con tres años para luego trasladarse a Salt Lake City en 1912,The Salt Lake Tribune, 26 de enero de 2009, «Utah-Hollywood connection runs deep», p. B2 y posteriormente a Lark, Utah, en 1914. En 1919, cuando sus padres se separaron, Fay y sus hermanos retornaron con su madre a Salt Lake City debido a la epidemia de gripe extendida luego de la Primera Guerra Mundial que le costó la vida a una de las hermanas de Fay en 1918. Consecutivamente se trasladaron a California, donde Fay asistió a la Hollywood High School.

Comienzos de su carrera

En 1923, Wray apareció en su primera película cuando debutó con apenas 16 años en un cortometraje histórico patrocinado por un periódico local. A lo largo de la década de 1920, consiguió el papel principal en la película muda La patrulla costera (1925)«Ficha de The Coast Patrol (1925)» (en inglés) IMDb.com. Consultado el 3 de enero de 2013. así como otros trabajos breves para los estudios Hal Roach, en la que permaneció seis meses —después de trabajar brevemente con los estudios Century—.

En 1926, la Asociación Occidental de Anunciantes Cinematográficas, una organización norteamericana de cine, seleccionó a Wray como una de las WAMPAS Baby Stars, un grupo de mujeres escogidas por ser las más prometedoras del panorama cinematográfico del momento. La actriz se encontraba en ese momento bajo contrato de Universal Studios, en su mayoría como coprotagonista de filmes de vaqueros de bajo presupuesto.«Biography por Fay Wray» (en inglés) IMDb.com. Consultado el 4 de enero de 2013.

thumb|right|180px|La actriz hacia 1930.Al año siguiente firmó un contrato con Paramount Pictures para realizar una serie de películas de mediana calidad junto a Gary Cooper y Jack Holt, de las que se destaca Todo un hombre (1930). En 1928, el director Erich von Stroheim la seleccionó para encabezar el elenco femenino principal de la película La marcha nupcial, emitida por la Paramount tras un rodaje extenso y dificultoso que se destacó por su alto presupuesto y los valores de producción. Si bien fue un fracaso financiero, le dio su primer papel protagónico. El melodrama estuvo dirigido y protagonizado por von Stroheim en el rol de un príncipe vienés incapaz de elegir a la mujer que amaba —Wray en el papel de Mitzi— por una muchacha rica que podía asegurar su futuro. La actriz comentó a The Guardian en 1998: «Nunca tuve otro director tan genial como Stroheim... Su talento era una capacidad infinita por el cuidado de los detalles... Y aunque se trataba de una película muda, insistió en que los actores debían hablar líneas precisas». La actriz siempre creyó que si hubiera continuado trabajando con von Stroheim, su carrera hubiera tomado un rumbo y una calidad distintas. Se asombró con sus métodos de trabajo y llegó a estar enamorada de él pero cuando comenzó a demostrar sus sentimientos, las insinuaciones de von Stroheim la intimidaron. Permaneció en la Paramount hasta 1929 para realizar más de una docena de películas e incluso continuó trabajando durante la transición del cine mudo al sonoro.

Películas de terror y King Kong

thumb|left|250px|Fay Wray y Joel McCrea en El malvado Zaroff (1932). Después de abandonar la Paramount, Wray firmó contratos con varias compañías cinematográficas. Fue bajo estos acuerdos que fue lanzada como actriz de películas de terror, como en Sombras trágicas, ¿vampiros? (1933), Doctor X (1932) o Los crímenes del museo (1933), que le valieron el apodo de «La Reina del Grito». Sin embargo, sus películas más destacadas se estrenaron cuando trabajó bajo el sello de la RKO Radio Pictures. Su primer filme para esta compañía fue El malvado Zaroff (1932), una adaptación de la historia breve de Richard Connell coprotagonizada por Joel McCrea. Las tomas —en su mayoría por la noche— fueron realizadas en los mismos sets utilizados durante el día para las secuencias de la Isla Calavera de King Kong.«Most Dangerous Game (1932)» (en inglés) Amazon.com. Consultado el 4 de enero de 2013. Wray y Robert Armstrong participaron de ambas películas.

El malvado Zaroff fue seguido por la película más memorable de Wray, King Kong, estrenada en el Radio City Music Hall y en el Roxy Theatre. De acuerdo con Wray, Jean Harlow había sido la actriz elegida inicialmente por RKO pero no estuvo disponible debido a que MGM la había puesto bajo contrato exclusivo durante la preproducción de la película. El director Merian C. Cooper le ofreció a Wray desempeñar el papel de Ann Darrow, la cautiva de King Kong, bajo un sueldo de 10 000 USD por diez semanas de trabajo. La actriz recordó cómo Cooper «me llamó a su oficina y me mostró bosquejos de una selva. Después me dijo: "Vas a trabajar con el galán más alto y oscuro de Hollywood". Bueno, yo pensé que me hablaba de Clark Gable. Sin embargo, luego me mostró el dibujo de un simio gigantesco, del tamaño del edificio del Empire State, y me dijo: "Este es tu galán"». La película fue un éxito comercial y Wray, que solo vio King Kong cuatro veces, se sintió orgullosa de que su labor salvara a RKO de la bancarrota. El filme recaudó 90 000 USD durante los primeros cuatro días, una cifra sumamente elevada si se tiene en cuenta que Estados Unidos estaba restableciéndose de la crisis de 1929 y las entradas cinematográficas costaban 15 centavos. La película permaneció ligada por siempre a la carrera de la actriz, que además fue elogiada por la crítica por su combinación de sensualidad, vulnerabilidad y capacidad para gritar. The New York Times publicó: «Imaginen a una bestia de quince metros con una chica en sus garras, escalando por el exterior del edificio Empire State, y que después de dejarla en una saliente, trate de agarrar a los aviones y que después, éstos disparen balas de sus ametralladoras al cuerpo del monstruo». (en inglés) Si bien la mayoría de las críticas fueron favorables, Joe Bigelow de la revista Variety afirmó que King Kong sería una buena película de aventuras si «la audiencia se acostumbrara a los movimientos mecánicos, a los desperfectos expuestos del animal y a la falsa atmósfera de la película».

En el filme Wray representó a Ann Darrow, una actriz desempleada que accede a tomar un trabajo con una empresa de cine que se dirige a filmar en una isla misteriosa. King Kong es el gigantesco simio que habita en la isla y se siente atraído por la actriz, motivo por el que la secuestra. Una vez trasladado a Nueva York, muere desde lo alto del Empire State.«Synopsis for King Kong (1933)» (inglés) IMDb.com. Consultado el 4 de enero de 2013. Sin embargo, Wray siempre fue consciente de que sería recordada por la culminación del filme en la que el simio gigante la eleva a la parte superior del edificio, la coloca suavemente sobre una cornisa, arremete con furia a los aviones de combate que lo acribillan a balazos y finalmente cae muerto desde el rascacielos de 102 pisos.

thumb|right|270px|Fay Wray en una escena junto a King Kong (1933).Wray recordó que la parte más peligrosa de la filmación de King Kong fue cuando sintió que estaba a punto de caer debido a la tendencia de la mano del gorila gigante a aflojar sus manos mientras estaba suspendida muy por encima de los sets de filmación. En esa escena le imploró al director Merian C. Cooper que la bajara al suelo para descansar unos minutos antes de ser asegurada una vez más en la mano y elevarla de nuevo. A pesar de que King Kong representaba varios metros de altura en la película, en la realidad consistía de 18 centímetros de tela, metal y caucho cuyos efectos especiales estuvieron a cargo de Willis O'Brien. La única parte del monstruo que era de tamaño natural era el brazo de seis metros de largo y la pata. Las extremidades se exhibieron durante un tiempo en el Museo de Historia Natural de Los Ángeles.

Por otro lado, Wray pasó un día entero grabando de forma adicional gritos estridentes y lastimeros que un editor insertó posteriormente en la banda sonora y que incluso, fueron utilizados para otras películas de terror. Al preguntarle cómo fue capaz de reproducir esos gritos, respondió: «Me hice creer a mí misma de que la esperanza de rescate más cercana posible estaba por lo menos a una milla de distancia».

Wray manifestó en una entrevista de 1993 que llegó a sentir que Kong «fue algo muy especial para muchos, pero también para mí. Aunque él tenía una fuerza tremenda y el poder de destruir, algún tipo de instinto le hizo apreciar lo que él veía como tan hermoso». También manifestó que la película «puede afectar a hombres de todas las edades. Recientemente, un niño de 6 años de edad, me dijo: "He estado esperando la mitad de mi vida para conocerte"». En una entrevista de 1987, Wray confesó que había recibido un guion para interpretar un pequeño papel en la remake de 1976 de King Kong, en la que Jessica Lange era la coprotagonista. El columnista Roderick Mann manifestó en el mismo año que «el King Kong original era tan extraordinario, tan lleno de imaginación y efectos especiales que nunca será igualado».

Carrera posterior

Wray probó escribir obras teatrales en 1939 y colaboró con Sinclair Lewis en la pieza Angela is 21, que fue adaptada para cine por Universal como This Is the Life en 1944, pero su empeño apenas fue ligeramente exitoso. Lo mismo ocurrió cuando protagonizó en Broadway Nikki y The Brown Danube en 1931 o cuando apareció en Golden Wings y Mr. Big en 1941. Continuó como protagonista de varias películas aunque en la década de 1940 sus apariciones se hicieron menos frecuentes. Se retiró de la actuación en 1942 después de contraer matrimonio en segundas nupcias. Sin embargo, debido a algunos problemas económicos, continuó su carrera actoral durante las siguientes tres décadas, en las que trabajó en cine y de forma frecuente en televisión.